APARICIONES Y ADVOCACIONES DE LA VIRGEN MARIA

CONTENIDO DE LA PÁGINA:

* Inmaculado Corazón de María ( fiesta el sábado de la semana siguiente al domingo del Corpus Christi).

*Aparición de la Virgen en Lourdes ( fiesta 11 de febrero)- Testamento espiritual de Santa Bernadita de Soubirous .

*  Aparición de la Virgen en Fátima (fiesta 13 de mayo).    

*  Nuestra Señora de Lujan (fiesta 8 de mayo).     

* Nuestra Señora de los Desamparados (fiesta 8 de mayo, segundo domingo de mayo).      

* Nuestra Señora del Líbano (fiesta primer domingo de mayo).   

* Maria Auxiliadora (fiesta día 24 de mayo) .

*Nuestra Señora de la Luz (fiesta 1 de junio).

* Nuestra Señora del Perpetuo Socorro, (fiesta 27 de junio)

*  Fiesta de la Virgen del Carmen, devocionario y todo sobre la veneración a la Virgen del Carmen (16 de julio)

*Nuestra Señora de los Ángeles ( fiesta 2 de agosto).

*Nuestra Señora de las Nieves (fiesta 5 de agosto)

*Nuestra Señora de Copacabana (fiesta 5 de agosto).

*Asunción de María a los Cielos (fiesta 15 de agosto).

*Nuestra Señora de Czestochowa( fiesta 26 de Agosto).

* Santa María Reina del Universo ( 22 de agosto)

* Nuestra Señora de la Merced (23 de septiembre)

* Nuestra Señora del Rosario (7 de octubre).

* Nuestra Señora de Pilar (12 de octubre).

* Nuestra Señora de Almudena (9 de noviembre).

* La Medalla Milagrosa. Las apariciones de la Virgen a sor Catalina Labouré. La medalla y su difusión por el mundo.24 de junio de 1984.            (27 de noviembre)

* Nuestra Señora de Guadalupe ( fiesta día 12 de diciembre).

* Nuestra Señora de la Vang (Vietnanm 1798 hasta aprox . 1898)

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virgen de medjugorje

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APARICIONES Y DEVOCIONES MARIANAS:

http://www.corazones.org/maria/a_maria2.htm#B

1 BIOGRAFIA DE LA VIRGEN MARÍA
2 1 DE ENERO FIESTA DE MARÍA MADRE DE DIOS Y MADRE NUESTRA
3 1 DE ENERO FIESTA DE NUESTRA SEÑORA DE LA NUBE
4 14 DE ENERO FIESTA DE LA DIVINA PASTORA PATRONA DE BARQUISIMETO (VENEZUELA)
5 21 DE ENERO FIESTA DE NUESTRA SEÑORA DE LA ALTAGRACIA PROTECTORA DE REPÚBLICA DOMINICANA
6 2 DE FEBRERO FIESTA DE NUESTRA SEÑORA DE LA CANDELARIA
7 3 DE FEBRERO FIESTA DE NUESTRA SEÑORA DE SUYAPA PATRONA DE HONDURAS
8 11 DE FEBRERO FIESTA DE NUESTRA SEÑORA DE LOURDES
9 25 DE MARZO FIESTA DE LA ANUNCIACIÓN DEL ÁNGEL A MARÍA
10 25 DE ABRIL FIESTA DE NUESTRA SEÑORA DEL BUEN CONSEJO PATRONA DE ALBANIA
11 27 DE ABRIL FIESTA DE NUESTRA SEÑORA DE MONTSERRAT
12 PRIMER DOMINGO DE MAYO FIESTA DE NUESTRA SEÑORA DEL LIBANO
13 8 DE MAYO FIESTA DE NUESTRA SEÑORA DE LUJAN PATRONA DE ARGENTINA
14 8 DE MAYO NUESTRA SEÑORA DE LOS DESAMPARADOS PATRONA DE VALENCIA (ESPAÑA)
15 13 DE MAYO FIESTA DE LA VIRGEN DE FÁTIMA
16 14 DE MAYO FIESTA DE NUESTRA SEÑORA DE LA EVANGELIZACIÓN PATRONA DE LIMA (PERÚ)
17 24 DE MAYO FIESTA DE MARÍA AUXILIADORA PATRONA DE AUSTRALIA
18 24 DE MAYO FIESTA DE NUESTRA SEÑORA DE SHE SHAN (CHINA)
19 31 DE MAYO VISITACIÓN DE LA VIRGEN MARÍA
20 1 DE JUNIO FIESTA DE NUESTRA SEÑORA DE KEVELAER PATRONA DE RENANIA (ALEMANIA)
21 27 DE JUNIO FIESTA DE NUESTRA SEÑORA DEL PERPETUO SOCORRO
22 28 DE JUNIO FIESTA DEL INMACULADO CORAZÓN DE MARÍA
23 9 DE JULIO FIESTA DE LA VIRGEN DE CHIQUINQUIRÁ PATRONA DE COLOMBIA
24 9 DE JULIO NUESTRA SEÑORA DE ITATÍ PATRONA Y PROTECTORA DE CORRIENTES
25 13 DE JULIO FIESTA DE MARÍA ROSA MISTICA
26 16 DE JULIO FIESTA DE LA VIRGEN DEL CARMEN
27 2 DE AGOSTO NUESTRA SEÑORA DE LOS ÁNGELES, PATRONA Y REINA DE COSTA RICA
28 5 DE AGOSTO NUESTRA SEÑORA DE ÁFRICA
29 5 DE AGOSTO FIESTA DE NUESTRA SEÑORA DE LAS NIEVES
30 5 DE AGOSTO NUESTRA SEÑORA DE COPACABANA PATRONA DE BOLIVIA
31 15 DE AGOSTO NUESTRA SEÑORA DE BUTARQUE PATRONA DE LEGANÉS
32 15 DE AGOSTO FIESTA DE NUESTRA SEÑORA DE EINSIEDELN PATRONA DE SUIZA
33 15 DE AGOSTO FIESTA DE LA VIRGEN DEL CISNE
34 15 DE AGOSTO NUESTRA SEÑORA DE URKUPIÑA
35 15 DE AGOSTO FIESTA DE LA VIRGEN DE LAS GRACIAS DE ALTÖTTING
36 15 DE AGOSTO NUESTRA SEÑORA DEL OLVIDO, TRIUNFO Y MISERICORDIAS
37 15 DE AGOSTO NUESTRA SEÑORA DEL CABO PATRONA DE CANADÁ
38 15 DE AGOSTO FIESTA DE LA ASUNCIÓN DE LA VIRGEN
39 15 DE AGOSTO FIESTA DE NUESTRA SEÑORA EN MADHU (SRI LANKA)
40 16 DE AGOSTO NUESTRA SEÑORA DE LAS GRACIAS DE TORCOROMA
41 22 DE AGOSTO FIESTA DE SANTA MARÍA REINA
42 26 DE AGOSTO FIESTA DE NUESTRA SEÑORA DE CZESTOCHOWA PATRONA DE POLONIA
43 8 DE SEPTIEMBRE FIESTA DE NUESTRA SEÑORA DE MARIAZELL PATRONA DE AUSTRIA
44 8 DE SEPTIEMBRE FIESTA DE NUESTRA SEÑORA DE VAILANKANNI, INDIA.
45 8 DE SEPTIEMBRE LA NATIVIDAD DE LA SANTÍSIMA VIRGEN MARÍA
46 8 DE SEPTIEMBRE NUESTRA SEÑORA DE LA CARIDAD DEL COBRE PATRONA DE CUBA
47 8 DE SEPTIEMBRE NUESTRA SEÑORA DE REGLA
48 8 DE SEPTIEMBRE NUESTRA SEÑORA DE LA VICTORIA PATRONA DE MÁLAGA
49 9 DE SEPTIEMBRE FIESTA DE SANTA MARÍA LA ANTIGUA PATRONA DE PANAMÁ
50 11 DE SEPTIEMBRE FIESTA DE NUESTRA SEÑORA DE COROMOTO PATRONA DE VENEZUELA
51 12 DE SEPTIEMBRE FIESTA DEL SANTO NOMBRE DE MARÍA
52 15 DE SEPTIEMBRE FIESTA DE NUESTRA SEÑORA DE LOS DOLORES
53 15 DE SEPTIEMBRE VIRGEN DEL CAMINO
54 16 DE SEPTIEMBRE FIESTA DE NUESTRA SEÑORA DE LAS LAJAS
55 19 DE SEPTIEMBRE FIESTA DE NUESTRA SEÑORA DE LA SALETTE
56 24 DE SEPTIEMBRE FIESTA DE LA VIRGEN DE LA MERCED
57 24 DE SEPTIEMBRE FIESTA DE NUESTRA SEÑORA DE WALSINGHAM PATRONA DE INGLATERRA
58 25 DE SEPTIEMBRE NUESTRA SEÑORA DEL ROSARIO DE SAN NICOLÁS
59 7 DE OCTUBRE FIESTA DE NUESTRA SEÑORA DEL ROSARIO
60 12 DE OCTUBRE FIESTA DE NUESTRA SEÑORA DEL PILAR
61 12 DE OCTUBRE FIESTA DE NUESTRA SEÑORA DE APARECIDA
62 OCTUBRE, MES DEL ROSARIO
63 22 DE OCTUBRE FIESTA DE NUESTRA SEÑORA DE KAZAN PATRONA DE RUSIA
64 9 DE NOVIEMBRE FIESTA DE NUESTRA SEÑORA DE LA ALMUDENA
65 SEGUNDO DOMINGO DE NOVIEMBRE NUESTRA SEÑORA DE LOS 33 PATRONA DE URUGUAY
66 19 DE NOVIEMBRE FIESTA DE LA DIVINA PROVIDENCIA PATRONA DE PUERTO RICO
67 21 DE NOVIEMBRE PRESENTACIÓN DE LA VIRGEN MARÍA
68 21 DE NOVIEMBRE FIESTA DE LA VIRGEN DEL QUINCHE
69 21 DE NOVIEMBRE FIESTA DE NUESTRA SEÑORA DE LA PAZ PATRONA DE EL SALVADOR
70 27 DE NOVIEMBRE NUESTRA SEÑORA DE LA MEDALLA MILAGROSA
71 8 DE DICIEMBRE FIESTA DE LA INMACULADA CONCEPCIÓN DE LA VIRGEN MARÍA
72 8 DE DICIEMBRE FIESTA DE NUESTRA SEÑORA DE CAACUPÉ PATRONA DE PARAGUAY
73 8 DE DICIEMBRE FIESTA DE NUESTRA SEÑORA DESATANUDOS
74 8 DE DICIEMBRE NUESTRA SEÑORA DE CONCEPCIÓN VENERADA EN EL VIEJO PATRONA NACIONAL DE NICARAGUA
75 10 DE DICIEMBRE FIESTA DE NUESTRA SEÑORA DE LORETO
76 12 DE DICIEMBRE FIESTA DE LA VIRGEN DE GUADALUPE
77 NUESTRA SEÑORA DEL ESPINO
78 NUESTRA SEÑORA DE LA CONFIANZA
79 NUESTRA SEÑORA DE KNOCK
80 NUESTRA SEÑORA DE LAUS
81 NUESTRA SEÑORA DE BANNEUX
82 NUESTRA SEÑORA DE KIBEHO
83 NUESTRA SEÑORA DE BEAURAING
84 NUESTRA SEÑORA DE ZEITUN, EGIPTO
85 NUESTRA SEÑORA DEL SOCORRO
86 NUESTRA SEÑORA DE CHAPI
87 MARÍA, VIRGEN Y MADRE EN BETANIA
88 NUESTRA SEÑORA DEL PRONTO SOCORRO
89 NUESTRA SEÑORA DE CUAPA
90 NUESTRA SEÑORA DE MAGADAN
91 NUESTRA SEÑORA DE MONTALLEGRO
92 NUESTRA SEÑORA DE LA ORACIÓN
93 NUESTRA SEÑORA DE PEÑAFRANCIA
94 NUESTRA SEÑORA DE LA REVELACIÓN
95 NUESTRA SEÑORA DE LAS ROCAS
96 NUESTRA SEÑORA DE TODOS LOS PUEBLOS
97 NUESTRA SEÑORA DEL BUEN SUCESO
98 NUESTRA SEÑORA DEL CARMEN EN MAIPÚ
99 NUESTRA SEÑORA GUARDIANA DE LA FE
100 NUESTRA SEÑORA DEL GUAYCO
101 MARÍA MADRE SANTÍSIMA DE LA LUZ
102 REINA DEL SANTÍSIMO ROSARIO DE AGUA SANTA
103 NUESTRA SEÑORA DE AKITA
104 NUESTRA SEÑORA DE AMÉRICA
105 NUESTRA SEÑORA MADRE DE DIOS EN SUBUKIA. PATRONA DE KENYA
106 NUESTRA SEÑORA DE LA VANGFuente : http://www.oblatos.com/dematovelle/index.php?option=com_content&view=category&id=124&Itemid=166

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Inmaculado Corazón de María

La liturgia celebra ambas fiestas (Corazón de Jesús y de Maria) de manera consecutiva, viernes y sábado respectivamente, en la semana siguiente al domingo del Corpus Christi.

Puedes leer : Fiesta del Inmaculado Corazón de Maria- Consagración- Historia- Acto de Consagración papa Pio XII-  Oración y Novena

María, Madre de Jesús y nuestra, nos señala hoy su Inmaculado Corazón. Un corazón que arde de amor divino, que rodeado de rosas blancas nos muestra su pureza total y que atravesado por una espada nos invita a vivir el sendero del dolor-alegría.

La Fiesta de su Inmaculado Corazón nos remite de manera directa y misteriosa al Sagrado Corazón de Jesús. Y es que en María todo nos dirige a su Hijo. Los Corazones de Jesús y María están maravillosamente unidos en el tiempo y la eternidad…

La Iglesia nos enseña que el modo más seguro de llegar a Jesús es por medio de su Madre.

Por ello, nos consagramos al Corazón de Jesús por medio del Corazón de María. Esto se hace evidente en la liturgia, al celebrar ambas fiestas de manera consecutiva, viernes y sábado respectivamente, en la semana siguiente al domingo del Corpus Christi.

Santa María, Mediadora de todas las gracias, nos invita a confiar en su amor maternal, a dirigir nuestras plegarias pidiéndole a su Inmaculado Corazón que nos ayude a conformarnos con su Hijo Jesús.

Venerar su Inmaculado Corazón significa, pues, no sólo reverenciar el corazón físico sino también su persona como fuente y fundamento de todas sus virtudes. Veneramos expresamente su Corazón como símbolo de su amor a Dios y a los demás.

El Corazón de Nuestra Madre nos muestra claramente la respuesta a los impulsos de sus dinamismos fundamentales, percibidos, por su profunda pureza, en el auténtico sentido. Al escoger los caminos concretos entre la variedad de las posibilidades, que como a toda persona se le ofrece, María, preservada de toda mancha por la gracia, responde ejemplar y rectamente a la dirección de tales dinamismos, precisamente según la orientación en ellos impresa por el Plan de Dios.

Ella, quien atesoraba y meditaba todos los signos de Dios en su Corazón, nos llama a esforzarnos por conocer nuestro propio corazón, es decir la realidad profunda de nuestro ser, aquel misterioso núcleo donde encontramos la huella divina que exige el encuentro pleno con Dios Amor.

CONSAGRACIÓN AL INMACULADO CORAZÓN DE MARÍA

” Oh, Virgen mía, Oh, Madre mía,
yo me ofrezco enteramente a tu Inmaculado Corazón
y te consagro mi cuerpo y mi alma,
mis pensamientos y mis acciones.

Quiero ser como tu quieres que sea,
hacer lo que tu quieres que haga.
No temo, pues siempre estas conmigo.
Ayúdame a amar a tu hijo Jesús,
con todo mi corazón y sobre todas las cosas.

Pon mi mano en la tuya para que este siempre contigo.”

HISTORIA DE LA DEVOCIÓN

La historia de la devoción del Inmaculado Corazón se inicia en el siglo XVII, como consecuencia del movimiento espiritual que procedía de San Juan Eudes.

Más adelante, en diciembre del año 1925 la Virgen Santísima se le apareció a Lucía Martos, vidente de Fátima, y le prometió asistir a la hora de la muerte, con las gracias necesarias para la salvación, a todos aquellos que en los primeros sábados de cinco meses consecutivos, se confesasen, recibieran la Sagrada Comunión, rezasen una tercera parte del Rosario, con la intención de darle reparación.

En la tercera aparición de Fátima, Nuestra Madre le dijo a Lucía: “Nuestro Señor quiere que se establezca en el mundo la devoción al Corazón Inmaculado. Si se hace lo que te digo se salvarán muchas almas y habrá paz; terminará la guerra…. Quiero que se consagre el mundo a mi Corazón Inmaculado y que en reparación se comulgue el primer sábado de cada mes…. Si se cumplen mis peticiones, Rusia se convertirá y habrá paz…. Al final triunfará mi Corazón Inmaculado y la humanidad disfrutará de una era de paz.”

En un diálogo entre Lucía y Jacinta, ella, de diez años, dijo a Lucía: “A mí me queda poco tiempo para ir al Cielo, pero tú te vas a quedar aquí abajo para dar a conocer al mundo que nuestro Señor desea que se establezca en el mundo la devoción al Corazón Inmaculado de María”.

“Diles a todos que pidan esta gracia por medio de ella y que el Corazón de Jesús desea ser venerado juntamente con el Corazón de su Madre. Insísteles en que pidan la paz por medio del Inmaculado Corazón de María, pues el Señor ha puesto en sus manos la paz del mundo.”

El Papa Pío XII, el 31 de Octubre de 1942, al clausurarse la solemne celebración en honor de las Apariciones de Fátima, conforme al mensaje de éstas, consagró el mundo al Inmaculado Corazón de María.

Asimismo, el 4 de mayo de 1944 el Santo Padre instituyó la fiesta del Inmaculado Corazón de María, que comenzó a celebrarse el 22 de Agosto. Ahora tiene lugar el Sábado siguiente al Segundo Domingo de Pentecostés.

ACTO DE CONSAGRACIÓN AL INMACULADO  CORAZÓN DE MARÍA

Papa Pío XII

¡Oh Reina del Santísimo Rosario, auxilio de los cristianos, refugio del género humano, vencedora de todas las batallas de Dios! Ante vuestro Trono nos postramos suplicantes, seguros de impetrar misericordia y de alcanzar gracia y oportuno auxilio y defensa en las presentes calamidades, no por nuestros méritos, de los que no presumimos, sino únicamente por la inmensa bondad de vuestro maternal Corazón.

En esta hora trágica de la historia humana, a Vos, a vuestro Inmaculado Corazón, nos entregamos y nos consagramos, no sólo en unión con la Santa Iglesia, cuerpo místico de vuestro Hijo Jesús, que sufre y sangra en tantas partes y de tantos modos atribulada, sino también con todo el Mundo dilacerado por atroces discordias, abrasado en un incendio de odio, víctima de sus propias iniquidades.

Que os conmuevan tantas ruinas materiales y morales, tantos dolores, tantas angustias de padres y madres, de esposos, de hermanos, de niños inocentes; tantas vidas cortadas en flor, tantos cuerpos despedazados en la horrenda carnicería, tantas almas torturadas y agonizantes, tantas en peligro de perderse eternamente.

Vos, oh Madre de misericordia, impetradnos de Dios la paz; y, ante todo, las gracias que pueden convertir en un momento los humanos corazones, las gracias que preparan, concilian y aseguran la paz. Reina de la paz, rogad por nosotros y dad al mundo en guerra la paz por que suspiran los pueblos, la paz en la verdad, en la justicia, en la caridad de Cristo. Dadle la paz de las armas y la paz de las almas, para que en la tranquilidad del orden se dilate el reino de Dios.

Conceded vuestra protección a los infieles y a cuantos yacen aún en las sombras de la muerte; concédeles la paz y haced que brille para ellos el sol de la verdad y puedan repetir con nosotros ante el único Salvador del mundo: Gloria a Dios en las alturas y paz en la tierra a los hombres de buena voluntad.

Dad la paz a los pueblos separados por el error o la discordia, especialmente a aquellos que os profesan singular devoción y en los cuales no había casa donde no se hallase honrada vuestra venerada imagen (hoy quizá oculta y retirada para mejores tiempos), y haced que retornen al único redil de Cristo bajo el único verdadero Pastor.

Obtened paz y libertad completa para la Iglesia Santa de Dios; contened el diluvio inundante del neopaganismo, fomentad en los fieles el amor a la pureza, la práctica de la vida cristiana y del celo apostólico, a fin de que aumente en méritos y en número el pueblo de los que sirven a Dios.

Finalmente, así como fueron consagrados al Corazón de vuestro Hijo Jesús la Iglesia y todo el género humano, para que, puestas en El todas las esperanzas, fuese para ellos señal y prenda de victoria y de salvación; de igual manera, oh Madre nuestra y Reina del Mundo, también nos consagramos para siempre a Vos, a vuestro Inmaculado Corazón, para que vuestro amor y patrocinio aceleren el triunfo del Reino de Dios, y todas las gentes, pacificadas entre sí y con Dios, os proclamen bienaventurada y entonen con Vos, de un extremo a Otro de la tierra, el eterno Magníficat de gloria, de amor, de reconocimiento al Corazón de Jesús, en sólo el cual pueden hallar la Verdad, la Vida y la Paz.

ORACIÓN

Quiero dar gracias al Señor por tu Inmaculado Corazón y quiero pedirte,
¡Oh Virgen de las vírgenes!,
que me obtengas la gracia de descubrir sus encantos
y los necesarios auxilios para recorer esta vida
aprendiendo a amar a este tu Dulce Corazón
y a ser educado en la gran lección
que de su inmaculada pureza brota para bien
de toda la humanidad. Amén.

Luis Fernan Figari


“Acuérdate, Nuestra Señora del Sagrado Corazón,
de las maravillas que el Señor hizo en ti:
Te eligió por madre y te quiso junto a su cruz.

Hoy te hace compartir su gloria y escucha tus súplicas.
Ofrécele nuestras alabanzas y nuestra acción de gracias.
Preséntale nuestras peticiones.
(aquí se pide la gracia que se desea obtener)

Haznos vivir, como tú, en el amor de tu Hijo,
para que venga a nosotros su reino.

Conduce a todos los hombres
a la fuente de agua viva que brota de su Corazón,
derramando sobre el mundo
la esperanza y la salvación, la justicia y la paz.

Mira nuestra confianza, atiende nuestra súplica
y muéstrate siempre Madre nuestra. Amén ”

(Seguidamente rezáis un Padrenuestro, un Avemaría y un Gloria)

NOVENA

Corazón Inmaculado de María, desbordante de amor a Dios y a la humanidad, y de compasión por los pecadores, me consagro enteramente a ti. Te confío la salvación de mi alma.

Que mi corazón esté siempre unido al tuyo, para que yo odie el pecado, ame a Dios y al prójimo y alcance la vida eterna juntamente con aquellos que amo.

Medianera de todas las gracias, y Madre de misericordia, recuerda el tesoro infinito que tu divino Hijo ha merecido con sus sufrimientos y que nos confió a nosotros sus hijos.

Llenos de confianza en su maternal corazón, que yo venero y amo, acudo a ti en mis apremiantes necesidades. Por los méritos de tu amable Corazón y por amor al Sagrado Corazón de Jesús, obténme la gracia particular que pido (Mencione el favor que desea).

Madre amadísima, si lo que pido no fuere conforme a la voluntad de Dios, intercede para que se me conceda lo que sea de mayor bien para mi alma.

Que yo experimente la bondad maternal de tu Corazón y el poder de tu intercesión ante Jesús ahora en vida y en la hora de la muerte. Amén.
Peticiones

¡Virgen Inmaculada, concebida sin pecado! Los movimientos de tu Sagrado Corazón fueron siempre dirigidos a Dios y obedientes a su divina voluntad.

Obténme la gracia de odiar el pecado con todo mi corazón y aprender de ti a vivir en perfecta conformidad con la voluntad de Dios.

¡María! Admiro la profunda humildad que turbó tu purísimo Corazón al anunciarte el ángel Gabriel que eras la escogida para ser la Madre del Hijo del Altísimo. No te consideraste más que humilde esclava de Dios.

Mi propia altanería me avergüenza. Te suplico me concedas la gracia de un corazón contrito y humillado para que reconozca mi bajeza y alcance la gloria prometida a los verdaderos humildes de corazón.

Santísima Virgen! Guardaste en tu Corazón el precioso tesoro de las palabras de Jesús, tu Hijo, y meditando los sublimes misterios que contienen, viviste únicamente para Dios. ¡Me avergüenza la frialdad de mi corazón!

Querida Madre, obténme la gracia de meditar siempre en la santa Ley de Dios y procurar seguir su ejemplo practicando con fervor todas las virtudes cristianas.

¡Gloriosa Reina de los Mártires! Durante la pasión de tu Hijo, traspasó cruelmente tu Corazón la espada que te había anunciado el santo anciano Simeón. Obténme un corazón magnánimo y de santa paciencia para sobrellevar los sufrimientos, pruebas y dificultades de esta vida.

Que yo me porte como verdadero hijo tuyo crucificando la carne y todos sus deseos con la mortificación de la Cruz.

¡María, Rosa mística! Tu amable Corazón ardiendo con vivo fuego de amor nos adoptó por hijos suyos al pie de la Cruz y por eso eres nuestra más tierna Madre.

Hazme sentir la dulzura de tu maternal Corazón y el poder de tu intercesión ante Jesús en todos los peligros que encuentre durante la vida, en particular en la hora temida de la muerte.

Que mi corazón esté siempre unido al tuyo y ame a Jesús ahora y por siempre. Amén.

Oración

¡Padre celestial! Preparaste el Corazón de la Virgen María para ser morada de tu Espíritu Santo. Que por su intercesión nuestra alma llegue a ser templo más propio de tu gloria. Te lo pedimos por Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo y el Espíritu Santo, Dios, por los siglos de los siglos. Amén.

Fuente: Aciprensa

Enlace: http://www.aciprensa.com/Maria/corazonmaria/index.htm

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Nuestra Señora de Lourdes

Nuestra Señora de Lourdes

Bernadette Soubirous

Bernardita Soubirous nace en el Molino de Boly el 7 de enero de 1844. Vivirá allí 10 años con sus padres.Son molineros y ganan honradamente su vida. Llamará a ese lugar el molino de la felicidad, porque allí descubre algo muy importante en la vida de todo hombre, de toda mujer: el amor humano. Alguna vez dirá: “Papa y mamá se aman”. Esta experiencia hará de ella una joven profundamente equilibrada, sobre todo en el momento de la prueba, de la miseria y de la enfermedad.

En 1854, varios acontecimientos vienen a trastornar la vida de la familia de Bernardita. Primero, un accidente de trabajo disminuirá a Francisco Soubirous, cuando una esquirla de la piedra del molino le salta a un ojo y le deja tuerto. Luego, será falsamente acusado por el panadero de Lourdes, de haber robado dos sacos de harina. Le costará ocho días de cárcel. Más tarde, la sequía castiga a la región durante dos años, impidiendo las cosechas de trigo y dejando a los molineros en el paro. Finalmente, cuando estamos ya en plena revolución industrial, aparecerán los nuevos molinos de vapor con los que no pueden competir los tradicionales molinos de agua. Todos estos molinos, empezando por el de Francisco Soubirous, van a la ruina.

Al mismo tiempo una epidemia de cólera se abate sobre Lourdes, causando 38 muertos.
Varios centenares de personas se ven afectadas por esta terrible enfermedad, entre ellas Bernardita, que sufrirá las consecuencias durante toda su vida.

Los Soubirous se ven sumidos entonces en la extrema miseria. Sin vivienda, sin trabajo, sin comida, sin dinero. Un primo, Andrés Sajous, los recoge, de limosna, en una habitación de unos 16 metros cuadrados, que llamaban “le cachot”, el calabozo, una antigua cárcel abandonada por insalubre. Se instalan allí a comienzos del invierno de 1857. Les prestan una cama para los padres y otra para los cuatro hijos, y disponen además de un baúl y algunas banquetas.  

Marcada y herida por los acontecimientos que han llevado a su familia a la marginación social, Bernardita es víctima de un doble sentimiento de exclusión. Primero en el pueblo. La señalan con el dedo como a la que vive en “el calabozo”. Y después que su padre tuvo que pasar una semana en la cárcel, la llaman la hija del “ladrón Soubirous”. Después en la parroquia. Todos los domingos va a misa; pero, a diferencia de sus compañeras, no puede ir a comulgar, porque aún no ha hecho la primera comunión. Tiene catorce años, pero la enfermedad y el trabajo le han impedido ir a la escuela, por lo que no sabe leer ni escribir. Tampoco sabe hablar francés; sólo habla el dialecto de Lourdes. Ahora bien, el catecismo se enseñaba en francés. 

En noviembre de 1857, los Soubirous aceptan la propuesta de María Lagüs, la antigua nodriza de Bernardita, para que ésta vaya como criada a su casa, en Bartrès, un pueblecito cerca de Lourdes. Su padre, que la quería mucho se dijo: “Será una boca menos que alimentar”. Pero el deseo de hacer la primera comunión hará que Bernardita regrese al “calabozo” en enero de 1858, pocas semanas antes de la primera aparición.

Apariciones : encuentro con la Virgen

Jueves 11 de febrero : El encuentro

Acompañada de su hermana y de una amiga, Bernardita se dirige a la Gruta de Massabielle, al borde del Gave, para recoger leña, ramas secas y pequeños troncos. Mientras se está descalzando para cruzar el arroyo, oye un ruido como de una ráfaga de viento, levanta la cabeza hacia la Gruta: “VI A UNA SEÑORAVESTIDA DE BLANCO: LLEVABA UN VESTIDO BLANCO, UN VELO TAMBIÉN DE COLOR BLANCO, UN CINTURÓN AZUL Y UNA ROSAAMARILLA EN CADA PIE.” Hace la señal de la cruz y reza el rosario con la Señora. Terminada la oración, la Señora desaparece de repente.

Domingo 14 de febrero: El agua bendita

Bernardita siente una fuerza interior que la empuja a volver a la Gruta a pesar de la prohibición de sus padres. Debido a su insistencia, su madre le da permiso para volver. Después de la primera decena del rosario, Bernardita ve aparecer a la misma Señora. Le echa agua bendita. La Señora sonríe e inclina la cabeza. Termi-nado el rosario, la Señora desaparece.

Jueves 18 de febrero : La Señora habla

Por primera vez, la Señora habla. Ber-nardita le ofrece papel y una pluma y le pide que escriba su nombre. La Señora le dice: “No es necesario” y añade: “No te prometo hacerte feliz en este mundo, sino en el otro. ¿Quieres hacerme el favor de venir aquí durante quince días?”.

Viernes 19 de febrero : Aparición breve y silenciosa

Bernardita llega a la Gruta con una vela bendecida y encendida. De aquel gesto nacerá la costumbre de llevar velas para encen-derlas ante la Gruta.

Sábado 20 de febrero : En el silencio

La Señora le ha enseñado una oración personal. Al terminar la visión, una gran tristeza invade a Bernardita.

Domingo 21 de febrero : “Aquero”

Por la mañana temprano la Señora se presenta a Bernardita, a la que acompañan un centenar de personas. Después es interrogada por el comisario de policía Jacomet, que quiere que diga lo que ha visto. Bernardita no habla más que de “AQUERO” (aquello).

Martes 23 de febrero : El secreto

Rodeada por unas ciento cincuenta personas, Bernardita se dirige hacia la Gruta. La Aparición le comunica un secreto, una confi-dencia “sólo para ella”, pues sólo a ella concierne.

Miércoles 24 de febrero : ¡Penitencia!

Mensaje de la Señora: “¡Penitencia! ¡Penitencia! ¡Penitencia! ¡Ruega a Dios por los pecadores!
¡Besa la tierra en penitencia por los pecadores!”

Jueves 25 de febrero : La fuente

Trescientas personas están allí presentes. Bernardita cuenta: “ME DIJO QUE FUERA A BEBER A LA FUENTE […] NO ENCONTRÉ MÁS QUE UN POCO DE AGUA FANGOSA. AL CUARTO INTENTO, CONSEGUÍ BEBER; ME MANDÓ TAMBIÉN QUE COMIERA HIERBA QUE HABÍA CERCA DE LA FUENTE, LUEGO LA VISIÓN DESAPARECIÓ Y ME MARCHÉ.” Ante la muchedumbre que le comenta: “¿Sabes que la gente cree que estás loca por hacer tales cosas?”, Bernardita sólo contesta. “ES POR LOS PECADORES.”

Sábado 27 de febrero : Silencio

Hay allí ese día ochocientas personas. La Aparición permanece silenciosa. Bernardita bebe agua del manantial y hace los gestos habituales de penitencia.

Domingo 28 de febrero : Penitencia

Más de mil personas asisten al éxtasis. Bernardita reza, besa la tierra y se arrastra de rodillas en señal de penitencia. A continua-ción se la llevan a casa del juez Ribes que la amenaza con meterla en la cárcel.

Lunes 1 de marzo : Primer milagro

Se han congregado más de mil quinientas personas y entre ellas, por primera vez, un sacerdote. Durante la noche, Catalina Latapie, una amiga de Lourdes, acude a la Gruta, moja su brazo dislocado en el agua del manantial y el brazo y la mano recuperan su agilidad.

Martes 2 de marzo : Mensaje para los sacerdotes

La muchedumbre aumenta cada vez más. La Señora le encarga: “Vete a decir a los sacerdotes que se construya aquí una capilla y que se venga en procesión.” Bernardita se lo hace saber al cura Peyra-male, párroco de Lourdes. Éste tan sólo quiere saber una cosa: el nombre de la Señora. Exige, además, como prueba, ver flo-recer en invierno el rosal silvestre de la Gruta.

Miércoles 3 de marzo : Una sonrisa

A las siete de la mañana, cuando ya hay allí tres mil personas, Ber-nardita se encamina hacia la Gruta; pero ¡la Visión no aparece! Al salir del colegio, siente la llamada interior de la Señora; acude a la Gruta y vuelve a preguntarle su nombre. La respuesta es una son-risa. El párroco Peyramale vuelve a decirle: “Si de verdad la Señora quiere una capilla, que diga su nombre y haga florecer el rosal de la Gruta.”

Jueves 4 de marzo : ¡el día más esperado!

El gentío cada vez más numeroso (alrededor de ocho mil perso-nas) está esperando un milagro al finalizar estos quince días. La visión permanece silenciosa. El cura Peyramale se mantiene en su postura. Durante los veinte días siguientes, Bernardita no acudirá a la Gruta; no siente dentro de sí la irresistible invitación .

Jueves 25 de marzo : ¡El nombre que se esperaba!

Por fin la visión revela su nombre; pero el rosal silvestre sobre el cual posa los pies durante las apariciones no florece. Bernardita cuenta: “LEVANTÓ LOS OJOS HACIA EL CIELO, JUNTANDO EN SIGNO DE ORACIÓN LAS MANOS QUE TENÍAABIERTAS Y TENDIDAS HACIA EL SUELO, Y ME DIJO: QUE SOY ERA IMMACULADA COUNCEPCIOU.” La joven vidente salió corriendo, repitiendo sin cesar, por el camino, aquellas palabras que no entiende. Palabras que conmueven al buen párroco, ya que Bernardita ignoraba esa expresión teológica que sirve para nombrar a la Santísima Virgen.Solo cuatro años antes, en 1854, el papa Pío IX había declarado aquella expresión como verdad de fe, un dogma.

Miércoles 7 de abril : El milagro del cirio

Durante esta Aparición, Bernardita sostiene en la mano su vela encendida, y en un cierto momento la llama lame su mano sin quemarla. Este hecho es inmediatamente constatado por el médico, el doctor Douzous.

Jueves 16 de julio: Última Aparición

Bernardita siente interiormente el misterioso llamamiento de la Virgen y se dirige a la Gruta; pero el acceso a ella estaba prohi-bido y la gruta, vallada. Se dirige, pues, al otro lado del Gave, enfrente de la Gruta. “ME PARECÍA QUE ESTABA DELANTE DE LA GRUTA, A LA MISMA DISTANCIA QUE LAS OTRAS VECES, NO VEÍA MÁS QUE A LA VIRGEN, ¡JAMÁS LA HABÍA VISTO TAN BELLA!”

Bernadette Soubirous temps de la reflexion

Lo primero que descubrió Bernardita fue la contemplación. Conocía el Carmelo de Bagnères. En 1860-61, habló con su prima de una orden dedicada a San Bernardo. Le gustaría entrar en ella, pero su salud y su pobreza para aportar la dote resultaron un grave obstáculo.

En 1863, las hermanas del hospicio lo orientan hacia el cuidado de los enfermos. Fue una experiencia decisiva. Lo que apreciaba, entre otras cosas, en las hermanas de Nevers, era la discreción con que la trataban, en contraste con otras solicitudes, que le venían de todas las partes. Dirá más tarde: “Voy a Nevers porque nadie me lo ha pedido”. El 27 de septiembre de 1863, Bernadette tuvo una conversación muy interesante con Monseñor Forcade, obispo de Nevers. Durante los meses siguientes, Bernardita va madurando su decisión sobre nuevas bases.

El 4 de abril de 1864, después de la misa en el Hospicio, Bernardita va a hablar con la superiora, Sor Alexandrine Roques y le dice: “Querida Madre, ya sé a donde debo ir como religiosa [… ]. Con ustedes”. En Nevers, la superiora, Madre Joséphine Imbert, vacilaba. Se preocupaba por los trastornos que la celebridad de la vidente podía acarrear a la comunidad religiosa que la recibiría. La Madre María Teresa Vauzou, maestra de novicias, era favorable. El obispo apoyaba la solicitud que él mismo había provocado, admitido y transmitido.

El 19 de noviembre de 1864, Bernardita recibe la respuesta favorable. El postulantado podría comenzar, pero cae enferma, de principios de diciembre de 1864 a finales de enero de 1865. Durante su convalecencia sufre la pena de la muerte de uno de sus hermanos, Justin.

Bernardita comenzó el postulantado en febrero de 1865 y, en abril de 1866, solicita entrar en el noviciado. El 28 de abril de 1866, anuncia su partida. Pero Mons. Laurence quiere que esté presente en la inauguración de la cripta. Bernardita asiste a la ceremonia y participa en la primera procesión oficial que respondía a la petición de la Virgen. Bernardita es víctima del acoso de los curiosos. Mons. Laurence autoriza finalmente la partida. El 3 de julio de 1866, toda la familia se reúne en el molino Lacadé para la comida de despedida.

Bernadette Soubirous

Del 4 al 7 de julio de 1866, hace el viaje Nevers. Es la primera y la última vez que Bernardita toma el tren y se va de su tierra de los Pirineos.  

Después de contar las apariciones, Bernardita se pone la esclavina y el gorro de postulante. Dijo expresamente que venía allí “para ocultarse”.
Bernardita sentía nostalgia de su tierra. Dirá: “Este es el mayor sacrificio de mi vida”. Lo superará con gran ánimo, y también con humor. Y asumirá sin reservas esta nueva etapa: “Mi misión en Lourdes ha terminado”, “Lourdes no es el cielo”.

Toma el hábito el 29 de julio de 1866, tres semanas después de su llegada, con otras 42 postulantes. Recibe el nombre de hermana Marie-Bernarde.

En septiembre de 1866, el asma de Bernardita empeora. En octubre, su estado se agrava. El doctor Robert San Cyr, médico de la comunidad, garantiza que no pasará de esa noche. La Madre Mará Teresa considera bueno que Bernardita haga la profesión religiosa in articulo mortis. Sobrevive a esa noche.

En diciembre de 1866, le llega la noticia del fallecimiento de su madre, de 41 años.

El 2 de febrero de 1867, Bernardita, recuperada, reanuda el noviciado y el 30 de octubre de 1867 hace profesión ante Mons. Forcade. Hace profesión de “pobreza, de castidad, de obediencia y de caridad”. Cada profesa recibe el Crucifijo, el Libro de las Constituciones y la carta de obediencia y de destino a una casa religiosa. Bernardita es destinada a la casa madre, como ayudante de la enfermera. En 1869, reaparecen en Bernardita los problemas de salud. En marzo de 1871, recibe la noticia de la muerte de su padre.De 1875 a 1878, la enfermedad avanza. En ese estado pronuncia los votos perpetuos.

El 11 de diciembre de 1878, guarda cama definitivamente, en su capilla blanca como llama ella a la gran  cama con cortinas. Muere el 16 de abril de 1879.

Otras fechas importantes

1907: apertura del proceso ordinario de beatificación, que termina en 1909.
1909:
el 22 de septiembre, primera exhumación del cuerpo de Bernardita. El cuerpo se encuentra intacto.
1913:
el 13 de agosto, el Papa Pío X autoriza la introducción de la causa de beatificación.
1919:
el 3 de abril: segunda exhumación para reconocimiento del cuerpo.
1923:
el 18 de noviembre, Pío XI declara la heroicidad de las virtudes.
1925:
el 18 de abril, tercera exhumación del cuerpo, que se sigue manteniendo incorrupto. El 14 de junio, beatificación de Bernardita, por el Papa Pío XI, en San Pedro de Roma. El 18 de julio, el cuerpo de Bernardita es colocado en una urna, después de cubrir las manos y la cara con una fina película de cera. El 3 de agosto, traslado de la urna, del noviciado a la capilla del convento de San Gildard.
1933:
el 8 de diciembre, fiesta de la Inmaculada Concepción, canonización de Bernardita por el Papa Pío XI.
1958:
centenario de las apariciones de Lourdes. 4 millones y medio de peregrinos.
1979:
centenario de la muerte de Santa Bernardita.

http://es.lourdes-france.org/

Testamento espiritual de Santa Bernadita de Soubirous 

El texto aquí presentado no fue escrito por Santa Bernadette, si bien expresa con precisión lo que fue su vida. Podemos creer que estas palabras estaban vivas en su corazón, aunque ella nunca las habría manifestado ni de palabra ni por escrito. Fue la escritora Marcelle Auclair quien, al escribir su vida, interpretó los más íntimos sentimientos de Bernadette, poniendo en boca de ella estas palabras.

Marie Bernarde Soubirous, “conversa” de las Monjas de Nevers, en el mundo Bernadette, aquella que había visto y hablado con la Santísima Virgen en Lourdes, muere a los treinta y cinco años de edad. Tenía una pierna en putrefacción. Su cuerpo fue exhumado tres veces con motivo del proceso de canonización, con la increíble sorpresa de que siempre estaba intacto, a pesar de que su rosario ya estaba oxidado y su hábito lleno de humedad.

Por la indigencia de mamá y de papá, por la ruina del molino, por el vino del cansancio, por las ovejas con roña: gracias, Dios mío. Por el Procurador, el Comisario y los Gendarmes, por las duras palabras del párroco Don Peyramale.

Por los días en que viniste, Virgen María, y por los días que no viniste, no sabré darte las gracias más que en el Paraíso. Pero por las burlas y los ultrajes, por quienes me han tomado por loca, por quienes me han considerado mentirosa, por quienes me han tachado de interesada, gracias, Virgen Santa.

Por la ortografía que nunca he sabido, por la memoria que nunca he tenido, por mi ignorancia y mi estupidez, gracias. Gracias, porque si hubiera habido en la tierra una niña más estúpida que yo, la habrías escogido a ella.

Por mi madre que murió lejos de mí, por la pena que sentí cuando mi padre, en vez de abrir los brazos a su pequeña Bernadette, me llamó Sor Marie Bernarde: gracias, Jesús. Gracias por haber saciado de amargura este corazón demasiado tierno que me has dado; por la Madre Josefina que me ha proclamado una inútil. Gracias.

Por los sarcasmos de la madre Maestra, por su dura voz, sus injusticias, sus ironías, y por el pan de la humillación, gracias. Gracias por haber sido aquella a quien la Madre Teresa podía decir: “No sé cómo te las apañas para combinar tantos desastres”. Gracias por haber tenido el privilegio de los reproches, por ser aquella de quien las otras hermanas de comunidad decían: “¡Qué suerte no ser como Bernardette”.

Gracias por haber sido Bernadette, amenaza

Saint Bernadette Soubirous of the Lourdes Appa...
Saint Bernadette Soubirous of the Lourdes Apparitions, 1858. (Photo credit: Wikipedia)

da de cárcel porque te había visto, Virgen Santa. Mirada por la gente como un bicho raro, esa Bernadette tan mezquina, que al verla se decía: “Pero ¿quién es esa?”.

Por este mísero cuerpo que me has dado, por esta enfermedad de fuego y de humo, por mis carnes que se están pudriendo, por mis huesos llenos de caries, por mis sudores, mi fiebre, mis dolores sordos y agudos, gracias, Dios mío.

Por esta alma que me has dado, por el desierto de la aridez interior, por tu noche y tus relámpagos, por tus silencios y tus rayos; por todo, por Ti, ausente y presente, gracias; gracias, ¡oh, Jesús!

Testamento espiritual de Santa Bernadita de Soubirous 

El texto aquí presentado no fue escrito por Santa Bernadette, si bien expresa con precisión lo que fue su vida. Podemos creer que estas palabras estaban vivas en su corazón, aunque ella nunca las habría manifestado ni de palabra ni por escrito. Fue la escritora Marcelle Auclair quien, al escribir su vida, interpretó los más íntimos sentimientos de Bernadette, poniendo en boca de ella estas palabras.

Marie Bernarde Soubirous, “conversa” de las Monjas de Nevers, en el mundo Bernadette, aquella que había visto y hablado con la Santísima Virgen en Lourdes, muere a los treinta y cinco años de edad. Tenía una pierna en putrefacción. Su cuerpo fue exhumado tres veces con motivo del proceso de canonización, con la increíble sorpresa de que siempre estaba intacto, a pesar de que su rosario ya estaba oxidado y su hábito lleno de humedad.

Por la indigencia de mamá y de papá, por la ruina del molino, por el vino del cansancio, por las ovejas con roña: gracias, Dios mío. Por el Procurador, el Comisario y los Gendarmes, por las duras palabras del párroco Don Peyramale.

Por los días en que viniste, Virgen María, y por los días que no viniste, no sabré darte las gracias más que en el Paraíso. Pero por las burlas y los ultrajes, por quienes me han tomado por loca, por quienes me han considerado mentirosa, por quienes me han tachado de interesada, gracias, Virgen Santa.

Por la ortografía que nunca he sabido, por la memoria que nunca he tenido, por mi ignorancia y mi estupidez, gracias. Gracias, porque si hubiera habido en la tierra una niña más estúpida que yo, la habrías escogido a ella.

Por mi madre que murió lejos de mí, por la pena que sentí cuando mi padre, en vez de abrir los brazos a su pequeña Bernadette, me llamó Sor Marie Bernarde: gracias, Jesús. Gracias por haber saciado de amargura este corazón demasiado tierno que me has dado; por la Madre Josefina que me ha proclamado una inútil. Gracias.

Por los sarcasmos de la madre Maestra, por su dura voz, sus injusticias, sus ironías, y por el pan de la humillación, gracias. Gracias por haber sido aquella a quien la Madre Teresa podía decir: “No sé cómo te las apañas para combinar tantos desastres”. Gracias por haber tenido el privilegio de los reproches, por ser aquella de quien las otras hermanas de comunidad decían: “¡Qué suerte no ser como Bernardette”.

Gracias por haber sido Bernadette, amenaza

da de cárcel porque te había visto, Virgen Santa. Mirada por la gente como un bicho raro, esa Bernadette tan mezquina, que al verla se decía: “Pero ¿quién es esa?”.

Por este mísero cuerpo que me has dado, por esta enfermedad de fuego y de humo, por mis carnes que se están pudriendo, por mis huesos llenos de caries, por mis sudores, mi fiebre, mis dolores sordos y agudos, gracias, Dios mío.

Por esta alma que me has dado, por el desierto de la aridez interior, por tu noche y tus relámpagos, por tus silencios y tus rayos; por todo, por Ti, ausente y presente, gracias; gracias, ¡oh, Jesús!

