* SANTO DEL DÍA ” San Ignacio de Loyola, presbítero y fundador” 31 de julio

https://i0.wp.com/www.magnificat.ca/cal/es/santoral/images/san_ignacio_de_loyola.jpgPresbítero y fundador  (1491-1556)

San Ignacio de Loyola

San Ignacio, Iñigo López de Loyola, nació el 1491 en Loyola, el último de trece hermanos. Estuvo doce años como gentilhombre del señor de Arévalo, y cuatro años a las órdenes del duque de Nájera, virrey de Navarra.

Fueron años de vida frívola cortesana, metido “en cosas de mujeres, en galas, en revueltas y juegos de armas”. Estuvo a punto de ser procesado.

E¡ año 1521, a sus treinta años, cambió radicalmente su vida, como cuenta en su Autobiografía, redactada por el P. Cámara. Luchó bravamente en Pamplona. Quedó mal herido de la pierna derecha, que le quedó más corta que la otra.

Fue trasladado a Loyola. Para entretenerse, pidió libros de caballería. En cambio le dieron la Vida de Cristo, del Cartujano, y Vidas de Santos. Ahí le esperaba la gracia de Dios. Aún se distraía “pensando en una alta señora”, seguramente Margarita de Austria, hermana de Carlos V e hija de Juana la Loca, a la que vio en Tordesillas. Esta sería su Dulcinea.

Pero pronto se embebía en la buena lectura. Y se decía: “Santo Domingo hizo esto, pues yo lo tengo de hacer. San Francisco hizo esto, pues yo lo tengo de hacer”. Así se decidía a “señalarse” su verbo preferido- en grandes empresas para la mayor gloria de Dios, el lema de su vida y de su obra. En Loyola, en su cámara, hay esta inscripción: Aquí se entregó a Dios Iñigo de Loyola.

La Virgen lo confirmó con una visitación. Su primer deseo fue entrar, en la Cartuja de Sevilla, después de hacer un viaje a Jerusalén. Sale de su casa, se postra ante la Virgen de Aránzazu, visitaría la Virgen del Pilar en Zaragoza, discute con un moro sobre la virginidad de María y llega a Montserrat. Allí pasó la noche velando las armas ante la Virgen.

Se dirige a Manresa, a orillas del Cardoner. Un año de oración y penitencia, tentaciones y consolaciones “la eximia ilustración del Cardoner”. En la Santa Cueva nacen los Ejercicios Espirituales “que recibió del Señor”.

Marcha a Tierra Santa. Se emociona en el Monte Olivete. Vuelve a Barcelona, donde pasa dos años estudiando “para poder ayudar a las ánimas”.

Estudia año y medio en Alcalá y un mes en Salamanca. A la vez daba Ejercicios. Sospechan de él. Tuvo cinco procesos con la Inquisición y estuvo dos veces preso. Le ofrecen ayuda, pero confía sólo en Dios.

Parte para París “solo y a pie”, con nieve y hielo, en enero del 1528. Pasa siete años estudiando, preparándose para el sacerdocio. Gana para la milicia de Cristo a Javier, Fabro, Rodríguez, Laínez, Salmerón y Bobadilla. Suben a Montmartre en 1534. Allí nace la Compañía de Jesús.

Marcha Ignacio a Loyola por enfermo. Vuelve a Venecia, donde le espera el grupo, aumentado con Codure, Broët y Jayo. Son ordenados sacerdotes en Venecia. Ignacio, para prepararse mejor, tarda año y medio en decir su Primera Misa en Roma, en Santa María la Mayor, después de la visión de la Storta.

Pablo III aprueba la Compañía. Realizan en Roma gran labor pastoral. Ignacio envía a Javier a la India, a otros a Brasil y Etiopía y luego a todo el mundo, siempre a las órdenes del Papa, en favor de la Reforma Católica.

