* FIESTA DE LA VIRGEN MARIA en la advocación de “Nuestra Señora, Auxilio de los Cristianos” 24 de mayo.

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El Papa Francisco el domingo 21-05-2017 nos recordaba para el día 24 -05-2017: Nos uniremos espiritualmente a los fieles católicos en China, en la conmemoración de la Bienaventurada Virgen María “Ayuda de los Cristianos”, venerada en el santuario de Sheshan, en Shangai. A los católicos chinos les digo: levantemos la mirada hacia María nuestra Madre, para que nos ayude a discernir la voluntad de Dios acerca del camino concreto de la Iglesia en China y nos apoye en el acoger su proyecto de amor con generosidad. María nos alienta a ofrecer nuestra contribución personal para la comunión entre los creyentes y por la armonía de la entera sociedad. No nos olvidemos de testimoniar la fe con la oración y con el amor, manteniéndonos siempre abiertos al encuentro y al diálogo.

Nuestra Señora, Auxilio de los Cristianos. 24 de mayo.

Este día celebran la familia salesiana y algunas iglesias locales, la memoria de María Auxiliadora de los Cristianos. Es esta una enseñanza católica antigua, aunque no como título propio o advocación. Ya San Juan Crisóstomo (27 de enero, traslación de las reliquias a Constantinopla; 30 de enero, Synaxis de los Tres patriarcas: Juan, Gregorio y Basilio; 13 de septiembre, muerte; 13 de noviembre, Iglesia oriental; 15 de diciembre consagración episcopal), en el siglo IV, dirá “Tú, María, eres Auxilio poderoso de Dios“. San Juan Damasceno (4 de diciembre), amante de María dice: “Auxilium promptum et paratum christianorum erípiens nos a periculis“. Se dice que es este santo quien acuña la jaculatoria “María Auxiliadora, ruega por nosotros“.

Pero la primera institución del título y festividad litúrgica, la hallamos en Ucrania, en el siglo XI, luego de la victoria contra los paganos invasores. El príncipe Metislao y la Iglesia celebraron a María Auxiliadora de los Cristianos, y así hasta hoy, cada 1 de octubre. Pero la oficialización para toda la Iglesia llegaría en 1542, luego de la batalla de Lepanto, en que comenzó a decidirse la expulsión de los musulmanes de Europa, y que sería definitiva en la batalla de Viena. San Pío V (30 de abril), que había pedido a la cristiandad orase por el triunfo, mandó añadir en la Letanía Lauretana, la súplica “Auxilium Christianorum, ora pro nobis“. Y así aparece en una edición de 1558, atribuida a San Pedro Canisio (21 de diciembre) de esta Letanía, por primera vez como título o alabanza mariana. En 1624, con el recuerdo de Lepanto y del auxilio potente de María, los católicos de Baviera se alzan contra los protestantes invasores y la imagen de Lucas Cranah se convierte en estandarte de lucha. Tanto es así, que luego de esto, muchas imágenes del autor, o parecidas, se comienzan a llamar así: María Auxiliadora y no por gusto es Alemania el país con más templos y altares dedicados a María, Auxilium Christianorum, en diversas imágenes. Curiosamente, a 24 de mayo se celebran tres advocaciones marianas relacionadas con auxilios en momentos difíciles: Nuestra Señora la Blanca, en Plontevoy (contra tormentas) y Nuestra Señora de la Strada (contra epidemias) y Nuestra Señora de Wollfahrtshofen, Alsacia (conversión de protestantes).

Otro hito definitivo en la advocación es la liberación de Pío VII de manos de Napoleón, en 1814. El papa, agradecido a María, declara que el 24 de mayo, día de su entrada a Roma, será la festividad de María, Auxilio de los Cristianos 1, aunque nunca fue inscrita como festividad mariana en el calendario oficial de la Iglesia. Es este espíritu de devoción y agradecimiento lo que recogerá San Juan Bosco (31 de enero) para nombrarla Madre y Patrona de su obra a favor de los niños y jóvenes pobres. El santo vive estas experiencias de los destierros de Pío VII y Pío IX, como verdaderos peligros de la Iglesia y la sociedad, la repetición de los tiempos aciagos de Lepanto o Viena. Dirá el santo que la protección mariana concierne a “las naciones, los ejércitos y príncipes católicos, cada uno de los fieles y de los infieles, en lo que atañe al alma y a los bienes sobrenaturales, y también al cuerpo y a los bienes materiales“. Es decir, de la Iglesia y las naciones representadas en sus individuos y sus asociaciones, intereses y necesidades particulares. La advocación no solo recuerda la protección mariana sobre la Iglesia Universal y la cristiandad (en cuanto esta hoy ha de ser asumida no ya como conjunto de países confesionalmente católicos, sino en cuanto a la humanidad en la que aún subyacen valores cristianos), sino de las personas por separado, y sobre la individualidad de cada cristiano. Lo cual hay que agradecérselo, pues María Auxiliadora deja de ser una belicosa advocación ligada a guerras y peleas, para aparecer como Madre bondadosa de todos. Don Bosco le edifica un bello santuario en Turín, diseñando el mismo la imagen harto conocida y que no siempre es reproducida con acierto estético.

La maternidad espiritual de María sobre la Iglesia, su mediación universal, y figura de la nueva Eva, hacen que su misión en la Iglesia sea esa precisamente: Ser auxilio constante de sus hijos. Pío XII dirá: “No sólo la doctrina encerrada en el título, sino el mismo título ‘Auxilium Christianorum’ se encuentra con frecuencia en los labios y en los escritos del supremo Pastor, como si fuera entre los títulos marianos tradicionales el más apto y apropiado para expresar la verdad de la mediación social de María hacia la Iglesia católica“. En 1965, con el Concilio Vaticano II, el papa San Juan XXIII (11 de octubre) llama a María “Auxiliadora, Medianera, Socorro y Abogada“. Si alguna advocación mariana pudiera resumir todas las apariciones de la Virgen a lo largo de la historia, siempre alentando, protegiendo y comunicándose a los pueblos sería esta: Auxilio de los Cristianos. Y termino, como no, con una cita de Don Bosco: “María (…) llegando a ser madre en el Calvario, no sólo obtuvo el título de Ayuda de los Cristianos, sino también el oficio, el magisterio y el deber de tal. Nosotros tenemos, pues, un sagrado derecho de acudir a la ayuda de María. Este derecho está consagrado por la palabra de Jesús y garantizado por la ternura maternal de María“.

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