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APARICIONES EN FÁTIMA

     

Nuestra Señora de Rosario                                         Virgen Peregrina  de Fátima

Historia de las apariciones:

El 13 de Mayo de 1917, tres niños llamados Lucía de Jesús, de 10 años y sus primos, Francisco y Jacinta Marto, de 9 y 7 años, cuidaban un pequeño rebaño en Cova da Iría, Parroquia de Fátima, Municipio de Vila Nova de Ourém, hoy Diócesis de Leiría-Fátima.

Alrededor del mediodía, después de haber rezado el rosario, como habitualmente hacían, mientras se entretenían en construir una pequeña casa de piedras sueltas, en el mismo local donde hoy se encuentra situada la basílica, de repente vieron una luz brillante; pensando que era un relámpago decidieron marcharse, pero un poquito más abajo otro relámpago iluminó el espacio y vieron encima de una pequeña encina, donde se encuentra ahora la Capilla (Capelinha) de las apariciones, una “Señora más brillante que el sol”; de sus manos pendía un rosario blanco.

La Señora dijo a los tres pastorcitos que era necesario rezar mucho y los invitó a volver a Cova da Iría durante otros cinco meses consecutivos, en los días 13 a la misma hora. Los niños así lo hicieron y en los días 13 de Junio, Julio, Septiembre y Octubre, la Señora volvió a aparecérseles en Cova da Iría.

El 19 de Agosto se dió la aparición en un lugar de los Valinhos, a unos 500 metros de Aljustrel, porque, el día 13 los niños habían sido llevados por el Administrador del Município, para Vila Nova de Ourém.

En la última aparición del 13 de Octubre, estando presentes cerca de 70.000 personas, la Virgen les dijo que era la “Señora del Rosario” y que hicieran allí una Capilla en su honor. Después de la aparición todos los presentes observaron el milagro prometido a los tres niños en Julio y Setiembre: el sol, pareciéndose a un “disco” de plata, se le podía mirar sin dificultad alguna y giraba sobre sí mismo como si fuese una rueda de fuego, que fuera a precipitarse sobre la tierra.

Posteriormente, siendo Lucía Hna. Religiosa de Santa Dorotea, la Virgen se le apareció nuevamente en España, el día 10 de Diciembre de 1925 y el día 15 de Febrero de 1926 en el Convento de Pontevedra y en la noche del 13-14 de Junio de 1929, en el Convento de Tuy; pidiendo la devoción de los cinco primeros sábados y comunicándole las condiciones para dicho ejercicio: — rezar el rosario meditando los Misterios, confesar y comulgar en reparación de los pecados cometidos contra el Inmaculado Corazón de María — y la Consagración de Rusia al mismo Inmaculado Corazón.

Fechas principales:

28-04-1919 – Se inició la Construcción de la Capilla de las Apariciones.

13-10-1921 – Se permite por primera vez celebrar la Santa Misa.

03-05-1922 – El Obispo de Leiría, manda instaurar el proceso canónico, sobre los acontecimientos de Fátima.

26-06-1927 – El Obispo de Leiría, preside por primera vez una ceremonia oficial en Cova de Iria, después de la bendición de las Estaciones del Víacrucis, desde el pueblo de Reguengo do Fetal (11 Km).

13-10-1930 – Por (previsión) “La Divina Providencia”, el Obispo de Leiria declara dignas de fe las apariciones y autoriza el culto de Nuestra Señora de Fátima.

13-05-1931 – Primera Consagración de Portugal al Inmaculado Corazón de Maria, hecha por el Episcopado Portugués, siguiendo el Mensaje de Fátima.

31-10-1942 – Pío XII, hablando en portugués por la radio, consagra el mundo al Inmaculado Corazón de Maria, hacienda mención velada de Rusia, según el pedido de Nuestra Señora.

13-05-1946 – Es coronada la Imagen de Nuestra Señora de Fátima, de la Capilla por el Cardenal Marsella, Legado Pontifício. La Corona fue ofrecida por las mujeres portuguesas, en agradecimiento por haber liberado a Portugal, de la segunda “Guerra Mundial”.

13-10-1951 – Clausura del Año Santo (Universal), en Fátima, por el Cardenal Tedeschini, Legado Pontifício, el cual revela que Pío XII presenció en el Vaticano, en 1950, el prodigio solar en Fátima el 13 de Octubre de 1917.

13-05-1956 – El Cardenal Roncalli, Patriarca de Venecia, futuro Papa Juan XXIII, preside las ceremonias de la Peregrinación Aniversaria.

21-11-1964 – Al clausurar la tercera sesión del Concilio Ecuménico, el Papa Pablo VI anuncia delante de 2.500 padres conciliares, la concesión de la Rosa de Oro al Santuario de Fátima, la cual sería entregada par el Cardenal Cento, Legado Pontifício, el día 13-05-1965.

13-05-1967 – El Santo Padre Pablo VI, viaja a Fátima en el cincuentenario de la primera aparición de Nuestra Señora. Para pedir la paz del mundo y la unidad de la Iglesia.

10-07-1977 – Peregrinación a Fátima del Cardenal Luciani, Patriarca de Venecia, futuro Papa Juan Pablo I.

12/13-05-82 – El Santo Padre Juan Pablo II viaja a Fátima como peregrino, para agradecer el haber salido bien del brutal atentado sufrido un año antes en la plaza de S. Pedro y de rodillas, consagra la Iglesia, los hombres y los pueblos, al Inmaculado Corazón de Maria, haciendo veladamente mención de Rusia.

25-03-1984 – El la plaza de S. Pedro en Roma, delante de la Imagen de la Virgen, Juan Pablo II consagra una vez más, el mundo al Inmaculado Corazón de Maria, en unión con todos los Obispos del Mundo.

12/13-05-91 – El Santo Padre Juan Pablo II, vuelve a Fátima por segunda vez, como peregrino, en el 10° aniversario de su atentado.

04-06-1997 – La Asamblea de la República Portuguesa eleva el pueblo de Fátima a la categoría de ciudad.

13-05-2000 – Beatificación de Francisco y Jacinta Marto, con ocasión de la tercera visita de Juan Pablo II a Fátima.

13-02-2005 – Fallecimiento de la Hª Lucía, en el Convento de Santa Teresa, en Coimbra.

02-04-2005 – Fallecimiento de Juan Pablo II.

19-02-2006 – Traslado del cuerpo de la Hª Lucía para la Basílica del Santuario de Fátima.

Lucía – Francisco – Jacinta

LUCÍA DE JESUS
La principal protagonista de las apariciones, nació el 22 de Marzo de 1907, en Aljustrel, perteneciente a la parroquia de Fátima.
El día 17 de Junio de 1921 ingresó en el Asilo de Vilar (Porte), dirigido por las religiosas de Santa Dorotea. Después fue para Tui, donde tomó el hábito y le pusieron el nombre de Maria Lucia de Los Dolores.
Hizo su profesión religiosa de votos temporales el 3 de Octubre de 1928 y el 3 de Octubre 1934 los perpetuos. El día 24 de Marzo de 1948 ingresó en el Carmelo de Santa Teresa en Coimbra, tomando el nombre de Hª Maria Lucia del Corazón Inmaculado.
El día 1 de Mayo de 1949 hizo sus votos solemnes. La Hª Lucia vino a Fátima varias veces: el 22 de Mayo de 1946; el 13 de Mayo de 1967; en 1981 para dirigir en el Carmelo de Fátima un trabajo de pintura sobre las apariciones; el 13 de Mayo de 1982 y el 13 de Mayo de 1991. 

Falleció en el Convento de Santa Teresa, en Coimbra, el 13 de febrero de 2005. El 19 de febrero de 2006 su cuerpo fue trasladado para la Basílica del Santuario de Fátima, donde fue sepultada al lado de su prima, la vidente Beata Jacinta Marto.

FRANCISCO MARTO
Nació el 11 de Junio de 1908 en Aljustrel. Murió santamente el 4 de Abril de 1919, en casa de sus padres. Siendo muy sensible y contemplativo, orientó toda su oración y penitencia para “consolar a Nuestro Señor”.
Sus restos mortales quedaron sepultados en el cementerio parroquial hasta el día 13 de Marzo de 1952, fecha en que fueron trasladados para la Basílica de Cova de Iria (lado derecho según se entra). 

JACINTA MARTO

Nació en Aljustrel, el día 11 de Marzo de 1910. Murió santamente el 20 de Febrero de 1920, en el Hospital de “D. Estefanía”, en Lisboa, después de una larga y dolorosa enfermedad, ofreciendo todos sus sufrimientos por la conversión de los pecadores, por la paz del mundo y por el Santo Padre.
El día 12 de Septiembre de 1935 fue solemnemente trasladado su cadáver del sepulcro de la familia del Barón de Alvaiázere, en Ourém, para el cementerio de Fátima y colocado junta a los restos mortales de su hermanito Francisco.
El día 1 de Mayo de 1951 se efectuó con la mayor sencillez, el traslado de sus restos mortales para el nuevo sepulcro preparado en la Basílica de Cova de Iria, (lado izquierdo según se entra).

Proceso de beatificación de los dos videntes de Fátima, Francisco y Jacinta Marto

Fátima, 13.05.2000

El proceso de beatificación de los dos videntes de Fátima, Francisco y Jacinta Marto, después de las primeras diligencias hechas en 1945 fue iniciado en 1952 y concluido en 1979. 

E1 15 de Febrero de 1988 fue entregada al Santo Padre Juan Pablo II y a la Congregación para la causa de los Santos, la documentación final que pudo llevar al Santo Padre a proclamar “beatos” a los videntes de Fátima Francisco y Jacinta Marto.

Mientras tanto ya fueron declarados “venerables” por esta misma Congregación, por Decreto del 13 de Mayo de 1989.

La beatificación, por Juan Pablo II, fue en 13 de mayo de 2000, en Fatima.

El último paso será, como esperamos la Canonización por la cual serán declarados “Santos”.

DECRETO DEL VATICANO PERMITE LA APERTURA INMEDIATA DEL PROCESO

Su Santidad el Papa Benedicto XVI autorizó abreviar el plazo canónico para el inicio de las diligencias para la apertura del proceso de beatificación de la Hermana Lucía.

El anuncio fue hecho al final de la tarde del día del 3º aniversario del fallecimiento de la Hermana Lucía (13.02.2008), por el Cardenal D. José Saraiva Martins, prefecto de la Congregación para la Causa de los Santos, en el Carmelo de Coimbra, donde presidió la Misa evocativa del tercer aniversario de la muerte de la Vidente de Fátima.

Comunicado de prensa de la Santa Sede:

“Benedicto XVI acogiendo benévolamente la petición presentada por el Obispo de Coimbra, D. Albino Mamede Cleto, y compartida por numerosos obispos y fieles de todas las partes del mundo, derogó los cinco años de espera establecidos por las normas canónicas, y dispuso que se pueda comenzar, apenas tres años después de su muerte, la fase diocesana de la causa de beatificación de la carmelita”.

Conferencia Episcopal Portuguesa: La decisión del Papa es una provocación a la Santidad

En nombre de la Conferencia Episcopal Portuguesa, D. Jorge Ortiga, Arzobispo de Braga, declaró a la Sala de Prensa del Santuario de Fátima, su satisfacción por la deliberación del Papa, que dispensa el plazo canónico para la apertura del proceso de beatificación de la Hermana Lucía, que considera sobre todo “una provocación y una llamada” a todos los cristianos para que busquen la santidad.

“Solamente tengo que añadir a lo que fue dicho ayer relativo a la satisfacción de la decisión de Su Santidad que, naturalmente, pienso que, para nosotros que creemos seriamente y que sabemos que nuestra vocación es para la santidad, que es un don de Dios, es una gran alegría este anuncio de la anticipación”, afirmó D. Jorge Ortiga.

“Esta decisión es una provocación, es una llamada, para todos nosotros, para que seamos testimonios de una vida de santidad, que nuestras acciones sean de una vida más evangélica y de valores. No se piense que la santidad es algo extraordinario, porque no lo es, la santidad es para todos.”, afirmó el presidente de la Conferencia Episcopal Portuguesa.

Noticia fue recibida con alegría por el Rector del Santuario de Fátima

La noticia fue recibida con alegría por el Rector del Santuario de Fátima “porque naturalmente es un testimonio más de la profunda importancia de la Hermana Lucía, para la iglesia y para el mundo”, afirmó Mons. Luciano Guerra que cree que esta posibilidad que la Santa Sede presenta de que la apertura del proceso avance de forma inmediata “es una señal más de que ya hubo testimonios cualificados que verificaron a las entidades de la Santa Sede acerca de la devoción a la Hermana Lucía y acerca del papel de la Hermana Lucía en la difusión del Mensaje de Fátima”.

Oraciones de Fátima

Las oraciones enseñadas en Fátima por el Angel y por Nuestra Señora ayudan a viver el mesaje, que como dice el Papa Juan Pablo II, es de conversión y da vivencia en la gracia de Dios (Fátima, 1982).

ORACIONES DEL ÁNGEL
«Dios mío, yo creo, adoro, espero y Os amo. Os pido perdón por los que no creen, no adoran, no esperan y no Os aman.»~

«Santísima Trinidad, Padre, Hijo y Espíritu Santo, Os adoro profundamente y Os ofrezco el preciosísimo Cuerpo, Sangre, Alma y Divinidad de Jesucristo, presente en todos los sagrarios de la tierra, en reparación de los ultrajes, sacrilegios e indiferencias con que El mismo es ofendido. Y por los méritos infinitos de su Santísimo Corazón y del Corazón Inmaculado de María, os pido la conversión de los pobres pecadores.»

ORACIONES DE NUESTRA SEÑORA

La Hermana Lucia cuenta en la 4.ª Memoria, que Nuestra Señora, en la aparición del 13 de julio de 1917, les recomendó:

«Sacrificaos por los pecadores, y decid muchas veces, en especial cuando hagáis algún sacrificio: Oh Jesús, es por vuestro amor, por la conversión de los pecadores y en reparación por los pecados cometidos contra el Inmaculado Corazón de María.»

En la misma aparición, Nuestra Señora volvió a insistir:

«Cuando recéis el rosario decid, al final de cada misterio: Oh Jesús mío, perdónanos, líbranos del fuego del infierno, lleva al Cielo a todas las almas, especialmente las más necesitadas”.

La Devoción de los Primeros Sábados

En la aparición del día 13 de julio anunció Nuestra Señora en Fátima: “Para impedir la guerra vendré a pedir la consagración de Rusia a mi Inmaculado Corazón y la comunión reparadora de los Primeros Sábados”.

Esta última devoción vino a pedirla, apareciéndose a la Hermana Lucía el 10/12/1925, en Pontevedra, España. Dijo entonces: “Mira, hija mía, a mi corazón cercado de espinas que los hombre ingratos me clavan en todos los momentos con blasfemias e ingratitudes. Tú, al menos, procura consolarme y di que prometo asistir en la hora de la muerte, con todas las gracias necesarias para la salvación, a todos los que, en el primer sábado de cinco meses seguidos, se confiesen, reciban la Sagrada Comunión, recen un Rosario y me hagan compañía durante quince minutos, meditando los 15 misterios del Rosario con el fi n de desagraviarme”.

Nuestra Señora mostró su Corazón rodeado de espinas, que signifi can nuestros pecados. Pidió que hiciésemos actos de desagravio para sacárselos, con la devoción reparadora de los cinco Primeros Sábados. Como recompensa, nos promete “todas las gracias necesarias para la salvación”.

Jesús en los dos años siguientes, 15 de febrero de 1926 y 17 de diciembre de 1927, insiste para que se propague esta devoción. Lucía escribió: “De la práctica de la devoción de los Primeros Sábados, unida a la consagración al Inmaculado Corazón de María, depende la guerra o la paz del mundo”.

Cinco, ¿por qué?

Son cinco los Primeros Sábados por, según reveló Jesús, ser “cinco las especies de ofensas y blasfemias proferidas contra el Inmaculado Corazón de María:

1.- Las blasfemias contra la Inmaculada Concepción;

2.- Contra su Virginidad;

3.- Contra la Maternidad Divina, rehusando al mismo tiempo recibirla como Madre de los Hombres;

4.- Los que procuran infundir en los corazones de los niños la indiferencia, el desprecio y hasta el odio contra esta Inmaculada Madre.

5.- Los que La ultrajan directamente en sus sagradas imágenes.

Condiciones

Las condiciones para ganar el privilegio de los Primeros Sábados son cuatro:

1. Confesión. Para cada Primer Sábado es necesaria una confesión con intención reparadora. Se puede hacer cualquier día, antes o después del Primer Sábado, siempre y cuando se reciba la Comunión en estado de gracia. La vidente preguntó: “Mi Jesús, ¿y las (personas) que se olviden de formular esta intención (reparadora)?”

Jesús respondió: “Pueden formularla en la confesión siguiente, aprovechando la primera ocasión que tengan para confesarse”.

Las otras tres condiciones deben cumplirse en el propio Primer Sábado, a no ser que algún sacerdote, por motivos justos, conceda que se pueda hacer en el domingo a seguir.

2. La Comunión Reparadora.

3. El Rosario

4. La meditación, durante 15 minutos, de un solo misterio, de varios o de todos. También vale una meditación

o explicación de tres minutos antes de cada uno de los 5 misterios del Rosario que se está rezando.

En todas estas cuatro prácticas se debe tener la intención de desagraviar al Inmaculado Corazón de María.

La devoción de los cinco Primeros Sábados fue aprobada por el obispo de Leiría el 13/09/1939, en Fátima.

P. Fernando Leite, sj

CONSAGRACIÓN DEL MUNDO AL INMACULADO CORAZÓN DE MARÍA

La Consagración del Mundo al Inmaculado Corazón de María, tuvo lugar en la plaza de S. Pedro, en el Vaticano, el 25 de marzo de 1984.

Para ese momento, el Papa Juan Pablo II pidió la presencia de la Imagen de Nuestra Señora de Fátima, venerada en la Capilla de las Apariciones.

Delante de la imagen, el Papa repitió el acto de entrega que había hecho en Fátima el 13 de Mayo de 1982.

En las últimas palabras del Acto de Entrega, Juan Pablo II rogó a Nuestra Señora:

 « ¡Acoge, Madre de Cristo, este clamor cargado de sufrimiento de todos los hombres! ¡Cargado del sufrimiento de sociedades enteras!
Ayúdanos, con la fuerza del Espíritu Santo, a vencer todos los pecados: el pecado del hombre y el “pecado del mundo”, en fin, el pecado en todas sus manifestaciones.
Que se revele, una vez más, en la historia del mundo, la infinita potencia salvífica de la Redención: ¡la fuerza infinita del Amor Misericordioso! ¡Que él detenga el mal! ¡Que él transforme la conciencia! ¡Que se manifieste para todos, en Vuestro Corazón Inmaculado, la luz de la Esperanza!»

CULTO A NUESTRA SEÑORA DE FÁTIMA EN EL MUNDO

El Santuario de Fátima, a través del Serviço de Estudos e Difussao -Servicio de Estudios y Difusión (SESDI)-, está procediendo a un análisis, lo más completo posible, de las manifestaciones de culto a Nuestra Señora de Fátima y de las instituciones en las que se pone en práctica su mensaje, en todo el mundo. A partir de las fuentes más diversas, se recogen todos los elementos que pueden ser localizados en el espacio y en el tiempo, se elaboran fichas individuales y se guardan los documentos en ficheros y archivadores, ordenados por continentes, países, diócesis, parroquias y localidades, al mismo tiempo que se informatizan esos mismos datos.

Tipificamos las referencias en 16 capítulos que aquí indicamos, por orden alfabético:

Actividades diversas, altares, asociaciones, comunicación social, diócesis, enseñanza (instituciones), iglesias y capillas, imágenes, institutos de vida consagrada, monumentos, parroquias, pastoral (instituciones), santuarios, salud (instituciones), solidaridad social (instituciones), toponimia (nombres de localidades, barrios, plazas,  avenidas, alamedas, calles, travesías, etc., relacionados con Fátima).

Hasta el 11 de marzo de 2004, ya se llenaran 6.306 fichas, con la siguiente distribución: África, 411; Asia, 321; América, 1.995; Europa, 3.533; Oceanía, 46. En una investigación sobre fiestas populares, realizado en Portugal (1986-1992), fueron registradas en 3.337 de las 4.327 parroquias portuguesas, 3.860 imágenes de Nuestra Señora de Fátima.

Estos números están extraordinariamente incompletos. Basta con saber que habrá muchos miles de imágenes de Nuestra Señora de Fátima en todo el mundo: por ejemplo, en los EEUU de América eran contabilizadas, en diciembre de 1953, más de 2.000 imágenes esculpidas por el escultor José Ferreira Thedim.

Por esto, pedimos a los lectores de esta página que envíen todas la información útil sobre instituciones y manifestaciones del culto de Nuestra Señora de Fátima en el mundo a:

Serviço de Estudos e Difussao (SESDI) Santuario de Fátima 2496-908 Fátima (Portugal); Fax: 0035249.539600; e-mail (correo electrónico): sesdi@santuario-fatima.pt.

Fuente: http://www.santuario-fatima.pt/portal/index.php?id=1000

El mensaje de Fátima:

http://www.vatican.va/roman_curia/congregations/cfaith/documents/rc_con_cfaith_doc_20000626_message-fatima_sp.html

Youtube:

Película: http://www.youtube.com/watch?v=JJHNXvn5Uac

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8 DE MAYO FIESTA DE NUESTRA SEÑORA DE LUJAN PATRONA DE ARGENTINA

Nuestra señora de Lujan

LA IMAGEN DE LA VIRGEN

La imagen de la Virgen que llegó en 1630 al Río de la Plata es brasileña, hecha en terracota (tierra cocida) en el valle de Paraiba, San Pablo, donde en el siglo XVII, había una importante producción de esculturas de ese material. Mide 38 cm. Está de pie sobre un nimbo de nubes donde aparecen cuatro cabezas de ángeles. A ambos lados de la figura se ven las puntas de la luna en cuarto creciente. Tiene las manos juntas sobre el pecho.

Estaba totalmente policromada, siendo el manto azul cubierto de estrellas, y la túnica roja.
En 1681 –según el historiador Maqueda- ya se veneraba la imagen vestida. El padre De Los Ríos, en una visita canónica a Luján en 1737, dispone que cada tres meses se renovara el vestuario de la Virgen.

En 1904, Juan Nepomuceno Terrero, Obispo de La Plata –Diócesis a la que por ese entonces pertenecía Luján-, ante el evidente deterioro de la imagen a causa de la desintegración de la arcilla con la que fuera construida, mandó hacerle una cubierta de plata, que dejó a la vista solo el rostro y las manos.

Dicha cubierta, de autor anónimo, es de perfil cónico y está compuesta de dos piezas que se unen en el costado de la imagen. La frontal remeda túnica y manto. Ambas están repujadas y cinceladas imitando telas con roleos vegetales y un galón en el borde del manto.

La cubierta de plata sólo se hizo para preservar la figura de María, porque se la siguió vistiendo con trajes de tela. Desde esa época se le superpone el cuarto creciente por delante del manto con que se la viste. Es ya tradición que dicho manto se le cambie una vez al año, en fecha cercana al 8 de mayo, día de la Coronación.

DESCRIPCIÓN DE LA CORONA

Fue mandada a hacer en París por el P. Jorge María Salvaire a la Casa “Poussielgue Roussand”. Un afamado artífice fabricó tan preciosa joya, combinando y enlazando las ofrendas de la piedad argentina con suma inteligencia y maestría. Se necesitaron no menos de 70 días de labor para terminarla.
El estilo de la corona pertenece al gótico, llamado florido, el cual impera generalmente en todas las obras de arte del siglo XIV.
Es toda de oro finísimo con engarces de piedras preciosas. Su peso total es de 500 gramos; mide su diámetro en la parte más prominente unos 13 centímetros y tiene de altura hasta la cúspide de la cruz 14 centímetros.

Su forma es la de Corona Imperial.
Fue bendecida por León XIII el 30 de setiembre de 1886.
La solemne coronación, tuvo lugar el 8 de mayo de 1887 en presencia de unas 40.000 personas.
Fue robada el 15 de setiembre de 1897. Fue encontrada y restaurada en la Casa Gotuzzo y Costa, de la ciudad de Buenos Aires, bendecida y colocada nuevamente sobre las sienes de la Virgen por Mons. Uladislao Castellano, Arzobispo de Buenos Aires, el 7 de noviembre de 1897.
La corona luce 8 escudos: los de Argentina, Uruguay, Paraguay, España, el del Papa Pío IX, quien siendo canónigo en 1824 visitara y diera misa en Luján, el de S.S. León XIII, que bendijera la corona en 1886 y los de Monseñor Aneiros, porteño y Mons. Castellano, cordobés, ya que ambos coronaron la imagen de la Virgen.
La preciosa aureola que circunda la corona que ciñe las sienes de María de Luján está compuesta de doce estrellas a seis puntas y viene a ser como su natural complemento. Sintió el Padre Salvaire, en lo más íntimo de su corazón una voz misteriosa que le recordaba aquella frase apocalíptica de San Juan: “Vi a una hermosa mujer vestida de sol, calzada con la luna y sobre su cabeza una corona de doce estrellas”.

LA ROSA DE ORO

La rosa de Oro es un presente otorgado por el Papa a Naciones, Ciudades, Basílicas, Santuarios, Imágenes… Es bendecida personalmente por Él, el cuarto domingo de Cuaresma, la unge con el Santo Crisma y se la espolvorea con incienso. Esta Rosa consiste en áureo rosal con flores, botones y hojas, colocado en un vaso de Plata renacentista dentro de un estuche de oropel con el escudo del Papa.
Se considera iniciador del rito al Papa León IX en el año 1049.
En América fue concedida a Nuestra Señora de Guadalupe (México), a la Virgen Aparecida de Brasil, y el 11 de junio de 1982, personalmente Juan Pablo II, se la ofrendó a Nuestra Señora de Luján, Patrona de Argentina.

EL MILAGRO
Hacia el año 1630, un cierto portugués, de nombre Antonio Faría de Sá, hacendado de Sumampa, jurisdicción de Córdoba del Tucumán, pidió a un amigo suyo, Juan Andrea, marino, que le trajese del Brasil una imagen de la Concepción de María Santísima con el propósito de venerarla en la Capilla que estaba fabricando en su estancia.
Juan Andrea cumplió el encargo y le trajo no una, sino dos imágenes de Nuestra Señora, que llegaron al puerto de Buenos Aires. Una, según el pedido, era de la Purísima Concepción; la otra, del título de la Madre de Dios con el niño Jesús dormido entre los brazos.

Ambas imágenes fueron colocadas en dos cajoncillos y subidas a una carreta. Al llegar a las orillas del Río Luján, en la estancia de Rosendo, los troperos se detuvieron allí para pasar la noche. Al día siguiente, una clara mañana de Mayo, queriendo proseguir el camino no pudieron mover la carreta. Admirados de la novedad pasaron a individualizar la causa y declaró el conductor del convoy: “Aquí vienen dos cajones con dos bultos de la Virgen, que traigo recomendados para una capilla de Sumampa”.
Cuando abrieron el cajón, hallaron una bella imagen de Nuestra Señora de la Concepción, de media vara de alto y con las manos juntas ante el pecho. Luego de venerar la Santa Imagen la llevaron en procesión a la casa de Rosendo y sus dueños le levantaron un humilde altar. Fue entonces cuando un joven negro llamado Manuel- dijo: “Sáquese de la carreta uno de los cajones y observemos si camina”.
Así se hizo, pero en vano. “Truéquense los cajones”, replicó él mismo. Entonces ocurrió que al cambiar los cajones y al tirar los bueyes la carreta se movió sin dificultad.

Desde luego entendieron los arrieros tal disposición del Cielo de que la imagen de la Virgen encerrada en tal cajón debía quedarse en aquel paraje y así siguieron con la otra a su destino.

 

LA CONSTRUCCIÓN DE LA GRAN BASÍLICA

El 25 de mayo de 1889, el P. Jorge María Salvaire tomaba posesión como Párroco de Luján y Capellán de la Virgen. Después de vencer muchas dificultades, el 4 de mayo de 1890, trazados ya los planos y elegido el estilo gótico, dieron comienzo las obras de la actual Basílica.

La aprobación alentadora del Arzobispo, que asumió toda la responsabilidad, lo orientaba a no gastar en la construcción, más de lo que entrara. El entusiasmo creado, propagado por la revista -La Perla del Plata-, que había sido fundada el 6 de enero de ese mismo año, fue tal que, sin aportes estatales, con la sola contribución de los fieles, los cimientos se hundieron en la tierra y los nuevos muros empezaron a aflorar y crecer.

Planos, dependencias varias -hornos de ladrillos, herrerías, taller de piedras, carpintería, etc. Todo fue previsto y montado.

Cuando la Comisión objetó los planos por lo grandioso de la construcción, dijo el Arzobispo Aneiros. “La Virgen quiere este templo. Y el Pueblo argentino, cuando sabe de qué se trata, es muy generoso. Sabiendo que se trata de elevar a su Madre del Cielo una iglesia digna de Ella, se mostrará generoso.”

Tres años después, en 1897, León XIII creó el Obispado de La Plata -Monseñores Espinosa y Terrero- continuaron estimulando la colosal empresa. En 1904, en un marco de fervorosa solemnidad, la Sagrada Imagen de Luján fue trasladada desde el Santuario de Lezica al nuevo Camarín.

En 1910, Mons. Terrero bendijo solemnemente las naves de la Basílica, habilitándolas para las celebraciones culturales mientras se continuaba la construcción del resto.

El grandioso órgano de la Basílica, construido en la casa Cavaillé-Coll de París, de 49 registros reales, fue inaugurado a mediados de 1911.

TRICENTENARIO DEL MILAGRO 1630-1930

Con entusiasmo inigualable y en un clima indescriptible de fervor y devoción marianos en todos los niveles, fueron celebrados los trescientos años del Milagro de Luján.

Todo el año 1930 fue dedicado a rememorar y agradecer el evento religioso de 1630. Pero se eligió el mes de octubre como tiempo más apropiado. Se consagró una semana entera de solemnidades y celebraciones.

Las notas y tañidos del sonoro campanario constantemente invitaban a fiesta. Se abrió la -Gran Semana Lujanense del Tricentenario-, domingo 5 de octubre, con la proclamación de Nuestra Señora de Luján como Patrona de las tres Repúblicas del Plata: Argentina, Paraguay y Uruguay.

A principios de 1930, Monseñor Francisco Alberti, Obispo diocesano de La Plata y de Luján, había solicitado en nombre de todo el Episcopado Argentino, Uruguayo y Paraguayo al Papa Pío XI, que se dignara declarar oficialmente a la Virgen de Luján Patrona de las tres Repúblicas.

El 5 de octubre el mismo Obispo platense, en ausencia del Arzobispo de Buenos Aires, Monseñor Bottaro, postrado por la enfermedad, asumió la representación de todos los Arzobispos, Obispos de los tres países y proclamó (por bula de Pío XI, del 8 de setiembre de 1930), a la Virgen de Luján como Patrona Celestial ante Dios.
Enfrente de la Basílica, colmando la Plaza Belgrano, Monseñor De Andrea, Obispo Titular de Temnos, enardeció a la multitud con su verbo cálido y vibrante y luego, Monseñor Dionisio Napal, tomó el juramento multitudinario, aceptando a María de Luján como Patrona y Celestial Protectora del Pueblo Argentino. Imponente fue el gesto y el grito.

A indicación de Mons. Napal, con la mirada fija en la Basílica y con el brazo derecho en alto, resonó por tres veces el sí juramos de fidelidad a Dios y a la Virgen. Las campanas (fabricadas en Milán), se echaron a vuelo, y la banda entonó los himnos patrios de las tres Repúblicas.
Junto al trono de la Madre, los venerables Pastores de las Iglesias Argentina, Uruguaya y Paraguaya, para depositar allí los anhelos y votos de sus pueblos. El Nuncio Apostólico, Mons. Felipe Cortesi, Delegado Papal para estas solemnidades, celebró el Pontifical. Mons. Aragone, Arzobispo de Montevideo, ocupó la Cátedra Sagrada. Actuó en la parte coral la Sociedad Polifónica Romana, bajo la dirección de Monseñor Rafael Casimiro Casimiri.

La visita del Legado Pontificio a Luján, el 15 de octubre de 1934, Cardenal Eugenio Pacelli, rubricó un día glorioso en los anales de preclaros peregrinos. “Nuestra Señora de Luján fue declarada Patrona Oficial del XXXII Congreso Eucarístico Internacional”. A la Virgen de Luján le fue dedicado el sábado 13 de octubre.

VISITA DE JUAN PABLO II

“Vengo a orar por todos aquellos que han perdido la vida: por las víctimas de ambas partes; por las familias que sufren, como lo hice igualmente en Gran Bretaña.
Vengo a orar por la paz, por una digna y justa solución del conflicto armado”.
ANUNCIO DE LA VISITA PAPAL
Era el miércoles 26 de mayo de 1982. Esa mañana a las 8:30 habían llegado de Roma los Cardenales Aramburu y Primatesta con Monseñor Aquiles Silvestrini, Delegado Pontificio.

Los Cardenales Argentinos habían estado pocos días en Roma llamados por el Papa para concelebrar con los Cardenales ingleses por la Paz en el conflicto de Las Malvinas, entonces en plena lucha.

Monseñor Silvestrini venía para anunciar oficialmente a las Autoridades Nacionales la visita del Papa los días 11 y 12 de junio de aquel año. Por la tarde llegaron a Luján para concelebrar y anunciar desde el Santuario de Luján a los Católicos Argentinos tan extraordinaria visita.

Era la primera vez que un Sucesor de San Pedro pisaría tierra Argentina. La carta del Papa al Pueblo Argentino, fechada el día anterior en Roma, prefijaba una visita para orar ante la Madre de los Argentinos.

PREPARATIVOS EN LUJÁN
Al día siguiente el Rector de la Basílica, P. Rafael Carli, participó de una reunión de la Comisión Ejecutiva del Episcopado, en la que quedó establecido que el Santo Padre celebraría dos misas en la Argentina, la primera en Luján, el viernes 11 de junio a las 16 horas, y la segunda en Palermo, el sábado 12.

La Basílica asumió la organización. El escenario Papal se armó entre la puerta central de la Basílica y la verja a una altura de casi 4 metros. Se previó el lugar para todos los Obispos, alrededor de 120, y para la multitud de sacerdotes que se darían cita para concelebrar con el Papa.

Era una mañana fría y lluviosa ese 11 de junio. Autoridades Eclesiásticas y Nacionales en pleno estaban aguardando al Mensajero de la Paz. “Bendito sea el Señor que me hace llegar hasta esta querida tierra Argentina”, dijo el Papa en su primer mensaje.”Mi presencia aquí quiere significar la prueba visible de ese amor, en un momento histórico tan doloroso para vosotros como es el actual”.

A las 9 de la mañana aterrizó en Ezeiza el DC 10 de Alitalia que traía al ilustre personaje.

TRASLADO A LUJÁN
El Papa partió de la Nunciatura (Av. Alvear 1605 de la Capital Federal) alrededor de las 14 horas y por Avenida Rivadavia se dirigió a Luján en el “Papamóvil” hasta Morón y desde allí en el Tren Presidencial (construido por Alvear cuando fue presidente 1922-1928).

A lo largo de la interminable Avenida Rivadavia y en las estaciones del ferrocarril Sarmiento la multitud alborozada testimonió su adhesión y afecto al Santo Padre.

Entretanto, en la Plaza Belgrano, frente a la Basílica, la multitud expectante vibraba de entusiasmo y coraje. Desde el miércoles anterior empezó a animarse. Jóvenes de muy variados lugares y distancias tendieron sus carpas y bolsas de dormir para esperar.

La multitud fue creciendo y cubrió la plaza, las calles adyacentes y casi la totalidad de la Avenida de Ntra. Sra. de Luján: aproximadamente un millón de personas. La animación de los locutores había comenzado a las 9 de la mañana, y debía sostenerse toda la jornada. Se seguía por radio el itinerario del Papa y se comunicaba por la red de altavoces, noticia que era recibida con aplausos, vivas y estribillos.

EN LA BASÍLICA
En la estación de ferrocarril, el Santo Padre fue recibido por el Obispo de Mercedes, Mons. Emilio Ogñenovich

Al aparecer el Santo Padre sobre la Avenida Ntra. Sra. De Luján se estremeció la multitud y comenzaron a agitarse las banderas y banderines entre vítores y aplausos. Luego, Juan Pablo II fue a postrarse ante la Sagrada Imagen de Luján, bajada expresamente desde su Templete dorado para ser colocada al lado del altar Papal.

Su Santidad oró ante Ella. Luego se acercó a la bendita Imagen y le colocó el estuche abierto que contenía la Rosa de Oro que, con admiración inesperada de todos, como obsequio y distinción excepcional el Santo Padre ofrendaba a Nuestra Señora de Luján.

En la Misa acompañaron a Su Santidad el Cardenal Aramburu, Presidente de la Conferencia Episcopal y Monseñor Ogñenovich, Obispo local. La Escolanía del Socorro, dirigida por el Padre Segade, cantó y apoyó los cantos de la multitud.

La Misa fue televisada para todo el país.
DESPEDIDA DEL PAPA
Terminada la Santa Misa, el Santo Padre ingresó a la Basílica -cerrada al público- y quitados los ornamentos acompañó la Santa Imagen de Luján que lucía su corona auténtica y la Rosa de Oro que acababa de recibir de manos de Su Santidad.

El Papa se arrodilló en medio del presbiterio, rodeado de sacerdotes y de Mons. Emilio Ogñenovich. Concluida la oración, el Santo Padre se puso de pie e impartió la Bendición Apostólica.

Mientras en el ambiente y por los medios de comunicación resonaban todavía las palabras de la homilía: “Ante la hermosa Basílica de la Pura y Limpia Concepción de Luján nos congregamos esta tarde para orar junto al altar del Señor”. “A la Madre de Cristo y Madre de cada uno de nosotros queremos pedir que presente a su Hijo el ansia actual de nuestros corazones doloridos y sedientos de paz”. “A Ella, que, desde los años de 1630, acompaña aquí maternalmente a cuantos se le acercan para implorar su protección, queremos suplicar hoy aliento, esperanza, fraternidad…” “En este Santuario de la Nación Argentina, en Luján, la liturgia habla de la elevación del hombre mediante la cruz: del destino eterno del hombre en Cristo Jesús, Hijo de Dios e Hijo de María de Nazareth…” “Sabed ser también hijos e hijas de esta Madre, que Dios en su amor ha dado al propio Hijo como Madre”.
El Papa dejó la impresión de estar muy triste. Se estaba en la batalla final por Las Malvinas. El 14 de junio cesaba el fuego. Desde el 2 de abril se rezó mucho ante la Madre de la Patria por la paz, por los soldados, por las víctimas de tanta crueldad.

ADVOCACIONES MARIANAS

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8 DE MAYO NUESTRA SEÑORA DE LOS DESAMPARADOS. PATRONA DE VALENCIA (ESPAÑA)

8 DE MAYO NUESTRA SEÑORA DE LOS DESAMPARADOS. PATRONA DE VALENCIA (ESPAÑA)        Virgen de los Desamparados

Fue en la mañana del primer domingo de Cuaresma de 1409, cuando se dirigía a predicar en la homilía de la Misa mayor en la Catedral de Valencia, el religioso de la orden mercedaria, Fray Juan Gilabert Jofré, coetáneo y amigo de San Vicente Ferrer, observó, durante el trayecto, que un grupo de muchachos maltrataba cruelmente a un pobre loco.

Intervino el buen fraile en socorro del desgraciado y tras detener y reprender a los jóvenes, prosiguió su camino vivamente impresionado por el suceso. Tanto fue así que modificó el contenido de su sermón, incluyendo en él una emotiva llamada a la caridad y a favor de los “ignoscentes” que abandonados a su miseria por las calles, eran sujeto de toda clase de abusos y, asimismo, proteger a los ciudadanos de sus inconscientes acciones.

No cayeron en vacío sus palabras pues sus encendidas razones calaron en el ánimo de los presentes, entre los cuales se encontraba un mercader llamado Lorenzo Salom, que se erigió en principal valedor y promotor efectivo de la idea, de tal manera que diecinueve días después el Consejo General de la Ciudad estudiaba la iniciativa y dos meses y medio más tarde comenzaban las obras de un hospital con esta finalidad. El documento de su fundación, firmado por el rey Martín V el Humano, el 15 de marzo de 1410, establece, y en esto radica la originalidad de la propuesta, que a la atención humanitaria dispensada a los allí acogidos, se les proporcionara además asistencia médica, lo cual significaba, cultural y científicamente, la fundación del primer hospital psiquiátrico del mundo. La institución recibió el nombre en valenciano de “Hospital dels Ignocens, Folls e Orats” que, según la moderna psiquiatría, corresponde a “oligofrénico, psicósico y demenciados”.

En principio, el Papa Benedicto XIII dio por titulares y patronos del nuevo hospital a los Santos Inocentes Mártires, por ser los únicos santos a quien la iglesia tributa culto sin haber alcanzado el uso de razón en su breve vida mortal. Sin embargo, llevado por el fervor de su espíritu mariano, el pueblo valenciano empezó a tomar la costumbre de denominar al nuevo hospital con el nombre de “Nostra Dona Sancta Maria dels Innocens”, es decir, Nuestra Señora de los Inocentes. Tal fue el arraigo que alcanzó el nombre que el propio pontífice aceptó el nombre en el privilegio de fundación de una Cofradía. De este curioso modo nació una advocación de la Virgen antes que su imagen representativa.

La citada Cofradía o hermandad surgió con la idea de apoyar al Hospital con mayores recursos materiales y humanos. Sus miembros se propusieron practicar las mismas obras de misericordia del hospital y además, asistir al entierro de los dementes y cofrades, sufragar gastos del Hospital y de actos religiosos. El celo y entusiasmo de esta Cofradía pronto quiso ampliar el campo de sus asistencias más allá del Hospital y, así, se establece entre sus normas la ayuda a los condenados a muerte, proporcionándoles consuelo espiritual y cristiana sepultura, también se establecieron socorros y ayudas para los propios cofrades en caso de enfermedades, viudedad o defunción. Pronto empezó a atender a náufragos, desamparados y prostitutas por expresa gracia de Doña María de Castilla, esposa de Alfonso el Magnánimo, Rey de la Corona de Aragón.

La Cofradía alcanzó gran expansión, creándose otro hospital donde tenían acogida y eran atendidos toda clase de marginados. Se estipularon ayudas para dotes de huérfanas, para los encarcelados y necesitados, para los expósitos, y cantidades destinadas al pago de rescate de cautivos en tierras de infieles.

En este contexto, se vio la necesidad de proporcionar una nueva imagen de la Virgen para representar el patrocinio sobre los dementes del Hospital y la piadosa Cofradía, por lo que, sin pretenderse, había surgido una nueva advocación la Santísima Virgen destinada a tener un alcance universal. Por decreto del Rey Fernando el Católico firmado en Barcelona el 3 de junio de 1493, la advocación recibió el título de Nuestra Señora de los Inocentes y de los Desamparados.

La imagen, que se diseñó en tamaño natural y con dorso plano con el propósito de poderse acomodar sobre el féretro de los cofrades fallecidos en posición yacente, aunque en fiestas y solemnidades aparecía en posición vertical y con un manto de sedas, origen del actual, para disimular esta circunstancia. En un principio la imagen se guardaba y veneraba en casa del Clavario de la Cofradía, pero tras doscientos años de pervivencia de esta costumbre, y ante los graves inconvenientes que ello presentaba, se destinó una pequeña capilla en la Plaza de la Seo, lugar donde se alzó más tarde, en 1652, la actual Basílica menor, dignidad otorgada por el Papa Pío XII, mediante la que se reconocía, más que su valor artístico, su valor espiritual como centro y símbolo de la devoción mariana de Valencia y aliento de innumerables obras de misericordia. Ya en pleno siglo XX el Papa Juan XXIII, declara “… a la BIENAVENTURADA VIRGEN MARÍA bajo el título de NUESTRA SEÑORA DE LOS DESAMPARADOS, Celestial PATRONA PRINCIPAL ante Dios DE TODA LA REGIÓN VALENCIANA…”

La onomástica de las “Amparos” se celebra el 8 de Mayo, aunque en la ciudad de Valencia se celebra con grandes solemnidades y festejos el segundo domingo de ese mes. La devoción a esta advocación de la Virgen ha llegado hasta L’Alguer (Sicilia), Manila (Filipinas), Iglesia de Santa Ana, Buenos Aires (Argentina) Basílica de San Nicolás; una población de Costa Rica lleva el nombre de “Desamparados”; también en Llobasco (El Salvador), varias poblaciones de Guatemala, Nicaragua y Venezuela; Méjico conserva vestigios en Puebla y le han dedicado la “Ciudad de los Muchachos” y la fructífera obra del Padre Álvarez en Monterrey. Asimismo, se le reza en diversas misiones de la India y África.

Fuente: www.corazones.org

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PRIMER DOMINGO DE MAYO FIESTA DE NUESTRA SEÑORA DEL LIBANO

NUESTRA SEÑORA DEL LIBANO

Desde 1908, las iglesias del Líbano comenzaron a conmemorar el Día de Nuestra Señora del Líbano en una solemne ceremonia, cada primer domingo de mayo. Ese día se erigió la estatua de la Virgen María, en un nuevo santuario sobre las colinas de Harissa. Allí estuvo el Papa, Juan Pablo II, durante su histórica visita al Líbano, en 1997.