San Ignacio, dice Papini, es el más católico de los santos. Era un gran asceta y a la vez gran místico, como San Juan de la Cruz. ¡Qué vil me parece la tierra cuando contemplo el cielo!, exclamaba San Ignacio. Tuvo como nadie el don de lágrimas en la celebración de la Misa, como se veen su Diario. Es amoroso, no sentimental. Vive la mística del servicio. Su virtud preferida es la obediencia. En su mesa sólo tenía el Nuevo Testamento y el Gersoncito “la perdiz de los libros espirituales” (el Kempis). San Ignacio, Caballero Andante a lo Divino, murió el 31 de julio de

1556. Fue canonizado por Gregorio XV el 1622.

Fuente: http://www.magnificat.ca/cal/es/santoral/san_ignacio_de_loyola.html

*Las 4 claves de la Biblia para superar la muerte de un ser querido

http://www.aleteia.org/image/es/article/las-4-claves-de-la-biblia-para-superar-la-muerte-de-un-ser-querido-5804835890790400/web-celiafoto-shutterstock-285625310_es/topic

Cuando fallece un ser querido, queda en nosotros un sentimiento de soledad y desconcierto. Al pensar que algún día vamos a experimentar la muerte, también nos llenamos de desasosiego. Muchas preguntas vienen a nuestra mente: ¿Qué pasa con los que mueren? ¿Acaba todo con la muerte? ¿Hay algo nuestro que sobreviva a este desenlace tan dramático? ¿Volveremos a reunirnos con los seres que amamos? ¿Qué relación podemos tener con aquellos que están ausentes físicamente porque han fallecido?
Pues bien, la Biblia, que contiene la Palabra de Dios, nos da respuestas esperanzadoras:
1. “No todo acaba con la muerte física”
Perece nuestro cuerpo, pero nuestra alma, nuestro espíritu, no deja de existir, pues es inmortal.
El Eclesiastés nos introduce en este misterio, invitándonos a tener en cuenta “al Creador en los días de la juventud” (Ecl 12, 1), “antes de que regrese el polvo a la tierra de donde vino, y el espíritu regrese a Dios, que lo dio” (Ecl 12, 7).
El autor del libro bíblico de la Sabiduría responde al pesimismo de quienes piensan que “vinimos al mundo por obra del azar, y después será como si no hubiéramos existido” (Sb 2, 2a) y a la desesperanza de los que afirman que cuando se apaga la vida, “el cuerpo se convierte en ceniza, y el espíritu se esfuma como aire inconsistente” (Sb 2, 3), recordándonos que “Dios creó al hombre para la inmortalidad y lo hizo a imagen de su propio ser” (Sb 2, 23) y dándonos a conocer que “las almas de los justos están en las manos de Dios y ningún tormento las alcanzará” (Sb 3, 1a).
Continúa diciéndonos el autor sagrado:
“Los necios piensan que los justos están muertos, su final les parece una desgracia, y su salida de entre nosotros, un desastre; pero ellos están en paz” (Sb 3, 2-3).
Esto está en plena armonía con lo que nos enseña Jesús en el Nuevo Testamento, cuando nos cuenta la parábola del hombre rico y Lázaro, el pobre (Lc 16, 19-30): “Un día el pobre murió y fue llevado por los ángeles al seno de Abraham” (Lc 16, 22). De Lázaro, Abraham, nuestro padre en la fe, nos dice que “él está aquí consolado” (Lc 16, 25c).
Resulta muy estimulante la manera en que concluyó la vida de Esteban, el primer mártir cristiano:
“Mientras lo apedreaban, Esteban oraba así: -Señor Jesús, recibe mi espíritu. Luego cayó de rodillas y gritó con voz fuerte: -Señor, no les tengas en cuenta este pecado”. Y dicho esto, murió (Hch 7, 59-60).”
Esto armoniza perfectamente con estas palabras del libro del Apocalipsis:
“Cuando el Cordero rompió el quinto sello, vi debajo del altar, con vida, a los degollados por anunciar la palabra de Dios y por haber dado el testimonio debido (Ap 6, 9).”
Estos mártires, aunque han muerto por su fidelidad a Cristo, aunque han sido degollados, están debajo del altar, vivos, como bien lo dice el texto sagrado. Por eso, dialogando con los saduceos, Jesús puede afirmar que Dios “no es Dios de muertos, sino de vivos, porque todos viven por él” (Lc 20, 38).