Es interesante destacar las distintas etapas que atravesó el santuario, desde la idea de su construcción hasta el presente.
La idea de construir el santuario.
El entonces Patriarca Maronita Elías Hoyek, Patriarca de Antioquía y de Todo Oriente, y el Delegado Apostólico en Líbano y Siria, Arzobispo Carlos Duval, fueron los primeros en concebir la idea de construir el santuario de Nuestra Señora del Líbano.
El 8 de diciembre de 1854, el Papa Pío IX estableció el dogma de la Inmaculada Concepción y lo anunció a través de su autoridad apostólica infalible. El mundo católico se vio conmocionado por este gran evento, que trajo alegría y felicidad a los fieles.
En 1904, para conmemorar el cincuentenario del dogma, el patriarca Hoyek y el Arzobispo Carlos Duval, al ver la devoción y la fe del pueblo libanés por la Virgen, pensaron en construir un santuario que perpetuara la memoria de la confirmación de la Inmaculada Concepción y resaltara el amor de los fieles locales hacia María, transmitido a través de las generaciones.
Después de consultar con varios obispos y otros dignatarios religiosos, los dos prelados decidieron nombrar al monumento “Nuestra Señora del Líbano”.
Esta idea maravillosa, inmortalizada por la historia, tuvo un amplio impacto. Después de estudios y consultas con varios ingenieros y arquitectos, eligieron la región llamada “La Roca”, en la cumbre de Harissa.
“La Roca” es una espléndida colina, que domina el panorama de la ciudad de Jounieh, y el Mar Mediterráneo, así como de Beirut y la montaña. Está situada en el barrio de la Embajada del Vaticano (entonces llamada “Legación Papal”) y a corta distancia de la residencia del Patriarca Maronita de Bkerky, una región de gran belleza.
Los constructores eligieron esta colina como símbolo del esplendor y santidad de la Virgen María, Nuestra Señora del Líbano. De esta manera, se erigió un hermoso santuario, con una estatua artística de la Inmaculada Concepción.
El monumento fue hecho en Francia de bronce moldeado. Mide 8,50 metros de alto, con un diámetro de 5 metros, y pesa 10 toneladas. Es único por su belleza. La Virgen extiende sus brazos hacia la capital, Beirut, como diciendo: “Vengan a mí, fieles, y sean saciados con mis bendiciones”.
El pedestal es de piedra natural. Tiene una altura de 20 metros, con una plataforma inferior de 64 metros y otra superior de 12 metros. Para llegar a los pies de la estatua, hay que subir por una escalera circular de 103 escalones.
El pequeño santuario y el pedestal de la estatua fueron completados a fines de 1907, por el constructor Ibrahim Makhlouf, de Ain-El-Rihaneh, y supervisados luego por el Presidente General de la Asociación de Misioneros Libaneses, Padre Chekrallah Khoury, Arzobispo de Tiro.
Inauguración
Después de completar la construcción del santuario, se fijó la inauguración para el primer domingo de mayo de 1908. En ese día histórico, llegaron delegaciones de todo el mundo, con sus banderas e insignias. Las plazas públicas y las regiones vecinas estuvieron colmadas de gente.
A las 10 de la mañana, el Delegado Apostólico Frediano Giannini comenzó la ceremonia religiosa con la bendición del santuario y de la estatua. Luego, Su Beatitud el Patriarca celebró la Misa Pontificia junto con varios obispos y sacerdotes. Estaban presentes el gobernador de Monte Líbano, el brigadier del ejército libanés y otros altos funcionarios.
Durante la misa, Su Beatitud dio una elocuente homilía sobre el amor de los libaneses y su destacada devoción a la Virgen María. La celebración concluyó con una procesión con la imagen de la Virgen en la plaza del santuario, y Su Beatitud anunció que el aniversario de Nuestra Señora del Líbano se celebraría todos los primeros domingos de mayo.
Conservación y administración del Santuario
Desde la construcción del Santuario, su propiedad y cuidado estuvieron en manos de la Iglesia Maronita y de las del Rito Latino. Esto se estipuló en el acuerdo formalizado en Bkerky el 18 de enero de 1907.
Se decidió confiar el servicio y la administración del Santuario a la Asociación de Misioneros Libaneses. El presidente general en ese tiempo, Padre Joseph Moubarak, llevó a cabo la transmisión oficial en la Legación Papal en 1908.
Desde que la Asociación de Misiones Libaneses se hizo cargo de la administración del Santuario, ha llevado a cabo diversas construcciones después de adquirir propiedades adyacentes que lo convirtieron en un lugar de peregrinaje nacional e internacional.
Cuando los visitantes observaron los trabajos de renovación realizados en el Santuario y sus alrededores, comprobaron el valor de este proyecto religioso, y lo hicieron saber en sus elogiosos comentarios escritos en el Registro de Visitas. Entre ellos: ” Las obras de renovación de nuestro Santuario reavivan en nuestros corazones las emociones dignas de nuestra devoción y restauran las virtudes de la vida cristiana en el Líbano, oh Madre de vida y piedad”.
Harissa: Santuario de Oriente.
Durante la instalación y la inauguración del Santuario de Nuestra Señora del Líbano, nadie pensó que la pequeña aldea de Harissa se convertiría en lugar de peregrinación cristiana de los países de Oriente. Sin embargo, esto no debe extrañar, dado que Cristo vino de Belén, los milagros fluyeron de la gruta de Lourdes, y la Reina de los Cielos se elevó sobre Harissa como los cedros del Líbano.
En un principio, tanto el Patriarca Maronita como el Delegado Apostólico intentaron simplemente instalar un monumento. Sin embargo, el amor de los libaneses en general y de los cristianos en particular convirtió a esta Basílica en lugar de peregrinación y santuario internacional.
Como el Santuario de la Virgen se construyó en Harissa y su estatua se erigió en su cumbre, distintas delegaciones comenzaron a marchar hacia la montaña sagrada, con fieles provenientes del Líbano, Jordania, Palestina, Egipto, Europa y América, entre otros. Venían a unir sus voces a los ecos de las generaciones que siempre han venerado a la Virgen.
Entre los visitantes se cuentan, no sólo autoridades espirituales y seculares, sino gente de todos los estratos sociales y de todo el mundo, y su número asciende a millones.
Cada santuario del mundo tiene sus propias características, y el de Harissa tiene un carácter familiar. Desde su construcción, familias enteras acuden y se postran a los pies de la Virgen, con dádivas y oraciones En el Libro de Visitas del Santuario, se pueden leer los testimonios más sinceros y conmovedores.
Una mirada a la estatua de la Virgen sobre esta colina encantada inspira a poetas y artistas con el esplendor de su representación, la sutileza de sentimientos y la delicadeza de expresión.
En sus viajes y tours, los turistas buscan monumentos históricos y belleza. Se quedan deslumbrados con el templo de Baalbeck, los monumentos de Jbeil, Tiro, Sidón y Beirut, y los cautivan los Cedros legendarios. Sin embargo, a los pies de Nuestra Señora del Líbano en Harissa, sienten reverencia y veneran la pureza y la piedad.
El nombre de Nuestra Señora del Líbano ha atravesado los países de Oriente y de Occidente. Dondequiera que vaya un libanés, siempre mencionará al Líbano y a Nuestra Señora, siempre buscará su presencia en su casa y en el trabajo, en sus arribos y partidas, en su felicidad y tristeza, en sus dificultades y prosperidad,
Uno de los eventos más importantes del Santuario fue la celebración del jubileo por el 50º aniversario de su construcción, en 1954, que también fue el centenario del dogma de la Inmaculada Concepción. Durante esta celebración, el Papa Pío XII envió al Líbano a su representante, el Cardenal Ángelo Roncalli, quien luego sería elegido Papa bajo el nombre de Juan XXIII.
Desde este jubileo histórico, ha habido un aumento anual de visitantes del Santuario, especialmente en mayo, el mes de la Virgen. Se planteó entonces el problema de la insuficiencia de espacio para albergar a tantos peregrinos. Los administradores recurrieron entonces a una solución contemporánea: erigieron una carpa hecha de plástico, madera y zinc en la plaza del Santuario, donde se llevaban a cabo todas las ceremonias religiosas durante el mes de la Virgen. Al mismo tiempo, pusieron su vista en las tierras aledañas y compraron una parcela de terreno lo suficientemente grande para construir una Basílica que pudiera contener a miles de personas.
La piedra fundamental de la Basílica fue instalada por el Patriarca Paul Meouchy el 15 de agosto de 1970, después de optar por un plano diseñado por el arquitecto Fouad El-Khoury. Asistieron a la ceremonia el Presidente de la República, el Primer Ministro y el Nuncio Apostólico, así como gran número de ministros, legisladores, figuras destacadas y público en general. La Asociación de Misioneros Maronitas Libaneses, a cargo de la administración del Santuario, junto con la comisión directiva, supervisó los trabajos. ´Éstos tuvieron lugar durante la presidencia general del Padre Sassine Zaidan, seguida en 1971 por la de su sucesor, Padre Joseph Endary.
La Basílica fue edificada con la participación de fieles libaneses y de otras nacionalidades. Desde 1990, empezaron a tener lugar grandes celebraciones. Caben en ella unos cuatro mil fieles sentados, que pueden admirar la estatua de la Virgen detrás de un vidrio de 20 metros, con 42 metros de alto. La altura del campanario es de 62 metros.
El edificio se elevó en lo alto de la colina como testimonio de la fe y la devoción y para cumplir con el anhelo común de quienes están cerca, y de quienes están lejos por mucho tiempo.
El Santuario de la Virgen Patrona del Líbano es una prueba evidente de la devoción por María, que está muy arraigada a través de la historia. Ha sido construido cerca de la cima de la montaña como monumento religioso nacional y perpetuo.

Breve saludo desde el balcón de la Basílica Notre-Dame de Harissa antes del encuentro con los jóvenes el 10 de mayo de 1997 por el Beato Juan Pablo II

http://www.vatican.va/holy_father/john_paul_ii/travels/sub_index1997/trav_lebanon-1997_sp.htm

ENCUENTRO CON LOS JÓVENES EN EL SANTUARIO DE HARISA DISCURSO DEL SANTO PADRE JUAN PABLO II Sábado 10 de mayo de 1997

http://www.vatican.va/holy_father/john_paul_ii/homilies/1997/documents/hf_jp-ii_hom_19970510_sp.html


Por Fray  Émile Edde, Centro Católico de Información, Beirut.

ADVOCACIONES MARIANAS

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Maria Auxiliadora

MARIA AUXILIADORA

ORACIÓN

Santísima Virgen, Madre de Dios, yo aunque indigno pecador postrado a vuestros pies en presencia de Dios omnipotente os ofrezco este mi corazón con todos sus afectos. A vos lo consagro y quiero que sea siempre vuestro y de vuestro hijo Jesús.

Aceptad esta humilde oferta vos que siempre habéis sido la auxiliadora del pueblo cristiano.

Oh María, refugio de los atribulados, consuelo de los afligidos, ten compasión de la pena que tanto me aflige, del apuro extremo en que me encuentro.

Reina de los cielos, en vuestras manos pongo mi causa. Se bien que en los casos desesperados se muestra más potente vuestra misericordia y nada puede resistir a vuestro poder. Alcanzadme Madre mía la gracia que os pido si es del agrado de mi Dios y Señor. Amén.

DATOS HISTÓRICOS

1.- Orígenes

El nombre de Auxiliadora se le daba ya en el año 1030 a la virgen María, en Ucrania (Rusia), por haber liberado aquella región de la invasión de las tribus paganas. Desde entonces en Ucrania se celebra cada año la fiesta de María Auxiliadora el 1ro de octubre.

Se tiene constancia de que hacia el año 1558 ya figuraba en las letanías que se acostumbraban recitar en el santuario de Loreto Italia.

2.- Victoria de 1571

Este año los turcos amenazaban con invadir Europa entera. El 7 de octubre, con auxilio de María, la flota naval de Juan de Austria venció a las naves turcas en Lepanto. San Pío V consagra este día a Santa Maria de la victoria y del rosario y la invocación. “María Auxiliadora de los Cristianos” se difunde entre el pueblo.

3.- Las guerras religiosas del siglo XVI

El centro de expansión , de este titulo, radicó en Alemania meridional, que, a pesar del triunfo protestante, se propusieron mantenerse fieles al catolicismo. En 1618 estallan las guerras de religión conocidas como “guerras de los 30 años”. Los príncipes católicos y el pueblo comenzaron a invocar a la virgen Sma. Con el titulo de “María Auxiliadora” y acudieron en peregrinación  a una capilla que, con esta denominación se había levantado a la Virgen en la ciudad de Passau ( Alemania). En medio de las mil vicisitudes de la guerra, de la peste y del enfrentamiento religioso, los católicos de Baviera y del Tirol se sintieron protegidos por la Sma. Virgen y experimentaron una renovación espiritual.

Este movimiento mariano estuvo alentado y guiado por los Padres Capuchinos y por la Cofradía de María Auxiliadora, promotora de la nueva devoción mariana. En ella muchos creyeron encontrar un medio seguro para salvar su Fe católica y la libertad de sus tierras.

4.- Los turcos atacan Viena (1683)

Junto a las convulsiones religiosas y sociales provocadas en el centro de Europa por la crisis protestante, surgió el ímpetu del Islam. En 1683 los turcos, capitaneados por el visir Kará Mustafá, ponen sitio a Viena, capital del impero. El Papa Inocencio XI vio entonces en serio peligro la existencia de una Europa cristiana; los creyentes acudieron a la protección de la Virgen María. ” La invocación “María, ayuda” (María hilf), afirma un historiador, recorrió todas las regiones  de Alemania y Austria”.

La victoria fue para las fuerzas cristianas, aunque las islámicas eran tres veces superiores. Viena quedó liberada. Una vez mas los pueblos experimentaron la ayuda de la virgen María Auxiliadora.

5.- Pío VII y Napoleón Bonaparte (1814)

El poder había desubicado  a Napoleón Bonaparte que quería imponer al Papa caprichos egoístas a los que el Papa se rechazo por lo que Napoleón invadió Italia y llevó al destierro al Papa Pío VII durante 5 años, el pontífice imploraba el auxilio de María, invitando al mismo tiempo a los cristianos a encomendarse a ella. El emperador francés fue derrotado, entonces Pío VII se vio libre y pudo encaminarse hacia la ciudad de Roma, donde, en medio de una alegría general entró el día 24 de mayo de 1814. El Papa atribuyo aquella liberación propia y de la iglesia entera a la protección de la Virgen y, en consecuencia, instituyo la fiesta litúrgica de María Auxiliadora.

6.- María Auxiliadora y Don Bosco (1862)

María Auxiliadora persigue a Don Bosco. Nace en 1815, año en que por primera vez se celebra litúrgicamente la fiesta de María Auxiliadora. No muy lejos del lugar de su nacimiento, en Mórense , existe una ermita dedicada a María Auxiliadora. En Turín encontrara esa advocación, en la iglesia de San Francisco de Paula había una imagen y una asociación en su honor, inspirada en otra existente en Munich.

En 1848 se encuentran ya colocadas en la mesa de trabajo de Don Bosco algunas estampas con el titulo “Auxiliadora de los cristianos”. Pero sera exactamente en 1862, en plena madurez de Don Bosco, cuando este hace la opción mariana definitiva. Le dice al Joven salesiano Juan Cagliero:

“La Virgen quiere que la honremos con el titulo de Auxiliadora, los tiempos que corren son difíciles y tenemos la necesidad de que la Virgen nos ayude a conservar y a defender la Fe cristiana”.

En 1863, no sin graves dificultades , Don Bosco comienza la construcción de la hoy Basílica de María Auxiliadora con apenas con un capital de cuarenta centavos. Cinco años mas tarde el 9 de junio de 1868 se consagró el templo ya terminado.

7.- María Auxiliadora en México (1889)

El Sr. Edith Borrel, formaba parte del Círculo Católico Mexicano, era una asociación  que se interesaban por todo lo que podía fortalecer  la región en el país. Este católico comprometido se encontró en Turín con el sucesor de Don Bosco, el P. Miguel Rúa, probablemente en 1888 y recibió el diploma de Cooperador Salesiano. Al llegar a México motivo a sus compañeros del Círculo Católico y así nació el primer grupo de cooperadores Salesianos en la ciudad de México el 22 de junio de 1889. Se organizaron con una labor de carácter salesiano: difusión de la buena prensa, educación cristiana de los niños, jóvenes y del pueblo sencillo, organización de actos cultos especialmente a Jesús Sacramento y a María Auxiliadora. El 25 de mayo de 1890 se celebró la primera fiesta a María Auxiliadora. Muy pronto se empezaron a sentir los favores de María Auxiliadora. En 1892 llegan los primeros Salesianos a México con la consigna de difundir la devoción de María Auxiliadora.

Es de notar el entusiasmo mariano del P. Rafael Noguer que llevó a realizar varias giras por la República difundiendo la devoción a María Auxiliadora.

DON BOSCO

SAN JUAN BOSCO, Fundador de los Salesianos

En 1815 nació en Piamonte (Italia). A los dieciséis años, ingresó en el seminario de Chieri y era tan pobre, que debía mendigar para reunir el dinero y los vestidos indispensables. Después de haber recibido el diaconado, Juan Bosco pasó al seminario mayor de Turín y ahí empezó, con la aprobación de sus superiores, a reunir todos los domingos a un grupo de chiquillos abandonados de la ciudad en una especie de escuela y lugar de recreo al que llamó “Oratorio Festivo”.

El primer puesto que ocupó Don Bosco fue el de capellán auxiliar en una casa de refugio para muchachas, que había fundado la marquesa di Barola.

Tiempo después, acabó una escuela nocturna, y como el oratorio estaba lleno, abrió otros dos centros en otros tantos barrios de Turín. Por la misma época, empezó a dar alojamiento a los niños abandonados. Al poco tiempo, había ya cuarenta chicos, la mayoría aprendices, que vivían con Don Bosco y su madre en el barrio de Valdocco. Cayó pronto en la cuenta que todo el bien que hacía por sus chicos, se perdía con las malas influencias del exterior, y decidió construir sus propios talleres de aprendizaje. Los dos primeros fueron inaugurados en 1853. En 1856, había ya 150 internos, cuatro talleres, una imprenta, cuatro clases de latín y diez sacerdotes. Los externos eran 500. En diciembre de 1859, Don Bosco y sus 22 compañeros decidieron finalmente organizar la congregación, cuyas reglas habían sido aprobadas por Pío IX. Pero la aprobación definitiva no llegó sino hasta 15 años después. La orden creció rápidamente: en 1863 habían 39 salesianos, a la muerte del fundador eran ya 768. El siguiente paso de Don Bosco fue la fundación de una congregación femenina. La congregación quedó inaugurada en 1872, con la toma del hábito de 27 jóvenes a las que el santo llamó Hijas de Nuestra Señora, Auxilio de los Cristianos.

Don Bosco realizó uno de sus sueños al enviar sus primeros misioneros a la Patagonia. Poco a poco los salesianos se extendieron por toda América del Sur. Tenían 36 casas en el Nuevo Mundo y 38 en Europa.

Las instituciones salesianas en la actualidad comprenden escuelas primaria y segunda enseñanza, seminarios, escuelas para adultos, escuelas técnicas y de agricultura, talleres de imprenta y librería, hospitales, etc. sin omitir las misiones y el trabajo pastoral.

Don Bosco murió el 31 de enero de 1888. Su canonización tuvo lugar en 1934.

fuente: Aciprensa
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Nuestra Señora de la Luz (fiesta 1 de junio).

Retrato de Nuestra Señora de la Luz

La iconografía de la Virgen de la Luz tiene su origen en la ciudad de Palermo (Italia) sobre el años 1722, cuando una monja visionó una imagen de la Virgen María evitando caer en las fauces de un monstruo maligno, mientras sostenie su alma.

La imagen de esta visión plasmada por un pintor sobre esas fechas de 1722, fue conservada en la ciudad de Palermo hasta 1732, cuando fue sorteada por el padre José Genovesi para el traslado a alguna fundación reciente de la Compañía de Jesús, siendo en suerte trasladada el 2 de julio de 1732 a la iglesia jesuita de León en Guanajuato (México), que desde el año 2005 es denominada Basílica-Catedral Metropolitana de Nuestra Madre Santísima de la Luz. A partir de entonces, los jesuitas fueron quienes difundieron su culto por el continente americano. no esta completa la info.

La representación de la Virgen de la Luz es aquella donde muestra a la Virgen María evitando caer en las fauces de un monstruo maligno, mientras sostenie su alma y al Niño Jesús.

La Virgen María aparece vestida con túnica blanca y su manto azul (semejante al de la iconografía de la Inmaculada Concepción), que simbolizan su pureza y castidad, sobre un fondo de color amarillo dorado.

En los brazos sostiene con su mano derecha la figura de un alma, y con su brazo izquierdo al Niño Jesús, el cual escoge un par de corazones ardientes que un ángel porta y le ofrece en una cesta. Los corazones ardientes simbolizan la caridad y el amor a Dios.

Sobre la cabeza de la Virgen María están un par de ángeles que la coronan como reina del cielo, mientras que a sus pies, le espera un monstruo (Leviatán) con sus fauces abiertas. La figura de Leviatán fue censurada desde 1760 por la Iglesia Católica Romana y fueron sustituida por unas llamas que aludían al purgatorio, o unas nubes oscuras que simbolizan al pecado.

Oración a Nuestra Señora de la Luz

Madre y señora, tú eres luz que disipas la sombra del engaño;
tú eres la dulzura que deleita al corazón
y eres la poderosa madre en quien espero y confío.

Aleja de mi todo peligro; guárdame, señora,
y en estos ocho días recíbeme por tuyo;
yo volveré, señora, a tus santísimos pies;
yo daré a mi corazón la dicha de saludarte,
y yo renovaré el amor que desde hoy te ofrezco.

Ángeles de la patria celestial, alabad por mi
a la madre santísima de la luz;
Dios y señor de la majestad y grandeza,
pues sólo vos sabéis lo que es María,
ensalzadla y engrandecedla y tú,
madre y señora, admite mi corazón;
las necesidades que tiene tú lo sabes; remédialas;
derrama el bálsamo suavísimo de tu amor;
haz que en todas mis acciones te llame madre de la luz;
alúmbrame, compadécete de mi, y no permitas
que sea presa del demonio; y haz que,
pues te portas como mi madre, yo me porte
como tu hijo. Amén.

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Nuestra Señora del Perpetuo Socorro

Icono oriental antiguo de origen desconocido.
Fiesta: 27 de junio.

Patrona de los Padres Redentoristas y de Haití.
El icono original está en el altar mayor de la Iglesia de San Alfonso, muy cerca de la Basílica de Santa María la Mayor en Roma.

El icono de la Virgen, pintado sobre madera, de 21 por 17 pulgadas, muestra a la Madre con el Niño Jesús. El Niño observa a dos ángeles que le muestran los instrumentos de su futura pasión. Se agarra fuerte con las dos manos de su Madre Santísima quien lo sostiene en sus brazos. El cuadro nos recuerda la maternidad divina de la Virgen y su cuidado por Jesús desde su concepción hasta su muerte. Hoy la Virgen cuida de todos sus hijos que a ella acuden con plena confianza.

Relacionada con un antiguo icono oriental, del siglo XIII o XIV, de autor desconocido y que, se estima, reproduce la pintura de Nuestra Señora hecha por San Lucas, el Evangelista, hace casi dos mil años.

Historia

Durante siglos, la imagen original se veneró en Constantinopla (hoy Estambul, Turquía) como reliquia milagrosa, hasta que fue destruida por los musulmanes en 1453

En el siglo XV un comerciante acaudalado de la isla de Creta (en el Mar Mediterráneo) tenía la bella pintura de Nuestra Señora del Perpetuo Socorro. Era un hombre muy piadoso y devoto de la Virgen María. Cómo habrá llegado a sus manos dicha pintura, no se sabe. ¿Se le habría confiado por razones de seguridad, para protegerla de los sarracenos? Lo cierto es que el mercader estaba resuelto a impedir que el cuadro de la Virgen se destruyera como tantos otros que ya habían corrido con esa suerte.

Por protección, el mercader decidió llevar la pintura a Italia. Empacó sus pertenencias, arregló su negocio y abordó un navío dirigiéndose a Roma. En ruta se desató una violenta tormenta y todos a bordo esperaban lo peor. El comerciante tomó el cuadro de Nuestra Señora, lo sostuvo en lo alto, y pidió socorro. La Santísima Virgen respondió a su oración con un milagro. El mar se calmó y la embarcación llegó a salvo al puerto de Roma.

Cae la pintura en manos de una familia

Tenía el mercader un amigo muy querido en la ciudad de Roma así que decidió pasar un rato con él antes de seguir adelante. Con gran alegría le mostró el cuadro y le dijo que algún día el mundo entero le rendiría homenaje a Nuestra Señora del Perpetuo Socorro.

Pasado un tiempo, el mercader se enfermó de gravedad. Al sentir que sus días estaban contados, llamó a su amigo a su lecho y le rogó que le prometiera que, después de su muerte, colocaría la pintura de la Virgen en una iglesia digna o ilustre para que fuera venerada públicamente. El amigo accedió a la promesa pero no la llegó a cumplir por complacer a su esposa que se había encariñado con la imagen.

Pero la Divina Providencia no había llevado la pintura a Roma para que fuese propiedad de una familia sino para que fuera venerada por todo el mundo, tal y como había profetizado el mercader. Nuestra Señora se le apareció al hombre en tres ocasiones, diciéndole que debía poner la pintura en una iglesia, de lo contrario, algo terrible sucedería. El hombre discutió con su esposa para cumplir con la Virgen, pero ella se le burló, diciéndole que era un visionario. El hombre temió disgustar a su esposa, por lo que las cosas quedaron igual. Nuestra Señora, por fin, se le volvió a aparecer y le dijo que, para que su pintura saliera de esa casa, él tendría que irse primero. De repente el hombre se puso gravemente enfermo y en pocos días murió. La esposa estaba muy apegada a la pintura y trató de convencerse a sí misma de que estaría más protegida en su propia casa. Así, día a día, fue aplazando el deshacerse de la imagen. Un día, su hijita de seis años vino hacia ella apresurada con la noticia de que una hermosa y resplandeciente Señora se le había aparecido mientras estaba mirando la pintura. La Señora le había dicho que le dijera a su madre y a su abuelo que Nuestra Señora del Perpetuo Socorro deseaba ser puesta en una iglesia; y, que si no, todos los de la casa morirían.

La mamá de la niñita estaba espantada y prometió obedecer a la Señora. Una amiga, que vivía cerca, oyó lo de la aparición. Fue entonces a ver a la señora y ridiculizó todo lo ocurrido. Trató de persuadir a su amiga de que se quedara con el cuadro, diciéndole que si fuera ella, no haría caso de sueños y visiones. Apenas había terminado de hablar, cuando comenzó a sentir unos dolores tan terribles, que creyó que se iba a morir. Llena de dolor, comenzó a invocar a Nuestra Señora para que la perdonara y la ayudara. La Virgen escuchó su oración. La vecina tocó la pintura, con corazón contrito, y fue sanada instantáneamente. Entonces procedió a suplicarle a la viuda para que obedeciera a Nuestra Señora de una vez por todas.

Accede la viuda a entregar la pintura

Se encontraba la viuda preguntándose en qué iglesia debería poner la pintura, cuando el cielo mismo le respondió. Volvió a aparecérsele la Virgen a la niña y le dijo que le dijera a su madre que quería que la pintura fuera colocada en la iglesia que queda entre la basílica de Sta. María la Mayor y la de S. Juan de Letrán. Esa iglesia era la de S. Mateo, el Apóstol.

La señora se apresuró a entrevistarse con el superior de los Agustinos quienes eran los encargados de la iglesia. Ella le informó acerca de todas las circunstancias relacionadas con el cuadro. La pintura fue llevada a la iglesia en procesión solemne el 27 de marzo de 1499. En el camino de la residencia de la viuda hacia la iglesia, un hombre tocó la pintura y le fue devuelto el uso de un brazo que tenía paralizado. Colgaron la pintura sobre el altar mayor de la iglesia, en donde permaneció casi trescientos años. Amado y venerado por todos los de Roma como una pintura verdaderamente milagrosa, sirvió como medio de incontables milagros, curaciones y gracias.

En 1798, Napoleón y su ejército francés tomaron la ciudad de Roma. Sus atropellos fueron incontables y su soberbia, satánica. Exilió al Papa Pío VII y, con el pretexto de fortalecer las defensas de Roma, destruyó treinta iglesias, entre ellas la de San Mateo, la cual quedó completamente arrasada. Junto con la iglesia, se perdieron muchas reliquias y estatuas venerables. Uno de los Padres Agustinos, justo a tiempo, había logrado llevarse secretamente el cuadro.

Cuando el Papa, que había sido prisionero de Napoleón, regresó a Roma, le dio a los agustinos el monasterio de S. Eusebio y después la casa y la iglesia de Sta. María en Posterula. Una pintura famosa de Nuestra Señora de la Gracia estaba ya colocada en dicha iglesia por lo que la pintura milagrosa de Nuestra Señora del Perpetuo Socorro fue puesta en la capilla privada de los Padres Agustinos, en Posterula. Allí permaneció sesenta y cuatro años, casi olvidada.

Hallazgo de un sacerdote Redentorista

Mientras tanto, a instancias del Papa, el Superior General de los Redentoristas, estableció su cede principal en Roma donde construyeron un monasterio y la iglesia de San Alfonso. Uno de los Padres, el historiador de la casa, realizó un estudio acerca del sector de Roma en que vivían. En sus investigaciones, se encontró con múltiples referencias a la vieja Iglesia de San Mateo y a la pintura milagrosa de Nuestra Señora del Perpetuo Socorro.

Un día decidió contarle a sus hermanos sacerdotes sobre sus investigaciones: La iglesia actual de San Alfonso estaba construida sobre las ruinas de la de San Mateo en la que, durante siglos, había sido venerada, públicamente, una pintura milagrosa de Nuestra Señora del Perpetuo Socorro. Entre los que escuchaban, se encontraba el Padre Michael Marchi, el cual se acordaba de haber servido muchas veces en la Misa de la capilla de los Agustinos de Posterula cuando era niño. Ahí en la capilla, había visto la pintura milagrosa. Un viejo hermano lego que había vivido en San Mateo, y a quien había visitado a menudo, le había contado muchas veces relatos acerca de los milagros de Nuestra Señora y solía añadir: “Ten presente, Michael, que Nuestra Señora de San Mateo es la de la capilla privada. No lo olvides”. El Padre Michael les relató todo lo que había oído de aquel hermano lego.

Por medio de este incidente los Redentoristas supieron de la existencia de la pintura, no obstante, ignoraban su historia y el deseo expreso de la Virgen de ser honrada públicamente en la iglesia.

Ese mismo año, a través del sermón inspirado de un jesuita acerca de la antigua pintura de Nuestra Señora del Perpetuo Socorro, conocieron los Redentoristas la historia de la pintura y del deseo de la Virgen de que esta imagen suya fuera venerada entre la Iglesia de Sta. María la Mayor y la de S. Juan de Letrán. El santo Jesuita había lamentado el hecho de que el cuadro, que había sido tan famoso por milagros y curaciones, hubiera desaparecido sin revelar ninguna señal sobrenatural durante los últimos sesenta años. A él le pareció que se debía a que ya no estaba expuesto públicamente para ser venerado por los fieles. Les imploró a sus oyentes que, si alguno sabía dónde se hallaba la pintura, le informaran dueño lo que deseaba la Virgen.

Los Padres Redentoristas soñaban con ver que el milagroso cuadro fuera nuevamente expuesto a la veneración pública y que, de ser posible, sucediera en su propia Iglesia de San Alfonso. Así que instaron a su Superior General para que tratara de conseguir el famoso cuadro para su Iglesia. Después de un tiempo de reflexión, decidió solicitarle la pintura al Santo Padre, el Papa Pío IX. Le narró la historia de la milagrosa imagen y sometió su petición.

El Santo Padre escuchó con atención. Él amaba dulcemente a la Santísima Virgen y le alegraba que fuera honrada. Sacó su pluma y escribió su deseo de que el cuadro milagroso de Nuestra Señora del Perpetuo Socorro fuera devuelto a la Iglesia entre Sta. María la Mayor y S. Juan de Letrán. También encargó a los Redentoristas de que hicieran que Nuestra Señora del Perpetuo Socorro fuera conocida en todas partes.

Aparece y se venera, por fin, el cuadro de Nuestra Señora

Ninguno de los Agustinos de ese tiempo había conocido la Iglesia de San Mateo. Una vez que supieron la historia y el deseo del Santo Padre, gustosos complacieron a Nuestra Señora. Habían sido sus custodios y ahora se la devolverían al mundo bajo la tutela de otros custodios. Todo había sido planeado por la Divina Providencia en una forma verdaderamente extraordinaria.

A petición del Santo Padre, los Redentoristas obsequiaron a los Agustinos una linda pintura que serviría para reemplazar a la milagrosa.

La imagen de Nuestra Señora del Perpetuo Socorro fue llevado en procesión solemne a lo largo de las vistosas y alegres calles de Roma antes de ser colocado sobre el altar, construido especialmente para su veneración en la Iglesia de San Alfonso. La dicha del pueblo romano era evidente. El entusiasmo de las veinte mil personas que se agolparon en las calles llenas de flores para la procesión dio testimonio de la profunda devoción hacia la Madre de Dios

A toda hora del día, se podía ver un número de personas de toda clase delante de la pintura, implorándole a Nuestra Señora del Perpetuo Socorro que escuchara sus oraciones y que les alcanzara misericordia. Se reportaron diariamente muchos milagros y gracias.

Hoy en día, la devoción a Nuestra Señora del Perpetuo Socorro se ha difundido por todo el mundo. Se han construido iglesias y santuarios en su honor, y se han establecido archicofradías. Su retrato es conocido y amado en todas partes.

Signos de la imagen de Nuestra Madre del Perpetuo Socorro
(conocida en el Oriente bizantino como el icono de la Madre de Dios de la Pasión)

Aunque su origen es incierto, se estima que el retrato fue pintado durante el decimotercero o decimocuarto siglo. El icono parece ser copia de una famosa pintura de Nuestra Señora que fuera, según la tradición, pintada por el mismo San Lucas. La original se veneraba en Constantinopla por siglos como una pintura milagrosa pero fue destruida en 1453 por los Turcos cuando capturaron la ciudad.

Fue pintado en un estilo plano característico de iconos y tiene una calidad primitiva. Todas las letras son griegas. Las iniciales al lado de la corona de la Madre la identifican como la “Madre de Dios”. Las iniciales al lado del Niño “ICXC” significan “Jesucristo”. Las letras griegas en la aureola del Niño: owu significan “El que es”, mientras las tres estrellas sobre la cabeza y los hombros de María santísima indican su virginidad antes del parto, en el parto y después del parto.

Las letras más pequeñas identifican al ángel a la izquierda como “San Miguel Arcángel”; el arcángel sostiene la lanza y la caña con la esponja empapada de vinagre, instrumentos de la pasión de Cristo. El ángel a la derecha es identificado como “San Gabriel Arcángel”, sostiene la cruz y los clavos. Nótese que los ángeles no tocan los instrumentos de la pasión con las manos, sino con el paño que los cubre.

Cuando este retrato fue pintado, no era común pintar aureolas. Por esta razón el artista redondeó la cabeza y el velo de la Madre para indicar su santidad. Las halos y coronas doradas fueron añadidas mucho después. El fondo dorado, símbolo de la luz eterna da realce a los colores más bien vivos de las vestiduras. Para la Virgen el maforion (velo-manto) es de color púrpura, signo de la divinidad a la que ella se ha unido excepcionalmente, mientras que el traje es azul, indicación de su humanidad. En este retrato la Madona está fuera de proporción con el tamaño de su Hijo porque es -María- a quien el artista quiso enfatizar.

Los encantos del retrato son muchos, desde la ingenuidad del artista, quien quiso asegurarse que la identidad de cada uno de los sujetos se conociera, hasta la sandalia que cuelga del pie del Niño. El Niño divino, siempre con esa expresión de madurez que conviene a un Dios eterno en su pequeño rostro, está vestido como solían hacerlo en la antigüedad los nobles y filósofos: túnica ceñida por un cinturón y manto echado al hombro. El pequeño Jesús tiene en el rostro una expresión de temor y con las dos manitas aprieta la derecha de su Madre, que mira ante sí con actitud recogida y pensativa, como si estuviera recordando en su corazón la dolorosa profecía que le hiciera Simeón, el misterioso plan de la redención, cuyo siervo sufriente ya había presentado Isaías.

En su doble denominación, esta bella imagen de la Virgen nos recuerda el centralismo salvífico de la pasión de Cristo y de María y al mismo tiempo la socorredora bondad de la Madre de Dios y nuestra.

Conoce más sobre esta hermosa advocación de la Santísima Virgen María, nuestra Madre, quien nos ama, cuida y socorre… Ver video

Fuente: El Camino de Maria

Enlace: http://www.mariamediadora.com/Oracion/Newsletter766.htm

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NUESTRA SEÑORA
VIRGEN DEL CARMEN
1. ORACIONES IPáginas: 1. Oraciones I | 2. Oraciones II | 3. Novena I
4. Novena II | 5. Devoción de las siete excelencias

Fuente: Devocionario católico.

[Estampa religiosa de la Virgen del Carmen]
GOZOSProdigioso y admirable
Imán de nuestro desvelo;
Nubecilla del Carmelo,
Sednos protectora y Madre.Salve, Reina de los, cielos,
De misericordia Madre,
Vida y dulzura divina;
Esperanza nuestra, Salve;
Nubecilla etc.Dios te Salve, Templo hermoso
Del divino Verbo en carne,
Sálvete Dios, Madre Virgen,
Pues eres Virgen y Madre;
Nubecilla etc.Volvednos, Madre piadosa,
Vuestros ojos admirables,
Y mirad por vuestros hijos,
Pues que sois piadosa Madre;
Nubecilla etc.Socorrednos, pues escucha
Que en las penas y combates
A ti suspiramos todos
En este lloroso valle;
Nubecilla etc.Mostradnos a vuestro Hijo
De Josafat en el Valle,
Piadoso, pues que nació
De ese cristal admirable;
Nubecilla etc.Rogad por vuestros devotos
A la bondad inefable;
Pues murió para salvarnos,
Por su clemencia nos salve;
Nubecilla del Carmelo,
Sednos protectora y Madre.V. Ruega por nos, santa Madre de Dios.
R. Para que seamos dignos de las promesas de Jesucristo.SALUTACIONES1ª. Madre mía del Carmen, bendita seáis; los serafines, los santos y los justos os llenen de alabanzas, porque me habéis dado vuestro Escapulario. Dios te salve, María, etc.2ª. Madre mía del Carmen, bendita seáis; los serafines, los santos y los justos os llenen de alabanzas, porque con vuestro Escapulario sois salud de mi alma. Dios te salve, María, etc.3ª. Madre mía del Carmen, bendita seáis; los tronos, los santos y los justos os llenen de alabanzas, porque con vuestro Escapulario me protegéis contra todos los peligros. Dios te salve, María, etc.4ª. Madre mía del Carmen, bendita seáis una y mil veces; las dominaciones, los santos y los justos os llenen de alabanzas, porque con vuestro Escapulario me defendéis de las tentaciones del enemigo. Dios te salve, Maria, etc.5ª. Madre mía del Carmen y Reina de mi corazón, bendita seáis; los querubines, los santos y los justos os llenen de alabanzas, porque con vuestro Escapulario sois la paz y la alegría de mi alma. Dios te salve, María, etc.6ª. Madre mía del Carmen, bendita seáis; los arcángeles, los justos y los santos os llenen de alabanzas, porque con vuestro Escapulario me habéis hecho especialísimo hijo vuestro. Dios te salve, María, etc.7ª. Madre mía, madre de mi corazón y Reina de mi amor, os doy mi alma, mi vida, mi corazón, y quiero que os alaben las Virtudes y todas las criaturas, porque con vuestro Escapulario me habéis infundido la esperanza de que os veré en el cielo… No me dejéis, Madre mía. Dios te salve, María, etc.
 ORACIÓN¡Oh Virgen Santísima Inmaculada, belleza y esplendor del Carmen! Vos, que miráis con ojos de particular bondad al que viste vuestro bendito Escapulario, miradme benignamente y cubridme con el manto de vuestra maternal protección. Fortaleced mi flaqueza con vuestro poder, iluminad las tinieblas de mi entendimiento con vuestra sabiduría, aumentad en mí la fe, la esperanza y la caridad. Adornad mi alma con tales gracias y virtudes que sea siempre amada de vuestro divino Hijo y de Vos. Asistidme en vida, consoladme cuando muera con vuestra amabilísima presencia, y presentadme a la augustísima Trinidad como hijo y siervo devoto vuestro, para alabaros eternamente y bendeciros en el Paraíso. Amén.__________ACCIÓN DE GRACIAS
Y OFRECIMIENTO¡Oh Virgen Santa del Carmen! Jamás podremos corresponder dignamente a los favores y gracias que nos has hecho al darnos tu santo Escapulario. Acepta nuestro sencillo, pero hondamente sentido, agradecimiento y, ya que nada te podemos dar que sea digno de Ti y de tus mercedes, ofrecemos nuestro corazón, con todo su amor, y toda nuestra vida, que queremos emplear en el amor y servicio de tu Hijo Señor nuestro, y en propagar tu dulce devoción, procurando que todos nuestros hermanos en la fe, con los cuales la divina Providencia nos hace convivir y relacionar, estimen y agradezcan tu gran don, vistiendo el santo Escapulario, y que todos podamos vivir y morir en tu amor y devoción. Amen.__________ORACIÓN
PARA ALCANZAR SU AMOR¡Oh Virgen del Carmen, María Santísima! Vos sois la criatura más noble, la más sublime, la más pura, más bella y más santa de todas. ¡Oh si todos os conocieran, Señora y Madre mía, si todos os amaran como Vos merecéis! Pero me consuelo porque tantas almas dichosas en el Cielo y en la tierra viven enamoradas de vuestra bondad y belleza. Y me alegro más porque Dios os ama a Vos sola más que a todos los hombres y ángeles juntos. Reina mía amabilísima, yo, miserable pecador, también os amo, pero os amo poco en comparación de lo que Vos merecéis; quiero, pues, un amor más grande y tierno hacia Vos, y esto Vos me lo habéis de alcanzar, ya que amaros a Vos y llevar vuestro Santo Escapulario es una señal de predestinación a la gloria, y una gracia que Dios no concede sino a los que eficazmente quiere salvar. Vos, pues, que todo lo alcanzáis de Dios, conseguidme esta gracia: que mi corazón arda en vuestro amor, conforme al afecto que Vos me mostráis; que os ame como verdadero hijo, ya que Vos me amáis con el amor más tierno de Madre, para que, uniéndome con Vos por el amor aquí en la tierra, no me separe de Vos después en la eternidad. Amén.__________ORACIÓN A LA BEATÍSIMA
VIRGEN DEL MONTE CARMELO
¡Oh piadosísima Virgen! Vos, que nueve siglos antes de existir fuisteis vista en profecía por el siervo de Dios nuestro Padre San Elías, y venerada por sus hijos allá en el Carmelo… Vos, que en carne mortal os dignasteis visitarles y les dispensasteis celestiales consuelos… Vos, que vigiláis siempre por la virtuosa familia que tuvo por Superior a vuestro estimado hijo San Simón Stock, por Padres y reformadores a la Seráfica Virgen y mística Doctora Santa Teresa de Jesús y al esclarecido y extático San Juan de la Cruz, así como por una de sus dignísimas hijas a la ejemplar Esposa de Jesucristo Santa María Magdalena de Pazzis, vuestra devotísima sierva… Vos, que engalanasteis a dicha Orden con la estimable prenda del Santo Escapulario.., y, en fin, Vos, que de tantas maneras habéis demostrado vuestro cariñoso amor a los carmelitas y sus allegados, recibid benévola mi corazón ardiente de fervoroso entusiasmo hacia la más pura de las criaturas y la más candorosa de las madres. No permitáis, Señora, que el león rugiente asuste mi espíritu en el camino de la perfección, y haced que logre arribar a salvamento en la gloria, como lo habéis alcanzado de vuestro Divino Jesús para los que, invocándoos con fe e imitando vuestras virtudes, murieron píamente con vuestra enseña. Amén.

 

La Virgen del Carmen

Virgen del Carmen

“También yo llevo sobre mi corazón, desde hace tanto tiempo, el Escapulario del Carmen! Por ello, pido a la Virgen del Carmen que nos ayude a todos los religiosos y las religiosas del Carmelo y a los piadosos fieles que la veneran filialmente, para crecer en su amor e irradiar en el mundo la presencia de esta Mujer del silencio y de la oración, invocada como Madre de la misericordia, Madre de la esperanza y de la gracia”.

Juan Pablo II

Fuente: Aciprensa.

Enlace: http://www.aciprensa.com/Maria/nsrcarmen/

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Nuestra Señora de los Ángeles (fiesta 2 de agosto)                   

 

 Basílica de Nuestra Señora de los Ángeles Cartago, Costa Rica

Basílica de Nuestra Señora de los Ángeles  Cartago, Costa Rica.

 Basílica de Nuestra Señora de los Ángeles Cartago, Costa Rica

 http://www.youtube.com/watch?feature=player_embedded&v=40ldOpcu3_Y

Nuestra Señora de los Ángeles, patrona de Costa Rica, su festividad se celebra el 2 de agosto.

La ciudad de Cartago, como muchas otras en la época colonial, segregaba a los blancos de los indios y mestizos. A todo el que no fuera blanco puro se le había prohibido el acceso a la ciudad, donde una cruz de piedra señalaba la división y los límites.

En el año de 1635, en la sección llamada “Puebla de los Pardos”, Juana Pereira, una pobre mestiza, se ha levantado al amanecer para, como todos los días, buscar la leña que necesita. Era el 2 de agosto y la luz del alba que ilumina el sendero entre los árboles, le permite a la india descubrir una pequeña imagen de la Virgen, sencillamente tallada en una piedra oscura, visiblemente colocada sobre una gran roca en la vereda del camino.

Juana llevó la imagen a su casa. Al otro día volvió al bosque en busca de leña y la imagen de la Santísima Virgen estaba en el mismo sitio en que la había hallado el día anterior, la mujer la tomó y la llevo nuevamente a su casa. Al siguiente día se repitió el suceso y asustada fue a la parroquia a contarle al sacerdote. La imagen fue llevada a la iglesia, pero de allí también desapareció, regresando al mismo lugar. Después de esto, todos comprendieron que la Virgen quería permanecer allí y que deseaba que se construyera en aquel sitio una iglesia.

La imagen, tallada en piedra del lugar, es muy pequeña, pues mide aproximadamente sólo tres pulgadas de longitud. Nuestra Señora de los Ángeles lleva cargado a Jesús en el brazo izquierdo, en el que graciosamente recoge los pliegues del manto que la cubre desde la cabeza. Su rostro es redondeado y dulce, sus ojos son rasgados, como achinados, y su boca es delicada. Su color es plomizo con algunos destellos dorados como diminutas estrellas repartidas por toda la escultura.

La Virgen se presenta actualmente a la veneración de sus fieles en un hermoso ostensorio de nobles metales y piedras preciosas, en forma de resplandor que la rodea totalmente, aumentando visualmente su tamaño. De la base de esta “custodia” brota una flor de lis rematada por el ángel que sostiene la imagen de piedra. De esta sólo se ven los rostros de María y el Niño Jesús, pues un manto precioso la protege a la vez que la embellece.

La “Negrita” como la llama el cariño de los costarricenses, fue coronada solemnemente el 25 de abril de 1926. Nueve años más tarde, su Santidad Pío XI elevó el Santuario de la Reina de los Ángeles a la dignidad de Basílica menor.

A Cartago llega un constante peregrinar de devotos que vienen a visitar a su Madre de los cielos; muchos entran de rodillas, como acto de humildad y de acción de gracias y luego van a orar ante la roca donde fue hallada la bendita imagen. Esta piedra se ha ido gastando por el roce de tantas manos que la acarician agradecidas. Debajo de esta piedra brota un manantial cuyas aguas recogen los que acuden en busca de misericordia y salud.

Enlace: http://www.advocaciones.org/ame/costa_rica.htm

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Nuestra Señora de las Nieves by montamigmx, via Flickr

Nuestra Señora de las Nieves

Nuestra Señora de las Nieves. Fiesta  5 de agosto

Nuestra Señora, Protectora de Roma o Auxilio del Pueblo Romano

En el siglo IV d.C. vivía en Roma una piadosa pareja. Él se llamaba Juan Patricio mientras que el nombre de su esposa se desconoce. Habían sido bendecidos con abundancia de bienes y también de fe. Sin embargo, su gran dolor era no tener hijos con los que pudieran compartir sus dones. Durante años habían rezado por un hijo y heredero. En esta situación pasaron muchos años sin ningún resultado. Por fin decidieron nombrar como heredera a la Santísima Virgen y le rezaron con devoción para que los guiara en la asignación de la herencia.

Nuestra Señora les agradeció sobremanera y la noche del 4 de agosto, se le apareció a Juan Patricio y a su esposa, diciéndoles que deseaba que construyeran una basílica en el Monte Esquilino (una de las siete colinas de Roma), en el punto preciso que ella señalaría con una nevada. También se le apareció al Papa Liberio con el mismo mensaje. En la mañana siguiente, el 5 de agosto, mientras brillaba el sol en pleno verano, la ciudad quedó sorprendida al ver un terreno nevado en el Monte Esquilino. La pareja, feliz, se apresuró al lugar y el Papa Liberio marchó hacia el mismo en solemne procesión. La nieve cubrió exactamente el espacio que debía ser utilizado para la basílica y desapareció una vez señalado el lugar. Pronto se construyó la Basílica de Santa María la Mayor.

Grandes devotos de la Santísima Virgen

El Papa Liberio buscaba una imagen de la Santísima Virgen que fuera digna de esta espléndida Basílica de Sta. María la Mayor. El mismo donó la famosísima Madonna, Nuestra Señora y el Niño, la cual, según una tradición había sido pintada por San Lucas sobre una gruesa tabla de cedro de casi cinco pies de alta y tres y un cuarto de ancha, y llevada a Roma por Santa Helena. Esta obra es venerada en el oratorio pontificio.

A lo largo de los años, el pueblo de Roma ha sido muy devoto de la Madonna. Cada vez que Roma se encontraba en peligro de calamidades o de pestilencia, corría en bandadas al santuario de Nuestra Señora para pedirle auxilio. La imagen era llevada en procesión solemne, con gran devoción. La Virgen Santísima les demostró ser una poderosa protectora con grandes milagros.

Durante el pontificado de San Gregorio el Grande, una peste terrible arrasó con la ciudad de Roma. El Pontífice ordenó que se hiciera una procesión penitencial desde Santa María la Magiore, en la cual el mismo llevaba una estatua de la Virgen. Durante la procesión 80 personas murieron, pero el pontífice continuaba sus oraciones. Cuando llegaron al puente que cruza el río Tiber, oyeron cantos de ángeles en el cielo. De pronto sobre el castillo (que hoy se llama “de San Angelo”), se apareció el arcángel San Miguel. En su mano derecha llevaba una espada que metió en su vaina. En ese mismo momento ceso la peste.

En la actualidad, esta advocación se le llama Nuestra Señora, Protectora de Roma o Auxilio del Pueblo Romano. El Señor también ha obrado milagros –por medio de la Stma. Virgen– a través de numerosas réplicas, particularmente sobre una que pertenecía a los Padres Jesuitas.

Los Papas siempre han sentido una tierna devoción por esta imagen de la Virgen María. Algunos han pasado incluso noches enteras en oración ante él. Benedicto XIV hizo el compromiso de hacerse presente para el canto de las letanías de Sta. María la Mayor todos los sábados. El Papa Pablo V, la noche en que iba a morir, manifestó el deseo de que lo llevaran a la capilla de Nuestra Señora para así poder morir a sus pies.

Instauración de la fiesta de María, Reina

El 1º de noviembre, de 1954, al final del Año Mariano, el Santo Padre Pío XII colocó una corona enjoyada sobre la pintura de Nuestra Señora, Protectora de Roma. En ese momento, se levantó un fuerte llanto de entre la gran multitud congregada en Sta. María la Mayor: “¡Viva la Reina!”. El Papa nombró a la Virgen Reina de cielos y tierra y decretó que se celebrara una fiesta especial para honrarla bajo ese título.

No era éste un nuevo privilegio para la Madre de Dios. Ella siempre ha sido considerada nuestra Reina, como lo testifica el arte Mariano desde los primeros siglos y las oraciones, especialmente la Letanía de Loreto. Sin embargo, no había hasta entonces fiesta en particular que lo conmemorara. En la actualidad esta fiesta se celebra el 22 de agosto.

La fiesta de Nuestra Señora de las Nieves, 5 de agosto, se celebraba, en principio, solamente en la basílica, se extendió en el siglo XIV a toda Roma y, finalmente, San Pío V la declaró fiesta de la Iglesia universal en el siglo XVII.

 Fuente Catholic.net

Enlace: http://www.es.catholic.net/santoral/articulo.php?id=11603

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Patrona de la Capital Guatemala                                               Asunción de Nuestra Señora 15 de agosto

  Nuestra Señora de la Asuncion Patrona de la Ciudad Capital Guatemala, Guatemala Asunción de Nuestra Señora

Asunción de Nuestra Señora 15  de  agosto

“María, levántate, te traigo esta rama de un árbol del paraíso, para que cuando mueras la lleven delante de tu cuerpo, porque vengo a anunciarte que tu Hijo te aguarda”. 15 de agosto

Solemnidad de la Asunción de la bienaventurada Virgen María, Madre de nuestro Dios y Señor Jesucristo, que, acabado el curso de su vida en la tierra, fue elevada en cuerpo y alma a la gloria de los cielos. Esta verdad de fe, recibida de la tradición de la Iglesia, fue definida solemnemente por el papa Pío XII en 1950.


Un ángel se aparecía a la Virgen y le entregaba la palma diciendo: “María, levántate, te traigo esta rama de un árbol del paraíso, para que cuando mueras la lleven delante de tu cuerpo, porque vengo a anunciarte que tu Hijo te aguarda”. María tomó la palma, que brillaba como el lucero matutino, y el ángel desapareció. Esta salutación angélica, eco de la de Nazaret, fue el preludio del gran acontecimiento.

Poco después, los Apóstoles, que sembraban la semilla evangélica por todas las partes del mundo, se sintieron arrastrados por una fuerza misteriosa que les llevaba a Jerusalén en medio del silencio de la noche. Sin saber cómo, se encontraron reunidos en torno de aquel lecho, hecho con efluvios de altar, en que la Madre de su Maestro aguardaba la venida de la muerte. En sus burdas túnicas blanqueaba todavía, como plata desecha, el polvo de los caminos: en sus arrugadas frentes brillaba como un nimbo la gloria del apostolado. Se oyó de repente un trueno fragoroso; al mismo tiempo, la habitación de llenó de perfumes, y Cristo apareció en ella con un cortejo de serafines vestidos de dalmáticas de fuego.

Arriba, los coros angélicos cantaban dulces melodías; abajo, el Hijo decía a su Madre: “Ven, escogida mía, yo te colocaré sobre un trono resplandeciente, porque he deseado tu belleza”. Y María respondió: “Mi alma engrandece al Señor”. Al mismo tiempo, su espíritu se desprendía de la tierra y Cristo desaparecía con él entre nubes luminosas, espirales de incienso y misteriosas armonías. El corazón que no sabía de pecado, había cesado de latir; pero un halo divino iluminaba la carne nunca manchada. Por las venas no corría la sangre, sino luz que fulguraba como a través de un cristal.

Después del primer estupor, se levantó Pedro y dijo a sus compañeros: “Obrad, hermanos, con amorosa diligencia; tomad ese cuerpo, más puro que el sol de la madrugada; fuera de la ciudad encontraréis un sepulcro nuevo. Velad junto al monumento hasta que veáis cosas prodigiosas”. Se formó un cortejo. Las vírgenes iniciaron el desfile; tras ellas iban los Apóstoles salmodiando con antorchas en las manos, y en medio caminaba san Juan, llevando la palma simbólica. Coros de ángeles agitaban sus alas sobre la comitiva, y del Cielo bajaba una voz que decía: “No te abandonaré, margarita mía, no te abandonaré; porque fuiste templo del Espíritu Santo y habitación del Inefable”. Acudieron los judíos con intención de arrebatar los sagrados despojos. Todos quedaron ciegos repentinamente, y uno de ellos, el príncipe de los sacerdotes, recobró la vista al pronunciar estas palabras: “Creo que María es el templo de Dios”.

Al tercer día, los Apóstoles que velaban en torno al sepulcro oyeron una voz muy conocida, que repetía las antiguas palabras del Cenáculo: “La paz sea con vosotros”. Era Jesús, que venía a llevarse el cuerpo de su Madre. Temblando de amor y de respeto, el Arcángel San Miguel lo arrebató del sepulcro, y, unido al alma para siempre, fue dulcemente colocado en una carroza de luz y transportado a las alturas. En este momento aparece Tomás sudoroso y jadeante. Siempre llega tarde; pero esta vez tiene una buena excusa: viene de la India lejana. Interroga y escudriña; es inútil, en el sepulcro sólo quedan aromas de jazmines y azahares. En los aires una estela luminosa, que se extingue lentamente, y algo que parece moverse y que se acerca lentamente hasta caer junto a los pies del Apóstol. Es el cinturón que le envía la virgen en señal de despedida.

Esta bella leyenda iluminó en otros siglos la vida de los cristianos con soberanas claridades.

Nunca la Iglesia quiso incorporarla a sus libros litúrgicos, pero la dejó correr libremente para edificación de los fieles. Penetró en todos los países, iluminó a los artistas e inspiró a los poetas. Parece que resurgió, una vez más, en el valle de Josafat, allá donde los cruzados encontraron el sepulcro en el que se habían obrado tantas maravillas y sobre el cual suspendieron tantas lámparas. Como la piedad popular quiere saber, pidiendo certezas y realidades, la leyenda dorada aparece con los rasgos con que el oriental sabe tejerlos entre el perfume del incienso y azahares, adornada con estallidos y decorada con ángeles y pompas del Cielo. Se difunde en el siglo V en Oriente con el nombre de un discípulo de San Juan, Melitón de Sardes, Gregorio de Tours la pasa a las Galias, los españoles la leen en el fervor de la reconquista con peregrinos detalles y toda la Cristiandad busca en ella durante la Edad Media alimento de fe y entusiasmo religioso.

Ni fecha, ni lugar. ¿Cómo fue el prodigio? Escudriñando la Tradición hay un velo impenetrable. San Agustín dice que pasó por la muerte, pero no se quedó en ella. Los Orientales gustan de llamarla Dormición con ánimo de afirmar la diferencia. ¿Tránsito? Separación inefable. Ni el Areopagita, ni Epifanio, ni Dante acertaron a describir lo real indescriptible, inefable: el último eslabón de la cadena que se inicia con la Inmaculada Concepción y, despertando secretos armónicos, apostilla la Asunción con la Coronación que el arte de Fra Angélico se atreve a plasmar con pasta conservada en el Louvre. La Iglesia celebra, junto al Resucitado Hijo triunfante, a la Madre, singularmente redimida, Glorificada desde la Traslación.

Escucha El Dogma de la Asunción de María por Mauricio I. Pérez en su sitio Semillas para la Vida aquí

NOTA:

Con ocasión de la celebración de la Solemnidad de la Asunción de la Virgen María, en la Biblioteca Electrónica Cristiana -BEC- de Ve multimedios
han preparado un especial en la sección de mariología.

Allí encontrarán documentos como:
– S.S. Pío XII, Constitución Apostólica Ad caeli reginam, sobre la realeza de María, 11/10/1954.

– S.S. Pablo VI, Exhortación Apostólica Marialis cultus, sobre el culto y la devoción a la Virgen María, 02/02/1974.

– S.S. Juan Pablo II, Carta encíclica Redemptoris Mater, sobre la Madre del Redentor, 25/04/1987.

– S.S. Juan Pablo II, La Asunción de María, verdad de fe, Catequesis en la audiencia general, 02/07/1997.

– Fray Luis de León, Poesías a Nuestra Señora

http://es.catholic.net/santoral/articulo.php?id=552

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Nuestra Señora de Copacabana: Bolivia

  Nuestra Señora de Copacabana: Bolivia

Este santuario forma parte del grupo de los santuarios que fueron testimonio de la primera evangelización de América Latina, con una característica peculiar, ya que se levanta sobre un antiguo templo dedicado al Sol y a la Luna, al que acudían los peregrinos Coyas e Incas.

Después de la cristianización surgieron problemas entre las diversas clases sociales, los cuales se resolvieron gracias a que un indio de nombre Francisco Tito Yupanqui talló una imagen de la Candelaria, la cual, junto con la creación de la Cofradía de la Candelaria provocó la unidad en la fe común.

El trabajo realizado por Tito Yupanqui fue toda una aventura.

Decidió tallar una imagen de la Candelaria, que resultó un poco burda, pero que el párroco decidió colocar a un lado del altar.

Al año siguiente el párroco fue trasladado a otro lugar, y el recién llegado decidió removerla dadas sus condiciones.

El hecho hizo que Tito Yupanqui se sintiera humillado y decidiera aprender a esculpir imágenes sagradas, para lo cual marchó a Potosí..

Poco después elaboró otra imagen en pintura, pero tampoco resultó algo que se pudiese considerar una obra de arte.

El obispo, al verla, le prohibió que hiciera más imágenes.

Pero ello no impidió que con el paso del tiempo, la Providencia decidiera que fuera esta imagen la que se venerara en el santuario.

Su belleza radica en el proyecto divino de honrar a la Madre de Dios valiéndose de medios desproporcionados, destacando la intervención sobrenatural y premiando el amor filial de un indígena para con la Virgen María.

Es una efigie de poco mas de cuatro pies modelada enteramente en pasta de maguey y terminada en estuco.

Con el paso del tiempo los fieles donaron, para adorno de la imagen, gran cantidad de valiosas joyas y el templo se llenó de regalos y tesoros. Riqueza que fue posteriormente saqueada por generales, presidentes y dictadores de turno.

A pesar de ello, la “Coyeta”, como la llaman los quechuas y los aimaraes; lleva al cuello, en las manos y el pecho, ricas alhajas y de sus orejas cuelgan valiosos pendientes de piedras preciosas obsequiados por sus devotos . El cuerpo de la imagen está totalmente laminado en oro fino y en sus ropajes se reproducen los colores y las vestiduras propias de una princesa inca. . Su pelo es largo sobre sus hombros.

El templo actual data de 1805 y durante el pontificado de Pío XI , el 1 de Agosto de 1925, año del primer Centenario de la República, la Virgen de Copacabana es coronada como Reina de Bolivia.

Es típico del santuario, basílica desde 1949, que los que lo visitan salgan de él caminando hacia atrás, con la intención de no darle la espalda a su querida patrona.

Fuente: El testigo fiel

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Santa María Reina del Universo ( 22 de agosto)

Santa Maria Reina, 22 de agosto.

Reina de todo lo creado

El 22 de agosto celebramos a la Santísima Virgen María como Reina. María es Reina por ser Madre de Jesús, Rey del Universo.

Un poco de historia

La fiesta de hoy fue instituida por el Papa Pío XII, en 1955 para venerar a María como Reina igual que se hace con su Hijo, Cristo Rey, al final del año litúrgico. A Ella le corresponde no sólo por naturaleza sino por mérito el título de Reina Madre.

María ha sido elevada sobre la gloria de todos los santos y coronada de estrellas por su divino Hijo. Está sentada junto a Él y es Reina y Señora del universo.

María fue elegida para ser Madre de Dios y ella, sin dudar un momento, aceptó con alegría. Por esta razón, alcanza tales alturas de gloria. Nadie se le puede comparar ni en virtud ni en méritos. A Ella le pertenece la corona del Cielo y de la Tierra.

María está sentada en el Cielo, coronada por toda la eternidad, en un trono junto a su Hijo. Tiene, entre todos los santos, el mayor poder de intercesión ante su Hijo por ser la que más cerca está de Él.

La Iglesia la proclama Señora y Reina de los ángeles y de los santos, de los patriarcas y de los profetas, de los apóstoles y de los mártires, de los confesores y de las vírgenes. Es Reina del Cielo y de la Tierra, gloriosa y digna Reina del Universo, a quien podemos invocar día y noche, no sólo con el dulce nombre de Madre, sino también con el de Reina, como la saludan en el cielo con alegría y amor los ángeles y todos los santos.

La realeza de María no es un dogma de fe, pero es una verdad del cristianismo. Esta fiesta se celebra, no para introducir novedad alguna, sino para que brille a los ojos del mundo una verdad capaz de traer remedio a sus males.

El 1º de noviembre, de 1954, al final del Año Mariano, el Papa Pío XII colocó una corona enjoyada sobre la pintura de Nuestra Señora, Protectora de Roma. En ese momento, se levantó un fuerte clamor de entre la gran multitud congregada en Santa. María la Mayor: “¡Viva la Reina!”. El Papa nombró a la Virgen Reina del Cielo y de la  tierra y decretó que se celebrara una fiesta especial para honrarla bajo ese título

¿Quieres saber más? Consulta corazones.org

Fuente : Catholic.net

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La imagen milagrosa de la Virgen de Czestochowa

Nuestra Señora de Czestochowa: Fiesta: 26 de Agosto


Patrona de Polonia
Conocida como “La Madonna Negra” de Jasna Gora

Ver también: 
Página del santuario Czestochowa -incluye español
Iconos

http://videos.religionenlibertad.com/video/pnoBriXyoB/El-asombroso-mundo-de-Czestochowa

No se conoce el origen de ésta imagen milagrosa que por muchos siglos ha estado íntimamente relacionada con la historia del pueblo polaco.

Según una leyenda, después de la crucifixión de Jesús, cuando la Virgen María se trasladó a la casa de San Juan, llevó consigo algunos artículos personales, entre ellos una mesa hecha por el mismo Redentor en el taller de San José. Se cuenta que, cuando las mujeres piadosas de Jerusalén le pidieron a San Lucas que hiciese una pintura de la Madre de Dios; fue la parte superior de esta mesa la que el Apóstol utilizó para pintar la imagen. Mientras aplicaba los broches y la pintura, San Lucas escuchó con atención como la Madre de Jesús hablaba de la vida de su Hijo; muchos de estos hechos fueron plasmados en su Evangelio.

La leyenda cuenta que la imagen permaneció en los alrededores de Jerusalén hasta que fue descubierta por Santa Elena, en el siglo cuarto. El cuadro, junto con otras reliquias, fue trasladado a la ciudad de Constantinopla, donde el hijo de Santa Elena, el Emperador Constantino el Grande, erigió una Iglesia para su entronización.  La imagen de la Madre de Dios y el Niño fue honrada por el pueblo.

Cuando los Saracenos invadieron la ciudad, los senadores y ciudadanos cargaron la preciada imagen en procesión por las calles. Los Saracenos se llenaron de pánico y huyeron en consternación.

Más tarde, durante el terrible reinado del Emperador Izauryn, quien rechazaba los objetos sagrados y había destruido muchos a fuego, la imagen fue salvada por su esposa, la Emperatriz Irene, quien demostró una gran astucia al esconder la imagen de la Virgen en el palacio del Emperador, lugar donde los enemigos de Nuestra Señora nunca pensarían en buscarla.

La imagen permaneció en Constantinopla por quinientos años, hasta que se convirtió en objeto de varios dotes y así fue, eventualmente, a parar en Rusia y la región rusa que más tarde se convirtió en la actual Polonia.

Después de que la imagen vino a formar parte de las posesiones del príncipe polaco, San Ladislao, fue instalada en un lugar especial de su palacio en Belz. Poco tiempo después, cuando el castillo fue asediado por los Tártaros, una flecha enemiga penetró en la Capilla por una ventana hasta el icono, causando un rasguño en la garganta de la Virgen María. La lesión permanece hasta el día de hoy, a pesar de los muchos intentos hechos a través de los años para repararla.

Las crónicas narran que San Ladislao se determinó a salvaguardar la imagen de las subsecuentes invasiones de los Tártaros trasladándola a Opala, su ciudad natal, donde estaría más segura. Este viaje lo llevó hasta Czestochowa, lugar donde decidió pasar la noche. Durante esta breve pausa de su viaje, la imagen fue trasladada a Jasna Gora (que significa “colina luminosa”). Ahí fue colocada en una pequeña Iglesia de madera llamada La Asunción. A la mañana siguiente, después de haber colocado la imagen con sumo cuidado en su vagón correspondiente, los caballos se rehusaban a moverse. Aceptando esto como una señal del cielo de que la imagen había de permanecer en Czestochowa, San Ladislao hizo regresar la imagen solemnemente, a la Iglesia de la Asunción. Esto ocurrió el día 26 de agosto de 1382, día que aún se observa como fiesta de la imagen de Nuestra Señora. Dado que fue el deseo de San Ladislao que la imagen fuese custodiada por los más santos varones, ordenó la construcción de una Iglesia y monasterio de los Padres Paulinos, quienes devotamente se han encargado de su cuidado por los últimos seis siglos.

Habiendo escapado de la furia del Emperador Izauryn, y el daño causado por la flecha de los tártaros en la garganta de la Virgen María, la imagen fue puesta en peligro por los husitas, quienes abrazaron herejías extravagantes. Estos últimos invadieron el monasterio de los Padres Paulinos en 1430 y saquearon el suntuoso santuario. Entre los objetos robados estaba la imagen de Nuestra Señora. Después de haberla colocado en el vagón, los husitas avanzaron tan sólo una corta distancia antes de que los caballos se rehusaran a caminar. Recordando que un incidente similar había ocurrido a San Ladislao hacía unos cincuenta años atrás, y dándose cuenta de que la imagen había sido la causa, los herejes arrojaron la imagen al suelo. Ésta se quebró en tres pedazos. Uno de los ladrones sacó su espada, golpeó la imagen y le causó dos cortaduras profundas. Cuando se preparaba para golpearla por tercera vez, cayó al suelo y se retorció en agonía, hasta que murió. Las dos cortaduras en la mejilla de la Virgen, junto con el daño causado anteriormente por la lanza en su garganta, han reaparecido siempre a pesar de los repetidos intentos de restauración.

La imagen estuvo nuevamente en peligro en el año 1655. En aquel entonces, 12,000 suecos se enfrentaron a los 300 hombres que protegían el santuario. Aunque grandemente superados en número, los protectores de la Virgen lograron un gran éxito derrotando a los enemigos. Al año siguiente, la Virgen María fue aclamada como Reina de Polonia.

Cercano a nuestros tiempos, el día 14 de septiembre de 1920, cuando el ejército ruso se estableció en el Río Vístula y se preparaba para invadir la ciudad de Varsovia, el pueblo recurrió a la Virgen María. Al día siguiente, fiesta de Nuestra Señora de los Dolores, el ejército ruso se retiró después que la imagen de la Virgen apareció en una nube sobre la ciudad. En la historia de Polonia, ésta victoria es conocida como El Milagro de Vístula.

Al inicio de la Segunda Guerra Mundial, los alemanes invadieron y capturaron Polonia. Después de haberse tomado la ciudad de Varsovia, una de las órdenes de Hitler fue la de suspender y cancelar todas las peregrinaciones ya que estas fortalecían al pueblo polaco. En demostración al amor por Nuestra Señora y la confianza en su protección, medio millón de polacos secretamente viajaron hasta el santuario en contra de las órdenes de Hitler. Después de la liberación de la ciudad en el año 1945, un millón y medio de personas expresaron su gratitud a Nuestra Señora rezando frente a su imagen milagrosa.

Veintiocho años después del primer intento del ejército ruso por capturar la ciudad, lograron esclavizar al país completo a partir del año 1948. Sin embargo, durante ese año, más de 800,000 personas valientes peregrinaron al santuario durante la fiesta de la Asunción, una de las tres fiestas de la imagen, aunque pasaron bajo la mirada de los soldados comunistas que rutinariamente patrullaban las calles. Hoy día, el pueblo continúa rindiendo honores a la venerada imagen de Nuestra Señora y el Niño, especialmente el día 26 de agosto, día que ha sido reservado para su celebración desde tiempos del Príncipe Ladislao.

Dado el color tan oscuro de la cara y las manos de Nuestra Señora, la imagen ha sido afectuosamente llamada “la Madona Negra”, frase que nos recuerda del Cantar de los Cantares, “Soy morena pero bella”. Su oscuridad se atribuye a varias condiciones, de las cuales la edad es la primordial.  Otro factor es las pobres condiciones de los lugares donde fue escondida para salvaguardarla; además, infinidad de velas han sido quemadas ante ella, causando que estuviese constantemente rodeada de humo; y ha sido tocada por multitudes.

Sin contar el marco, la imagen es de aproximadamente 19 pulgadas de alto, unas 13 pulgadas de ancho y casi media pulgada de grueso. Hay una tela detrás del cuadro con dibujos y representaciones de su historia y de algunos milagros obtenidos a través de la intercesión de Nuestra Señora.

Los milagros atribuidos a la intercesión de Nuestra Señora de Czestochowa son numerosos y espectaculares. La documentación de estos milagros y curaciones se encuentra preservada en los archivos de los Padres Paulinos en Jasna Gora.

La imagen milagrosa fue reconocida oficialmente por el Papa Clemente XI en el año 1717. La corona dada por el Papa fue utilizada durante la primera coronación oficial de la imagen, pero este símbolo del reinado de Nuestra Señora fue robado en el año 1909. La corona fue reemplazada por una de oro incrustada con joyas, regalada por el Papa San Pío X.

Jan Casmir, Rey de Polonia, quien peregrinó allá en el año 1656. Después de haber colocado su corona a los pies del altar de la Virgen, prometió, “Yo, Jan Casmir, Rey de Polonia, os tomo a Vos como Reina y Patrona de mi reino; coloco a mi pueblo y a mi ejército bajo vuestra protección…” Mayo 3, el día en que se hizo este voto, fue designado por el Papa Pío XI con la fiesta de María bajo el titulo de “Reina de Polonia”.

En tiempos modernos, el Papa Juan Pablo II, ha visitado varias veces a la Virgen de Czestochowa, siendo la primera en el año1979, pocos meses después de haber sido elegido Papa.  También el Papa tiene una réplica de su querida Virgen de Czestochowa en el altar de su capilla privada donde cada día pasa horas en oración.

La Virgen de Czestochowa, herida en el cuello y en su rostro por sus enemigos, es una elocuente invitación a entregar nuestras vidas para reparar por tantas injurias que se siguen cometiendo contra nuestra Madre Amadísima.

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Nuestra Señora de la Merced 23 de septiembre

HISTORIA EN VIDEO:

El 24 de septiembre celebraremos la fiesta litúrgica de NUESTRA SEÑORA DE LA MERCED, Madre de Misericordia y Consuelo de los afligidos. El título mariano la Merced se remonta a la fundación de la Orden religiosa de los Mercedarios el 10 de agosto de 1218, en Barcelona, España. La talla de la imagen de la Merced que se venera en la Basílica de la Merced de Barcelona es del siglo XIV.

San Pedro Nolasco, inspirado por la Santísima  Virgen, funda una orden dedicada a la Merced (Obras de Misericordia). Su misión particular era la misericordia para con los cristianos cautivos en manos de los musulmanes. Muchos miembros de la orden canjearon sus vidas por la de presos y esclavos. San Pedro fue apoyado en tan extraordinaria empresa por el Rey Jaime I de Aragón.  El santo y sus frailes eran muy devotos de la Virgen María, tomándola como patrona y guía. Su espiritualidad se fundamenta en Jesús el liberador de la humanidad y en la Santísima Virgen, la Madre liberadora e ideal de la persona libre. Los Mercedarios querían ser caballeros de la Virgen María al servicio de su obra redentora. Por eso la honran como Madre de la Merced o Virgen Redentora. En el capítulo general de 1272, tras la muerte del fundador, los frailes oficialmente toman el nombre de La Orden de Santa María de la Merced, de la redención de los cautivos, pero son mas conocidos como Mercedarios.

El Beato Juan Pablo II, expresaba el 23 de mayo de 1980 a los religiosos de la Orden de la Bienaventurada Virgen María de la Merced, comprometidos apostólicamente en 19 países de diversos continentes.

“…Os agradezco vuestra visita, con la que deseáis manifestarme vuestros sentimientos de fiel adhesión al Magisterio de la Iglesia. En esta oportunidad quiero confirmar la alta estima que nutro hacia vuestra antigua y benemérita Orden, que desde hace más de siete siglos y medio ha ido prodigándose en favor de los miembros más afligidos y oprimidos del Cuerpo místico de Cristo.

La misión que vuestro Fundador San Pedro Nolasco os confió, en la obra directa de redención y ayuda a los cautivos, y que impregnó toda su actuación apostólica en parroquias, hospitales para pobres, enseñanza y misiones, se halla hoy prolongada en un carisma de servicio a la fe, para proyectar un rayo de esperanza y ofrecer la asistencia de la caridad de Cristo a cuantos se encuentran sometidos a nuevas formas de cautiverio en nuestra sociedad: en centros penitenciarios, en suburbios de pobreza y hambre, en ambientes de droga, en zonas de materialismo en las que se persigue a la Iglesia o se la reduce al silencio, etc.

Se trata de un vasto campo en el que ha de volcarse sin reserva vuestro espíritu religioso y la disponibilidad total a la que os abre la vivencia generosa de los consejos evangélicos y la profesión de vuestro cuarto voto. Esa será la manera de ser fieles hoy a vuestro carisma, en la línea trazada por San Pedro Nolasco y recogida ya en las primitivas constituciones de 1272.

No cabe duda de que es un exigente compromiso eclesial al que os invita vuestra vocación. Para mantener viva esa entrega, es necesario que seáis almas de profunda vida interior y que renovéis vuestras fuerzas en el contacto con el Modelo de toda perfección: Cristo Jesús, Buen Pastor y Salvador. Por ello os repito a vosotros: “Vuestras casas deben ser sobre todo centros de oración, de recogimiento, de diálogo -personal y comunitario- con Aquel que es y debe ser el primero y principal interlocutor en la sucesión laboriosa de las horas de cada jornada vuestra” . En esa escuela sublime el religioso apagará la sed de Dios que debe ser una característica en su vida y se llenará de ese amor grande que da sentido nuevo a la propia existencia.

Hablando a Religiosos cuyo Fundador puso tanto empeño en la devoción a la Madre de Dios y nuestra, no puedo menos de exhortaros a mantener y profundizar ese gran amor mariano que es una nota peculiar de vuestra Orden. Tomad de la “Madre de la Misericordia” y “Consuelo de los afligidos” el ejemplo e inspiración en cada instante. Ella os guiará a su Hijo y os enseñará el valor de cada alma, a la que prodigar celosamente el cuidado de vuestro ministerio…”

Posteriormente, el 25 de mayo de 1998, Juan Pablo II les expresaba a los religiosos de la Orden de la Merced:

“…Vuestro carisma os lleva a mirar solícitamente las diversas formas de esclavitud presentes en la vida actual del hombre con sus miserias morales y materiales. Ello exige de vosotros un compromiso cada vez más grande para el anuncio del Evangelio.

Como recuerda la Exhortación Apostólica Vita consecrata: «Otra provocación está hoy representada por un materialismo ávido de poseer, desinteresado de las exigencias y los sufrimientos de los más débiles y carente de cualquier consideración por el mismo equilibrio de los recursos de la naturaleza. La respuesta de la vida consagrada está en la profesión de la pobreza evangélica, vivida de maneras diversas, y frecuentemente acompañada por un compromiso activo en la promoción de la solidaridad y de la caridad» (n. 89).

La larga tradición de vuestra orden os llama a vivir la pobreza, fortalecida y sostenida por la obediencia y la castidad, «con espíritu mercedario», es decir, como un continuo acto de amor hacia los que son víctimas de la esclavitud, como capacidad de compartir sus sufrimientos y esperanzas y como disponibilidad a la acogida cordial.

Vuestra orden, desde sus orígenes, ha venerado a la Virgen María bajo la advocación de Madre de la Merced, y la ha elegido como modelo de su espiritualidad y de su acción apostólica. Experimentando su presencia continua e imitando su disponibilidad, los mercedarios han afrontado con valor y confianza los compromisos, a menudo pesados y difíciles, de la misión redentora.

Al contemplar su gran fe y su total obediencia a la voluntad del Señor, aprendieron a leer en los acontecimientos de la historia las llamadas de Dios y a estar disponibles con generosidad renovada al servicio de las víctimas de la pobreza y de la violencia. A Ella, Mujer libre porque es llena de gracia, han dirigido su mirada para descubrir en la oración y en el amor de Dios el secreto para vivir y anunciar la libertad que Cristo nos ha adquirido con su sangre.

A las puertas de un nuevo milenio, mientras la Iglesia se prepara para celebrar los dos mil años de la Encarnación del Hijo de Dios, deseo confiar a la Madre de Dios vuestros proyectos apostólicos, las decisiones capitulares y las esperanzas que os animan, para que Ella os dé la alegría de ser instrumentos dóciles y generosos en el anuncio del Evangelio a los hombres de nuestro tiempo.

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Nuestra Señora del Rosario 7 de octubre.

El 7 de octubre celebraremos la fiesta de Santa María, Reina del Santo Rosario, que fue instituida por el Papa San Pío V el 7 de Octubre, aniversario de la victoria obtenida por los cristianos en la Batalla naval de Lepanto (1571), atribuida a la Madre de Dios, invocada por la oración del Santo Rosario. La celebración de este día es una invitación para todos a meditar los misterios de Cristo, en compañía de la Virgen María, que estuvo asociada de un modo especialísimo a la Encarnación, la Pasión y la Resurrección del Hijo de Dios.

“…Hoy, primer día de octubre, desearía detenerme en dos aspectos que, en la Comunidad eclesial, caracterizan este mes: la oración del Santo Rosario y el compromiso por las misiones. El día 7celebraremos la fiesta de la Virgen del Rosario, y es como si, cada año, Nuestra Señora nos invitara a redescubrir la belleza de esta oración, tan sencilla y profunda. El amado Juan Pablo II fue gran apóstol del Santo Rosario: le recordamos arrodillado con la corona entre las manos, inmerso en la contemplación de Cristo, como él mismo invitó a hacer con la Carta Apostólica «Rosarium Virginis Mariae». El Rosario es oración contemplativa y cristocéntrica, inseparable de la meditación de la Sagrada Escritura. Es la oración del cristiano que avanza en la peregrinación de la fe, en el seguimiento de Jesús, precedido por María. Deseo invitaros, queridos hermanos y hermanas, a rezar el Rosario durante este mes en familia, en las comunidades y en las parroquias por las intenciones del Papa, por la misión de la Iglesia y por la paz del mundo...”  (Benedicto XVI. Ángelus. Domingo 1 de octubre 2006)

En el punto 17 de la Carta Apostólica “Rosarium Virginis Mariae”, el Beato Papa Juan Pablo II, expresa que “La Virgen del Rosario continúa su obra de anunciar a Cristo”.  El siguiente es el texto completo de dicho punto:
“…El Rosario es también un itinerario de anuncio y de profundización, en el que el misterio de Cristo es presentado continuamente en los diversos aspectos de la experiencia cristiana. Es una presentación orante y contemplativa, que trata de modelar al cristiano según el corazón de Cristo. Efectivamente, si en el rezo del Rosario se valoran adecuadamente todos sus elementos para una meditación eficaz, se da, especialmente en la celebración comunitaria en las parroquias y los santuarios, una significativa oportunidad catequética que los Pastores deben saber aprovechar. La Virgen del Rosario continúa también de este modo su obra de anunciar a Cristo. La historia del Rosario muestra cómo esta oración ha sido utilizada especialmente por los Dominicos, en un momento difícil para la Iglesia a causa de la difusión de la herejía. Hoy estamos ante nuevos desafíos. ¿Por qué no volver a tomar en la mano las cuentas del rosario con la fe de quienes nos han precedido? El Rosario conserva toda su fuerza y sigue siendo un recurso importante en el bagaje pastoral de todo buen evangelizador…”
EL SANTO ROSARIO,  UN TESORO PARA RECUPERAR

El Rosario de la Virgen María, difundido gradualmente en el segundo Milenio bajo el soplo del Espíritu de Dios, es una oración apreciada por numerosos Santos y fomentada por el Magisterio. En su sencillez y profundidad, sigue siendo también en este tercer Milenio apenas iniciado una oración de gran significado, destinada a producir frutos de santidad. Se encuadra bien en el camino espiritual de un cristianismo que, después de dos mil años, no ha perdido nada de la novedad de los orígenes, y se siente empujado por el Espíritu de Dios a «remar mar adentro» (duc in altum!), para anunciar, más aún, ‘proclamar’ a Cristo al mundo como Señor y Salvador, «el Camino, la Verdad y la Vida» (Jn14, 6), el «fin de la historia humana, el punto en el que convergen los deseos de la historia y de la civilización».

El Rosario, en efecto, aunque se distingue por su carácter mariano, es una oración centrada en la cristología. En la sobriedad de sus partes, concentra en sí la profundidad de todo el mensaje evangélico, del cual es como un compendio. En él resuena la oración de María, su perenne Magnificat por la obra de la Encarnación redentora en su seno virginal. Con él, el pueblo cristiano aprende de María a contemplar la belleza del Rostro de Cristo y a experimentar la profundidad de su amor. Mediante el Rosario, el creyente obtiene abundantes gracias, como recibiéndolas de las mismas manos de la Madre del Redentor. (…) (“Rosarium Virginis Mariae” 1)

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Queridos hermanos y hermanas: Una oración tan fácil, y al mismo tiempo tan rica, merece de veras ser recuperada por la comunidad cristiana. Hagámoslo sobre todo en este año, asumiendo esta propuesta como una consolidación de la línea trazada en la Carta apostólica Novo millennio ineunte, en la cual se han inspirado los planes pastorales de muchas Iglesias particulares al programar los objetivos para el próximo futuro.

Me dirijo en particular a vosotros, queridos Hermanos en el Episcopado, sacerdotes y diáconos, y a vosotros, agentes pastorales en los diversos ministerios, para que, teniendo la experiencia personal de la belleza del Rosario, os convirtáis en sus diligentes promotores.

Confío también en vosotros, teólogos, para que, realizando una reflexión a la vez rigurosa y sabia, basada en la Palabra de Dios y sensible a la vivencia del pueblo cristiano, ayudéis a descubrir los fundamentos bíblicos, las riquezas espirituales y la validez pastoral de esta oración tradicional.

Cuento con vosotros, consagrados y consagradas, llamados de manera particular a contemplar el rostro de Cristo siguiendo el ejemplo de María.

Pienso en todos vosotros, hermanos y hermanas de toda condición, en vosotras, familias cristianas, en vosotros, enfermos y ancianos, en vosotros, jóvenes: tomad con confianza entre las manos el Rosario, descubriéndolo de nuevo a la luz de la Escritura, en armonía con la Liturgia y en el contexto de la vida cotidiana.

¡Qué este llamamiento mío no sea en balde!  Al inicio del vigésimo quinto año de Pontificado, pongo esta Carta apostólica en las manos de la Virgen María, postrándome espiritualmente ante su imagen en su espléndido Santuario edificado por el Beato Bartolomé Longo, apóstol del Rosario. Hago mías con gusto las palabras conmovedoras con las que él termina la célebre Súplica a la Reina del Santo Rosario:

«Oh Rosario bendito de María, dulce cadena que nos une con Dios, vínculo de amor que nos une a los Ángeles, torre de salvación contra los asaltos del infierno, puerto seguro en el común naufragio, no te dejaremos jamás. Tú serás nuestro consuelo en la hora de la agonía. Para Ti el último beso de la vida que se apaga. Y el último susurro de nuestros labios será tu suave nombre, oh Reina del Rosario de Pompeya, oh Madre nuestra querida, oh Refugio de los pecadores, oh Soberana consoladora de los tristes. Que seas bendita por doquier, hoy y siempre, en la tierra y en el Cielo». (“Rosarium Virginis Mariae”, 43)

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EL CAMINO DE MARÍA . Edición número 785 para faruga13@yahoo.es

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Nuestra Señora del Pilar
Fiesta de Nuestra Señora del Pilar. Según una venerada tradición, la Santísima Virgen María se manifestó en Zaragoza sobre una columna o pilar, signo visible de su presencia. Esta tradición encontró su expresión cultual en la misa y en el Oficio que, para toda España, decretó el papa Clemente XII.
oración:
Dios todopoderoso y eterno, que en la gloriosa Madre de tu Hijo has concedido un amparo celestial a cuantos la invocan con la secular advocación del Pilar, concédenos, por su intercesión, fortaleza en la fe, seguridad en la esperanza y constancia en el amor. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos. Amén (oración litúrgica).

En la ciudad española de Zaragoza, la que antes de los tiempos de Cristo era la famosa y rica villa romana de Caesaraugusta, de donde deriva su nombre actual, existe el monumento más sólido, antiguo y magnífico que tiene España como prueba de una piadosa tradición y de una antiquísima y profunda devoción por la Santísima Virgen María: el Santuario del Pilar. Esa gran basílica mariana con sus once cúpulas y sus cuatro campanarios es conocida y famosa, no sólo en España, sino en el mundo entero, puesto que, según la tradición, en tiempos inmemoriales se apareció allí la Madre de Dios y, desde entonces, a través de los siglos, ha mostrado su protección especial con repetidas gracias, milagros y portentos, hasta ganarse la indefectible piedad de los españoles, que le tributan culto con devoción, constancia y magnificencia.

La leyenda, tal como ha surgido de unos documentos del siglo XIII que se conservan como un tesoro en la catedral de Zaragoza, se remonta a la época inmediatamente posterior a la Ascensión de Jesucristo, cuando los apóstoles, fortalecidos con el Espíritu Santo, se disponían a emprender la predicación del Evangelio. Se dice que, por entonces, el Apóstol Santiago el Mayor tuvo la inspiración de ir a predicar a España. Al tiempo de salir de Jerusalén, obtuvo la licencia y la bendición de la Santísima Virgen y se trasladó a aquella porción del mundo sumergida en la idolatría. Los documentos dicen textualmente que Santiago, «pasando por Asturias, llegó a la ciudad de Oviedo, en donde convirtió a varios a la fe. Continuó el viaje con sus nuevos discípulos a través de Galicia y de Castilla, hasta llegar a Aragón, el territorio que se llamaba Celtiberia, donde está situada la ciudad de Zaragoza, en las riberas del Ebro. Allí predicó Santiago muchos días y, entre los muchos convertidos eligió como acompañantes a ocho hombres, con los cuales trataba de día del reino de Dios y, por la noche, recorría las riberas para tomar algún descanso.» Junto al Ebro se encontraba Santiago cierta noche con sus discípulos cuando «oyó voces de ángeles que cantaban ‘Ave, María, gratia plena’ y vio aparecer a la Virgen Madre de Cristo, de pie sobre un pilar de mármol». La Santísima Virgen, que aún vivía en carne mortal, habló con el Apóstol para pedirle que se le construyese ahí una iglesia, con el altar en torno al pilar donde estaba de pie y que «permanecerá en este sitio hasta el fin de los tiempos para que la virtud de Díos obre portentos y maravillas por mi intercesión con aquéllos que en sus necesidades imploren mi patrocinio». Desapareció la Virgen y quedó ahí el pilar. El Apóstol Santiago y los ocho testigos del prodigio comenzaron inmediatamente a edificar una iglesia en aquel sitio y, con el concurso de los conversos, la obra se puso en marcha con rapidez. Pero antes de que estuviese terminada la iglesia, Santiago ordenó presbítero a uno de sus discípulos para servicio de la misma, la consagró y le dio el título de Santa María del Pilar, antes de regresar a Judea.

Hasta aquí las palabras del referido códice que conserva la catedral de Zaragoza y que dio origen a la acendrada devoción por la Virgen del Pilar, que se extendió por toda España y sobrepasó las fronteras. Naturalmente, la autenticidad de estos documentos ha sido puesta en duda por los investigadores de la historia, quienes han levantado grandes dificultades en contra de la tradición. La primera y la más grave es el silencio persistente en las crónicas antiguas y medievales sobre esta aparición de la Virgen, ya que el primer documento que nos habla de ella, pertenece a los finales del siglo XIII. Sin embargo, otros historiadores e investigadores defienden esta tradición y aducen el argumento de que hay una serie de monumentos o testimonios que demuestran la existencia de una iglesia dedicada a la Virgen de Zaragoza. El más antiguo de estos testimonios es el famoso sarcófago de santa Engracia, que se conserva en Zaragoza desde el siglo IV, cuando la santa fue martirizada y que representa en un bajo relieve, según parece, el descenso de la Virgen de los cielos para aparecerse al Apóstol Santiago. Asimismo, hacia el año 835, un monje de San Germán de París, llamado Almoino, redactó unos escritos en los que habla de la iglesia de la Virgen María de Zaragoza, «donde había servido en su tiempo (mediados del siglo III) el gran mártir san Vicente».

Tradición genuina o leyenda piadosa, la devoción del pueblo por la Virgen del Pilar se halla tan arraigada y desde épocas tan remotas entre los españoles, que las autoridades eclesiásticas de Roma, no obstante sus reiteradas negativas a conceder el oficio del Pilar, tuvieron que ceder a las repetidas instancias de los soberanos y los súbditos de España para autorizar el oficio definitivo en el que se consigna la aparición de la Virgen del Pilar como «una antigua y piadosa creencia». El Papa Clemente XII señaló la fecha del 12 de octubre para la festividad particular de la Virgen del Pilar, pero ya desde siglos antes, en todas las iglesias de España y entre todos los pueblos sujetos al rey católico, se celebraba la ventura de haber tenido a la Madre de Dios en su región, cuando todavía vivía en carne mortal. Es fama que el día 12 de octubre de 1492, precisamente cuando las tres carabelas de Cristóbal Colón avistaban las desconocidas tierras de América, al otro lado del Atlántico, los monjes de San Jerónimo cantaban alabanzas a la Madre de Dios en su santuario de Zaragoza, por lo cual, el 12 de octubre, día de la Virgen del Pilar, es también en América el «Día de la Raza», y más modernamente, fue proclamada por Pío XII patrona de la Hispanidad, por lo que en España se celebra este día el «Día de la Hispanidad».

Este artículo proviene, con escasas correcciones, del Butler-Guinea, México, 1964. No obstante, no es un artículo propio del Butler inglés, sino redactado por el P. W. Guinea, quien señala como fuentes la «Historia Universal de César Cantú», vol. IV, pp. 495-498, la «Enciclopedia de la Religión Católica», vol. VII, pp. 879-883 y del «Año Cristiano» del P. J. Croisset, vol. IV, pp. 82 y 83.

fuente: «Vidas de los santos de A. Butler», Herbert Thurston, SI

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ingreso o última modificación relevante: ant 2012
Estas biografías de santo son propiedad de El Testigo Fiel. Incluso cuando figura una fuente, esta ha sido tratada sólo como fuente, es decir que el sitio no copia completa y servilmente nada, sino que siempre se corrige y adapta. Por favor, al citar esta hagiografía, referirla con el nombre del sitio (El Testigo Fiel) y el siguiente enlace: http://www.eltestigofiel.org/lectura/santoral.php?idu=4878
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ermita
MAS COSAS:

Un códice que se conserva en el archivo de la iglesia metropolitana de Zaragoza dice lo siguiente sobre la virgen María del Pilar de Zaragoza: “Después de la pasión y resurrección de nuestro señor Salvador Jesucristo y de su ascensión a los cielos, quedó la piadosísima virgen María al cuidado del apóstol y virgen san Juan evangelista. Con la predicación y milagros de los apóstoles crecía en Judea el número de los discípulos, pero se enfurecieron los pérfidos corazones de algunos judíos en tanto grado, que movieron una persecución grave contra la Iglesia de Jesucristo. Apedrearon a san Esteban y quitaron la vida a otros muchos. Esparcidos por todo el mundo según el mandato de Jesucristo predicaron el Evangelio a todo hombre, cada apóstol en la porción que le había tocado. Al tiempo de salir de Judea, cada apóstol recibía y obtenía la licencia y la bendición de la vendita y gloriosa virgen María”.

“Por revelación del Espíritu Santo, el bienaventurado apóstol Santiago el Mayor, hermano de Juan e hijo de Zebedeo, recibió un mandato de Cristo par ir predicar el Evangelio a las provincias de España. Al punto, el santo apóstol yendo a la Virgen María y habiéndola besado las manos, le pedía con lágrimas en los ojos le diese su licencia y bendición. La virgen María le respondió: Ve hijo y cumple con el mandato de tu Maestro, y por él te ruego que en aquella ciudad de España, en la que mayor número de hombres conviertas, me edifiques una iglesia en mi memoria, según te manifestaré”.

“El bienaventurado Santiago salió de Jerusalén y vino a España predicando, y pasando por Asturias llegó a la ciudad de Oviedo en donde convirtió uno a la fe. De este manera, entrando en Galicia predicó en la ciudad de Padrón; de allí volviendo a Castilla, llamada la España la mayor, vino últimamente a la España la menor, que se llama Aragón, en aquella región se dice Celtiberia, en donde está situada la ciudad de Zaragoza a las riberas del río Ebro. En esta ciudad habiendo predicado Santiago muchos días, convirtió a Jesucristo ocho varones, con los cuales trataba de día del reino de Dios y de noche salía a la ribera del río para tomar algún descanso en las eras. En este sitio dormía un rato después de entregarse a la oración, evitando de este modo ser perturbado por los hombres y molestado por los gentiles”.

“Pasados algunos días, estaba Santiago con los dichos fieles, y a eso de la media noche, fatigado por la contemplación y oración, dormidos los ocho discípulos, el bienaventurado Santiago oyó a la hora de la media noche unas voces de ángeles que le cantaban: “Ave gratia plena”, como si comenzasen el oficio de maitines de la Virgen María con un dulce invitatorio, y poniéndose de rodillas, vio a la Virgen María, Madre de Cristo, entre dos coros de miles de ángeles, sentada sobre un pilar de mármol. El coro de la celestial milicia angelical acabó los maitines de la Virgen con el verso “benedicamus Domino”.

“Acabado esto, María Santísima con rostro halagüeño llamó así al santo apóstol y con mucha dulzura le dijo: He aquí, Santiago, hijo, el lugar señalado y destinado para mi honor, en el cual, por tu industria, se ha de construir una iglesia en mi memoria. Mira bien este pilar en que estoy sentada, el cual, mi Hijo y Maestro tuyo, lo trajo de lo alto por mano de los ángeles, alrededor del cual colocarás el altar de la capilla. En este lugar obrará la virtud del Altísimo portentos y maravillas por mi intercesión con aquellos que en sus necesidades imploren mi patrocinio, y este pilar permanecerá en este sitio hasta el fin del mundo”.

Entonces, el apóstol Santiago, regocijado con una alegría extraordinaria, dio infinitas gracias a Jesucristo y a su santísima Madre. Inmediatamente aquel ejército de ángeles tomando a la Señora de los Cielos, la tornó a la ciudad de Jerusalén y la colocó en su aposento. Este es aquel ejercito de miles de ángeles que envió Dios a la virgen María en la hora en que concibió a Cristo para su custodia y para que acompañasen de continúo y reservasen a su Hijo ileso. Alegre el bienaventurado Santiago con una visión y consolación tan maravillosa, comenzó a edificar una iglesia en aquel sitio, ayudándole para ello los ocho que había convertido”.

“La referida basílica es de casi ocho pasos de latitud y dieciséis de longitud, y la cabecera de la parte del Ebro tiene el referido pilar con un altar, y para servicio de esta iglesia el bienaventurado Santiago  ordenó de presbítero a uno de los sobredichos discípulos, el que le pareció el más idóneo. Habiendo consagrado después la referida iglesia y dejando en paz a los cristianos, se volvió a Judea predicando la palabra de Dios. A esta iglesia le dio el título de Santa María del Pilar, y es la primera iglesia del mundo dedicada al honor de la Virgen por manos de los apóstoles”. (El texto de este códice está tomado de Santuarios e imágines de la Santísima Virgen en España en el Anuario Católico de España, t. 2, Madrid, 1955).

Aunque históricamente no tenemos documentos de la época romana, ni de la visigoda que acrediten dicha creencia y tradición, sabemos que a principios del siglo XI existía en Zaragoza una iglesia particularmente destinada a la Virgen María. Suponemos y entendemos que esta iglesia sería la que el apóstol Santiago levantó en honor de Santa María Virgen del Pilar. A partir del siglo XIII, tenemos diversos documentos que mencionan dicha creencia y tradición. Fundados en ellas, los reyes de España, en 1723, obtuvieron de la Santa Sede la concesión del oficio divino de Santa María del Pilar, en el que se consigna la aparición de la Virgen María del Pilar como antigua y vieja creencia, tan arraigada en España.

José Barros Guede.

A Coruña,  11 de octubre de 2013.

Fuente : Revista  Ecclesia.

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La Santísima Virgen del Pilar de Zaragoza es el primer Templo Mariano de la Cristiandad. De acuerdo con la Tradición, el día 2 de enero del año 40, la Virgen Santísima se apareció en carne mortal al Apóstol Santiago y a un grupo de los primeros convertidos que se hallaban orando a orillas del Ebro. Ahí les manifestó su deseo de que se le diese culto para siempre en aquel lugar. A partir de ese momento Santiago y sus compañeros construyeron una Capilla. Conviene subrayar que, a diferencia de las apariciones Marianas, se trata de una venida de Nuestra Señora singular y única en la historia, ya que tuvo lugar cuando María Santísima vivía entre nosotros.

La Basílica de la Virgen del Pilar es la mas extraordinaria que tiene España como prueba de una antiquísima y profunda devoción por la Santísima Virgen María. Esa gran basílica mariana con sus once cúpulas y sus cuatro campanarios es famosa en el mundo entero, puesto que en el año 40 AD se apareció ahí la Madre de Dios al Apóstol Santiago. La Virgen vino mientras aún vivía en la tierra. Es decir apareció en carne mortal. Desde entonces, a través de los siglos, ha mostrado su protección especial con repetidas gracias, milagros y portentos, ganándose la piedad de los españoles, que le tributan culto con gran devoción.

El interior de la Basílica es de una gran belleza y una serena grandiosidad. Toda la traza del templo está acomodada a la idea, siempre defendida por el Cabildo del Pilar, de no mover de su sitio la Sagrada Columna de la Virgen.

La Basílica de Nuestra Señora del Pilar es visitada por millares de personas cada día. Son los hijos que vienen a rezarle a su madre quien nunca los abandona.

Historia de la Basílica

Al principio del siglo XVI, el arzobispo Alonso de Aragón, hijo del rey católico, transformó en estilo gótico la iglesia anterior, erigida en el lugar mismo de la aparición de la Virgen, que quedó así incluida desde entonces dentro del templo; el lugar mas sagrado de esta capilla lo constituía y lo sigue constituyendo el que ocupa la santa columna, su mas preciada reliquia, en la que se asienta la imagen de la Virgen.

Por la necesidad que se vio de cobijar a las inmensas muchedumbres de peregrinos y poder atender mejor a los numerosos asistentes en los actos de culto, en 1681 se puso la primera piedra del nuevo templo, donde se incluyó también la santa capilla, conservando intacto el lugar de asentamiento de la columna de la Virgen. En 1872 se concluyeron las diversas capillas y cúpulas, mas tarde se añadirán las cuatro torres, la última se concluyó en 1961.

Los sitios de Zaragoza, (1808) durante la guerra de independencia, dieron notoriedad a la devoción de la Virgen del Pilar. Junto a su manto se reunía el pueblo buscando en Ella protección y aliento; se le representaba velando el sueño de los soldados y se le nombró: “Capitana de la tropa aragonesa”. Un siglo mas tarde en 1908, la devoción a la Virgen del Pilar, afianzo su dimensión hispánica con el tributo que se le ofreció de todas las banderas de las naciones hispanoamericanas, que cuelgan actualmente en los muros del Pilar.

El Beato Juan Pablo II en 1984, al hacer escala en su viaje a Santo Domingo para iniciar la conmemoración del descubrimiento de América, reconoció a la Virgen del Pilar como “Patrona de la Hispanidad”.

No nos podemos olvidar la importancia que tuvo en aumentar la devoción a la Virgen del Pilar, la guerra civil de 1936-1939. Las tres bombas que cayeron sobre el templo no estallaron y muchos vieron en este hecho un signo de la especial protección de la Virgen. De toda España acudían peregrinos a pie a dar gracias a la Virgen por haberlos librado de los peligros de la guerra.



VIAJE APOSTÓLICO A ESPAÑA

CELEBRACIÓN DE LA PALABRA Y ACTO MARIANO NACIONAL

HOMILÍA DEL BEATO PAPA JUAN PABLO II

Zaragoza, 6 de noviembre de 1982 

Queridos hermanos en el Episcopado,
queridos hermanos y hermanas:

1. Los caminos marianos me traen esta tarde a Zaragoza. En su viaje apostólico por tierras españolas, el Papa se hace hoy peregrino a las riberas del Ebro. A la ciudad mariana de España. Al santuario de Nuestra Señora del Pilar.

Veo así cumplirse un anhelo que, ya antes deseaba poder realizar, de postrarme como hijo devoto de María ante el Pilar sagrado. Para rendir a esta buena Madre mi homenaje de filial devoción, y para rendírselo unido al Pastor de esta diócesis, a los otros obispos y a vosotros, queridos aragoneses, riojanos, sorianos y españoles todos, en este acto mariano nacional.

Peregrino hasta este santuario, como en mis precedentes viajes apostólicos que me llevaron a Guadalupe, Jasna Góra, Knock, Nuestra Señora de África, Notre Dame, Altötting, La Aparecida, Fátima, Luján y otros santuarios, recintos de encuentro con Dios y de amor a la Madre del Señor y nuestra.

Estamos en tierras de España, con razón denominada tierra de María. Sé que, en muchos lugares de este país, la devoción mariana de los fieles halla expresión concreta en tantos y tan venerados santuarios. No podemos mencionarlos todos. ¿Pero cómo no postrarnos espiritualmente, con afecto reverente ante la Madre de Covadonga, de Begoña, de Aránzazu, de Ujué, de Montserrat, de Valvanera, de la Almudena, de Guadalupe, de los Desamparados, del Lluch, del Rocío, del Pino?

De estos santuarios y de todos los otros no menos venerables, donde os unís con frecuencia en el amor a la única Madre de Jesús y nuestra, es hoy un símbolo el Pilar. Un símbolo que nos congrega en Aquella a quien, desde cualquier rincón de España, todos llamáis con el mismo nombre: Madre y Señora nuestra.

2. Siguiendo a tantos millones de fieles que me han precedido, vengo como primer Papa peregrino al Pilar, como signo de la Iglesia peregrina de todo el mundo, a ponerme bajo la protección de nuestra Madre, a alentaros en vuestro arraigado amor mariano, a dar gracias a Dios por la presencia singular de María en el misterio de Cristo y de la Iglesia en tierras españolas y a depositar en sus manos y en su corazón el presente y futuro de vuestra nación y de la Iglesia en España. El Pilar y su tradición evocan para vosotros los primeros pasos de la evangelización de España.

Aquel templo de Nuestra Señora, que, al momento de la reconquista de Zaragoza, es indicado por su obispo como muy estimado por su antigua fama de santidad y dignidad; que ya varios siglos antes recibe muestras de veneración, halla continuidad en la actual basílica mariana. Por ella siguen pasando muchedumbres de hijos de la Virgen, que llegan a orar ante su imagen y a venerar el Pilar bendito.

Esa herencia de fe mariana de tantas generaciones, ha de convertirse no sólo en recuerdo de un pasado, sino en punto de partida hacia Dios. Las oraciones y sacrificios ofrecidos, el latir vital de un pueblo, que expresa ante María sus seculares gozos, tristezas y esperanzas, son piedras nuevas que elevan la dimensión sagrada de una fe mariana.

Porque en esa continuidad religiosa la virtud engendra nueva virtud. La gracia atrae gracia. Y la presencia secular de Santa María, va arraigándose a través de los siglos, inspirando y alentando a las generaciones sucesivas. Así se consolida el difícil ascenso de un pueblo hacia lo alto.

3. Un aspecto característico de la evangelización en España, es su profunda vinculación a la figura de María. Por medio de Ella, a través de muy diversas formas de piedad, ha llegado a muchos cristianos la luz de la fe en Cristo, Hijo de Dios y de María. ¡Y cuántos cristianos viven hoy también su comunión de fe eclesial sostenidos por la devoción a María, hecha así columna de esa fe y guía segura hacia la salvación!

Recordando esa presencia de María, no puedo menos de mencionar la importante obra de San Ildefonso de Toledo “Sobre la virginidad perpetua de Santa María”, en la que expresa la fe de la Iglesia sobre este misterio. Con fórmula precisa indica: “Virgen antes de la venida del Hijo, virgen después de la generación del Hijo, virgen con el nacimiento del Hijo, virgen después de nacido el Hijo”.

El hecho de que la primera gran afirmación mariana española haya consistido en una defensa de la virginidad de María, ha sido decisivo para la imagen que los españoles tienen de Ella, a quien llaman “la Virgen”, es decir, la Virgen por antonomasia.

Para iluminar la fe de los católicos españoles de hoy, los obispos de esta nación y la misma comisión episcopal para la Doctrina de la Fe recordaban el sentido realista de esta verdad de fe. De modo virginal, “sin intervención de varón y por obra del Espíritu Santo”, María ha dado la naturaleza humana al Hijo eterno del Padre. De modo virginal ha nacido de María un cuerpo santo animado de un alma racional, al que el Verbo se ha unido hipostáticamente.

Es la fe que el Credo amplio de San Epifanio expresaba con el término “siempre Virgen” y que el Papa Pablo IV articulaba en la fórmula ternaria de virgen “antes del parto, en el parto y perpetuamente después del parto”. La misma que enseña Pablo VI: “Creemos que María es la Madre, siempre Virgen, del Verbo Encarnado”. La que habéis de mantener siempre en toda su amplitud.

El amor mariano ha sido en vuestra historia fermento de catolicidad. Impulsó a las gentes de España a una devoción firme y a la defensa intrépida de las grandezas de María, sobre todo en su Inmaculada Concepción. En ello porfiaban el pueblo, los gremios, cofradías y claustros universitarios, como los de esta ciudad, de Barcelona, Alcalá, Salamanca, Granada, Baeza, Toledo, Santiago y otros. Y es lo que impulsó además a trasplantar la devoción mariana al Nuevo Mundo descubierto por España, que de ella sabe haberla recibido y que tan viva la mantiene. Tal hecho suscita aquí, en el Pilar, ecos de comunión profunda ante la Patrona de la Hispanidad.

Me complace recordarlo hoy, a diez años de distancia del V centenario del descubrimiento y evangelización de América. Una cita a la que la Iglesia no puede faltar.

4. El Papa Pablo VI escribió que “en la Virgen María todo es referido a Cristo y todo depende de El”. Ello tiene una especial aplicación en el culto mariano. Todos los motivos que encontramos en María para tributarle culto, son don de Cristo, privilegios depositados en Ella por Dios, para que fuera la Madre del Verbo. Y todo el culto que le ofrecemos, redunda en gloria de Cristo, a la vez que el culto mismo a María nos conduce a Cristo.

San Ildefonso de Toledo, el más antiguo testigo de esa forma de devoción que se llama esclavitud mariana, justifica nuestra actitud de esclavos de María por la singular relación que Ella tiene con respecto a Cristo: “Por eso soy yo tu esclavo, porque mi Señor es tu hijo. Por eso Tú eres mi Señora, porque Tú eres la esclava de mi Señor. Por eso soy yo el esclavo de la esclava de mi Señor, porque Tú has sido hecha la madre de tu Señor. Por eso he sido yo hecho esclavo, porque Tu has sido hecha la madre de mi Hacedor”.

Como es obvio, estas relaciones reales existentes entre Cristo y María hacen que el culto mariano tenga a Cristo como objeto último. Con toda claridad lo vio el mismo San Ildefonso: “Pues así se refiere al Señor lo que sirve a la esclava; así redunda al Hijo lo que se entrega a la Madre; así pasa al rey el honor que se rinde en servicio de la reina”. Se comprende entonces el doble destinatario del deseo que el mismo Santo formula, hablando con la Santísima Virgen: “Que me concedas entregarme a Dios y a Ti, ser esclavo de tu Hijo y tuyo, servir a tu Señor y a Ti”.

No faltan investigadores que creen poder sostener que la más popular de las oraciones a María —después del “Ave María”— se compuso en España y que su autor sería el obispo de Compostela, San Pedro de Mezonzo, a finales del siglo X; me refiero a la “Salve”.

Esta oración culmina en la petición “Muéstranos a Jesús”. Es lo que María realiza constantemente, como queda plasmado en el gesto de tantas imágenes de la Virgen, esparcidas por las ciudades y pueblos de España. Ella, con su Hijo en brazos, como aquí en el Pilar, nos lo muestra sin cesar como “el camino, la verdad y la vida”. A veces, con el Hijo muerto sobre sus rodillas, nos recuerda el valor infinito de la sangre del Cordero que ha sido derramada por nuestra salvación. En otras ocasiones, su imagen, al inclinarse hacia los hombres, acerca a su Hijo a nosotros y nos hace sentir la cercanía de quien es revelación radical de la misericordia, manifestándose así, Ella misma, como Madre de la misericordia.

Las imágenes de María recogen así una enseñanza evangélica de primordial importancia. En la escena de las bodas de Caná, María dijo a los criados: “Haced lo que El os diga”. La frase podría parecer limitada a una situación transitoria. Sin embargo, como subraya Pablo VI, su alcance es muy superior: es una exhortación permanente a que nos abramos a la enseñanza de Jesús. Se da así una plena consonancia con la voz del Padre en el Tabor: “Este es mi Hijo amado, en quien tengo mi complacencia; escuchadle”.

Ello amplía nuestro horizonte hacia unas perspectivas insondables. El Plan de Dios en Cristo era hacernos conformes a la imagen de su Hijo, para que El fuera “el primogénito entre muchos hermanos”. Cristo vino al mundo “para que recibiéramos la adopción”, para otorgarnos el “poder de llegar a ser hijos de Dios”. Por la gracia somos hijos de Dios y, apoyados en el testimonio del Espíritu, podemos clamar: Abba, Padre. Jesús ha hecho, por su Muerte y Resurrección, que su Padre sea nuestro Padre.

Y para que nuestra fraternidad con El fuera completa, quiso ulteriormente que su Madre Santísima fuera nuestra Madre espiritual. Esta Maternidad, para que no quedara reducida a un mero título jurídico, se realizó, por voluntad de Cristo, a través de una colaboración de María en la obra salvadora de Jesús, es decir, “en la restauración de la vida sobrenatural de las almas”.

5. Un padre y una madre acompañan a sus hijos con solicitud. Se esfuerzan en una constante acción educativa. A esta luz cobran su pleno sentido las voces concordes del Padre y de María: Escuchad a Jesús, haced lo que El os diga. Es el consejo que cada uno de nosotros debe tratar de asimilar, y del que desde el comienzo de mi pontificado quise hacerme eco: “No temáis; abrid de par en par las puertas a Cristo”.

María, por su parte, es ejemplo supremo de esta actitud. Al anuncio del ángel responde con un sí incondicionado: “He aquí la esclava del Señor. Hágase en mí según tu palabra”. Ella se abre a la Palabra eterna y personal de Dios, que en sus entrañas tomará carne humana. Precisamente esta acogida la hace fecunda: Madre de Dios y Madre nuestra, porque es entonces cuando comienza su cooperación a la obra salvadora.

Esa fecundidad de María es signo de la fecundidad de la Iglesia. Abriéndonos a la Palabra de Cristo, acogiéndole a El y su Evangelio, cada miembro de la Iglesia será también fecundo en su vida cristiana.

6. El Pilar de Zaragoza ha sido siempre considerado como el símbolo de la firmeza de fe de los españoles. No olvidemos que la fe sin obras está muerta. Aspiremos a “la fe que actúa por la caridad”. Que la fe de los españoles, a imagen de la fe de María, sea fecunda y operante. Que se haga solicitud hacia todos, especialmente hacia los más necesitados, marginados, minusválidos, enfermos y los que sufren en el cuerpo y en el alma.

Como Sucesor de Pedro he querido visitaros, amados hijos de España, para alentaros en vuestra fe e infundiros esperanza. Mi deber pastoral me obliga a exhortaros a una coherencia entre vuestra fe y vuestras vidas. María, que en vísperas de Pentecostés intercedió para que el Espíritu Santo descendiera sobre la Iglesia naciente, interceda también ahora. Para que ese mismo Espíritu produzca un profundo rejuvenecimiento cristiano en España. Para que ésta sepa recoger los grandes valores de su herencia católica y afrontar valientemente los retos del futuro.

7. Doy fervientes gracias a Dios por la presencia singular de María en esta tierra española donde tantos frutos ha producido. Y quiero finalmente encomendarte, Virgen Santísima del Pilar, España entera, todos y cada uno de sus hijos y pueblos, la Iglesia en España, así como también los hijos de todas las naciones hispánicas.

¡Dios te salve María, 
Madre de Cristo y de la Iglesia! 
¡Dios te salve, 
vida, dulzura y esperanza nuestra!

A tus cuidados confío esta tarde 
las necesidades de todas las familias de España, 
las alegrías de los niños, la ilusión de los jóvenes, 
los desvelos de los adultos, el dolor de los enfermos 
y el sereno atardecer de los ancianos.

Te encomiendo la fidelidad 
y abnegación de los ministros de tu Hijo, 
la esperanza de quienes se preparan para ese ministerio, 
la gozosa entrega de las vírgenes del claustro, 
la oración y solicitud de los religiosos y religiosas, 
la vida y empeño de cuantos trabajan por el reino de Cristo en estas tierras.

En tus manos pongo la fatiga 
y el sudor de quienes trabajan con las suyas; 
la noble dedicación de los que transmiten su saber 
y el esfuerzo de los que aprenden; 
la hermosa vocación de quienes con su ciencia 
y servicio alivian el dolor ajeno; 
la tarea de quienes con su inteligencia buscan la verdad.

En tu corazón dejo los anhelos de quienes,
mediante los quehaceres económicos, 
procuran honradamente la prosperidad de sus hermanos; 
de quienes, al servicio de la verdad,
informan y forman rectamente la opinión pública; 
de cuantos, en la política, en la milicia, 
en las labores sindicales o en el servicio del orden ciudadano, 
prestan su colaboración honesta 
en favor de una justa, pacífica y segura convivencia.

Virgen Santa del Pilar: 
Aumenta nuestra fe, 
consolida nuestra esperanza, 
aviva nuestra caridad.

Socorre a los que padecen desgracias, 
a los que sufren soledad, ignorancia, 
hambre o falta de trabajo.

Fortalece a los débiles en la fe.

Fomenta en los jóvenes la disponibilidad 
para una entrega plena a Dios.

Protege a España entera y a sus pueblos, 
a sus hombres y mujeres. 
Y asiste maternalmente, oh María, 
a cuantos te invocan como Patrona de la Hispanidad. 
Así sea.

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EL CAMINO DE MARÍA . Edición número 786 para faruga13@yahoo.es

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La Virgen de Almudena

9 de noviembre
Patrona de Madrid, España.
“Almudena”, por haber sido hallada en el “almudin”, palabra árabe para “depósito de trigo”.

Hoy su imagen está en Catedral de Madrid, Santa María la Real de la Almudena.

El escritor Vera Tassis hace un juego con la palabra: Al=Alma (virgen, en hebreo), Mu=Mulier, De=Dei, Na=Natus; o sea Virgen y Mujer o Madre de Dios nacido.

La Virgen María es la clave de la historia universal por ser la Madre del Redentor, Jesucristo nuestro Señor. Su cuidado maternal nunca nos falta y se hace particularmente prodigioso en momentos de crisis. La Virgen ha sido el instrumento divino para proteger a sus hijos cuando humanamente parecía que estaban perdidos. Así fue en España en tiempos de la ocupación musulmana.

En el año 712 el español rey godo Don Rodrigo fue derrotado en la batalla de Guadalete. Los capitanes musulmanes Muza y Tariks establecieron su dominación sobre Toledo y casi toda la Península tras una rápida conquista. Solo quedaban algunos reductos de resistencia en el norte y estos parecían estar perdidos.

Madrid, la actual capital de España y la que llegara a ser capital del gran imperio español, era en el siglo VIII una insignificante villa. Ni siquiera se conoce su antiguo nombre: Mantua, Miacum, Ursaría…

Pero los musulmanes entendieron que Madrid era un lugar estratégico y decidieron establecer allí una gran fortaleza. Grande fue la consternación de los cristianos de aquel lugar al saber del inminente ataque musulmán. Fue así que pensaron en como salvar a la venerada imagen de la Virgen María, que según la tradición, había sido traída a esta villa por un discípulo del Apóstol Santiago en el año 38 de nuestra Era. Recordemos que dicho apóstol evangelizó la península, se la apareció la Virgen en Zaragoza y sus restos mortales se encuentran en Santiago de Compostela.  Todo el pueblo se reunió en la iglesia para pedir la protección de la Virgen, dispuestos a defender su querida y venerada imagen contra todos los infieles.

Un venerable sacerdotes subió al altar, y con gran emoción, habló así a los madrileños:

“Hijos míos: Los enemigos de nuestra fe han invadido todas las ciudades, villas y aldeas de España. ¡Es inútil la resistencia! ¡Dios así lo quiere! Es preciso que acatemos su santa voluntad, pidiendo de rodillas perdón por nuestras culpas. El que se encuentre con fuerzas para pelear, que pelee hasta morir en defensa de nuestra sacrosanta religión. Y aquel que sobreviva al duro combate, en el que sin duda seremos vencidos, que corra hacia las montañas donde se reúnen las huestes de los soldados de la Cruz, al mando de don Pelayo, para hostigar cuanto puedan a los invasores y trabajar por la libertad de la Patria. (Ver: Virgen de Covadonga)

Muza está en Toledo; conquistada esta ciudad, pronto el infiel caudillo se hallará delante de nuestros muros; antes de que esto suceda, antes de que Madrid caiga en sus manos, es preciso que pensemos en salvar los objetos que nos son más queridos. La Virgen Santísima, a quien tanto veneramos, que siempre ha sido nuestra abogada y protectora, que siempre ha oído clemente nuestras preces, no ha de caer en manos de nuestros enemigos, no hemos de permitir que su preciosa imagen sea profanada por los infieles.

Ocultémosla, mientras peleamos contra ellos, en el cubo de esta muralla contigua a este santo templo. Si vencemos, todos sabemos dónde la hallaremos para darle gracias por la victoria, y si, por desgracia, somos vencidos, líbrese, oculta en la muralla, del furor de los mahometanos”.

El pueblo escuchó con religioso silencio la emocionante plática del anciano sacerdote y quedó aprobada en el mismo instante su proposición.  (La Virgen de Guadalupe fue ocultada por las mismas razones). Fue bajada la imagen del camarín y conducida en procesión hasta la muralla donde se le construyó un nicho en el que fue colocada, “dejando dos luces para que la alumbrasen”. Acto seguido, se tapió el nicho y se dejó el muro en la misma forma que estaba. Más de tres siglos y medio sufrió Madrid, que recibió el nombre de “Magerit”, el yugo de los árabes. 

No fue sino en el 1085, tres siglos después de que la Virgen fuese escondida, que llegó el añorado día de la liberación de “Magerit”. Don Alfonso VI de Castilla, llamado “El Bravo”, reconquistó Toledo, y poco tiempo después el estandarte de Cruz hondeaba sobre las torres de Madrid.

Don Alfonso en seguida dispuso la purificación del antiguo templo dedicado a la Virgen María que los infieles habían profanado al convertirlo en mezquita. Sabedor de que se había ocultado la imagen de la Virgen para protegerla, mandó realizar pesquisas para averiguar el sitio donde se encontraba. Pero ya no quedaba nadie que supiese su paradero.

Ordenó entonces Don Alfonso que se hicieran rogativas por espacio de nueve días para que el Cielo les concediese el tesoro que se hallaba oculto; para que la misma Virgen María los iluminase y encaminase sus pasos hacia el lugar donde se encontrara su sagrada imagen. 

La Virgen escuchó sus ruegos: el día 9 de noviembre de 1085, último del novenario, organizóse una solemne procesión, después de la misa celebrada en el templo de Santa María, que recorrió todos los lugares donde se creyó que pudiera esconderse la imagen de la Señora…

Cuentan las crónicas que en esta procesión iban, además de don Alfonso VI de Castilla, el rey don Sancho de Aragón y de Navarra, el infante don Fernando y el famoso Cid Campeador, don Rodrigo Díaz de Vivar.

Al llegar la comitiva al sitio denominado hoy Cuesta de la Vega, y al pasar por delante de un trozo de la vieja muralla que por dicha parte de la villa se levantaba, permitió Dios que se produjera uno de los muchos prodigios con que el Todopoderoso muestra a los mortales su infinito poder y su bondad sin límites…  Ante el asombro de todos los presentes, se derrumbó por sí mismo el trozo de muralla donde estaba la hornacina en la que ocultaron la sagrada imagen de María, apareciendo ésta, a la vista de los fieles, en la misma forma en que fue colocada, incluso con las dos velas encendidas que, para alumbrarla, habíanla puesto aquellos fervorosos cristianos, un día del año 712. Habían transcurrido trescientos setenta y tres años.

Ante el milagro, cayeron todos de rodillas, prorrumpiendo en exclamaciones de júbilo, y no quedó una persona en la villa que no pasase por aquel lugar para venerar con respeto filial a la Santísima Virgen María, que, de modo tan ostensible, había demostrado su amor a los madrileños. Al otro día fue trasladada la milagrosa imagen con gran pompa a su primitiva mansión, en cuyo camarín fue colocada con el título de la Virgen de la Almudena, por haber estado oculta en el lugar llamado por los moros “Almudín”, o depósito del trigo. 

Desde entonces la Virgen de la Almudena es considerada Patrona de Madrid.  La iglesia parroquial de Santa María, venerable por su antigüedad e historia, era un templo mezquino en su forma y dimensiones, y se asegura que en él se predicó por primera vez el Evangelio en Madrid. Albergó el culto de la Patrona y tuvo la categoría de catedral, siendo colegiata de canónigos  seglares en tiempos del conquistador, el piadoso rey don Alfonso VI.  Luego pasó a la categoría de parroquia, hasta su demolición, a fines del año 1870, pasando la milagrosa imagen a la iglesia del Sacramento, de donde fue trasladada a la cripta de la Catedral. Después pasó al Altar Mayor de la referida iglesia del Sacramento.

El día 9 de noviembre de 1941, tras la devastadora Guerra Civil Española, inauguró solemnemente el ilustrísimo señor Obispo de Madrid-Alcalá, una imagen de la Virgen de la Almudena, esculpida en piedra, en el mismo sitio de la Cuesta de la Vega donde se supone que apareció el año 1085. A ambos lados de la hornacina, dos monumentales faroles de hierro y cristales alumbraban la imagen, en recuerdo de aquellas milagrosas velas que lucieron durante trescientos setenta y cinco años, en honor a la Virgen María…

El 8 de septiembre de 1945 se otorga a la Imagen de la ALMUDENA la Medalla de oro de la ciudad de MADRID. El 10 de noviembre de 1948 se efectúa en la Plaza de la Armería del Palacio Real de Madrid, la coronación canónica.

El 2 de febrero de 1954 la imagen de la Virgen fue trasladada desde la Iglesia del Sacramento, a un altar de la Catedral de Madrid-Alcalá, que por entonces era el Templo de San Isidro. Allí permaneció hasta junio 1993, en que en una solemne procesión (después de una acertada restauración de la imagen) fue trasladada a la nueva Catedral de Santa María la Real de la Almudena, donde desde entonces permanece en un magnifico altar gótico, en el lado derecho del Altar Mayor. Al día siguiente S. S. Juan Pablo II consagro la nueva Catedral Metropolitana de Madrid, siendo la única catedral española consagrada por un pontífice.

Oremos:
Dios y Señor de la Historia de todos los pueblos, te damos gracias por habernos dado a tu Santísima Madre para que con providencia amorosa nos cuide de todos del mal y nos guie al cielo.  En el largo caminar no faltan las prueban pero tampoco faltará jamás nuestra Madre.

-Agradecemos los datos aportados por P. Manolo Rabadán, CRL

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——————————————————————————————————-stra Señora de Guadalupe (fiesta 12 de diciembre)

Mexico at La Basilica de la Nuestra Señora de Guadalupe

 

Juan Diego.El mensajero de la Virgen de Guadalupe. Dibujos animados

Presentación

El tema central de los libros que se presentan es el “Acontecimiento Guadalupano”. Se trata de una historia, al parecer muy sencilla y fantasiosa: Un buen hombre, marginado social, cuya vida, en sólo cuatro días, se ve transformada y enriquecida por la intervención de un poder sobrenatural, que inicialmente le acarrea dificultades y pruebas, pero que, a la postre, hace que acabe siendo felizmente aceptado y honrado por todo su entorno, igual por ricos que pobres o poderosos que débiles… Un tema, pues, que puede encontrarse en el folklore de todos los pueblos, puesto que corresponde a un profundo deseo de nuestro inconsciente de una solución mágica a los problemas de la vida. Todo ello está narrado en un pequeño librito, que llamamos Nican Mopohua por sus primeras palabras, y que también parece bellamente simple y mítico. En este caso, sin embargo, pese a su insignificancia material y a la aparente fantasía de su tema, no solamente reseña un hecho probadamente histórico que dio origen a nuestro pueblo mestizo, sino que reseña un acontecimiento preñado de profundidades teológicas tan notables que puede sostenerse su procedencia sobrenatural, al grado que Su Santidad Juan Pablo II lo calificó como “un gran ejemplo de evangelización perfectamente inculturada”

Llamar sobrenatural a algo que, por dimensiones y tema no parece sino un sencillo cuentecito, es una afirmación muy fuerte. Para poder justificarla, así como para entender y aprovechar esa riqueza, es indispensable conocer el momento histórico y todas las características de la cultura -o, mejor dicho: las culturas- dentro de las cuales se fraguó, cosa no fácil ni aun para quienes en alguna forma aún participamos de ella, puesto que nos separan siglos de cambios y reajustes sociales e intelectuales. Es por eso que mi intención, y la del Instituto Superior de Estudios Guadalupanos, fundado y presidido por el Cardenal Norberto Rivera Carrera, actual sucesor de uno de los protagonistas de dicho acontecimiento: Fray Juan de Zumárraga, es poner a fácil disposición de los estudiosos, los elementos que un servidor pudo reunir, con la esperanza de que puedan ser aprovechados tanto para conocerlos como para profundizarlos, y quizá corregirlos, pues no temo reconocer que son obra primeriza de alguien que, con motivo de las investigaciones para la canonización de San Juan Diego Cuauhtlatoatzin, tuvo la fortuna de que se le ordenara intentar estos estudios y que, asombrado de su inesperada cuantía, desea transmitirlos a la posteridad.

Hace más de cuatro siglos, un colega sacerdote, Fray Alonso de Molina, recibió una orden análoga, al encomendársele que confeccionase un diccionario náhuatl y español, (que, por cierto, es el primero en México y uno de los primeros de su género en la lengua castellana). Sobrecogido ante las muchas dificultades, pudo, sin embargo, expresar lo mismo que ahora siento yo: “todos estos inconvenientes han vencido en mí dos cosas: la una la obediencia de mi prelado que en esto me ha mandado entender […] También [..] la gran necesidad que hay de ella, y los provechos que se siguen […]: no será pequeño provecho con esto poco despertar los ingenios y entendimientos de los que más alcanzan de esta lengua, para que tomen ocasión de encender en esta pequeña candela la gran luz que de ellos puede salir…”

Además, conciente como estoy de lo mucho que falta y de lo mucho que puede ser mejorado, quiero también hacer mías las palabras de otro antiguo mexicano, Cristobal del Castillo: “Y también te ruego a ti, lector, que no te disgustes, que no te rías, que no te burles, que no me juzgues, si sabes algo más en particular, algo que yo no supe bien, que no asenté [en el libro], te ruego encarecidamente que lo asientes, que escribas lo que no supe bien, lo que no escribí bien. Corrígelo, asiéntalo bien y rectamente, porque no obtengo enteramente, porque no me apropio del conocimiento. Y lo que digo es lo que averigüé, pues nada sé, nada conozco enteramente. Pero ya hice conocible y asenté el camino que seguirá el experto, el conocedor verdadero, que asentará y expondrá rectamente en primer lugar lo bueno, lo maravilloso, lo digno de fama. Y si lo hace de esta forma, servirá mucho a Nuestro Señor Dios, y también a mí me hará mucho bien.”

Así pues, si en un futuro, aunque sea lejano, estas páginas pueden ser de utilidad al “experto, al conocedor verdadero” para mejor exponer y compartir “lo bueno, lo maravilloso, lo digno de fama” que Dios otorgó a su Iglesia y al Mundo a través de nuestra Iglesia y Patria mexicanas, “servirá mucho a Nuestro Señor, y también a mí me hará mucho bien”, porque “no será pequeño provecho con esto poco despertar los ingenios y entendimientos de los que más alcanzan, para que tomen ocasión de encender en esta pequeña candela la gran luz que de ellos puede salir”.

Mons. José Luis G. Guerrero
Vicepostulador de la Causa de Canonización de Juan Diego Cuauhtlatoatzin

México, D. F., a 31 de julio de 2003
Primer Aniversario de la canonización de San Juan Diego Cuauhtlatoatzin

NICAN MOPOHUA

Traducción y comentarios de Mons. José Luis Guerrero Rosado

EL GRAN ACONTECIMIENTO

INTRODUCCIÓN

Aquí se cuenta, se ordena, cómo hace poco, en forma por demás maravillosa, el amor de la perfecta Virgen Santa María, Madre de Dios, nuestra venerable Señora y Reina, la hizo visible allá en el Tepeyac, que se conoce [ahora] como Guadalupe. En un principio se dignó dejarse ver de un indito de nombre Juan Diego, y, al final, su amor nos entregó su preciosa y amada imagen en la presencia del reciente Obispo Don Fray Juan de Zumárraga.

AMBIENTACIÓN

1.- Diez años después de sojuzgada la ciudad de México, ya por tierra la flecha y el escudo, [acabada la guerra], ya por doquier sosegados sus aguas y sus montes, [las ciudades], 2.- así como brotó, ya macolla, ya revienta sus yemas la adquisición de la verdad, el conocimiento de Quien es causa de toda vida: el verdadero Dios.

3.- Entonces, en el año 1531, a los pocos días del mes de diciembre, sucedió que había un caballero indio, pobre pero digno, 4.- su nombre era Juan Diego, casateniente, por lo que se dice, allá en Cuautitlán, 5.- y, en lo eclesiástico, todo aquello era aún jurisdicción de Tlaltelolco.

PRIMERA APARICIÓN

6.- Era sábado, muy de madrugada, lo movía su interés por Dios [respondiendo a] su insistente llamada. 7.- Y cuando vino a llegar al costado del cerrito, en el sitio llamado Tepeyac, despuntaba ya el alba. 8.- Oyó claramente sobre el cerrito cantar, como cantan diversos pájaros preciosos. Al interrumpir su gorjeo, como que les coreaba el cerro, sobremanera suave, agradabilísimo, su trino sobrepujaba al del coyoltótotl y del tzinitzcan y al de otras preciosas aves canoras.

9.- Se detuvo a ver Juan Diego. Se dijo: ¿Por ventura es mi mérito, mi merecimiento lo que ahora oigo? ¿Quizá solamente estoy soñando? ¿Acaso estoy dormido y sólo me lo estoy imaginando? 10.- ¿Dónde estoy? ¿Dónde me veo? ¿Acaso ya en el sitio del que siempre nos hablaron los ancianos, nuestros antepasados, todos nuestros abuelos: en su tierra florida, en su tierra de nuestro sustento, en su patria celestial?

11.- Tenía fija la mirada en la cumbre del cerrito, hacia el rumbo por donde sale el sol, porque desde allí algo hacía prorrumpir el maravilloso canto celestial.

Documentos Indígenas

Introducción

Las fuentes indígenas Guadalupanas ocupan un papel fundamental. La gran mayoría de estas fuentes surge del contexto náhuatl, cuya lengua es rica en expresiones literarias para expresar poéticamente hechos de la cosmovisión mesoamericana y de su historia. Esta lengua, además, era la lengua “franca” de mesoamérica, usada por numerosos poetas, cronistas y literatos en tiempos antiguos y en los tiempos inmediatamente posteriores al Acontecimiento Guadalupano.

En la interpretación de las fuentes indígenas hay que tener en cuenta que éstas no son “puras” en el sentido cultural y lingüístico, sino que proceden de indígenas cristianos o que han estado en contacto con el mundo cultural español y misionero, estos contactos se reflejan en las fuentes, ya sea en el contenido, ya sea en el lenguaje. Por ello, para entender estas fuentes, se debe tener presente el riquísimo mundo literario náhuatl de temas religiosos, filosóficos y de ciencias naturales producido por indígenas y por españoles después de 1521.

El Instituto de Estudios Teológicos e Históricos Guadalupanos, A.C. ha preparado la siguiente síntesis de fuentes documentales que confirman la historicidad del Acontecimiento Guadalupano. Para mayor información sobre alguno de estos documentos, consúltese la obra: El Encuentro de la Virgen de Guadalupe y Juan Diego de los historiadores: FIDEL GONZÁLEZ FERNÁNDEZ, EDUARDO CHÁVEZ SÁNCHEZ Y JOSÉ LUIS GUERRERO ROSADO (México: Editorial Porrúa, 31999).

Documentos

Nican Mopohua
Anales del indio Juan Bautista o Diario de Juan Bautista o Crónica de Juan Bautista
Anales de Chimalpahin o Relaciones de Chalco Amaquemecan. Séptima relación
Anales Antiguos de México y sus contornos
Anales Coloniales de Tlatelolco y México
Anales de Tlatelolco y México o Anales de Juan Miguel
Anales de Tlatelolco y México
Anales de México y sus alrededores o Anónimo A
Anales de México y sus alrededores o Anónimo B (Ms.)
Anales de Puebla y Tlaxcala o Códice Gómez de Orozco o Anales de Cuetlaxcoapan o Anónimo C (Ms.)
Anales de Puebla y Tlaxcala o Anales de los Sabios Tlaxcaltecas o Anales de Catedral (Ms.)
Añalejo de Bartolache o Manuscrito de la Universidad
Noticias curiosas
Códice en Cruz
Códice Telleriano Remensis
Códice Vaticano A (Códice Vaticano 3738 o “Cod. Ríos” o Codex Vaticanus)
Tira de Tepechpan
Códice de Tetlapalco (Códice Brooklyn o Saville Codex o Texplapalco o Tetlapalco o Telapalco o Códice Protohistórico o Anales de la Fundación Heye)
Códice Techialoyan K (710) (Códice de Santa María Calacohuayan o Códice Sutro)
Ms. Cantares Mexicanos, fols. 26 v.-27 v.: “Teponaxcuícatl” o “Cantar del Atabal” o “Pregón del Atabal” o “Cantar de Francisco Plácido”
Testamento de Cuauhtitlán 1559 (o de Juan García Martín o Juana Martín o Gregoria María)

 

Documentos Mestizos

Introducción

Los DOCUMENTOS MESTIZOS o DOCUMENTOS MIXTOS INDO-EUROPEOS son fuentes valiosas para demostrar la historicidad del Acontecimiento Guadalupano. Con estas denominaciones, se pretende englobar cierto tipo de fuentes documentales que participan tanto de elementos netamente indígenas (como la lengua náhuatl, la pictografía y toponimia propia de los códices, etc.) como de elementos decididamente españoles.

Así, en esta sección encontraremos fuentes lo mismo resultado de la impresión de obras originalmente escritas en lengua náhuatl, que códices escritos bajo el auspicio de los frailes, o bien documentos jurídicos de indios en lengua náhuatl pero ya dentro de la estructura legal española.

Con todo, hay que mencionar que aun los documentos que hemos clasificado en la sección anterior como indígenas no son “puros”, y en rigor, son todos mestizos. Recordemos que el Acontecimiento Guadalupano se verifica en 1531 (10 años después de la Conquista), lo que implica que los códices que se examinaron en la sección previa sean por fuerza poscoloniales, a más de que incluyen, en muchos casos, glosas castellanas de “comentaristas”. Por otro lado, todos los documentos en náhuatl sólo han podido ser literalmente “escritos”, aun por los tlacuilos, gracias a la transliteración de los fonemas nahuas a caracteres del alfabeto del que los indios carecían antes de la conquista.

El Instituto de Estudios Teológicos e Históricos Guadalupanos, A.C. ha preparado la siguiente síntesis de fuentes documentales que confirman la historicidad del Acontecimiento Guadalupano. Para mayor información sobre alguno de estos documentos, consúltese la obra: El Encuentro de la Virgen de Guadalupe y Juan Diego de los historiadores: FIDEL GONZÁLEZ FERNÁNDEZ, EDUARDO CHÁVEZ SÁNCHEZ Y JOSÉ LUIS GUERRERO ROSADO (México: Editorial Porrúa, 31999).

Documentos

• Nican Motecpana
 Inin Huey Tlamahuizoltica 
• Mapa de Fernando de Alva Ixtlilxóchitl 
• Inin Huey Tlamahuitzoltzin, atribuido a Juan González 
• Testamento de Francisco Verdugo Quetzalmamalitzin 
• Códice Florentino
• Testimonio de Fernando de Alva Ixtlilxóchitl respecto de favores a los habitantes de Teotihuacan 
• Códice 1548 o “Escalada”

Biografía
basada en el libro del postulador de la causa de Canonización del Beato Juan Diego Cuauhtlatoatzin, P. Dr. Eduardo Chávez

San Juan Diego Cuauhtlatoatzin (que significa: Águila que habla o El que habla como águila) es conocido por el Acontecimiento Guadalupano, que consiste en las Apariciones de Nuestra Señora de Guadalupe, que tuvieron lugar en el año de 1531, y en donde, Juan Diego fue uno de los protagonistas centrales.

Juan Diego nace en torno al año 1474, en Cuauhtitlán, que pertenecía al reino de Texcoco; y su muerte tuvo lugar en 1548, poco después de otro importante protagonista de ese Acontecimiento, el arzobispo de México, fray Juan de Zumárraga.

Juan Diego es llamado embajador-mensajero de Santa María de Guadalupe. Fue beatificado en la Insigne y Nacional Basílica de Guadalupe de la ciudad de México el 6 de mayo de 1990 por el Papa Juan Pablo II, durante su segundo viaje apostólico a México.

Desde el siglo XVI, existen documentos en donde se sabe de la vida y fama de santidad de Juan Diego, uno de los más importantes fue, sin lugar a dudas, las llamadas Informaciones Jurídicas de 1666, importante Proceso Canónico, aprobado después por la Santa Sede y constituido como Proceso Apostólico, cuando se pidió la aprobación para celebrar la Fiesta de la Virgen de Guadalupe los días 12 de Diciembre. Estas Informaciones están constituidas por testimonios de ancianos vecinos de Cuauhtitlán (alguno de ellos de más de cien años de edad); quienes testificaron y confirmaron la vida ejemplar de Juan Diego. Uno de estos testigos, Marcos Pacheco, sintetizó la personalidad y la fama de santidad de Juan Diego: “Era un indio que vivía honesta y recogidamente y que era muy buen cristiano y temeroso de Dios y de su conciencia, de muy buenas costumbres y modo de proceder, en tanta manera que, en muchas ocasiones, le decía a este testigo su Tía: «Dios os haga como Juan Diego y su Tío», porque los tenía por muy buenos indios y muy buenos cristianos”[1]; otro testimonio es el de Andrés Juan quien decía que Juan Diego era un “Varón Santo” [2]; en estos conceptos concuerdan, unánimes, los otros testigos en estas Informaciones Jurídicas, como por ejemplo: Gabriel Xuárez, doña Juana de la Concepción, don Pablo Xuárez, don Martín de San Luis, don Juan Xuárez, Catarina Mónica, etc.

Juan Diego, efectivamente, era para el pueblo “un indio bueno y cristiano”, o un “varón santo”; ya sólo estos títulos bastarían para entender la fortaleza de su fama; pues los indios eran muy exigentes para atribuir a alguno de ellos el apelativo de “buen indio” y mucho menos atribuir que era tan “bueno” que llegaba a considerarse ya “santo” como para pedirle a Dios que a sus propios hijos o familiares los hiciera igual de buenos y santos como a Juan Diego.

Gracias a las fuentes históricas, conocemos las circunstancias de lo que fue la vida normal de Juan Diego, su familia, sus casas y tierras; y su actitud decidida a retirarse de toda comodidad para ir a vivir y servir en la ermita recién construida, según la voluntad de Nuestra Señora de Guadalupe, a los pies del cerro del Tepeyac, y en donde fue colocada la sagrada Imagen.

Según la tradición oral continua e ininterrumpida y según varios documentos históricos, como los llamados Nican Mopohua y el Nican Motecpana y otros, en Diciembre de 1531 tuvieron lugar las apariciones de Nuestra Señora de Guadalupe a Juan Diego, un encuentro extraordinario. Juan Diego era un hombre maduro, bautizado poco antes por los primeros misioneros franciscanos, perteneciente a la etnia indígena de los chichimecas de Texcoco.

Diez años después de la conquista y cuando se iniciaba lentamente la evangelización de estas tierras, el Sábado 9 de Diciembre de 1531, muy de mañana, Juan Diego que tenía pocos años de haberse convertido y bautizado, natural del pueblo de Cuauhtitlán, que había sido casado con una india llamada María Lucía y que en este tiempo vivían en el pueblo de Tulpetlac con su tío Juan Bernardino, se dirigía a la Misa Sabatina de la Virgen María y al catecismo, a la “doctrina” en Tlatelolco, atendida por los franciscanos del primer convento que entonces se había erigido en la Ciudad de México.

Cuando el humilde indio llegó a las faldas del cerro llamado Tepeyac, de repente escuchó cantos preciosos, armoniosos y dulces que venían de lo alto del cerro, le pareció que eran coros de distintas aves que se respondían unos a otros en un concierto de extraordinaria belleza, observó una nube blanca y resplandeciente, y que se alcanzaba a distinguir un maravilloso arcoiris de diversos colores. El indio quedó absorto y fuera de sí por el asombro y “se dijo ¿Por ventura soy digno, soy merecedor de lo que oigo? ¿Quizá nomás lo estoy soñando? ¿Quizá solamente lo veo como entre sueños? ¿Dónde estoy? ¿Dónde me veo? ¿Acaso allá donde dejaron dicho los antiguos nuestros antepasados, nuestros abuelos: en la tierra de las flores, en la tierra del maíz, de nuestra carne, de nuestro sustento, acaso en la tierra celestial? Hacia allá estaba viendo, arriba del cerrillo, del lado de donde sale el sol, de donde procedía el precioso canto celestial.” [3]

Estando en este arrobamiento, de pronto, cesó el canto, y oyó que una voz como de mujer, dulce y delicada, le llamaba, de arriba del cerrillo, le decía por su nombre: «Juanito, Juan Dieguito». Sin ninguna turbación, el indio decidió ir a donde lo llamaban, alegre y contento comenzó a subir el cerrillo y cuando llegó a la cumbre se encontró con una bellísima Doncella que allí lo aguardaba de pie y lo llamó para que se acercara. Y cuando llegó frente a Ella se dio cuenta, con gran asombro, de la hermosura de su rostro, su perfecta belleza, “su vestido relucía como el sol, como que reverberaba, y la piedra, el risco en el que estaba de pie, como que lanzaba rayos; el resplandor de Ella como preciosas piedras, como ajorca (todo lo más bello) parecía: la tierra como que relumbraba con los resplandores del arcoiris en la niebla. Y los mezquites y nopales y las demás hierbecillas que allá se suelen dar, parecían como esmeraldas. Como turquesa aparecía su follaje. Y su tronco, sus espinas, sus aguates, relucían como el oro.” [4] Todo manifestaba la presencia divina.

Ante Ella, Juan Diego se postró, y escuchó la voz de la dulce y afable Señora del Cielo, en idioma Mexicano, “le dijo: «Escucha, hijo mío el menor, Juanito. ¿A dónde te diriges?» Y él le contestó: «Mi Señora, Reina, Muchachita mía, allá llegaré, a tu casita de México Tlatilolco, a seguir las cosas de Dios que nos dan, que nos enseñan quienes son las imágenes de Nuestro Señor, nuestros Sacerdotes.»” [5] De esta manera, dialogando con Juan Diego, la preciosa Doncella le manifiestó quién era y su voluntad “«Sábelo, ten por cierto, hijo mío el más pequeño, que yo soy la perfecta siempre Virgen Santa María, Madre del verdadero Dios por quien se vive, el creador de las personas, el dueño de la cercanía y de la inmediación, el dueño del cielo, el dueño de la tierra. Mucho quiero, mucho deseo que aquí me levanten mi casita sagrada, en donde lo mostré, lo ensalzaré al ponerlo de manifiesto: lo daré a las gentes en todo mi amor personal, en mi mirada compasiva, en mi auxilio, en mi salvación: porque yo en verdad soy vuestra madre compasiva, tuya y de todos los hombres que en esta tierra estáis en uno, y de las demás variadas estirpes de hombres, mis amadores, los que a mí clamen, los que me busquen, los que confíen en mí, porque ahí escucharé su llanto, su tristeza, para remediar, para curar todas sus diferentes penas, sus miserias, sus dolores. Y para realizar lo que pretende mi compasiva mirada misericordiosa, anda al palacio del Obispo de México, y le dirás cómo yo te envío, para que le descubras cómo mucho deseo que aquí me provea de una casa, me erija en el llano mi templo; todo le contarás, cuanto has visto y admirado, y lo que has oído.” [6] Y la Señora del Cielo le hace una especial promesa: “ten por seguro que mucho lo agradeceré y lo pagaré, que por ello te enriqueceré, te glorificaré; [7] y mucho de allí merecerás con que yo retribuya tu cansancio, tu servicio con que vas a solicitar el asunto al que te envío.” [8]

Así, de esta manera tan sublime, la Señora del cielo envía a Juan Diego como su mensajero ante la cabeza de la Iglesia en México, el obispo fray Juan de Zumárraga. El humilde y obediente Juan Diego se postró por tierra y pronto se puso en camino, derecho a la Ciudad de México, para cumplir el deseo de la Señora del Cielo.

Llegó a la casa del obispo, el franciscano fray Juan de Zumárraga, y le pidió a los servidores y ayudantes que le avisaran que traía un mensaje para él, pero estos al verlo tan pobre y humilde, simplemente, lo ignoraron y lo hicieron esperar; pero Juan Diego, con infinita paciencia, estaba dispuesto ha cumplir con su misión así que esperó, hasta que por fin le avisaron al Obispo y este pidió que lo trajeran a su presencia. Juan Diego entró y se arrodilló ante él, inmediatamente le comunicó todo lo que admiró, contempló y escuchó, le dijo puntualmente el mensaje de la Señora del Cielo, la Madre de Dios, que le había enviado y cual era su voluntad. El Obispo escuchó al indio incrédulo de sus palabras, juzgando que era parte de la imaginación del indio, máxime que era un recién convertido, y aunque le hizo muchas preguntas acerca de lo que había referido, y captó que era constante y claro su mensaje, de todos modos no hizo mucho aprecio a sus palabras; así que lo despidió, si bien con respeto y cordialidad, pero sin darle crédito a lo que le había dicho; el Obispo se tomaría un tiempo para reflexionar sobre este mensaje. Salió el indio de la casa del Obispo muy triste y desconsolado, ya que se dio cuenta que no se le había dado crédito ni fe a sus palabras, como por no haber podido fructificar la voluntad de María Santísima.

Juan Diego regresó al cerrillo al mismo punto en donde se le había aparecido la Madre de Dios “y en cuanto la vio, ante Ella se postró, se arrojó por tierra, le dijo: «Patroncita, Señora, Reina, Hija mía la más pequeña, mi Muchachita, ya fui a donde me mandaste a cumplir tu amable aliento, tu amable palabra; aunque difícilmente entré a donde es el lugar del Gobernante Sacerdote, lo vi, ante él expuse tu aliento, tu palabra, como me lo mandaste. Me recibió amablemente y lo escuchó perfectamente, pero, por lo que me respondió, como que no lo entendió, no lo tiene por cierto. Me dijo: «Otra vez vendrás; aún con calma te escucharé, bien aun desde el principio veré por lo que has venido, tu deseo, tu voluntad».”[9] Juan Diego entendió que el obispo pensaba que le mentía o que fantaseaba, y con toda humildad le dice a la Señora del Cielo: “«mucho te suplico, Señora mía, Reina, Muchachita mía, que a alguno de los nobles, estimados, que sea conocido, respetado, honrado, le encargues que conduzca, que lleve tu amable aliento, tu amable palabra para que le crean. Porque en verdad yo soy un hombre del campo, soy mecapal, soy parihuela, soy cola, soy ala; yo mismo necesito ser conducido, llevado a cuestas, no es lugar de mi andar ni de mi detenerme allá a donde me envías. [10] Virgencita mía, Hija mía menor, Señora, Niña; por favor dispénsame: afligiré con pena tu rostro, tu corazón; iré a caer en tu enojo, en tu disgusto, Señora Dueña mía».” [11]

La Reina del Cielo escuchó con ternura y bondad, y con firmeza le respondió al indio: “«Escucha, el más pequeño de mis hijos, ten por cierto que no son escasos mis servidores, mis mensajeros, a quien encargue que lleven mi aliento, mi palabra, para que efectúen mi voluntad; pero es necesario que tú, personalmente, vayas, ruegues, que por tu intercesión se realice, se lleve a efecto mi querer, mi voluntad. Y mucho te ruego, hijo mío el menor, y con rigor te mando, que otra vez vayas mañana a ver al Obispo. Y de mi parte hazle saber, hazle oír mi querer, mi voluntad, para que realice, haga mi templo que le pido. Y bien, de nuevo dile de qué modo yo, personalmente, la siempre Virgen Santa María, yo, que soy la Madre de Dios, te mando».” [12]

Juan Diego, todavía entristecido por lo que había sucedido, se despidió de la Señora del Cielo asegurándole que al día siguiente realizaría su voluntad, aunque guardaba la duda de que fuera creída su palabra, aún así, le aseguró que obedecería y esperaría; se despidió de María Santísima y se fue a su casa a descansar.

Al día siguiente, Domingo diez de diciembre, Juan Diego se preparó muy temprano y salió directo a Tlatelolco, y después de haber oído Misa y asistir a la catequesis, se dirigió a la casa del Obispo, en donde, nuevamente, los ayudantes del obispo lo hicieron esperar mucho tiempo; al entrar ante él, Juan Diego se arrodilló y entre lágrimas le comunicó la voluntad de la Señora del Cielo, certificándole que se trataba de la Madre de Dios, la Siempre Virgen María y que pedía le edificase su casita sagrada en aquel lugar del Tepeyac. El Obispo lo escuchó con gran interés, pero para certificar la verdad del mensaje de Juan Diego le hizo varias preguntas acerca de lo que afirmaba, de cómo era esa Señora del Cielo, de todo lo que había visto y escuchado. El Obispo comenzó a comprender que no era posible que hubiera sido un sueño o una fantasía lo que Juan Diego le refería, pero le pidió una señal para constatar la verdad de las palabras del indio. Juan Diego, sin turbarse, aceptó ir con María Santísima con la petición del Obispo. Al tiempo que Juan Diego se ponía en marcha, el Obispo mandó dos personas de su entera confianza que vigilaran a Juan Diego y que, sin perderlo de vista, lo siguieran para saber a dónde se dirigía y con quién hablaba. Juan Diego llegó a un puente en donde pasaba un río, y ahí los sirvientes lo perdieron de vista y, por más que lo buscaron, no lograron encontrarlo; los sirvientes estaban muy molestos por lo que había sucedido y, al regresar, le dijeron al Obispo que Juan Diego era un embaucador, mentiroso y hechicero y le advirtieron que no le creyera que sólo lo engañaba por lo que, si volvía, merecía ser castigado.

Mientras tanto, Juan Diego había llegado nuevamente al Tepeyac y encontró a María Santísima que lo aguardaba; Juan Diego se arrodilló ante Ella y le comunicó todo lo que había acontecido en la casa del Obispo; quien le preguntó minuciosamente todo lo que había visto y oído, y le pidió una señal para que pudiera dar crédito a su mensaje.

María Santísima le agradeció a Juan Diego la diligencia e interés que había demostrado para cumplir su voluntad con palabras amables y llenas de cariño, y le mandó que regresara al día siguiente al mismo lugar y que ahí le daría la señal que solicitaba el Obispo.

Al día siguiente, Lunes once de Diciembre, Juan Diego no pudo volver ante la Señora del Cielo para llevar la señal al Obispo; pues su tío, de nombre Juan Bernardino, a quien amaba entrañablemente como si fuera su mismo padre, estaba gravemente enfermo de lo que los indios llamaban Cocoliztli; buscó un médico para lograr su curación pero no logró encontrar a nadie. Ya de madrugada, el Martes doce de Diciembre, el tío le rogó a su sobrino que se dirigiera al Convento de Santiago Tlatelolco a llamar a uno de los Religiosos para que lo confesase y preparase porque era conciente de que le quedaba poco tiempo de vida. Juan Diego se dirigió presuroso a Tlatelolco para cumplir la voluntad del moribundo y habiendo llegado cerca del sitio en donde se le aparecía la Señora del Cielo, reflexionó con candidez, que era mejor desviar sus pasos por otro camino, rodeando el cerro del Tepeyac por la parte Oriente y, de esta manera, no entretenerse con Ella y poder llegar lo más pronto posible al convento de Tlatelolco, pensando que más tarde podría regresar ante la Señora del Cielo para cumplir con llevar la señal al Obispo.

Pero María Santísima bajó del cerro y pasó al lugar donde mana una fuente de agua aluminosa, salió al encuentro de Juan Diego y le dijo: “«¿Qué pasa, el más pequeño de mis hijos? ¿A dónde vas, a dónde te diriges?»”. [13] El indio quedó sorprendido, confuso, temeroso y avergonzado, y le respondió con turbación y postrado de rodillas: “«Mi Jovencita, Hija mía la más pequeña, Niña mía, ojalá que estés contenta: ¿cómo amaneciste? ¿Acaso sientes bien tu amado cuerpecito, Señora mía, Niña mía? Con pena angustiaré tu rostro, tu corazón: te hago saber, Muchachita mía, que está muy grave un servidor tuyo, tío mío. Una gran enfermedad se le ha asentado, seguro que pronto va a morir de ella. Y ahora iré de prisa a tu casita de México, a llamar a algún de los amados de Nuestro Señor, de nuestros Sacerdotes, para que vaya a confesarlo y a prepararlo; que vinimos a esperar el trabajo de nuestra muerte. Mas, si voy a llevarlo a efecto, luego aquí otra vez volveré para ir a llevar tu aliento, tu palabra, Señora, Jovencita mía. Te ruego me perdones, tenme todavía un poco de paciencia, porque con ello no te engaño, Hija mía la menor, Niña mía, mañana sin falta vendré a toda prisa».” [14]

María Santísima escuchó la disculpa del indio con apacible semblante; comprendía, perfectamente, el momento de gran angustia, tristeza y preocupación que vivía Juan Diego, pues su tío, un ser tan querido, se encontraba moribundo; y es precisamente en este momento en donde la Madre de Dios le dirige unas de las más bellas palabras, las cuales penetraron hasta lo más profundo de su ser:

“«Escucha, ponlo en tu corazón, Hijo mío el menor, que no es nada lo que te espantó, lo que te afligió; que no se perturbe tu rostro, tu corazón; no temas esta enfermedad ni ninguna otra enfermedad, ni cosa punzante aflictiva. ¿No estoy aquí yo, que soy tu madre? ¿No estás bajo mi sombra y resguardo? ¿No soy yo la fuente de tu alegría? ¿No estás en el hueco de mi manto, en el cruce de mis brazos? ¿Tienes necesidad de alguna otra cosa?»” [15] Y la Señora del Cielo le aseguró: “«Que ninguna otra cosa te aflija, te perturbe; que no te apriete con pena la enfermedad de tu tío, porque de ella no morirá por ahora. Ten por cierto que ya está bueno».” [16]

Y efectivamente, en ese preciso momento, María Santísima se encontró con el tío Juan Bernardino dándole la salud, de esto se enteraría más tarde Juan Diego.

Juan Diego tuvo fe total en lo que le aseguraba María Santísima, la Reina del Cielo, así que consolado y decidido le suplicó inmediatamente que lo mandara a ver al Obispo, para llevarle la señal de comprobación, para que creyera en su mensaje.

La Virgen Santísima le mandó que subiera a la cumbre del cerrillo, en donde antes se habían encontrado; y le dijo: “«Allí verás que hay variadas flores: córtalas, reúnelas, ponlas todas juntas: luego baja aquí; tráelas aquí, a mi presencia».”[17]

Juan Diego inmediatamente subió al cerrillo, no obstante que sabía que en aquel lugar no habían flores, ya que era un lugar árido y lleno de peñascos, y sólo había abrojos, nopales, mezquites y espinos; además, estaba haciendo tanto frío que helaba; pero cuando llegó a la cumbre, quedó admirado ante lo que tenía delante de él, un precioso vergel de hermosas flores variadas, frescas, llenas de rocío y difundiendo un olor suavísimo; y poniéndose la tilma o ayate a la manera acostumbrada de los indios, comenzó a cortar cuantas flores pudo abarcar en el regazo de su ayate. Inmediatamente bajó el cerro llevando su hermosa carga ante la Señora del Cielo.

María Santísima tomó en sus manos las flores colocándolas nuevamente en el hueco de la tilma de Juan Diego y le dijo: “«Mi hijito menor, estas diversas flores son la prueba, la señal que llevarás al Obispo; de mi parte le dirás que vea en ellas mi deseo, y que por ello realice mi querer, mi voluntad; y tú …, tú que eres mi mensajero…, en ti absolutamente se deposita la confianza; y mucho te mando con rigor que nada mas a solas, en la presencia del Obispo extiendas tu ayate, y le enseñes lo que llevas; y le contarás todo puntualmente, le dirás que te mandé que subieras a la cumbre del cerrito a cortar flores, y cada cosa que viste y admiraste, para que puedas convencer al Obispo, para que luego ponga lo que está de su parte para que se haga, se levante mi templo que le he pedido».” [18]

Y dicho esto, la Virgen María despidió a Juan Diego. Quedó el indio tranquilo en su corazón, muy alegre y contento con la señal, porque entendió que tendría éxito y surtiría efecto su embajada, y cargando con gran tiento las rosas sin soltar alguna, las iba mirando de rato en rato, gustando de su fragancia y hermosura.

Juan Diego llegó a la casa del Obispo, y suplicó al portero y a los demás servidores que le dijeran al Obispo que deseaba verlo; pero ninguno quiso; fingían que no entendían, quizá porque todavía estaba oscuro, o porque ya lo conocían, o que nomás los molestaba y los importunaba. Juan Diego espero por un larguísimo tiempo; y cuando los sirvientes vieron que el indio todavía seguía ahí, sin hacer nada, esperando que lo llamaran, y observando también que algo cargaba en su tilma, se acercaron para ver que traía. Juan Diego no pudo ocultarles lo que llevaba, pues podrían empujarlo y hasta maltratar las flores, así que abriendo un poquito la tilma, se dieron cuenta que eran preciosas flores que despedían un perfume maravilloso. Y quisieron agarrar unas cuantas, tres veces lo intentaron, pero no pudieron, porque cuando hacían el intento ya no podían ver las flores, sino que las veían como si estuvieran pintadas, o bordadas, o cosidas en la tilma.

Inmediatamente fueron a decirle al Obispo lo que habían visto; y cómo deseaba verlo el indito que otras veces había venido, y que ya hacía muchísimo rato que estaba allí aguardando el permiso, porque quería verlo. Y el Obispo, en cuanto lo oyó, comprendió que Juan Diego portaba la prueba para convencerlo, para poner en obra lo que solicitaba el indio. Enseguida dio orden de que pasara a verlo. Y Juan Diego habiendo entrado, en su presencia se postró, como ya antes lo había hecho; de nuevo le contó lo que había visto, admirado y su mensaje.

Y en ese momento, Juan Diego entregó la señal de María Santísima extendiendo su tilma, cayendo en el suelo las preciosas flores; y se vio en ella, admirablemente pintada, la Imagen de María Santísima, como se ve el día de hoy, y se conserva en su sagrada casa. El Obispo Zumárraga, junto con su familia y la servidumbre que estaba en su entorno, sintieron una gran emoción, no podían creer lo que sus ojos contemplaban, una hermosísima Imagen de la Virgen, la Madre de Dios, la Señora del Cielo. La veneraron como cosa celestial. El Obispo “con llanto, con tristeza, le rogó, le pidió perdón por no haber realizado su voluntad, su venerable aliento, su venerable palabra.” [19]

Y cuando el Obispo se puso de pie, desató del cuello de Juan Diego la tilma en la que se apareció la Reina Celestial. Posteriormente, la colocó en su oratorio. Juan Diego pasó un día en la casa del Obispo; y, al día siguiente, éste le dijo: «Anda, vamos a que muestres dónde es la voluntad de la Reina del Cielo que le erijan su templo»” [20].

Juan Diego le mostró los sitios en que había visto y hablado las cuatro veces con la Madre de Dios y pidió permiso para ir a ver a su tío Juan Bernardino, a quien había dejado gravemente enfermo; el Obispo pidió a algunos de su familia para que acompañaran a Juan Diego, y les ordenó que si hallasen sano al enfermo, lo llevasen a su presencia.

Al llegar al pueblo de Tulpetlac vieron que el tío, Juan Bernardino, estaba totalmente sano, nada le dolía; y él, por su parte, estaba admirado de la forma en que su sobrino era acompañado y muy honrado por los españoles enviados por el Obispo. Juan Diego le contó a su tío cómo había sucedido su encuentro con la Señora del Cielo, cómo lo había enviado a ver al Obispo con la señal prometida para que se le edificara un templo en el Tepeyac y, finalmente, como le había asegurado que él estaba ya sano. Inmediatamente, Juan Bernardino confirmó esto, que en ese preciso momento a él también se le había aparecido la Virgen, exactamente en la misma forma como la describía su sobrino; y que también a él lo había enviado a México a ver al Obispo; y que le testificara lo que había visto y le platicara la manera maravillosa de cómo lo había sanado, “y que bien así la llamaría, bien así se nombraría: LA PERFECTA VIRGEN SANTA MARÍA DE GUADALUPE, su Amada Imagen.” [21]

Cumpliendo con esta disposición, Juan Bernardino fue llevado ante el Obispo para que contara su testimonio y, junto con su sobrino Juan Diego, lo hospedó en su casa unos cuantos días, de esta manera supo con exactitud lo que había pasado, cómo había recobrado su salud y cómo era la Señora del Cielo.

De una manera asombrosa, ya se había difundido la fama del milagro y acudían los vecinos de la ciudad a la casa Episcopal a venerar la Imagen. Al darse cuenta el Obispo de la gran cantidad de personas que llegaban a ver de cerca lo que había acontecido; decidió llevar la Imagen santa a la Iglesia mayor y la puso en el Altar, donde todos la gozaran; aquí permaneció mientras se edificaba una Ermita en el lugar que había señalado Juan Diego.

Todos contemplaron con asombro la Sagrada Imagen. “Y absolutamente toda esta ciudad, sin faltar nadie, se estremeció cuando vino a ver, a admirar su preciosa Imagen. Venían a reconocer su carácter divino. Venían a presentarle sus plegarias. Mucho admiraron en qué milagrosa manera se había aparecido puesto que absolutamente ningún hombre de la tierra pintó su amada Imagen.” [22]

Juan Diego se entregó plenamente al servicio de María Santísima de Guadalupe, y le apenaba mucho encontrarse tan distante su casa y su pueblo. Él quería estar cerca de Ella todos los días, barriendo el templo (que para los indígenas era un verdadero honor), transmitiendo lo que había visto y oído, y orando con gran devoción; por lo cual, Juan Diego suplicó al señor Obispo poder estar en cualquier parte que fuera, junto a las paredes del templo, y servirle. El Obispo, que estimaba mucho a Juan Diego, accedió a su petición y permitió que se le construyera una casita junto a la Ermita de la Señora del Cielo. Viendo su tío Juan Bernardino que su sobrino servía muy bien a Nuestro Señor y a su preciosa Madre, quería seguirle, para estar juntos; “pero Juan Diego no accedió. Le dijo que convenía que se estuviera en su casa, para conservar las casas y tierras que sus padres y abuelos les dejaron”. [23]

Juan Diego fue una persona humilde, con una fuerza religiosa que envolvía toda su vida; que dejó sus tierras y casas para ir a vivir a una pobre choza, a un lado de la Ermita; a dedicarse completamente al servicio del templo de su amada Niña del Cielo, la Virgen Santa María de Guadalupe, quien había pedido ese templo para en él ofrecer su consuelo y su amor maternal a todos lo hombres. Juan Diego edificó con su testimonio y su palabra; de hecho, se acercaban a él para que intercediera por las necesidades, peticiones y súplicas de su pueblo. Juan Diego nunca descuidó la oportunidad de narrar la manera en que había ocurrido el encuentro maravilloso que había tenido, y el privilegio de haber sido el mensajero de la Virgen de Guadalupe. La gente sencilla lo reconoció y lo veneró como verdadero santo; incluso, como decíamos, los indios lo ponían como modelo para sus hijos, y no había empacho de llamarlo “Varón Santo”. [24]

El mismo pueblo fue quien comunicó por todas partes el gran Acontecimiento Guadalupano y, con la característica memoria indígena, fue transmitido de padres a hijos, de abuelos a nietos.

Una de estas narraciones que actualmente se escucha y que recoge lo esencial y lo más hermoso del Evento Guadalupano, y en donde es llamado Juan Diego “uno de los nuestros”, la tenemos en Zozocolco, Veracruz, pueblecito perdido en las montañas entre Papantla y Poza Rica, a seis horas hacia la montaña, el padre Ismael Olmedo Casas, el doce de diciembre de 1995, tuvo la idea de preguntar a los fieles indígenas qué era lo que celebraban, antes de predicárselos él:

“–¡Buenos días, Grandes Jefes! Queremos que nos platiquen sobre la Virgen de Guadalupe. Hoy, en la fiesta de la Virgen de Guadalupe.

“–¡Señor Cura, Jefe servidor de las cosas santas, buenos días!

“–Te platico lo que hemos oído a los ancianos, nuestros abuelos: Hace muchas pascuas [fiestas] de San Miguel, hace casi mil cosechas [dos por año], hace casi 500 vuelos del Palo Volador [un vuelo cada año durante una fiesta], sucedió que allá en el centro de donde nos mandaban a nosotros, que éramos servidores del Emperador Gran Señor, que vestía fina manta y hermosos plumajes, y ofrecía por el pueblo al Dios Bueno lo que la tierra producía y la sangre de sus hijos para que el orden de la vida siguiera adelante, llegaron hombres de cabello de sol, que nosotros ya sabíamos de su llegada; pero no esperábamos esos malos tratos de su parte, porque los creíamos enviados de los Ángeles, y sólo trajeron mugre, enfermedad, destrucción, muerte y mentira: Nos hablaban de un Dios que amaba, pero ellos con su vida odiaban.

“–El pueblo ya estaba cansado, cuando en una obscura mañana de la media cosecha fuerte del café [mediados de diciembre], a uno de los nuestros le regaló Dios, Dios Espíritu Santo, un mensaje del cielo. Como lo dijera el Libro Grande de nuestros hermanos los mayas [el Popol Vuh]: El hombre se había portado mal, y el gran Dios mandaría a alguien para rehacer al hombre del maíz.

“–También el Libro Grande de los españoles [la Biblia] dice que después de que el hombre destruyó la armonía que había en el Universo, manifestado en el vuelo perfecto del Volador, merecía la vida sin felicidad, pero Dios prometió que alguien nacido de una de nuestra raza, Mujer, nos devolvería la sonrisa a nuestros rostros, nos quitaría el mecapal con la carga en la cuesta más pesada, y haríamos fiesta días enteros, sin acabarse [la Vida Eterna].

“–Apareció, así lo dicen los Jefes, en el Cerro del Anáhuac, una señal del mismo Cielo, a donde llega la manzana del Volador: Una Mujer con gran importancia, más que los mismos Emperadores, que, a pesar de ser mujer, su poderío es tal que se para frente al Sol, nuestro dador de vida, y pisa la Luna, que es nuestra guía en la lucha por la luz, y se viste con las Estrellas, que son las que rigen nuestra existencia y nos dicen cuándo debemos sembrar, doblar o cosechar.

“–Es importante esta Mujer, porque se para frente al Sol, pisa la Luna y se viste con las Estrellas, pero su rostro nos dice que hay alguien mayor que Ella, porque está inclinada en signo de respeto.

“–Nuestros mayores ofrecían corazones a Dios, para que hubiera armonía en la vida. Esta Mujer dice que, sin arrancarlos, le pongamos los nuestros entre sus manos, para que Ella los presente al verdadero Dios.

“–Los tres volcanes surgen de sus manos y en el pecho, aquellos que flanquean el Anáhuac y el que vio la llegada de nuestros dominadores, que para Ella tienen que ser tenidos y tenerlos como de una nueva raza, por eso su rostro no es ni de ellos ni de nosotros, sino de ambos. En su túnica se pinta todo el Valle del Anáhuac y centra la atención en el vientre de esta Mujer, que, con la alegría de la fiesta, danza, porque nos dará a su Hijo, para que con la armonía del Ángel que sostiene el cielo y la tierra [manto y túnica] se prolongue una vida nueva. Esto es lo que recibimos de nuestros ancianos, de nuestros abuelos, que nuestra vida no se acaba, sino que tiene un nuevo sentido, y como lo dice el Libro Grande de los españoles [la Biblia], que apareció una señal en el cielo, una Mujer vestida de Sol, con la Luna bajo sus pies y una corona de Estrellas, y está a punto de parir.

“–Esto es lo que hoy celebramos, Señor Cura: la llegada de esta señal de unidad, de armonía, de nueva vida.” [25]

También el Santo Padre, Juan Pablo II, transmite con gran fuerza la importancia del Mensaje Guadalupano comunicado por el Beato Juan Diego y confirma la perfecta evangelización que nos ha sido donada por Nuestra Madre, María de Guadalupe; “Y América, –declara el Papa– que históricamente ha sido y es crisol de pueblos, ha reconocido «en el rostro mestizo de la Virgen del Tepeyac, […] en Santa María de Guadalupe, […] un gran ejemplo de evangelización perfectamente inculturada». Por eso, no sólo en el Centro y en el Sur, sino también en el Norte del Continente, la Virgen de Guadalupe es venerada como Reina de toda América.” [26] El Papa Juan Pablo II reafirma la fuerza y la ternura del mensaje de Dios por medio de la estrella de la evangelización, María de Guadalupe, y su fiel, humilde y verdadero mensajero Juan Diego; momento histórico para la evangelización de los pueblos, “La aparición de María al indio Juan Diego –reafirma el Santo Padre– en la colina del Tepeyac, el año de 1531, tuvo una repercusión decisiva para la evangelización. Este influjo va más allá de los confines de la nación mexicana, alcanzando todo el Continente.” [27]

El Beato Juan Diego continúa difundiendo al mundo entero este gran Acontecimiento Guadalupano, un gran Mensaje de Paz, de Unidad y de Amor que se sigue transmitiendo también por medio de cada uno de nosotros, convirtiendo nuestra pobre historia humana en una maravillosa Historia de Salvación, ya que en el centro de la Sagrada Imagen, en el centro del Acontecimiento Guadalupano, en el centro del corazón de la Santísima Virgen María de Guadalupe, se encuentra Jesucristo Nuestro Salvador.

Oración a Juan Diego

Juan Diego gracias por el mensaje evangelizador que con humildad nos has entregado, gracias a ti sabemos que la Virgen Santísima de Guadalupe es la Madre del verdadero Dios por quien se vive y es la portadora de Jesucristo que nos da su Espíritu que vivifica a nuestra Iglesia.

Gracias a ti sabemos que Santa María de Guadalupe es también nuestra Madre amorosa y compasiva, que escucha nuestro llanto, nuestra tristeza; porque Ella remedia y cura nuestras penas, nuestras miserias y dolores. Gracias al obediente cumplimiento de tu misión sabemos que Santa María de Guadalupe nos ha colocado en su corazón, que estamos bajo su sombra y resguardo, que es la fuente de nuestra alegría, que estamos en el hueco de su manto, en el cruce de sus brazos.

Gracias Juan Diego por este mensaje que nos fortifica en la Paz, en la Unidad y en el Amor.

AMÉN

Notas

[1] «Testimonio de Marcos Pacheco», en Informaciones Jurídicas de 1666, Archivo Histórico de la Basílica de Guadalupe, Ramo Histórico, f. 12v.
[2] «Testimonio de Andrés Juan», en Informaciones Jurídicas de 1666, Archivo Histórico de la Basílica de Guadalupe, Ramo Histórico, f. 28v.
[3] Antonio Valeriano, Nican Mopohua, traducción del náhuatl al castellano del P. Mario Rojas Sánchez, Ed. Fundación La Peregrinación, México 1998, p. 27.
[4] Antonio Valeriano, Nican Mopohua, p. 29.
[5] Antonio Valeriano, Nican Mopohua, p. 30.
[6] Antonio Valeriano, Nican Mopohua, pp. 30-33.
[7] Te glorificaré: nimitzcuiltonoz, nimitztlamachtiz; los dos verbos usados significan una dicha y felicidad no ordinarias.
[8] Antonio Valeriano, Nican Mopohua, p. 34.
[9] Antonio Valeriano, Nican Mopohua, p. 37.
[10] Mecapal, cacaxtli: (parihuela) enseres de carga, aún en uso en muchas regiones del país; el primero: una faja de ixtle que pasa por la frente y ayuda a sostener la carga; el segundo: un armadijo de varas y cuerdas donde se acomoda el fardo, y va apoyado en las espaldas del cargador. Son expresiones de mucha humildad, tomadas de los refranes y modos de hablar de aquel entonces, del habla popular. Como si dijera: “No soy más que un animal de carga; necesito que otras personas me guíen; me siento fuera de mi ambiente en esos lugares a donde me mandas…”
[11] Antonio Valeriano, Nican Mopohua, p. 38.
[12] Antonio Valeriano, Nican Mopohua, pp. 38-39.
[13] Antonio Valeriano, Nican Mopohua, p. 48.
[14] Antonio Valeriano, Nican Mopohua, pp. 48-49.
[15] Antonio Valeriano, Nican Mopohua, p. 50.
[16] Antonio Valeriano, Nican Mopohua, p. 51.
[17] Antonio Valeriano, Nican Mopohua, p. 52.
[18] Antonio Valeriano, Nican Mopohua, p. 54.
[19] Antonio Valeriano, Nican Mopohua, p. 61.
[20] Antonio Valeriano, Nican Mopohua, p. 62.
[21] Antonio Valeriano, Nican Mopohua, p. 64.
[22] Antonio Valeriano, Nican Mopohua, pp. 66-67.
[23] Fernando de Alva Ixtlilxóchitl, Nican Motecpana, en Ernesto de la Torre Villar y Ramiro Navarro de Anda, Testimonios Históricos Guadalupanos, Ed. FCE, México 1982, p. 305.
[24] «Testimonio de Andrés Juan», en Informaciones Jurídicas de 1666, Archivo Histórico de la Basílica de Guadalupe, Ramo Histórico, f. 28v.
[25] El texto completo y su ratificación judicial, se encuentra en la Sagrada Congregación para las Causas de los Santos, Archivo para la Causa de Canonización de Juan Diego.
[26] El Papa Juan Pablo II cita literalmente la IV Conferencia General del Episcopado Latinoamericano. Santo Domingo a 12 de Octubre de 1992, 24. Citado también en AAS, 85 (1993) p. 826. El Santo Padre también menciona la declaración realizada por los obispos de los Estados Unidos de Norteamérica en: National Conference of Catholic Bishops, Behold Your Mother Woman of Faith, Washington 1973, 37.
[27] Juan Pablo II, Ecclesia in America, Librería Editrice Vaticana, Ciudad del Vaticano 1999, p. 20.

Proceso de Beatificación y Canonización de Juan Diego

P. Dr. Eduardo Chávez Sánchez, postulador oficial de la Causa de Juan Diego

Desde hace mucho tiempo se ha tenido la certeza de que Juan Diego ya se encontraba en el cielo, gozando de Dios, como lo expresaba Fernando de Alva Ixtlilxóchitl, a finales del siglo XVI, en su escrito llamado Nican Motecpana: “La Purísima, con su precioso Hijo, llevó su alma a donde disfruta de la Gloria Celestial”, [1] el mismo autor manifiesta que Juan Diego es modelo de santidad y que así como él mereció el cielo, nosotros también nos esforcemos para ser dignos de él, continuaba Fernando de Alva Ixtlilxóchitl: “¡Ojalá que así nosotros le sirvamos y que nos apartemos de todas las cosas perturbadoras de este mundo, para que también podamos alcanzar los eternos gozos del cielo!” [2]

En el siglo XVII, uno de los documentos más importantes son las Informaciones Jurídicas de 1666, en donde encontramos varias veces la referencia de Juan Diego como un hombre excepcional, todos los testigos confirmaron que Juan Diego fue un hombre piadoso, devoto, lleno de Dios, por ello no dudaron en llamarlo “varón santísimo” o ir a verlo para que intercediera ante la Virgen de Guadalupe y ante el mismo Dios para sus necesidades, o ponerlo como modelo para sus hijos. [3] Otro importante autor, pero del siglo XVIII, Cayetano Cabrera y Quintero, expresaba en su libro Escudo de Armas, publicado en 1746, cómo Juan Diego era un verdadero intercesor para el pueblo: “Aún los mismos indios que frecuentaban el Santuario –decía Cabrera– se valían de las oraciones de su compatriota viviendo y, ya muerto y sepultado allí, lo ponían como intercesor ante María Santísima, para lograr sus peticiones.” [4]

El pueblo siempre expresó su admiración y veneración a Juan Diego representando su figura como un “atlante” y sostenedor de todo un altar, como en el altar de San Lorenzo Ríotenco; como fundamento y sostenedor de un púlpito como en la iglesia del Pocito, como ángel a los pies de la Virgen como en la fachada del Colegio de Guadalupe o como franciscano, como es representado en la fachada de la antigua Basílica de Guadalupe, o pintado con aureola como en el exvoto que se conserva en el museo de la Basílica de Guadalupe, esculpido con veneración en un cáliz de oro, etc.

Don Santiago Beguerisse publicó Apuntes Biográficos del Venturoso Indio Juan Diego; y el 1 de noviembre de 1895 escribió al Obispo de Cuernavaca, Fortino Hipólito Vera, con quien lo unía un mismo pensamiento, comunicándole su interés por iniciar un Proceso para la Beatificación de Juan Diego.

En octubre de 1904, en el Congreso Mariano que se celebró en Morelia, se presentó la iniciativa para que se solicitara iniciar el Proceso para la Beatificación de Juan Diego.

En 1930, el P. Lauro López Beltrán fundó su revista Juan Diego con la que continuamente impulsó la posibilidad de llevar a los altares a Juan Diego.

El 1 de mayo de 1931, por motivo del IV Centenario de las Apariciones, se publicó en el Boletín Eclesiástico de la Arquidiócesis de Guadalajara un artículo intitulado “La Canonización de Juan Diego” donde se pide la canonización de Juan Diego.

El 12 de abril de 1939 se publica una importante Carta Pastoral del Obispo de Huejutla, José de Jesús Manríquez y Zárate: XXI Carta Pastoral que dirige a sus diocesanos sobre la necesidad de trabajar ahincadamente por la glorificación de Juan Diego en este mundo, San Antonio, Texas; para trabajar en la glorificación de Juan Diego.

En 1950, el Obispo de Huejutla, José de Jesús Manríquez y Zárate, cuando asistió a Roma a la Declaración Dogmática de la Asunción, representando al Arzobispado de México, aprovechó para entrevistarse con el cardenal Nicolás Canali, gran autoridad del Vaticano, proponiéndole el iniciar la beatificación de Juan Diego.

En los últimos años esto se expresó con mayor fuerza. En 1974, tanto los Obispos de México como los de América Latina habían pedido la canonización de Juan Diego, se propuso la canonización de Juan Diego como modelo de laico cristiano. [5] En 1979, durante su primer viaje pastoral en México, el Santo Padre, Juan Pablo II, habló de Juan Diego como ese personaje histórico fundamental en la historia de la Evangelización de México. Los Obispos mexicanos insistieron en que la canonización de Juan Diego es un hecho profundamente querido por la gran parte del pueblo de México; se dieron los primeros pasos y el 15 de junio de 1981 durante la Décima Asamblea, la Conferencia Episcopal Mezicana pide formalmente la canonización de Juan Diego.

El Arzobispo Primado de México, D. Ernesto Corripio Ahumada, escuchó estas súplicas y peticiones y con gran empeño inició los trabajos; escribiendo a la Congregación para la Causa de los Santos en 1981, para informarse sobre los pasos y posibilidades de canonizar al indio Juan Diego.

El 8 de junio de 1982, la Congregación para la Causa de los Santos informó al Arzobispo de México, Corripio, los pasos necesarios que se tenían que dar para que todo el Proceso fuera conforme al Derecho Eclesiástico. [6]

El 7 de enero de 1984, en la Insigne Basílica de Guadalupe, presidió la ceremonia donde se daba inicio al Proceso Canónico del Siervo de Dios, Juan Diego, el indio humilde mensajero de la Virgen de Guadalupe. El 19 de enero de 1984 se nominó para Roma como Postulador al P. Antonio Cairoli, OFM, el 11 de febrero se completó jurídicamente el Tribunal con la sesión de apertura y se llevó adelante el Proceso Canónico Ordinario que se piden en estos casos; en total fueron 98 sesiones. También se nombró, en ese entonces, una comisión histórica, presidiéndola el Prof. Joel Romero Salinas, miembro de la Academia Nacional de Historia y Geografía de México, perito en Historia y Archivística para la Causa en cuestión; esta comisión histórica preparó el material necesario en estos casos. Más de dos años de estudio y trabajo fueron necesarios para concluir la primera etapa del Proceso, el 23 de marzo de 1986, en solemne ceremonia se concluyeron estos trabajos. y toda la documentación y la investigación fue enviada a Roma. La Congregación para la Causa de los Santos aprobó el camino realizado el 7 de abril de 1986.

Todavía el Arzobispo de México Ernesto Corripio quiso congregar, el 9 de octubre de 1989, en la Sala de Acuerdos de la Curia de la Arquidiócesis de México, a 21 especialistas en historia, investigadores y estudiosos del Acontecimiento Guadalupano, con la presencia también del entonces abad Mons. Guillermo Schulenburg, para que ahí se pronunciaran los comentarios, reflexiones y opiniones a favor o en contra de la Causa de Juan Diego; era importante conocer todos los puntos de vistas y analizar no sólo la personalidad de Juan Diego, sino también la oportunidad de la continuación de la Causa; con toda libertad se podía exponer cualquier opinión en contra o a favor. El Ing. Joel Romero Salinas recordaba este momento en su libro Juan Diego. Su peregrinar a los altares, en donde refiere lo sucedido en este importante encuentro: “Ninguna opinión se vertió en contra de la existencia física del Siervo de Dios y se ahondó positivamente en su fama, virtudes y culto.” [7]

En ese año de 1989, después de la muerte del Rev. P. Antonio Cairoli, OFM, el Cardenal Ernesto Corripio designó como Postulador para la Causa de Juan Diego al Rev. P. Paolo Molinari, SJ.

El Episcopado Mexicano actuaba en gran unidad y conciencia pastoral. El 3 de diciembre de 1989, Mons. Adolfo Suárez Rivera, Arzobispo de Monterrey y Presidente de la CEM, escribía al Cardenal Felici, Prefecto de la Sagrada Congregación para las Causas de los Santos:

“Saludamos a Vuestra Eminencia con respeto y afecto en el Señor:

“Con fecha 17 de noviembre del presente año, los Obispos de México enviamos a Vuestra Eminencia una carta con la cual implorábamos que el Siervo de Dios Juan Diego sea proclamado Santo en virtud de la continuación del culto a él dirigido.

“Para complementar nuestra mencionada carta, nos permitimos por las presentes letras, asentar las siguientes aclaraciones y declaraciones:

“Cuando fueron emitidos los Decretos de S. S. URBANO VIII (1625-1634), la Jerarquía de México, en debido acatamiento a las disposiciones pontificias, prohibió toda manifestación de culto público y litúrgico de Juan Diego.

“Sin embargo, la fama de santidad del Siervo de Dios y la auténtica devoción religiosa que se le guardaba, eran tales que, pese a la observancia de la Norma referente al culto público y litúrgico, el culto popular privado continuó y ha venido a ser más vivo y creciente en nuestros días.

“Las diversas disposiciones de la Jerarquía Eclesiástica local, referentes tanto a la veneración de la Imagen de la Sma. Virgen de Guadalupe como al respeto a la casa de Juan Diego, testifican la continuidad de la auténtica devoción hacia el Siervo de Dios. Todo esto está ampliamente ilustrado en los diversos Estudios hechos para la elaboración de la “POSITIO”, en correlación con los documentos respectivos.

“La existencia de la auténtica fama de santidad del Siervo de Dios Juan Diego está sólidamente confirmada por el hecho de que, desde el año de 1666, las Autoridades Eclesiásticas de México se preocuparon por llevar a cabo un proceso formal, con la finalidad de solicitar la aprobación de un Oficio Propio en honor de la B. Virgen María de Guadalupe, para la celebración del día de la aparición preternatural de la Santísima Virgen al Obispo Fray Juan de Zumárraga, y esto como comprobación de la veracidad de Juan Diego.

“En las actas de tales investigaciones figuran las disposiciones acerca de la vida, las virtudes, la fama de santidad y el culto a Siervo de Dios Juan Diego.

“Las actas de estos dos Procesos han sido debidamente insertadas en la mencionada “POSITIO”.

“Además, ha de tenerse presente que la Jerarquía Eclesiástica de México instruyó un proceso específicamente sobre la vida, las virtudes, la fama de santidad y el culto del Siervo de Dios en los años 1984-1986.

“Teniendo en cuenta todo esto, se debe afirmar que el período de tiempo en el cual el culto se manifestó y fue vivido en la Iglesia de México, es suficiente por sí mismo para corresponder a la categoría de “A TEMPORE INMEMORABILI”.

“Por lo expuesto, nosotros, los Obispos de México, declaramos que la ininterrumpida fama de santidad atribuida al Siervo de Dios JUAN DIEGO y la continua devoción religiosa que se le guarda constituye en seguro fundamento para declarar que ha existido un verdadero culto religioso, pero con la limitación ordenada por la Santa Sede Apostólica.

“Esta declaración es firmada por el suscrito, Presidente de la Conferencia Episcopal de México, en nombre de todos los Excmos. Sres. Arzobispos y Obispos de nuestra Nación.“Nosotros esperamos que esta declaración constituya un documento válido para la “Positio Super Cultu ab Inmemoriabili Praestito” del Siervo de Dios Juan Diego, elaborada por la Sagrada Congregación para las Causas de los Santos que Vuestra Eminencia dignamente preside como Cardenal Prefecto.

“Los Obispos de México, junto con nuestro pueblo cristiano, abrigamos la dichosa esperanza de que el Santo Padre Juan Pablo II, en uso de la autoridad que le asiste, se digne declarar Santo al Siervo de Dios Juan Diego, el laico que fue siervo de la Sma. Virgen de Guadalupe, en su próxima visita pastoral a México, en el mes de mayo del próximo año.

“Este asentimiento eclesial será de notoria importancia para la Iglesia en México y constituirá un gran impulso para la pastoral y la vitalidad del laicado católico de México y de América Latina.

“Reiteramos a Vuestra Eminencia nuestros sentimientos de aprecio y estima en el Señor.

“Ciudad de México, D. F., a 3 días del mes de Diciembre del año de 1989.”

Bajo las normas y directrices de la Congregación para la Causa de los Santos, así como las del Relator General Mons. Giovanni Papa se elaboró la Positio; la cual fue presentada a los Peritos en Historia, así como a los Teólogos Consultores y al Congreso de Cardenales y Obispos de la Congregación, y se obtuvo el voto afirmativo sobre el culto inmemorial y la fama de santidad del Servo di Dio Juan Diego. De esta manera se llega a la aprobación de la Positio en 1990; [8] se confirmó, pues, que a Juan Diego se le daba un culto desde tiempos inmemoriales; manifestado por objetos de todas clases como son imágenes y diseños de Juan Diego en donde se le representó con aureola; su figura se esculpió en cálices, en púlpitos, en altares, en exvotos, en ofrendas; son varios los documentos en donde se declara que Juan Diego fue un indio buen cristiano y santo, como vimos en los testimonios de los ancianos indios de Cuauhtitlán que fueron vertidos en las Informaciones Jurídicas de 1666. Una fama que no se interrumpió, como también ya vimos que expresaba, en 1746, D. Cayetano de Cabrera y Quintero: “Aún los mismos indios que frecuentaban el Santuario se valían de las oraciones de su compatriota viviendo y, ya muerto y sepultado allí, lo ponían como intercesor ante María Santísima, para lograr sus peticiones.” [9]

El 9 de abril de 1990, el Santo Padre Juan Pablo II, por medio del Decreto de Beatificación, reconoció la santidad de vida y culto tributado, de tiempo inmemorial, al Beato Juan Diego. Y el 6 de mayo sucesivo, el mismo Santo Padre, durante su segundo viaje apostólico a México, presidió en la Basílica de Guadalupe la solemne celebración en honor del Beato Juan Diego, inaugurando la modalidad del culto litúrgico que se le debía rendir al humilde y obediente indio, mensajero de la Virgen de Guadalupe.

El Santo Padre afirmó: “Juan Diego es un ejemplo para todos los fieles: pues nos enseña que todos los seguidores de Cristo, de cualquier condición y estado, son llamados por el Señor a la perfección de la santidad por la que el Padre es perfecto, cada quien en su camino. Conc. Vat. II, Const. Dogm. Lumen Gentium, No 11. Juan Diego, obedeciendo cuidadosamente los impulsos de la gracia, siguió fiel a su vocación y se entregó totalmente a cumplir la Voluntad de Dios, según aquel modo en el que había sido llamado por el Señor, destacando por su amor tierno a la Santísima Virgen María, a la que tuvo constantemente presente y veneró como Madre y dedicándose con ánimo humilde y filial a cuidar su casa. No es extraño, por eso, que estando aún con vida, muchas personas le considerasen santo y le pidieran la ayuda de su oración. Esta fama de santidad ha perdurado después de su muerte, y no son pocos los testimonios del culto que se le daba, los cuales muestran, suficientemente, que delante del pueblo cristiano se le nombraba con el título de santo, y tenía hacia él aquellas manifestaciones de veneración que suelen reservarse a los Beatos y a los Santos, como queda patente por las obras artísticas llegadas hasta nosotros, en las que la imagen del Siervo de Dios aparece representada con una aureola o con otros signos de santidad. Es cierto que esas manifestaciones de culto se dieron sobre todo en la época más cercana a la muerte de Juan Diego, pero es asimismo innegable que han permanecido hasta nuestros días, de manera que puede afirmarse con seguridad que testifican un culto peculiar e ininterrumpido tributado al Siervo de Dios. A petición de gran número de Obispos y de muchos otros fieles sobre todo de México, la Congregación para las Causas de los Santos procuró que se recogieran los documentos que ilustran la vida, las virtudes y la fama de santidad de Juan Diego y ponen también de manifiesto el culto que se le ha tributado. Después de realizar las oportunas investigaciones y de estudiar el material reunido, se elaboró una amplia relación acerca de la fama de santidad del Siervo de Dios, sus virtudes y el culto que se le a tributado desde tiempo inmemorial.” [10]

La labor de la Congregación para la Causa de los Santos es sumamente profesional, trabajan ahí los más grandes especialistas en la materia; quienes llevan todo proceso de una manera meticulosa y detallada, no dejan ninguna duda por aclarar, ninguna pregunta por responder. Todos sabemos de las dudas y especulaciones que Mons. Schulenburg y un grupo de personas han transmitido, si bien, no por la vía normal como se debe proceder en estos casos; aún así, la Congregación no desatendió ninguna de las objeciones que le presentaron. Por lo que dispuso que junto con la Arquidiócesis de México se formara una Comisión Histórica, que encabezara una investigación apegada al método histórico científico. Esta Comisión fue encabezada por el P. Dr. Fidel González Fernández, Doctor en Historia de la Iglesia, Consultor de la Congregación para las Causas de los Santos, catedrático de la Pontificia Universidad Gregoriana y de la Pontificia Universidad Urbaniana, especialista en Historia de la Iglesia en América Latina; P. Dr. Eduardo Chávez Sánchez, Doctor en Historia de la Iglesia, Prefecto de Estudios del Pontificio Colegio Mexicano, Miembro de la Sociedad Mexicana de Histórica Eclesiástica, Investigador especializado de la Arquidiócesis de México; y Mons. José Luis Guerrero Rosado, canónigo de la Basílica de Guadalupe, licenciado en Derecho Canónico, investigador y catedrático, hombre de una vastísima cultura y gran especialista en el Acontecimiento Guadalupano. Para mí fue un gran honor el que el Sr. Arzobispo de México me hubiera designado para formar parte de esta importante y trascendental Comisión Histórica.

Nuestra Comisión retomó todo lo realizado por siglos, investigó nuevamente en Archivos y Bibliotecas de varias partes del mundo, analizó no sólo las dudas u objeciones; sino que estudió e investigó desde la tradición oral continua e ininterrumpida que se ha mantenido hasta el día de hoy en la memoria del pueblo, hasta fuentes documentales como mapas, códices, anales, testamentos, cantares, narraciones antiguas, los llamados Nican mopohua y Nican motecpana, la Información de 1556, las Informaciones Jurídicas de 1666, los importantes escritos de los primeros frailes misioneros y otros muchos documentos más. Así como se tomaron en cuenta las dudas y objeciones, también se tomaron en cuenta las nuevas aportaciones y afirmaciones a favor del hecho histórico, provenientes de los más variados investigadores, científicos y estudiosos del Acontecimiento Guadalupano.

El trabajo revistió un esfuerzo de varios años, analizando, estudiando e investigando bajo el método histórico científico, ubicando cada fuente histórica en su justo valor y naturaleza y en su convergencia; asimismo, se sometió a las normas precisas de la Congregación de la Causa de los Santos. El 28 de octubre de 1998, la Congregación aprobó los resultados de la investigación científica, constatando y confirmando la verdad del Acontecimiento Guadalupano, y la misión del indio humilde Juan Diego, modelo de santidad, quien a partir de 1531 difundió el mensaje de Nuestra Señora de Guadalupe, por medio de su palabra y de su ejemplar testimonio de vida. Se dio un paso más al pedir la Congregación que se publicara lo esencial y más importante de los resultados de la investigación de la Comisión Histórica; gracias a esto, en 1999, se publicó un libro bajo el título: El Encuentro de la Virgen de Guadalupe y Juan Diego; [11] el cual fue analizado por diversos especialistas. Más adelante, la Congregación encomendó a algunos doctores y catedráticos de Historia de la Iglesia de las más prestigiosas Universidades Pontificias, especialistas en el tema de México y América Latina, para que analizaran este Libro de manera detenida y meticulosamente; y todos, de forma unánime, dieron su confirmación positiva y laudatoria, tanto de la esencia de la historia del Acontecimiento Guadalupano, especialmente del Beato Juan Diego, como de la metodología científica usada en la investigación.

En ese año de 1999, nuevamente el Papa Juan Pablo II afirmó con gran fuerza la importancia del Mensaje Guadalupano comunicado por el Beato Juan Diego y confirmó la perfecta evangelización que nos ha sido donada por Nuestra Madre, María de Guadalupe: “Y América, –declaró el Papa– que históricamente ha sido y es crisol de pueblos, ha reconocido «en el rostro mestizo de la Virgen del Tepeyac, […] en Santa María de Guadalupe, […] un gran ejemplo de evangelización perfectamente inculturada». Por eso, no sólo en el Centro y en el Sur, sino también en el Norte del Continente, la Virgen de Guadalupe es venerada como Reina de toda América.” [12] El Papa confirmó la fuerza y la ternura del mensaje de Dios por medio de la Estrella de la evangelización, María de Guadalupe, y su fiel, humilde y verdadero mensajero Juan Diego, en donde Ella depositó toda su confianza; momento histórico para la evangelización de los pueblos, “La aparición de María al indio Juan Diego –reafirmó el Santo Padre– en la colina del Tepeyac, el año de 1531, tuvo una repercusión decisiva para la evangelización. Este influjo va más allá de los confines de la nación mexicana, alcanzando todo el Continente. […] María Santísima de Guadalupe es invocada como «Patrona de toda América y Estrella de la primera y de la nueva evangelización».” [13]

Todos los sucesores de fray Juan de Zumárraga han promovido ininterrumpidamente el gran Acontecimiento Guadalupano, el cardenal Norberto Rivera, con un gran esfuerzo y una ferviente oración, ha impulsado de manera decisiva la Canonización del Beato Juan Diego. Asimismo, el Rector y todos los Canónigos de la Nacional e Insigne Basílica de Guadalupe, han dirigido peticiones al Santo Padre, por ejemplo el 21 de agosto de 2000, en una de varias cartas, dicen: “estamos plenamente convencidos de la historicidad del Beato Juan Diego […] Por lo tanto, nuestra voz se dirige ahora a Su Santidad, para pedirle, humildemente, la pronta canonización del Beato Juan Diego”. [14]

El Episcopado Mexicano en pleno ha sido de los más fuertes promotores motivando tanto la investigación científica, así como la evangelización y devoción popular en una pastoral integral. El Episcopado Mexicano declaró el 12 de octubre de 2001: “La verdad de las Apariciones de la Santísima Virgen María a Juan Diego en la colina del Tepeyac ha sido, desde los albores de la evangelización hasta el presente, una constante tradición y una arraigada convicción entre nosotros los católicos mexicanos, y no gratuita, sino fundada en documentos del tiempo, rigurosas investigaciones oficiales verificadas el siglo siguiente, con personas que habían convivido con quienes fueron testigos y protagonistas de la construcción de la primera ermita”; [15] y más adelante señala: “Consideramos también deber nuestro manifestar que la historicidad de las apariciones, necesariamente lleva consigo reconocer la del privilegiado vidente interlocutor de la Virgen María.” [16] Todos los Obispos Mexicanos se unen en una misma oración: “expresamos nuestra confianza en que no tardará su canonización y por ello elevamos nuestra plegaria”. [17]

Más adelante, el 17 de mayo de 2001, el Cardenal Norberto Rivera me nombró Postulador para la Causa de Canonización del Beato Juan Diego. De esta manera, por una parte, continué en la Comisión Histórica y, por otra, con el trabajo de la Postulación.

Cuando se aprobó todo el camino recorrido en cuanto a confirmar la historicidad de Juan Diego, se continuó con el proceso, ahora analizando el milagro que realizó Dios por medio de Juan Diego, como veremos en el siguiente capítulo.

Juan Diego sigue intercediendo por su pueblo. Dentro del proceso para la Canonización de Juan Diego era indispensable constatar un milagro efectuado por intercesión del Beato Juan Diego.

Desde el 20 de noviembre de 1990, en la Curia del Arzobispado de México, se abrió el proceso canónico para recoger las pruebas sobre el milagro realizado por el Beato Juan Diego, concluyendo el 31 de marzo de 1994.

No cabe duda, que Dios aprobaba la canonización de Juan Diego al realizar un milagro por medio de la intercesión de este indio humilde y sencillo, mensajero fiel de Santa María de Guadalupe. El caso en cuestión tuvo lugar en la Ciudad de México el 3 de mayo de 1990, cuando un joven de 20 años de edad, llamado Juan José Barragán Silva, cayó de una altura de 10 metro aproximadamente sobre terreno sólido, con un fuerte impacto valorado en 2,000 kgs., con fractura múltiple del hueso craneal, y fuertes hematomas. Según la valoración de los médicos, la mortalidad superaba el 80%. Fue la mamá del muchacho quien le pidió a Juan Diego por la vida de su hijo.

Al llegar al Sanatorio, intervino el Dr. Homero Hernández Illescas y su equipo de médicos, encontrando que las lesiones que presentaba el muchacho eran terribles y se esperaba lo peor; nuevamente aquí la madre del muchacho confirmó su confianza en Juan Diego. Después de dos días, los médicos le tuvieron que dar la mala noticia a la madre, de que su hijo tenía muy pocas esperanzas de vida y que esperaban sólo su fallecimiento. El 6 de mayo de 1990, exactamentecuando el Santo Padre Juan Pablo II estaba celebrando la misa de Beatificación de Juan Diego, en el Sanatorio se operó un verdadero prodigio, el joven que había sido desahuciado se incorporó y, como tenía hambre, comió de lo que encontró en una charola que se había colocado cerca de él; todo esto ante la admiración de propios y extraños. Los médicos no podían creer lo que estaban contemplando, obviamente los exámenes de todo tipo fueron muy exhaustivos para tratar de dar una respuesta racional a lo que estaban contemplando; el muchacho no tenía ya ni fracturas, ni contusiones, ni sangrado, absolutamente nada… tan admirable fue este prodigio, que a los pocos días salió del hospital por su propio pie. Más de 15 médicos especialistas analizaron este caso, conformando un gran expediente que será de gran importancia para el proceso del milagro.

En primer lugar, se realizó un proceso diocesano para analizar este caso prodigioso y constatar que se podía integrar al proceso de canonización del Beato Juan Diego, todos los testimonios de los especialistas coincidían que no había una explicación racional sobre este caso; además fueron claros los testimonios de quienes supieron que la madre del muchacho había invocado a Juan Diego para que intercediera por la salud de su hijo.

La Congregación para la Causa de los Santos confirmó que el proceso diocesano fue muy bien llevado; el caso disponía de una sólida base probatoria. El decreto de Validez de los actos del proceso es del 11 de noviembre de 1994. En la misma Congregación, el 26 de febrero de 1998, los médicos especialistas nombrados por la Santa Sede para analizar de manera meticulosa este caso, lo aprobaron por unanimidad (cinco sobre cinco), sorprendidos de que en el lapso de pocos días la fractura estuviera totalmente soldada y sin manifestar ningún signo de complicación y con una modalidad de curación rápida, completa y duradera, siendo que la caída que había sufrido el muchacho era de fatales consecuencias; era una inexplicable curación según el conocimiento de la ciencia médica.

Por otro lado, la Congregación para la Causa de los Santos también recibió el resultado del proceso de parte de los teólogos que analizó con minuciosidad si este milagro se había realizado por intercesión del Beato Juan Diego. El 11 de mayo de 2001, en Congressus Peculiaris super Miro, los Consultores Teólogos, presididos por el Promotor de la Fe, aprobaron el milagro hecho por intercesión del Beato Juan Diego Cuauhtlatoatzin, con voto afirmativo por unanimidad.[18] Sin duda alguna, el humilde Juan Diego es una ejemplo de santidad y un fuerte intercesor de su pueblo.

Pero todavía faltaban pasos por dar dentro de este proceso de Canonización.

El 21 de septiembre de 2001 se realizó la «Sesión Ordinaria» integrado por Obispos y Cardenales quienes aprobaron todos los resultados. Y el 20 de diciembre del mismo año se Proclamó el Decreto del Milagro realizado bajo la intercesión del Beato Juan Diego ante la presencia del Papa Juan Pablo II. Con ello se dispone a Juan Diego a ser canonizado. Pero todavía el proceso no concluía, ya que el Santo Padre tenía que consultar a todos los cardenales del mundo para que dieran libremente su opinión; disponiendo la celebración de un Consistorio para el día 26 de febrero de 2002 en donde el Papa Juan Pablo II, después de la consulta a los cardenales, proclamaría su resolución.

Por fin, llegó el día tan esperado, el 26 de febrero del 2002, en donde, en una liturgia solemne el Santo Padre Juan Pablo II proclamó que canonizaría al Beato Juan Diego Cuauhtlatoatzin el 30 de julio de este mismo año. Por cuestiones prácticas, el día fue cambiado para el 31 de julio y se confirmó que el lugar en donde se celebraría la Solemne Ceremonia sería en la Insigne y Nacional Basílica de Nuestra Señora de Guadalupe, y que el Papa en persona vendría a presidirla.

A manera de Conclusión
Nuestro pueblo humilde y sencillo siempre a guardado en la memoria de la tradición y en el recinto de su corazón un profundo respeto y veneración por este gran hombre, elegido por Nuestra Señora de Guadalupe para ser su mensajero, y nunca ha dudado de su santidad.

Después de tantos siglos de intenso, honesto y profundo trabajo, especialmente en estos últimos años; y, además, de la sincera oración, sacrificios y ofrendas de miles de personas que con la sencillez del corazón han elevado sus peticiones a Dios Nuestro Señor y a María Santísima de Guadalupe, para que nos regalaran el don maravilloso de tener a Juan Diego en los altares, canonizado y reconocido como uno de los personajes claves en la historia de la evangelización de América. Juan Diego que ha sido el portador de un mensaje que trasciende fronteras y tiempos, el mensaje de Nuestra Señora de Guadalupe para que, con la aprobación de la Iglesia, se le construyera un templo, donde Ella reconstruiría la vida del ser humano, aquel que con sincero corazón se acercara y se confiara a Ella, ahí escucharía todas las tristezas, dolores, sufrimientos y penas, y lo conduciría por el camino seguro del amor para llevarlo ante “«el verdadero Dios por quien se vive, el Creador de las personas, el Dueño de la cercanía y de la inmediación, el Dueño del cielo, el Dueño de la tierra»;” [19] poniéndolo de manifiesto con todo su amor. María Santísima de Guadalupe es la que le aseguró a su humilde mensajero: “«ten por seguro que mucho lo agradeceré y lo pagaré, que por ello te enriqueceré, te glorificaré»”. [20]

Esto confirma, una vez más, que nuestros indígenas, nuestros antepasados, nuestros abuelos, no nos engañaron, no nos mintieron; el Acontecimiento Guadalupano marcó nuestra historia. Es una verdad total el hecho de que Dios intervine en nuestra vida, en nuestro pueblo, en nuestro corazón; y lo hace por medio de lo más apreciado para Él, su propia Madre, María Santísima de Guadalupe, quien escogió a Juan Diego, un indio humilde y sencillo para ser su fiel mensajero y darnos esta palabra, este aliento lleno de verdad. Santa María de Guadalupe es nuestra Madre, una Madre amorosa que nos ayuda y nos guía hacia su Hijo Jesucristo, el Amor Total. Esto nos lleva al compromiso de ser los primeros en dar un testimonio, por medio de nuestras vidas, nuestras palabras y acciones, de ser verdaderos hijos de Dios y de María Santísima.

Qué el modelo de Santidad de Juan Diego penetre nuestro corazón y nos mueva a acercarnos más al verdadero Dios por quien se vive.

Qué Juan Diego nos ayude a abrazar con mayor profundidad nuestra fe católica, uniéndonos a todos como verdaderos hermanos.

[11] Fidel González Fernández, Eduardo Chávez Sánchez y José Luis Guerrero Rosado, El Encuentro de la Virgen de Guadalupe y Juan Diego, Ed. Porrúa, México 1999, XXXVIII, 564 pp. [42001].
[12] Juan Pablo II, Ecclesia in America, México 22 de enero de 1999, Libreria Editrice Vaticana, Ciudad del Vaticano 1999, No 11, p. 20. El Santo Padre cita literalmente la IV Conferencia General del Episcopado Latinoamericano. Santo Domingo a 12 de Octubre de 1992, 24. Véase también en AAS, 85 (1993) p. 826.
[13] Juan Pablo II, Ecclesia in America, p. 20, No. 11.
[14] Carta del Rector y Cabildo de la Insigne y Nacional Basílica de Santa María de Guadalupe al Cardenal Angelo Sodano, México, D. F., a 21 de agosto de 2001, en Archivo de la Causa de Canonización del Beato Juan Diego, s. f.
[15] Episcopado Mexicano, El Acontecimiento Guadalupano hoy En el XXV Aniversario de la Dedicación de la actual Basílica de Guadalupe y el traslado de la Sagrada Imagen, México, D. F., 12 de octubre de 2001, No. 3.
[16] Episcopado Mexicano, El Acontecimiento Guadalupano hoy, No. 9.
[17] Episcopado Mexicano, El Acontecimiento Guadalupano hoy. No. 11.
[18] Congregatio de Causis Sanctorum, Canonizationis Beati Ionnis Didaci Cuautlatoatzin, viri laici (1474-1548) Relatio et Vota, Congressus Peculiaris super Miro, 11 de mayo de 2001, Mexicana, P. N. 1408, Tip. Guerra, Roma 2001.
[19] Antonio Valeriano, Nican Mopohua, vv. 26-27.
[20] Antonio Valeriano, Nican Mopohua, vv. 34-35

 

Notas

[1] Fernando de Alva Ixtlilxóchitl, Nican Motecpana, ca. 1590, en Lasso de la Vega, Luis, Huei Tlamahvicoltica…, Imp. Juan Ruyz, México 1649.
[2] Fernando de Alva Ixtlilxóchitl, Nican Motecpana.
[3] Cfr. «Testimonio de Marcos Pacheco», en Informaciones Jurídicas de 1666, f. 12v.
[4] Cayetano de Cabrera y Quintero, Escudo de Armas, Imp. del Real, México 1746, p. 345, No. 682.
[5] Positio, Doc XIII, 119
[6] Carta de la Sagrada Congregación para la Causa de los Santos al Cardenal, Don Ernesto Corripio Ahumada, 8 junio 1982, Prot. N. 14 08-3 /1982.
[7] Joel Romero Salinas, Juan Diego, su peregrinar a los altares, Ed. Paulinas, México 1992, p. 54.
[8] Cfr. Relatio et Vota del Consultores Históricos del 30 enero 1990, y de los Consultores Teólogos del 30 marzo 1990.
[9] Cayetano de Cabrera y Quintero, Escudo de Armas, Imp. del Real, México 1746, p. 345, No. 682.
[10] AAS, LXXXII (1990), pp. 853-855.

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Fuente: Insigne y Nacional Basílica de Guadalupe

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La Medalla Milagrosa. Las apariciones de la Virgen a sor Catalina Labouré. La medalla y su difusión por el mundo.

[Estampa de Santa Catalina Labouré]PRIMEROS DÍAS DE SOR CATALINA

Nacida Sor Catalina Labouré, con lo mejor del año (mayo) de 1806, fue toda su vida sencilla y aromosa flor: galardonada en sus días con abundante rocío del Cielo.

Tierna devoción a María, su aliento de toda hora. Muy niña (9 años) perdió a su madre. Fue entonces, cuando una criada de la granja la sorprendió encaramada sobre una mesa, y abrazando con todo el poder de sus, aún débiles brazos, a una imagen de la Señora.

La iglesia parroquial de Moutiers -Saint Jean- fue testigo de sus anhelos eucarísticos. Desde el día de su primera Comunión (1818) se hizo “mística de todo en todo”, -cual decía con donaire su buena hermana Tonina.

Y se le echaba de ver su inclinación a las cosas de Dios por su afán de visitar a las Hijas de la Caridad; y más que en otra cosa alguna, en su diligencia por acudir a los oficios divinos.

Por un sueño vino en conocimiento de su particular vocación. Consistió éste en la aparición de un anciano sacerdote que le habló en estos términos: “ahora huyes de mí, hija mía; día vendrá, cuando tengas a gran contento, ser mía. Sus designios tiene Dios sobre ti. No lo olvides”.

El párroco de Chatillón la descifró el sueño de este modo: “no abrigues la menor duda; no era otro ese anciano, sino S. Vicente de Paúl, quien te quiere para Hija de la Caridad”. Ella misma así lo confirmó, reconociendo al anciano del sueño en un cuadro, que del Santo tenían las Hermanas de Chatillón.

Por dos años hubo de luchar con el ingenuo rigor de su padre; para, al fin, ingresar el 21 del mes de abril de 1830 en el Noviciado de las Hijas de la Caridad en París.

SOR CATALINA HIJA DE LA CARIDAD

Ya en el Noviciado, comenzó a gozar favores extraordinarios del Cielo. Se le ponía el Señor a ojos vistas en el Sacramento del Amor. Una sola vez se le ocultó; cuando ella pensó engañarse en aquello que veía.

Se celebraban por aquellos días las solemnidades que precedieron a la apoteosis del humilde S. Vicente de Paúl por las calles de París con motivo de la translación de sus gloriosas reliquias; y dice la Hermana que halló en todo tanta dicha y contento, que para ella ya no quedaba mas que pedir ni esperar en este mundo. Recibió del Santo Patriarca certeras enseñanzas y seguridades muy completas para sus dos Comunidades.

APARICIONES

Mas, entre todos estos favores, llevan la primacía en el conocimiento del pueblo cristiano, aquellos que le hizo la Reina del Cielo, y que vamos a referir.

La noche del 18 de junio del dicho año, 1830, fue la escogida por la Virgen Santísima para hacer entrega de sus cartas credenciales a la Venerable Hermana.

Para detalles, nadie como la propia Sor Catalina, quién así lo describe: Era tanto mi deseo de ver a la Virgen, que me acosté con la confianza de que San Vicente había de conseguírmelo de la Señora. Serían no más que las once y media de la noche. cuando oí que me llamaban: “Hermana. Hermana, Hermana”. Desperté; miré del lado por donde la voz venía. Corrí la cortina; y vi a un niño, como de cinco años que vestía de blanco; y así me dijo: “Ven a la capilla, que allí te espera la Virgen”. Tranquilizada por él, dime prisa en vestirme; y le seguí… No pequeña fue mi sorpresa, viéndolo todo iluminado; mas esta mi sorpresa creció de punto ante la claridad de la capilla. Recordábame ésta la misa de Navidad. Sin embargo, por ningún lado se echaba de ver la presencia de la Virgen.

[La virgen se ofrece sentada a Catalina]Arrodillada, hacíaseme largo el tiempo de espera. Acrecíalo el temor de verme descubierta. Llegó la hora. Y el niño me previno con estas palabras: “Mira, ahí tienes a la Virgen Santísima”. Noté como un roce de sedas que se dirigía al lado del Evangelio, a un sillón que allí había. Era la Virgen, quien se me ofrecía sentada. Creo imposible describir cuanto veía y ocurría en mi: algo así como un temor de verme engañada; y de que aquella a quien yo veía, no fuera la Santísima Virgen. Mas, el ángel de mi guarda -que no era otro el niño- me increpó un tanto severo y sin más dudar, me arrodillé junta a Ella y puse mis manos en su regazo”

Y allí, mano a mano, como de Madre a hija, “quiero, hija mía, me dijo, nombrarte por mi embajadora. Sufrirás no poco; mas vencerás, pensando ser todo para la gloria de Dios. Con sencillez y confianza di cuanto entiendas y veas”. Prudente la Hermana, pidió prendas de cuanto había visto y oído. Prenda que la Señora le dio cumplidas. Profetizó la Hermana. Presto y cuando menos se esperaba, tuvieron sus profecías cabal cumplimiento.

En estas se hallaba el asunto, que acreditaba la misión de Sor Catalina Labouré, cuando la Virgen María tuvo por bien dejarse ver otra vez en la tarde del 27 de noviembre del mismo año.

Demos la palabra a Sor Catalina: Vi a la Virgen Santísima en todo el esplendor de su belleza. Indecible al labio humano. . . . Bañada de luz su figura. Asentaba los pies sobre una media esfera… En sus manos, a la altura del pecho, otra esfera más pequeña. Alzados los ojos al Cielo, noté cómo sus dedos tenían anillos, de los cuales brotaban pequeños haces de luz…. Viendo lo cual, oí una voz que así me dijo: “Figura el globo al mundo entero y a todos y cada uno de los mortales.” “Son los rayos símbolo de cuantas gracias concedo a quienes me las piden”.

Gozaba la Hermana con lo ya visto, cuando al punto – prosigue la misma- hízose en torno de la Virgen Santísima a modo de óvalo con estas palabras, en caracteres de oro: “¡Oh María sin pecado concebida, rogad por nosotros que recurrimos a Vos!”

Volvióse la visión y notó la Hermana una letra M y sobre ésta una Cruz descansando en una barra. Debajo de lo anterior, el Corazón de Jesús coronado de espinas y el de María atravesado con una espada, Y todo ello, circundado con doce estrellas. Se dejó oír al mismo tiempo una voz, que así decía: “Acuñad una medalla según el modelo. Cuantos la lleven consigo, recibirán gracias sin cuento… Llevadla con entera confianza.”

DIFUSIÓN PRODIGIOSA

A toda luz resulta claro que Sor Labouré, no de menguados ánimos, sintiera vivos deseos de ver acuñada la medalla. Le salió al paso la fría prudencia de su director, el P. Aladel, C.M. Y ésta, junto con otras circunstancias, dieron no poco que sufrir a la Hermana. Acuñada, por fin, la Medalla en 1832, hízose luego dueña del mundo entero. El pueblo cristiano, a vista de tanta enfermedad ahuyentada, de tanto mal hábito quebrantado, y virtudes adquiridas; de tanto peligro alejado y bendiciones obtenidas por la Santa Medalla, dio en llamarla Milagrosa. Nombre que ostenta con primacía sobre todo otro objeto de devoción.

Papas y reyes; grandes y pequeños de todas las edades, la proclaman de entonces acá la Medalla de María Milagrosa. Se cumplió así el anhelo de Sor Catalina: “Por la Medalla será María la Reina del universo.”

La medalla:

[Anverso y reverso de la medalla Milagrosa]El mensaje principal de estas apariciones ocurridas el 18 de julio y el 27 de noviembre de dicho año fue presentar al mundo una medalla en que la Virgen aparece como Inmaculada, Reina, Corredentora y Medianera de las gracias.

La Santísima Virgen en persona presentó a Sor Catalina el modelo de esta medalla:


“Haz acuñar una medalla conforme a este modelo. Las personas que la llevan con confianza recibirán abundantes gracias”.

Miremos la Medalla y descubramos en sus dos caras que se complementan el Mensaje esencial del Misterio de la salvación.

ANVERSO DE LA MEDALLA

María Inmaculada, Madre de los hombres.
María, mensajera, de la ternura de Dios, se muestra en pie.
Viene hacia nosotros con las manos abiertas y en actitud de acogida.
María es la sin pecado. Por eso aplasta la cabeza de la serpiente.
Se lee una oración “Oh María sin pecado concebida rogad por nosotros que recurrimos a vos”.
Nos da a conocer que es la Inmaculada Concepción.

REVERSO DE LA MEDALLA

El proyecto de amor de Dios hacia los hombres.

La M coronada por la cruz: María esta íntimamente unida al misterio de la Pasión y de la Cruz de su Hijo, desde el Pesebre hasta el Calvario.

Dos corazones: el de Jesús y el de María. Representan la fuerza del amor que llega hasta la entrega total. María entró plenamente en ese Misterio de Amor de nuestra redención.

Doce estrellas: Jesús estableció su Iglesia sobre el fundamento de Pedro y sus Apóstoles.


María Estrella de la Evangelización.
Los fieles la llaman “Medalla Milagrosa” proclamando así que es un signo, el signo de la protección maternal de María.

Oraciones:

ORACIÓN DE CONSAGRACIÓN
A LA MILAGROSA

Postrado ante vuestro acatamiento, ¡Oh Virgen de la Medalla Milagrosa!, y después de saludaros en el augusto misterio de vuestra concepción sin mancha, os elijo, desde ahora para siempre, por mi Madre, Abogada, Reina y Señora de todas mis acciones y Protectora ante la majestad de Dios. Yo os prometo, virgen purísima, no olvidaros jamás, ni vuestro culto ni los intereses de vuestra gloria, a la vez que os prometo también promover en los que me rodean vuestro amor. Recibidme, Madre tierna, desde este momento y sed para mí el refugio en esta vida y el sostén a la hora de la muerte. Amén.

PARA OBTENER UNA GRACIA ESPECIAL
¡Oh María, consuelo de cuantos os invocan!. Escuchad benigna la confiada oración que en mi necesidad elevo al trono de vuestra misericordia. ¿A quién podré recurrir mejor que a Vos, Virgen bendita, que sólo respiráis dignidad y clemencia, que dueña de todos los bienes de Dios, sólo pensáis en difundirlos en torno vuestro? Sed pues mi amparo, mi esperanza en esta ocasión; y ya que devotamente pende de mi cuello la Medalla Milagrosa, prenda inestimable de vuestro amor, concededme, Madre Inmaculada, concededme la gracia que con tanta insistencia os pido.

__________

PARA OBTENER LA CONVERSIÓN DE UN PECADOR
¡Oh Virgen Inmaculada, verdadera escala por donde pueden los pecadores llegar al reino de Dios! Mostraos tal en la conversión de este infeliz que eficazmente encomendamos a vuestro patrocinio; iluminad su inteligencia con los rayos de luz divina que proyecta vuestra Medalla, para que conozca la vida peligrosa que arrastra, la inmensa desventura en que vive alejado de Dios y el terrible castigo que le espera; y, sobre todo, dejad sentir vuestra influencia sobre su corazón para que llore la ingratitud con que mira a Dios, su Padre amoroso, y a Vos, su tierna y cariñosa Madre. Tendedle vuestra mano ¡oh Virgen Purísima! arrancadle del cautiverio del pecado, sacadle de las tinieblas en que yace y conducidle al reino de la luz, de la paz y de la divina gracia.

__________ PARA OBTENER LA CURACIÓN DE UN ENFERMO
¡Oh María, sin pecado concebida, cuya inmensa bondad y tierna misericordia no excluye el alivio de este amargo fruto de la culpa que se llama enfermedad de la cual es con frecuencia víctima nuestro miserable cuerpo! ¡Oh Madre piadosa, a quien la Iglesia llama confiada ¡Salud de los enfermos! Aquí me tenéis implorando vuestro favor. Lo que tantos afligidos obtenían por la palabra de vuestro Hijo Jesús, obténgalo este querido enfermo, que os recomiendo, mediante la aplicación de vuestra Medalla. Que su eficacia, tantas veces probada y reconocida en todo el mundo, se manifieste una vez más: para que cuantos seamos testigos de este nuevo favor vuestro, podamos exclamar agradecidos: La Medalla Milagrosa le ha curado.

__________PARA DAR GRACIAS POR UN FAVOR RECIBIDO
¡Oh dulce y gloriosísima Virgen María! He dirigido mis humildes súplicas a vuestro trono, y he conocido por experiencia que nunca se os invoca en vano; que vuestros ojos miran complacidos a quien en vuestra presencia se postra; que vuestros oídos están atentos a nuestras plegarias; que vuestras manos vierten bendiciones a torrentes sobre el mundo entero, y en particular sobre los que llevan con confianza la Medalla Milagrosa. ¿Cómo pagaros, Madre Inmaculada, tanto favor? De ningún modo mejor que proclamando vuestra bondad y difundiendo por todas partes vuestra bendita Medalla, como me propongo hacerlo desde este día en testimonio de mi agradecimiento y de mi amor. Dadme gracia, Madre mía, para llevarlo a cabo.

__________ ORACIÓN DE JUAN PABLO IIDios te salve, María, llena eres de gracia, el Señor es contigo, bendita tú eres entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte Amén.

Oh María sin pecado concebida, ruega por nosotros que recurrimos a Vos. Ésta es la oración que tú inspiraste, oh María, a santa Catalina Labouré, y esta invocación, grabada en la medalla la llevan y pronuncian ahora muchos fieles por el mundo entero. ¡Bendita tú entre todas las mujeres! ¡Bienaventurada tú que has creído! ¡El Poderoso ha hecho maravillas en ti! ¡La maravilla de tu maternidad divina! Y con vistas a ésta, ¡la maravilla de tu Inmaculada Concepción! ¡La maravilla de tu fiat! ¡Has sido asociada tan íntimamente a toda la obra de nuestra redención, has sido asociada a la cruz de nuestro Salvador!

Tu corazón fue traspasado junto con su Corazón. Y ahora, en la gloria de tu Hijo, no cesas de interceder por nosotros, pobres pecadores. Velas sobre la Iglesia de la que eres Madre. Velas sobre cada uno de tus hijos. Obtienes de Dios para nosotros todas esas gracias que simbolizan los rayos de luz que irradian de tus manos abiertas. Con la única condición de que nos atrevemos a pedírtelas, de que nos acerquemos a ti con la confianza, osadía y sencillez de un niño. Y precisamente así nos encaminas sin cesar a tu Divino Hijo.

Te consagramos nuestras fuerzas y disponibilidad para estar al servicio del designio de salvación actuado por tu Hijo. Te pedimos que por medio del Espíritu Santo la fe se arraigue y consolide en todo el pueblo cristiano, que la comunión supere todos los gérmenes de división que la esperanza cobre nueva vida en los que están desalentados. Te pedimos por los que padecen pruebas particulares, físicas o morales, por los que están tentados de infidelidad, por los que son zarandeados por la duda de un clima de incredulidad, y también por los que padecen persecución a causa de su fe.

Te confiamos el apostolado de los laicos, el ministerio de los sacerdotes, el testimonio de las religiosas.

Dios te salve, María, llena eres de gracia, el Señor es contigo, bendita tú eres entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.

Novena:

ORACIÓN PREPARATORIA

Virgen y Madre Inmaculada, mira con ojos misericordiosos al hijo que viene a Ti, lleno de confianza y amor, a implorar tu maternal protección, y a darte gracias por el gran don celestial de tu bendita Medalla Milagrosa.

Creo y espero en tu Medalla, Madre mía del Cielo, y la amo con todo mi corazón, y tengo la plena seguridad de que no me veré desatendido. Amén.

DÍA PRIMERO  Comenzar con la oración preparatoria.

En una medianoche iluminada con luz celeste como de Nochebuena -la del 18 de julio de 1830- aparecióse por primera vez la Virgen Santísima a Santa Catalina Labouré, Hija de la Caridad de San Vicente de Paúl.

Y le habló a la santa de las desgracias y calamidades del mundo con tanta pena y compasión que se le anudaba la voz en la garganta y le saltaban las lágrimas de los ojos.

¡Cómo nos ama nuestra Madre del Cielo! ¡Cómo siente las penas de cada uno de sus hijos! Que tú recuerdo y tu medalla, Virgen Milagrosa, sean alivio y consuelo de todos los que sufren y lloran en desamparo.

ORACIONES FINALES- Después de unos momentos de pausa para meditar el punto leído y pedir la gracia o gracias que se deseen alcanzar en esta Novena, se terminará rezando:

Acordaos, ¡oh piadosísima Virgen María!, que jamás se ha oído decir que ninguno de los que han acudido a vuestra protección, implorando vuestro auxilio, haya sido desamparado. Animado por esta confianza, a Vos acudo, oh Madre, Virgen de las vírgenes, y gimiendo bajo el peso de mis pecados me atrevo a comparecer ante Vos. Oh madre de Dios, no desechéis mis súplicas, antes bien, escuchadlas y acogedlas benignamente. Amén.

Rezar tres avemarías con la jaculatoria: OH MARÍA, SIN PECADO CONCEBIDA, ROGAD POR NOSOTROS QUE RECURRIMOS A VOS.

__________DÍA SEGUNDO Comenzar con la oración preparatoria.


En su primera aparición, la Virgen Milagrosa enseñó a Santa Catalina la manera como había de portarse en las penas y tribulaciones que se avecinaban.

“Venid al pie de este altar -decíale la celestial Señora-, aquí se distribuirán las gracias sobre cuantas personas las pidan con confianza y fervor, sobre grandes y pequeños.”

Que la Virgen de la santa medalla y Jesús del sagrario sean siempre luz, fortaleza y guía de nuestra vida.

Meditar y terminar con las oraciones finales.

__________DÍA TERCERO  Comenzar con la oración preparatoria.

En sus confidencias díjole la Virgen Milagrosa a Sor Catalina: “Acontecerán no pequeñas calamidades. El peligro será grande. Llegará un momento en que todo se creerá perdido. Entonces yo estaré con vosotros: tened confianza…”

Refugiémonos en esta confianza, fuertemente apoyada en las seguridades que de su presencia y de su protección nos da la Virgen Milagrosa. Y en las horas malas y en los trances difíciles no cesemos de invocarla: “Auxilio de los cristianos, rogad por nosotros”.

Meditar y terminar con las oraciones finales.

__________DÍA CUARTO Comenzar con la oración preparatoria.

En la tarde del 27 de noviembre de 1830, baja otra vez del Cielo la Santísima Virgen para manifestarse a Santa Catalina Labouré.

De pie entre resplandores de gloria, tiene en sus manos una pequeña esfera y aparece en actitud extática, como de profunda oración. Después, sin dejar de apretar la esfera contra su pecho, mira a Sor Catalina para decirle: “Esta esfera representa al mundo entero.., y a cada persona en particular”.
Como el hijo pequeño en brazos de su madre, así estamos nosotros en el regazo de María, muy junto a su Corazón Inmaculada. ¿Podría encontrarse un sitio más seguro?.

Meditar y terminar con las oraciones finales.

__________DÍA QUINTO Comenzar con la oración preparatoria.

De las manos de María Milagrosa, como de una fuente luminosa, brotaban en cascada los rayos de luz. Y la Virgen explicó: “Es el símbolo de las gracias que Yo derramo sobre cuantas personas me las piden”, haciéndome comprender -añade Santa Catalina- lo mucho que le agradan las súplicas que se le hacen, y la liberalidad con que las atiende.

La Virgen Milagrosa es la Madre de la divina gracia que quiere confirmar y afianzar nuestra fe en su omnipotente y universal mediación. ¿Por qué, pues, no acudir a Ella en todas nuestras necesidades?.

Meditar y terminar con las oraciones finales.

__________DÍA SEXTO Comenzar con la oración preparatoria.

Como marco “¡Oh María, sin pecado concebida, rogad por nosotros que recurrimos a Vos!”.

Y enseguida oyó una voz que recomendaba llevar la medalla y repetir a menudo aquella oración-jaculatoria, y prometía gracias especiales a los que así lo hiciesen.

¿Dejaremos nosotros de hacerlo?. Sería imperdonable dejar de utilizar un medio tan fácil de aseguramos en todo momento el favor de la Santísima Virgen.

Meditar y terminar con las oraciones finales.

__________DÍA SÉPTIMO  Comenzar con la oración preparatoria.

Nuestra Señora ordenó a Sor Catalina que fuera acuñada una medalla según el modelo que Ella misma le había diseñado.

Después le dijo: “Cuantas personas la lleven, recibirán grandes gracias que serán más abundantes de llevarla al cuello y con confianza”.

Esta es la Gran Promesa de la Medalla Milagrosa. Agradezcámosle tanta bondad, y escudemos siempre nuestro pecho con la medalla que es prenda segura de la protección de María.


Meditar y terminar con las oraciones finales.

__________DÍA OCTAVO Comenzar con la oración preparatoria.

Fueron tantos y tan portentosos los milagros obrados por doquier por la nueva medalla (conversiones de pecadores obstinados, curación de enfermos desahuciados, hechos maravillosos de todas clases) que la voz popular empezó a denominarla con el sobrenombre de la medalla de los milagros, la medalla milagrosa; y con este apellido glorioso se ha propagado rápidamente por todo el mundo.

Deseosos de contribuir también nosotros a la mayor gloria de Dios y honor de su Madre Santísima, seamos desde este día apóstoles de su milagrosa medalla.

Meditar y terminar con las oraciones finales.

__________DÍA NOVENO Comenzar con la oración preparatoria.

Las apariciones de la Virgen de la Medalla Milagrosa constituyen indudablemente una de las pruebas más exquisitas de su amor maternal y misericordioso.

Amemos a quien tanto nos amó y nos ama. “Si amo a María -decía San Juan Bérchmans- tengo asegurada mi eterna salvación”.

Como su feliz vidente y confidente, Santa Catalina Labouré, pidámosle cada día a Nuestra Señora, la gracia de su amor y de su devoción.

Meditar y terminar con las oraciones finales.

Fuente.

http://www.devocionario.com

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NUESTRA SEÑORA
DEL PERPETUO SOCORRO


1. ORACIONES

Páginas: 1. Oraciones | 2. Novena | 3. Novena del Milagro I
4.
Novena del Milagro II | 5. Novena del Milagro III
6. Triduo | 7. Significado de la imagen

 

 [Nuestra Señora del Perpetuo Socorro]

 

ORACIÓN I

¡Santísima Virgen María, que para inspirarme confianza habéis querido llamaros Madre del Perpetuo Socorro! Yo os suplico me socorráis en todo tiempo y en todo lugar; en mis tentaciones, después de mis caídas, en mis dificultades, en todas las miserias de la vida y, sobre todo, en el trance de la muerte. Concédeme, ¡oh amorosa Madre!, el pensamiento y la costumbre de recurrir siempre a Vos; porque estoy cierto de que, si soy fiel en invocaros, Vos seréis fiel en socorrerme. Alcanzadme, pues, la gracia de acudir a Vos sin cesar con la confianza de un hijo, a fin de que obtenga vuestro perpetuo socorro y la perseverancia final. Bendecidme y rogad por mí ahora y en la hora de mi muerte. Así sea.

¡Oh Madre del Perpetuo Socorro! Rogad a Jesús por mí, y salvadme.

 

ORACIÓN II

¡Oh Madre del Perpetuo Socorro!, en cuyos brazos el mismo Niño Jesús parece buscar seguro refugio; ya que ese mismo Dios hecho Hijo tuyo como tierna Madre lo estrechas contra tu pecho y sujetas sus manos con tu diestra, no permitas, Señora, que ese mismo Jesús ofendido por nuestras culpas, descargue sobre el mundo el brazo de su irritada justicia; sé tú nuestra poderosa Medianera y Abogada, y detenga tu maternal socorro los castigos que hemos merecido. En especial, Madre mía, concédeme la gracia que te pido.

ORACIÓN III

Santísima y siempre pura Virgen María, Madre de Jesucristo, Reina del mundo y Señora de todo lo creado; que a ninguno abandonas, a ninguno desprecias ni dejas desconsolado a quien recurre a Ti con corazón humilde y puro. No me deseches por mis gravísimos e innumerables pecados, no me abandones por mis muchas iniquidades, ni por la dureza e inmundicia de mi corazón me prives de tu gracia y de tu amor, pues soy tu hijo. Escucha a este pecador que confía en tu misericordia y piedad: socórreme, piadosísima Madre del Perpetuo Socorro, de tu querido Hijo, omnipotente Dios y Señor nuestro Jesucristo, la indulgencia y la remisión de todos mis pecados y la gracia de tu amor y temor, la salud y la castidad y el verme libre de todos los peligros de alma y cuerpo. En los últimos momentos de mi vida, sé mi piadosa auxiliadora y libra mi alma de las eternas penas y de todo mal, así como las almas de mis padres, familiares, amigos y bienhechores, y las de todos los fieles vivos y difuntos, con el auxilio de Aquel que por espacio de nueve meses llevaste en tu purísimo seno y con tus manos reclinaste en el pesebre, tu Hijo y Señor nuestro Jesucristo, que es bendito por los siglos de los siglos. Amén.

ORACIÓN IV

Oh Madre del Perpetuo Socorro, concédeme la gracia de que pueda siempre invocar tu bellísimo nombre ya que él es el Socorro del que vive y Esperanza del que muere. Ah María dulcísima, María de los pequeños y olvidados, haz que tu nombre sea de hoy en adelante el aliento de mi vida. Cada vez que te llame, Madre mía, apresúrate a socorrerme, pues, en todas mis tentaciones, y en todas mis necesidades propongo no dejar de invocarte diciendo y repitiendo: María, María, Madre Mía.

Oh qué consuelo, qué dulzura, qué confianza, qué ternura siente todo mi ser con sólo repetir tu nombre y pensar en ti, Madre Mía. Bendigo y doy gracias a Dios que te ha dado para bien nuestro ese nombre tan dulce, tan amable y bello. Mas no me contento con pronunciar tu bendito nombre, quiero pronunciarlo con amor, quiero que el amor me recuerde que siempre debo acudir a ti, Madre del Perpetuo Socorro.

Fuente: Devocionario Católico.

Enlace: http://www.devocionario.com/maria/socorro_1.html


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Apariciones en Medjugorje el 24 de junio del año 1981

http://www.medjugorje.ws/es/

Las apariciones de Medjugorje comenzaron el 24 de junio de 1981. A eso de las 6 pm, cuando seis jóvenes – Ivanka Ivanković, Mirjana Dragicevic, Vicka Ivankovic, Ivan Dragicevic, Ivan Ivankovic y Milka Pavlovic, vieron en la colina llamada Crnica, varios cientos de metros sobre el lugar llamado Podbrdo, una mujer joven con un niño en sus brazos, que les dio una señal con la mano al acercarse. Sorprendido y asustado, no se acercan a ella.

Al día siguiente, 25 de junio de 1981, al mismo tiempo, cuatro de ellos: Ivanka Ivankovic, Mirjana Dragicevic, Vicka Ivankovic y Ivan Dragicevic, se sintieron fuertemente atraídos hacia el lugar donde habían visto a la persona el día anterior, que habían reconocido como Nuestra Señora. Marija Pavlovic y Jakov Colo, se unieron a ellos. Se formó el grupo de los videntes. Ellos oraron y hablaban con la Virgen. Por eso 25 de junio se celebra el aniversario de las apariciones. Según el testimonio de los videntes, a partir de ese día, tuvieron apariciones diarias, juntos o por separado, dondequiera que estuvieran. Milka Pavlovic e Ivan Ivankovic nunca vieron a la Virgen de nuevo.

Atraído por las apariciones de la Virgen, el pueblo – los parroquianos primero y luego de otros pueblos y de todas partes del mundo – comenzó a reunirse allí ya orar.

Gracias a las apariciones de la Virgen, Medjugorje – una parroquia de pueblo sencillo – se convirtió en un lugar de encuentro para una multitud de peregrinos de todo el mundo (en los primeros 20 años, más de 20 millones), y uno de los mayores centros de oración en el mundo , comparable con Lourdes y Fátima. Innumerables testigos dicen que, precisamente en este lugar, han encontrado la fe y la paz.

Los parroquianos y los peregrinos tienen que ser testigos de las apariciones y mensajes de la Virgen, primero, y luego, junto con los videntes, unirse a ella en la realización del plan de la conversión del mundo y su reconciliación con Dios.

Medjugorje: Secretos, mensajes, vocaciones, rezos, confesiones y comisiones

Extracto de una charla de Mons. Ratko Peric Obispo de Mostar-Duvno, Bosnia-Herzegovina dada el 17 de febrero de 2004.

Medjugorje es una parroquia de la Diócesis de Mostar-Duvno en Bosnia-Herzegovina, con una población de cerca de 4.000 personas, que ha sido confiada al cuidado pastoral de los padres franciscanos.

Del 24 de junio de 1981 en adelante, algunos acontecimientos han sido atribuidos por mucha gente – incluidos algunos sacerdotes franciscanos – a supuestas apariciones de la Virgen Maria, que se habría presentado como la “Reina de la Paz”.

I. ¿CUÁNTOS SON LOS SUPUESTOS VIDENTES Y VISIONES?

1. Vicka Ivankovic, nacida el 3 de septiembre de 1964 en la parroquia de Medjugorje, ha estado recibiendo muy a menudo “apariciones” las que comenzaron el 24 de junio de 1981. Si bien hubo pausas también ha habido días con hasta diez “visiones”. Vicka se casó con Mario Mijatoviæ en el 2002 y ahora tiene un hijo y vive en la vecina parroquia de Gradina.

¿Cuántas “visiones” ha tenido hasta ahora?

Según un simple cálculo, serían 8,270. Durante los primeros años estas “apariciones” coincidieron con las que tuvieron los otros “videntes”. Pero luego ella las siguió teniendo sola, generalmente por la tarde, independientemente de donde se encontrara; parecería que estuvieran programadas.

2. Marija Pavlovic, nacida el 1 de abril de 1965 en la parroquia de Medjugorje, comenzó a tener visiones a partir del 25 de junio de 1981, segundo día de las “apariciones”, que continúan hasta el momento. En 1993 se casó con Paolo Lunetti, italiano, tiene tres hijos y vive en Monza, cerca de Milán, Italia.

Cuántas “visiones” ha tenido hasta ahora?

Alrededor de 8.270; algunas conjuntamente con los otros videntes y otras separadamente. Las “apariciones” no se identifican especialmente con Medjugorje sino más bien con las personas, ya que dichas apariciones se repiten en los distintos lugares donde las personas concernidas están.

3. Ivan Dragiæevic, nacido en Mostar el 25 de mayo de 1965, ha tenido a diario “apariciones” desde el 24 de junio de 1981. Se casó en 1994 con la ex-Miss Massachusetts, Loreen Murphy, y tiene cuatro hijos. Vive con su familia parte del año en Boston y el resto del año en Medjugorje.

Cuántas “visiones” ha tenido hasta ahora?

Cerca de 8.270. Algunas conjuntamente con los otros videntes y otras separadamente.

4. Mirjana Dragicevic, nacida en Sarajevo el 18 de marzo de 1965, ha tenido “visiones” desde el 24 de junio de 1981. Su última visión regular fue en la Navidad de 1982. Desde ese día en adelante ha recibido una “aparición” una vez al año – el día de su cumpleaños – el 18 de marzo. Además, a partir del 2 de agosto de 1987, cada segundo día del mes, oye la voz de Nuestra Señora y a veces la ve. En total serían 17 años en los que ella oye o ve a Nuestra Señora. Mirjana se casó con Marko Soldo en 1989 y tiene dos hijos. Ahora está viviendo en Medjugorje.

Cuántas “visiones” ha tenido hasta ahora?

En total serían cerca de 770.

5. Ivanka Ivankovic, nació en la parroquia de Medjugorje el 21 de junio de 1966. Las apariciones se presentaron regularmente desde el 25 de junio de 1981 al 7 de mayo de 1985; ahora tiene una “visión” por año, el 25 de junio, aniversario de las “apariciones”. Se casó con Rajko Elez y tiene tres hijos. Está viviendo actualmente en Medjugorje.

Cuántas “visiones” ha tenido hasta ahora?

Cerca de 1.450 en total.

6. Jakov Èolo, nació el 6 de marzo de 1971 en la parroquia de Medjugorje. Tuvo visiones diarias desde el 25 de junio de 1981 hasta el 12 de septiembre de 1998. Luego ha tenido solamente una “visión” anual – en el día de Navidad. En 1993, se casó con Ana-Lisa Barozzi, Italiana; tienen tres hijos y ahora viven en Medjugorje.

Cuántas “visiones” ha tenido hasta ahora?

Junto con los otros y por separado, alrededor de 6,290.

Nuestra Señora ha estado supuestamente “apareciendo” en forma regular y contemporáneamente dondequiera estén los videntes ya sea en América, o Herzegovina, Italia o en Maynooth. Adicionando todas estas apariciones se llega a un total de 33,320 hasta ahora. No obstante no existe exactitud en cuanto a estas estadísticas; aunque en realidad el número de apariciones no cambian el hecho en sí. La jerarquía eclesiástica, ya sea a nivel diocesano nacional o de la Santa Sede, no ha aceptado una sola de estas apariciones como auténtica.

Ahora comparemos a Medjugorje con dos santuarios marianos reconocidos:

  En Lourdes en 1858, Nuestra Señora se apareció a Bernadette como la “Inmaculada Concepción” 18 veces. La Iglesia aceptó estas apariciones y cuatro años más tarde, en 1862, las declaró auténticas.

  En Fátima en 1917, Nuestra Señora se apareció 6 veces como “Nuestra Señora del Rosario” a los niños pastores de 10 años de edad: Lucia, Francisco y Jacinta. 13 años después, en 1930, la Iglesia aceptó estas apariciones como auténticas.

Tres de los “videntes” de Medjugorje, que dicen tener “apariciones” diarias, viven la mayoría del tiempo fuera de Medjugorje, mientras que los otros tres que viven en Medjugorje, tienen supuestamente solo una “aparición” al año.

II. ¿CUÁNTOS SECRETOS HA COMUNICADO LA SUPUESTA VIRGEN A LOS “VIDENTES”?

Los que tienen “visiones” diarias han recibido nueve secretos, mientras que los que las tienen una vez al año recibieron diez secretos. No está claro si nueve o diez secretos iguales fueron dados y son conocidos por todos los “videntes”, o si cada uno de los “videntes” tiene su propio número de secretos diferentes de los de los otros.

Si hacemos una comparación con las apariciones auténticas, se puede ver que en Lourdes no había secretos para el mundo, mientras que en Fátima se dio un secreto dividido en tres partes. En Medjugorje hasta ahora hay en total 9 ó 10 (o incluso 57 secretos posibles), que han sido divididos entre tres “videntes” que han recibido 10 secretos, y otros tres que han recibido 9 secretos. Hasta el momento no se ha revelado ninguno de estos secretos.

Durante los primeros años se hablaba en tono apocalíptico de una “gran señal” que debía suceder. Sin embargo hasta el día de hoy esta “gran señal” no ha ocurrido, y la expectativa de una señal ha ido disminuyendo.

III. ¿CUÁNTOS SUPUESTOS MENSAJES HA HABIDO?

Todos los “mensajes” de Medjugorje se pueden resumir en cinco mensajes básicos. Sin embargo estos “cinco” son en realidad 14: por la paz, conversión, rezo, ayuno, vigilancia, penitencia, adoración, testimonio, fe, llamado a la santidad, eucaristía, Palabra de Dios, confesión mensual, rosario…

Muchos autores están en desacuerdo sobre cuáles son los cinco que se deben elegir entre los catorce. Autores italianos, franceses y croatas… cada uno tiene su propia interpretación. Es importante mencionar que además de los “mensajes diarios”, hay también “mensajes mensuales especiales” el 25 de cada mes, que son dados a Marija en Italia. Ella los envía a la rectoría de la parroquia de Medjugorje para verificación y después son difundidos en el mundo entero.

Son estos “mensajes” los que se oyen cada domingo en algunas iglesias. La novedad de Medjugorje sería que la “Reina de la Paz”, el 25 de cada mes envía una comunicación especial con el mensaje que dice: “Gracias por haber respondido a mi llamado”. Nuestra Señora agradece a los “videntes” por tener el tiempo, por querer y por dignarse encontrarla y hablar con ella. Según estas palabras, ¿”Nuestra Señora” está sorprendida y agradecida a los “videntes” quienes han respondido a su invitación? ¡Esto es como si los padres agradecieran a sus hijos por haber nacido, o los médicos agradecieran al enfermo por querer recuperar su salud! (Ogledalo Pravde=Speculum Justitiae, Mostar, 2001, pp. 249-250).

IV. ¿CUÁNTAS VOCACIONES ENTRE LOS VIDENTES SON ATRIBUIBLES A LAS “APARICIONES”?

De los seis “videntes” de Medjugorje, ninguno de ellos ha alcanzado una vocación religiosa. Tres de ellos mencionaron que iban a tomar esa vía y dos incluso siguieron esa voz inexplicable, pero con el tiempo todo quedó en nada.

  Ivan Dragicevic se convirtió en un candidato para entrar en la vida religiosa en la provincia franciscana de Herzegovina. En 1981, fue al seminario menor de Visoko donde continuó viendo las “apariciones”. Como no pudo aprobar su examen de repetición, se consideró que posiblemente podría lograr mejores resultados en el seminario menor de Dubrovnik. En Dubrovnik, logró aprobar su examen de repetición y pasar al segundo año, pero no demostró aptitud para el estudio como la que tenía para las “apariciones”, y por lo tanto volvió a su casa en enero de 1983. Al dejar el seminario, Ivan no solo continuó con “apariciones diarias”, sino que comenzó a tratar de imponer de manera inadecuada este fenómeno ante el obispo local Pavao ⁄aniæ, a los fines de que éste aceptara los “mensajes” de Medjugorje. En 1994 se casó con una mujer americana en Boston y así abandonó definitivamente su vocación religiosa (O. P., p. 34).

  Vicka Ivankovic desde el principio demostró entusiasmo hacia la vida religiosa. En septiembre de 1981 confió a un diario italiano que “desearía entrar en un convento y hacerse monja”; pero ello nunca ocurrió. Veinte años más tarde, encontró a un joven hombre de la parroquia vecina de Gradina y se casaron en Medjugorje. Más de dos mil invitados y curiosos asistieron a la fiesta de casamiento. Durante las festividades de la boda, la “vidente” fue a su nueva casa, apartada algunos kilómetros del ruido de la fiesta de casamiento, y con el marido junto a ella tuvo una “visión”. Todo según la rutina y la programación habitual. Luego regresaron a la fiesta de matrimonio.

En relación con la aparente contradicción entre su vocación religiosa y su matrimonio ella dijo: “Nuestra Señora dio a cada uno de nosotros la libertad de elegir. Cada uno puede responder a la vocación que desea. Sin importar el hecho de que ahora esté casada, continuaré difundiendo los mensajes de Nuestra Señora, porque la fe cristiana también se puede testimoniar en el matrimonio.” Si bien ella dijo ser libre de elegir con respecto a su vocación religiosa, pero curiosamente en todo lo referente a “difundir los mensajes de Nuestra Señora” – ella parece tener una obligación.

  Marija Pavlovic. En respuesta a la pregunta de un periodista italiano de por qué ninguno de ellos había decidido hacerse sacerdote o monja, en el año 2001 Marija dio la siguiente explicación: “Durante muchos años pensé que me haría monja. Comencé a visitar un convento y mi deseo de ir allí era muy fuerte. Pero la hermana superiora una vez me dijo: “Marija, si usted desea entrar es bienvenida, pero si el Sr. Obispo decide que usted no debe hablar sobre Medjugorje, tendrá que obedecer”. Desde ese momento comencé a pensar que mi vocación podría ser el atestiguar lo que vi y oí, y que podría encontrar el camino a la santidad fuera del convento” (O. P., p. 28).

Por lo tanto Marija puso fin a su proyecto de entrar en la vida religiosa, pues no podría obedecer al Sr. Obispo si éste decidiera que ella no debería difundir las “apariciones”; teniendo en cuenta que incluso hasta el momento la Iglesia no las ha declarado auténticas. Por consiguiente, decidió buscar el camino hacia la santidad “fuera del convento” y seguir difundiendo las apariciones.

Ninguna obra de Dios. Sin embargo la realidad no fue exactamente así. Marija trató eventualmente de entrar en una comunidad espiritual mixta, donde permaneció durante varios meses. Luego dejó la comunidad dando una explicación escrita que provocó no poco asombro público. Según ella misma escribió, el 8 de marzo de 1987 Nuestra Señora a través de ella , había dicho que esa comunidad era plan de Dios y obra de Dios. No obstante más adelante, cuando decidió casarse y dejó la comunidad escribió una carta con la ayuda de su novio Paolo Lunetti, negando categóricamente haber jamás recibido “mensaje” alguno sobre esa comunidad en la cual había vivido por varios meses (O. P., pp. 30-31).

En 1983, el franciscano Tomislav Vla˚ic. OFM, que era el director espiritual de los “videntes” de Medjugorje, escribió al teólogo suizo Hans Urs von Balthasar: “Los niños han decidido entrar en la vida religiosa, pero están esperando el momento justo que solamente ellos conocen.” (O. P., p. 55). Hoy, el mundo entero sabe que esas declaraciones no eran serias. No todos los “privilegiados” niños de Medjugorje entraron en la vida religiosa, mientras que los que lo intentaron, la abandonaron rápidamente. ?Solo quien es maduro no permite ser enga?ado por “mensajes” irracionales! Aunque creo que es impropio, compararé estas “vocaciones” con las de los dos santuarios marianos más conocidos.

En Lourdes, a los 14 años, Bernardette dijo en una ocasión: “Debo hacerme monja, pero no sé en que orden religiosa. La Virgen santa me dijo esto y yo estoy esperando.” Recibió sus hábitos religiosos en julio de 1866. Aunque estaba enferma, ella permaneció en el convento hasta su muerte el 16 de abril de 1879. El Papa Pio XI la canonizó el día de la Inmaculada Concepción de1933.

En segundo lugar, en Fatima, la vidente Lucia se hizo monja en 1921 y Carmelita descalza en 1948. Los pequeños Francisco y Jacinta murieron siendo niños y fueron ambos beatificados por el Papa Juan Pablo II en Fátima en el año 2000.

Resulta extraño que tres “videntes” que intentaron entrar en la vida religiosa luego renunciaron y se casaron felizmente, recibiendo aún hoy día “apariciones diarias”. Los otros “videntes”, que no trataron de entrar en la vida religiosa, reciben sin embargo una sola “aparición” al año. ¿Se podría considerar esto como una recompensa para los que no trataron de entrar en la vida religiosa?

Una gracia de Dios. Numerosos jóvenes de Herzegovina entraron en el seminario y fueron ordenados sacerdotes, y numerosas mujeres se hicieron monjas (solo en la parroquia de Medjugorje, hay más de 30 sacerdotes y monjas vivos) y nunca tuvieron ninguna aparición, mensaje o encuentro con ningún fenómeno sobrenatural. Es extraño que ninguno de los “videntes” en estos 23 años, que han tenido entre 770 y 8,270 “apariciones”, jamás hayan concretado una vocación religiosa. Además a través de estas revelaciones se exige a veces de manera amenazadora al propio Sr. Obispo ⁄aniæ que reconozca los “mensajes” de Medjugorje como auténticos sin ponerlos en cuestión. Cada vocación religiosa verdadera es una gracia de Dios y una cuestión seria. La manera con la cual las vocaciones religiosas fueron manejadas por los “videntes” demostró ser irresponsable. Parecería más una cuestión de juegos sin fronteras, referentes a números, “visiones”, “mensajes”, “revelaciones”, “secretos” y “señales”” que una revelación auténtica.

V. ¿QUE DEMUESTRAN LOS REZOS Y LAS CONFESIONES?

1. El rezo como contexto. El rezo es un factor importante en las “apariciones” de Medjugorje. Es justamente mientras rezan el Padre Nuestro que en la mayoría de los casos las “apariciones” comienzan para los “videntes”. Incluso dejan de rezar para poder seguir la “aparición” por algunos minutos.

2. Un mensaje para no rezar. El 16 de septiembre de 1981: “La Virgen les dijo que no necesitaban rogar para sí mismos, porque ella los había recompensado de la mejor manera; en cambio, debían rogar por los demás” (O. P., p. 111). – La Virgen bíblica nunca diría que la gente no necesita rogar para sí mismos y que la “recompensa de las apariciones” va a sustituir el rezo personal. Ésta es una enseñanza falsa. Hasta Jesús rogó en primer lugar para sí mismo, luego por sus apóstoles y finalmente por el mundo entero “para que todos sean uno” (Jn 17).

3. Un mensaje para rezar por el Sr. Obispo ⁄anic. El Padre Tomislav Vla˚ic OFM, que en una carta de 1984, se presentó al Papa como “aquel a través del cual la Divina Providencia guía a los videntes de Medjugorje” escribió ese mismo año: “Nuestra Señora ha pedido que en el grupo se ayune con pan y agua dos veces por semana. Luego de tres meses aún continuamos ayunando con pan y agua tres veces por semana. El grupo está ofreciendo la mayoría de sus oraciones por el Sr. Obispo ⁄aniæ para que acepte las apariciones. A menudo ofrecemos nuestra adoración, rosarios y visitas por ese motivo, y rogamos toda la noche por él; ?Dios tendrá en cuenta nuestros rezos y ayunos!.” También construyeron un convento en Medjugorje con cerca de 100 camas, sin pedirle al Sr. Obispo permiso para realizarlo. El Padre Vla˚iæ fue recientemente removido de su papel de guía del grupo de oración luego que durante un retiro en Medjugorje mezcló lo espiritual con el espiritismo.

4. ¿Podía pero no quiso? En una entrevista de 1993, en plena guerra, el “vidente” Jakov dijo: “Nuestra Señora me pidió hoy, como lo ha hecho cada día durante estos últimos doce años, que rece por la paz en ex-Yugoslavia. La Virgen me convenció que podría detener la guerra con mis oraciones…” (O. P., p. 37). – Si esto no fuera tan ingenuo, un creyente normal se preguntaría: ?Si el “vidente” era capaz de detener la guerra en ex-Yugoslavia, entonces por qué no se fue a rogar y ponerle fin? ?Y sin embargo durante la guerra, más de 2 millones de personas fueron desplazadas, más de 200.000 fueron matadas, millares de sitios religiosos y decenas de millares de hogares fueron destruidos, y a continuación nos impusieron el injusto acuerdo de Dayton!

5. ¿Se puede considerar el rezo como prueba? Hay gente dentro de la Iglesia que dice: Si la gente está rogando a Dios, dejémosla entonces ir a Medjugorje, dejémosla hacer sus peregrinajes y que recen. ?Más vale rezar que no rezar, más vale venerar a “Nuestra Señora de Medjugorje” que no venerar a ninguna Virgen! Desde hace 2000 años la Iglesia no ha cesado de enseñar y alentar a los fieles para que rueguen, ayunen, hagan penitencia, se confiesen y se conviertan. No le prohíben a nadie que ruegue a Dios donde quiera. Pero no permite que los “peregrinajes a lugares de apariciones” sean legitimados en las iglesias desde el altar, cuando las mismas no han sido aceptadas como auténticas. La Iglesia hace esto para poder distinguir la verdad de la falsedad, y la doctrina verdadera de la doctrina falsa.

Realmente no es necesario que alguien viaje millares de kilómetros desde Corea o Irlanda hasta Medjugorje para poder rezar un rosario o confesarse. ¡El propio Jesús nos enseña que “cuando oremos, entremos en nuestro aposento y cerrada la puerta, oremos al Padre que está en secreto! (Mt 6:6).

Aquellos que dicen haber viajado a Medjugorje más de treinta veces ¿Realmente prueban que se han convertido? Esto podría ser una verdadera prueba de que no se han convertido (O. P., pp. 229-230). ¡Una persona en verdad convertida nunca se jactaría de esto, sino que lo demostraría por su modo de vivir!

Lo más importante es llevar una vida cristiana y acercarse legítimamente a los sacramentos independientemente de todas estas supuestas apariciones. Esta es la convicción que siempre ha profesado la Iglesia local (O. P., pp. 268-269).

VI. ¿CUÁNTAS VECES INTERVINIERON LAS COMISIONES Y LA IGLESIA?

Hacia fines de junio de 1981, la noticia sensacional de las apariciones de Nuestra Señora a los niños a Medjugorje comenzaron a difundirse. A mediados de agosto del mismo año, el 21 de julio, después de haber hablado con los supuestos videntes en Medjugorje, el Sr. Obispo de Mostar-Duvno, Mons. Pavao ⁄aniæ, en su primera declaración insistió que la pregunta más difícil era determinar si se trataba de una “experiencia subjetiva de los niños o de algo sobrenatural” (O. P., p. 192). Aunque había informado al Papa y a la Santa Sede en varias ocasiones sobre las diversas opiniones con respecto a Medjugorje, el Sr. Obispo pensaba que era necesario crear una comisión diocesana para estudiar los acontecimientos.

A – La Cancillería de la diócesis de Mostar

La Primera Comisión eclesiástica (1982-1984)

El Sr. Obispo ⁄aniæ creó la primera Comisión el 11 de enero de 1982, la cual trabajó hasta 1984 (O. P., p. 43). Ella se compuso de cuatro teólogos, dos sacerdotes diocesanos y 2 religiosos.

Los nuevos descubrimientos del Sr. obispo. Aún no se había reunido la Comisión cuando el 14 de enero de 1982 sucedió algo que marcó definitivamente la posición del Sr. Obispo. Ese día, tres de los “videntes” vinieron a Mostar con un mensaje de Nuestra Señora, según el cual el Sr. Obispo, actuaba con demasiada precipitación al querer retirar a dos pastores asociados franciscanos que estaban causando problemas en Mostar. El Sr. Obispo, que durante toda su vida veneró a Nuestra Señora con dedicaciones y numerosos peregrinajes, al oír que el fenómeno de Medjugorje lo acusaba de desorden irreligioso en relación con las parroquias, que no reconocía en él un hijo fiel de la Iglesia y que defendía a hermanos religiosos desobedientes que obstruían el normal funcionamiento de la Catedral, comenzó a mirar con sospecha los “mensajes” y las “apariciones” de Medjugorje. A pesar de esto, la Comisión comenzó su trabajo.

Una gran señal. La Comisión llevó a cabo tres reuniones con los “videntes”. En 1982 la tercera reunión obtuvo algunos resultados. A pedido del Sr. Obispo la Comisión pidió a los “videntes” que pusieran por escrito en dos copias una descripción de “la gran señal” y cuando esto sucedería. Debían entonces poner sus respuestas en dos sobres y sellarlos. Uno de los sobres sería conservado por ellos mismos, mientras que el otro estaría en la oficina de la cancillería. Cuando ocurriera la “gran señal” los sobres serían abiertos y la verdad verificada. Sin embargo cinco de los “videntes” rechazaron contestar las preguntas porque, según dijeron, Nuestra Señora no se lo permitió. No obstante el seminarista Ivan respondió por escrito a las preguntas declarando incluso que Nuestra Señora no le prohibió responder a dichas preguntas; su respuesta fue más que inadecuada. Un buen número de mentiras y engaños se relacionan con esta “gran señal”, que hasta el día de hoy no ha ocurrido (O. P., pp. 102-108).

La respuesta a la Santa Sede. En noviembre de 1983, la Congregación para la Doctrina de la Fe preguntó al Sr. Obispo si la Comisión había llegado a alguna conclusión. El Sr. Obispo ⁄aniæ escribió sobre lo acontecido en Medjugorje y el asunto de Herzegovina, que envió al Cardinal Josef Ratzinger. En la conclusión puso énfasis sobre la cuestión de las “apariciones”:

¿Vendrán de Dios? – La impresión es que “Nuestra Señora de Medjugorje” ha traído más desorden que el que ya había. Por lo tanto, resulta difícil de aceptar que ello venga de Dios.

¿Será obra del diablo? – También le es difícil comprobar esa hipótesis, aunque la posibilidad ha cruzado su mente.

¿Es todo una broma? – Desde el principio se nota que en algunas ocasiones los niños mintieron. En ciertos casos está claro que lo que dicen es lo que han oído de boca de los franciscanos, especialmente con respecto al “asunto de Herzegovina”. El Sr. Obispo concluye que aguarda el juicio de la Comisión y la cesación de las “apariciones”.

El obispo esperó 17 años y “vió” a Nuestra Señora en el Cielo el 11 de enero del 2000 (el día de su muerte) sin haber visto el fin de las “visiones” de Medjugorje.

La segunda Comisión ampliada (1984-1986)

En 1984 el Sr. Obispo ⁄anic decidió ampliar la primera Comisión. Escribió a todas las facultades de teología de Yugoslavia y solicitó el permiso de algunos superiores religiosos para que sus expertos se unieran a la Comisión. La segunda Comisión se compuso de 15 miembros: 12 sacerdotes y 3 expertos médicos. En total, se reunieron siete veces. La primera vez en Mostar en marzo de 1984, y la séptima vez en la misma ciudad en mayo de 1986, durante la cual la Comisión terminó su trabajo. Los miembros de la Comisión votaron sobre la conclusión siguiente: Non constat de supernaturalitate (11 votos a favor, 2 en contra, 1 a favor ´en nucleo´, y 1 abstención). La Comisión preparó una “declaración” en la cual enumeraron las “aserciones inaceptables” y las “declaraciones extrañas” atribuidas al curioso fenómeno. La Comisión también indicó que otras investigaciones no eran necesarias, ni tampoco se debía retrasar el juicio oficial de la Iglesia. El Sr. Obispo informó oportunamente a la Conferencia Episcopal y a la Santa Sede, y luego al público durante su homilía en Medjugorje en 1987 (O. P., pp. 47-50).

La bien conocida posición negativa que el Sr. Obispo resumió en 28 puntos en 1990, es significativa ya que habla de la naturaleza no-auténtica de estas apariciones (O. P., p. 196). En agosto de 1993 entregó la administración de la diócesis a su sucesor, quien continuó su trabajo a un paso veloz.

B – La Conferencia Episcopal de Yugoslavia

Los Sres. Obispos de Yugoslavia intervinieron dos veces, en 1984 y 1985, y pidieron a los sacerdotes y a los fieles que aguardaran el juicio de la Iglesia con respecto a los acontecimientos de Medjugorje, el cual sería dado después de intensas investigaciones. Por lo tanto, no se pueden organizar peregrinajes como si “la Iglesia hubiera ya dado un juicio positivo” (O. P., p. 193).

La tercera Comisión (1987-1990)

En enero de 1987, siguiendo la sugerencia de la Congregación por la Doctrina de la Fe, el Cardinal Franjo Kuhariæ, presidente de la Conferencia episcopal, y el Sr. Obispo ⁄aniæ hicieron un comunicado oficial común en el cual anunciaron la formación de la tercera Comisión y pidieron a los fieles no organizar peregrinajes motivados “desde arriba” que atribuyeran credibilidad a los acontecimientos de Medjugorje (O. P., p. 196). La Comisión se compuso de 11 sacerdotes (6 religiosos, 5 diocesanos), 4 médicos y psicólogos, y una monja como secretaria. La Comisión se reunió 23 veces en la secretaría de la Conferencia episcopal en Zagreb. La primera vez en abril de 1987 y por tercera-vigésima vez en septiembre de 1990.

Una característica de la tercera Comisión fue que trabajó sobre los resultados y los descubrimientos de las Comisiones anteriores y ex novo. Todo fue realizado bajo juramento y no se hicieron declaraciones para el público. Los resultados de sus esfuerzos a lo largo de cuatro años fueron presentados a los miembros de la Conferencia Episcopal en Zagreb en 1990 la que discutió en cuatro ocasiones la cuestión de las “apariciones”: los días 25 de abril, 9 de octubre y 27 de noviembre 1990. La Declaración sobre Medjugorje fue aceptada por medio de un voto en Zadar el 10 de abril de 1991: 19 obispos votaron a favor de la Declaración, y uno se abstuvo.

La Declaración:

“En la sesión ordinaria de la Conferencia Episcopal de Obispos de Yugoslavia en Zadar, del 9 al 11 de abril de 1991, se adoptó lo siguiente:

Los Sres. Obispos, desde el primer momento, han estado siguiendo los acontecimientos de Medjugorje a través de lo manifestado por la Diócesis de Mostar, la Comisión de Obispos y la Comisión sobre Medjugorje de la Conferencia de Obispos de Yugoslavia.

Basándose en las investigaciones hasta ahora realizadas, no se puede afirmar que dichas apariciones sean revelaciones sobrenaturales.

Sin embargo, teniendo en cuenta que muchos fieles acuden a Medjugorje desde diferentes partes del mundo, inspirados tanto por motivos de fe como por otros varios motivos, requieren en primer lugar la atención y el cuidado pastoral del Sr. Obispo diocesano, y con él también de los otros Obispos, para que en Medjugorje sea promovida una sana devoción a la bienaventurada Virgen María, de acuerdo con la enseñanza de la Iglesia.

Los Obispos también darán instrucciones litúrgico-pastorales apropiadas. Asimismo, continuarán estudiando todos los acontecimientos de Medjugorje a través de las comisiones.

En Zadar, el 10 de abril de 1991.

Los Obispos de Yugoslavia”

La Agresión

En los años que siguieron, Croatia y la Bosnia-Herzegovina fueron víctimas de una agresión terrible. Con la formación de nuevos estados, nuevas Conferencias Episcopales fueron establecidas. A pesar de la Declaración de la Conferencia Episcopal: non constat de supernaturalitate, es decir, que no se puede afirmar que las apariciones o revelaciones que ocurren a Medjugorje sean sobrenaturales, los adherentes a este fenómeno afirman constantemente que está apareciendo “Nuestra Señora”.

La Conferencia Episcopal

A pesar de los numerosos visitantes y curiosos que van a Medjugorje, y de la publicidad masiva acompañada por inspiraciones carismáticas, basándose sobre investigaciones serias, sólidas y expertas tuvo el valor de declarar que no hay prueba que en Medjugorje haya apariciones sobrenaturales. Esto prueba que la Iglesia, incluso en el siglo veinte, sigue siendo “el pilar y el baluarte de la verdad” (1 Tim 3, 15) – (O. P., p. 151).

C – Las intervenciones de la Santa Sede

La Congregación para la Doctrina de la Fe intervino cuatro veces a través de dos de sus secretarios, mientras que el Prefecto, Cardinal Ratzinger, también hizo una intervención importante.

En 1985, Mons. Alberto Bovone pidió a la Secretaría de la Conferencia Episcopal de Italia que no organizara peregrinajes oficiales a Medjugorje.

En 1995, Mons. Tarcisio Bertone escribió en igual sentido al Sr. Obispo de Langres, Mons. Leon Taverdet, y a Mons. Lucien Daloz de Besanzón, Francia, que estaban interesados en saber la posición de la Santa Sede sobre Medjugorje. Finalmente, en 1998, este mismo secretario escribió también a Mons. Gilbert Aubry, Obispo de la isla de la Reunión. Todas estas cartas confirmaron que los peregrinajes, ya sean privados o públicos no están permitidos si presuponen la autenticidad de las apariciones, ya que esto estaría en contradicción con la declaración de la Conferencia Episcopal de Yugoslavia.

El frei erfunden de Ratzinger. En 1998, un Alemán recopiló varias declaraciones que supuestamente fueron hechas por el Santo Padre Juan Pablo II y el Cardenal Prefecto, y las remitió al Vaticano con un memorándum. El Cardinal Ratzinger respondió por escrito el 22 de julio de 1998 diciendo: “la única cosa que puedo decir leyendo las declaraciones sobre Medjugorje atribuidas al Santo Padre y a mi mismo, es que son una completa invención” – frei erfunden – (O. P., p. 283).

CONCLUSIÓN

No solamente esas declaraciones que se atribuyen al Santo Padre y al Cardinal Ratzinger [ahora Papa Benedicto XVI] son una “completa invención”, sino que los numerosos mensajes de Medjugorje atribuidos a Nuestra Señora, también parecerían una completa invención. Si se considera nuestra fe obsequium rationabile – servicio racional a Dios, adoración espiritual verdadera y sana, como es legítimo que sea (Rm 12:1) – ello no puede reducirse a la fantasía privada o la ilusión de cualquier persona (O. P., p. 84). La Iglesia es competente para decirlo. En su nombre, 30 sacerdotes y médicos seleccionados, trabajando juntos en tres Comisiones por 10 años, en más de 30 reuniones, investigaron con respeto y competencia los acontecimientos de Medjugorje y presentaron los resultados del estudio. Y no solamente uno sino veinte obispos declararon con responsabilidad que no existe ninguna prueba que los acontecimientos de Medjugorje conciernan a apariciones o revelaciones sobrenaturales. El creyente que respeta ambos principios: ratio et fides, adhiere a este criterio, convencido que la Iglesia no engaña.

En relación con Medjugorje, hay un auténtico peligro que Nuestra Señora y la Iglesia sean privatizados. La gente podría comenzar a idear una Virgen y una Iglesia según su propio gusto, opinión y engaño: sin someter su razón como creyentes al Magisterio oficial de la Iglesia, sino más bien ejerciendo presión sobre la Iglesia para que siga y reconozca sus fantasías.

Los creyentes ingenuos podrían entonces dejar fácilmente las creencias seguras de la Iglesia para escapar a Medjugorje o seguir a los “videntes” alrededor del mundo, los que gracias a las “apariciones”, tienen buenos hogares y una existencia cómoda; por lo menos eso es lo que dicen los medios de comunicación.

Existen no menos de 6 ó 7 comunidades casi-religiosas, apenas iniciadas o ya establecidas, que se han instalado arbitrariamente en Medjugorje sin el permiso de las autoridades diocesanas locales. ¡Estas comunidades son una muestra de desobediencia a la Iglesia!

Existe un problema en la diócesis de Mostar-Duvno – que en los últimos años se ha prácticamente convertido en un cisma. Por lo menos ocho sacerdotes franciscanos se rebelaron contra la decisión de la Santa Sede de transferir un cierto número de parroquias administradas por ellos a los sacerdotes diocesanos. Dichos sacerdotes han sido echados de la orden franciscana y suspendidos a divinis. A pesar de esto, han ocupado por lo menos cinco parroquias por la fuerza, y continúan ejercitando funciones sagradas. Inválidamente celebran matrimonios, oyen confesiones sin facultades canónicas y administran el sacramento de la confirmación. Hace tres años incluso, invitaron a un diácono de la Iglesia Católica-Vieja que se presentó falsamente como Obispo, para que presidiera al sacramento de la confirmación. Este último “confirmó” a cerca de 800 jóvenes en tres parroquias. Y dos de éstos sacerdotes expulsados trataron de obtener la consagración episcopal del Obispo suizo de la Iglesia Católica-Vieja, Hans Gerny, pero sin conseguirla.

Tantos sacramentos inválidos, tanta desobediencia, violencia, sacrilegios, desórdenes, irregularidades, y ni un solo “mensaje” de las decenas de millares de “apariciones” aconsejó la eliminación de estos escándalos. ?Una cosa muy extraña en verdad!

La Iglesia, tanto a nivel local como a nivel superior y desde el principio han repetido clara y constantemente: ¡Non constat de supernaturalitate! ¡No a los peregrinajes que atribuirían un origen sobrenatural a las apariciones, ningún santuario de Nuestra Señora, ningún mensaje ni revelación auténticos, ninguna verdadera visión!

Ésta es la situación hoy. ¿Cómo estarán las cosas mañana? ¡Las dejaremos entre las manos de Dios y bajo la protección de Nuestra Señora!

(Traducido por Maria Laura Cafaro y Maria Isabel Pio – mayo 2005)

Carta del Obispo de la Diócesis de Mostar-Duvno y Trebnje-Mrkan sobre el P. Vlasic

El estado canónico del R.P. Tomislav Vlasic, OFM

El Obispo, 31 de agosto de 2008.

La Congregación para la Doctrina de la Fe en su carta protocolizada 144/1985-27164 del 30 de mayo de 2008, me ha autorizado en calidad de obispo residencial de la diócesis de Mostar-Duvno a informar a la comunidad diocesana sobre el estado canónico del P. Tomislav Vlasic, fundador de la asociación “Kraljice mira potsuno Tvoji – po Mariji k Isusu” (Reina de la Paz, todos tuyos – a Jesús por María)-.

La carta firmada por el Secretario de la Congregación de la Doctrina de la Fe, Arzobispo Angelo Amato, establece lo siguiente:

En el contexto del fenómeno de Medjugorje, este Dicasterio está estudiando el caso del padre Tomislav Vlasic, OFM, nativo de esta región y fundador de la asociación Kraljice mira potpuno Tvoji – po Rariji k Isusu.

El 25 de enero de 2008 por medio de un decreto debidamente promulgado, este Dicasterio impuso severas medidas cautelares y disciplinarias al P. Vlasic.

La informaciones fundadas que han llegado a esta Congregación revelan que el religioso en cuestión no respondió, siquiera parcialmente, a las exigencias de obediencia eclesiástica requeridas por la muy delicada situación en la que se encuentra, justificándose en la celosa actividad que realiza en la diócesis de Mostar-Duvno y sus territorios vecinos, tales como la iniciación de actividades religiosas, construcción de edificios, etc.

Dado que el padre Vlasic ha caído bajo la censura de interdicción latae sententiae reservada a este Dicasterio, Yo solicito gentilmente a Su Excelencia, por el bien de los fieles, informar a la comunidad sobre el estado canónico del P. Vlasic y al mismo tiempo informar sobre la situación en cuestión…”

Esto alude al hecho de que la misma Congregación de la Santa Sede ha aplicado sanciones contra el R. P. Tomislav Vlasic, a través de el Decreto de la Congregación (prot. 144/1985) del 30 de mayo de 2008, firmado por William Levada, Prefecto, y por el Arzobispo Angelo Amato, Secretario de la Congregación, junto con el “Concordat cum originali” del 30 de enero de 2008, verificado por Mons. John Kennedy, funcionario de la Congregación.

El Decreto fue entregado al R. P. Tomislav Vlasic, en la Curia General de la OFM en roma el 16 de febrero de 2008 y la notificación consignada por el Ministro General de la Orden de los Franciscanos Menores, P. José R. Carballo, Ordinario del P. Vlasic.

El decreto de la Congregación menciona que el R. P. Tomislav Vlasic, clérigo de la orden de los Frailes Menores Franciscanos – fundador de la asociación ‘Kraljice mira potpuno Tvoji – po Mariji k Isusu’ dedicada al “fenómeno Medjugorje”- ha sido acusado ante la Congregación “por difusión de doctrina dudosa, manipulación de conciencias, misticismo sospechoso, desobediencia a órdenes legítimas y cargos contra sextum”.

Habiendo estudiado el caso, la Congregación ha decretado durante su Congreso especial las siguientes sanciones contra el R. P. Tomislav Vlasic.

1) Residencia obligatoria den una de las casas de la Orden en la región de Lombardía, (Italia) a determinar por el Ministro General de la Orden y a realizarse en dentro de los 30 días de la legítima notificación del decreto;

2. Todo contacto con la comunidad “Kraljice Mira…” y sus miembros quedan prohibidos.

3. Cualquier acción relacionada con contratos jurídicos y organizaciones administrativas, sean estas canónicas o civiles, efectuadas sin el permiso escrito ad actum del Ministerio General de la Orden quedan bajo su responsabilidad y están prohibidas;

4. Un curso obligatorio de formación teológica-espiritual, con evaluación final en concurso con una anterior recognitio de esta Congregación, y una solemne professio fidei;

5. Lo siguiente está también prohibido: actividades relacionadas a con la “cura de almas”, la predicación; a la vez le son revocadas las facultades de oír confesión hasta la conclusión de los términos descriptos en el número precedente, excluyendo una evaluación del caso.

Se aplica una sanción de interditio latae sententiae (can. 1332) reservada a la Sede Apostólica en caso de violación de la residencia obligatoria (n.1) y de los demás actos prohibidos que se mencionan en los n. 3 y 5.

El P. Vlasic es advertido de que en caso de obstinación se comenzará un proceso jurídico penal con el objeto de establecer sanciones más severas, que no excluyen la expulsión, teniendo en mente la sospecha de herejía y cisma, lo mismo que de actos escandalosos contra sextum, agravados por motivaciones místicas.

El P. Vlasic permanece bajo la jurisdicción directa de Ministro General de la Orden de los Franciscanos Menores, quien queda a cargo de su vigilancia por medio del Superior local u otro delegado”.

A todos los sacerdotes, religiosos y fieles de la Diócesis de Mostar-Duvno y Trebnje-Mrkan, lo mismo que a todos los que les concierne “en los territorios pertinentes”, quedan por la presente informados de la situación canónica del R. P. Tomislav Vlasic.

Con mis sentimiento de la más alta consideración.

+ Ratko Peric, Obispo
P. Ante Luburic, Canciller.

Fuente: Sitio oficial de la Diócesis de Mostar-Duvno y Trebnje-Mrkan

http://es.catholic.net/mariologiatodoacercademaria/572/1432/articulo.php?id=30329

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Nuestra Señora de Lavang, patrona de Viet Nam

NUESTRA SEÑORA DE LA VANG
Vietnam 1798 hasta aprox. 1898
La Madre escucha el lamento de sus hijos
Ver también: Andrés Dung-lac y mártires de Vietnam

Vietnam tiene una larga historia de persecución contra la Iglesia. Durante gran parte del siglo XVIII, la nación se vió aguerrida por constantes luchas por el poder. La región del norte del reino cayó bajo la autoridad de los lores de la familia Trinh, mientras que en el sur la familia Nguyen se hicieron del poder. A medida que el siglo XVIII se acercaba a su final, ambos regentes eran abatidos y amenazados por insurrecciones campesinas y nacientes fuerzas rebeldes.

La más poderosa entre todas las insurrecciones fue guiada por tres hermanos Tay Son. En corto tiempo estos depusieron tanto a los lores Nguyen como a los Trinh, para restablecer la unidad nacional por primera vez desde la caída de la dinastía Le. Uno de los hermanos Tay Son fue coronado Rey Quang Trung. En 1792 murió y su hijo, el Rey Canh Thinh, ascendió al trono.

Mientras tanto, Nguyen Anh continuaba la lucha insurgente en el reclamo de su trono. Años antes, en 1777, él pudo escapar de las fuerzas rebeldes de Tay Son y encontró refugio en la isla de Phu Quoc, donde Monseñor Pierre Pigneau de Behaine, de la Sociedad de Misiones Extranjeras, dirigía un seminario para jóvenes de países vecinos. El obispo le persuadió a buscar ayuda del rey Luis XVI de Francia.

El Rey Canh Thinh conocedor de que Nguyen Anh recibía apoyo del misionero francés y preocupado que los católicos vietnameses ratificaran ese reinado, comenzó a restringir la práctica de los católicos en el país. El 17 de agosto de 1798, el Rey Canh Thinh emitió un edicto anti-católico y una orden para destruir todos los seminarios e iglesias católicas. Una gravísima persecución de católicos vietnamitas comenzó y duró hasta 1886.

La persecución continuó aun después de que Nguyen Anh triunfó en la reclamación del trono. Continuó también durante el Rey Gia Long (1802-1820), Rey Ming Mang (1820-1840), Rey Thieu Tri (1841-1847) y el Rey Tu Duc (1847-1884). El último emperador Nguyen continuó su vehemente campaña contra los católicos, ordenando castigos que se extendían, desde marcarle las caras como si fueran ganado hasta la pena de muerte usando variados métodos de crueldad para los vietnamitas católicos y para los sacerdotes misioneros.

Fue en este contexto de gran sufrimiento que Ntra Sra de La Vang vino al pueblo de Vietnam. El nombre La Vang se cree se origina por el nombre de una remota foresta en la región central de Vietnam (ahora conocida como Ciudad de Quang Tri) donde abunda un tipo de árbol que lleva el nombre: La’ Vang. También se dice que su nombre viene de la palabra vietnamita que significa “Súplica“, por los desesperados gritos de auxilio de ese pueblo católico en persecución.

La primera aparición de Ntra Sra de La Vang fue conocida en 1798, cuando la persecución de los vietnamitas católicos comenzó. Muchos católicos del cercano pueblo de Quang Tri buscaron refugio en las profundidades de la foresta de La Vang. Un gran número de estas gentes sufrieron del frío, del acecho de las bestias salvajes, enfermedades de la selva y hambruna. Por las noches se congregaban en pequeños grupos para rezar el Santo Rosario y para orar. Inesperadamente, una noche fueron visitados por la aparición de una bella Señora que vestía un largo manto, sostenía un niño en sus brazos y tenía dos ángeles a su lado. Reconocieron a la Señora como a Nuestra Santísima Madre.

Nuestra Santísima Madre los confortó y les enseño como hervir las hojas de los árboles a su alrededor
para usarlos como medicina. También les dijo que desde ese día en adelante, todo aquel que viniese a ese lugar para orar, sus oraciones serían escuchadas. Esto tomó lugar en un área de prado cerca de un viejo árbol baniano donde los refugiados oraban. Todos los presentes testimoniaron el milagro. Después de esta aparición, la Santísima Madre continuó apareciéndosele muchas veces a los fieles en el mismo lugar por casi un siglo de persecución religiosa. Entre los muchos grupos de católicos vietnamitas que fueron quemados vivos por su fe se encuentra un grupo de 30 fieles que fueron apresados después de salir de su refugio en la foresta de La Vang. Haciendo caso a su súplica fueron llevados a la pequeña capilla de La Vang donde fueron inmolados. La Vang es así tierra de mártires.

Desde el tiempo en que Ntra. Sra. de La Vang apareció por primera vez, el pueblo que tomó refugio allí levantó una pequeña y desolada capilla en su honor. Durante los años siguientes, su nombre se esparció entre la gente de la región y otros lugares. A pesar de su retirada localidad en las altas montañas, grupos de fieles entraban en las profundidades y los peligros de la selva para honrar a Ntra. Sra. de La Vang. Al principio peregrinos iban con hachas, lanzas, cañas y tambores para ahuyentar a las bestias salvajes. Mas tarde eran mas visibles los estandartes, flores y rosarios. Las peregrinaciones sucedían todos los años a pesar de la continua campaña de persecución.

En 1886, después que la persecución oficialmente cesó, el obispo Gaspar ordenó edificar una iglesia en honor a Ntra. Sra. de La Vang. A consecuencia de su remota localidad y la limitación de fondos tomó 15 años en completar la iglesia de La Vang. Fue inaugurada por el obispo Gaspar en una ceremonia solemne donde participaron más de 12,000 personas y duró desde agosto 6 a agosto 8 de 1901. El obispo proclamó a Ntra. Sra. de La Vang como Protectora de los Católicos.

En el año de 1928 una mayor iglesia se construyó para recibir a un mayor número de peregrinos.
En abril de 1961 el Concejo de Obispos Vietnamitas seleccionó a la santa iglesia de La Vang como:
Centro Mariano Nacional Sagrado.
En agosto de 1962 el papa Juan XXIII elevó la iglesia de La Vang a Basílica de La Vang.
En 1972, durante la Guerra de Vietnam esta basílica fue destruida.
El 19 de junio de 1988, S.S. Juan Pablo II en la ceremonia de canonización de 117 mártires vietnamitas de forma pública y repetida reconoció la importancia y significación de Ntra. Sra. de La Vang y expresó su deseo por ver la reconstrucción de la Basílica.
El 27 de Noviembre del 2000, el santuario de Nuestra Señora de La Vang frente al Seminario de San Juan Vianney fue bendecido por el arzobispo Thomas C. Kelly.

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