Como podemos notar, nuestros familiares y amigos difuntos continúan relacionándose con Dios. Por eso, para un católico, de ninguna manera resultan extrañas estas palabras de san Pablo:
“Porque para mí la vida es Cristo y la muerte una ganancia. Pero si seguir viviendo en este mundo va a permitir un trabajo provechoso, no sabría qué elegir. Me siento presionado por ambas partes: por una, deseo la muerte para estar con Cristo, que es con mucho lo mejor (Flp 1, 21-23).”
Esto está en armonía con las palabras que dijo Jesús a uno de los malhechores crucificados junto a él:
“Jesús le dijo: -Te aseguro que hoy estarás conmigo en el paraíso (Lc 23, 43).”
2. “No se termina nuestra relación con nuestros familiares difuntos”
Teniendo presente que Dios no es Dios de muertos, sino de vivos (cfr. Lc 20, 38), podemos decir que no cesa nuestra relación con los que han fallecido. Si bien no podemos verlos físicamente, la carta a los Hebreos nos ayuda a percibir una realidad que escapa a nuestra vista, pues nos dice que los héroes de la fe que han fallecido (cfr. Hb 11: Abel, Noé, Abraham, Moisés…) nos circundan como una nube (cfr. Hb 12, 1).
La carta a los Hebreos abunda diciéndonos lo siguiente:
“Ustedes, en cambio, se han acercado al monte de Sión, a la ciudad del Dios vivo, a la Jerusalén celestial con sus innumerables ángeles, a la asamblea en fiesta de los primeros ciudadanos del cielo; a Dios, juez universal, al que rodean los espíritus de los justos que ya alcanzaron su perfección; a Jesús, el mediador de la nueva alianza, llevando la sangre que purifica y que clama a Dios con más fuerza que la sangre de Abel (Hb 12, 22-24).”
Note usted que, en la Jerusalén celestial, además de innumerables ángeles, está “la asamblea en fiesta de los primeros ciudadanos del cielo”; y que rodean a Dios, juez universal, “los espíritus de los justos que ya alcanzaron su perfección”.
Nosotros podemos pedirle a Dios que nos conceda tomar conciencia de que nuestros seres queridos no nos han abandonado, puesto que como una nube nos envuelven (Hb 12, 1), yendo más allá de lo que aparece a nuestros sentidos, como se ve en el segundo libro de los Reyes (2Re 6, 8-23).
“El criado del hombre de Dios se levantó de madrugada y vio que la ciudad estaba sitiada por toda aquella tropa. Y dijo a Eliseo: -¡Ay, señor! ¿Qué hacemos? Él respondió: -No temas, pues, los que están con nosotros son más que ellos. Eliseo oró así: -Señor, ábrele los ojos para que vea. El Señor abrió los ojos al criado y vio la montaña llena de caballos y carros de fuego, que rodeaban a Eliseo (2Re 6, 15-17).”
Esta puede ser nuestra oración: “¡Señor, ábreme los ojos para que pueda percibir que mis seres queridos que han muerto, no me han abandonado del todo; que tome conciencia de que su presencia me envuelve como una nube! ¡Señor, ábreme los ojos para que vea!”.
Otra forma de estar en comunión con ellos, es a través de la oración de intercesión, como se puede ver en el segundo libro de los Macabeos (2Mac 12, 38-46):
“Rogaron al Señor que aquel pecado les fuera totalmente perdonado. (…) Judas hizo una colecta entre los soldados y reunió dos mil dracmas de plata, que envió a Jerusalén para que ofrecieran un sacrificio por el pecado. Actuó recta y noblemente, pensando en la resurrección. Pues si él no hubiera creído que los muertos habían de resucitar, habría sido ridículo y superfluo rezar por ellos. Pero, creyendo firmemente que a los que mueren piadosamente les está reservada una gran recompensa, pensamiento santo y piadoso, ofreció el sacrificio expiatorio para que los muertos fueran absueltos de sus pecados (2Mac 12, 42-46).”
Para nosotros, el sacrificio por excelencia es el sacrificio eucarístico, es decir, la Santa Misa; y lo ofrecemos constantemente para que nuestros seres queridos sean “absueltos de sus pecados” (2Mac 12, 46).
3. “La muerte física es transitoria: ¡Resucitaremos!”
La muerte física es dolorosa. Nuestro Señor lloró ante la muerte física de su amigo Lázaro (Jn 11, 35-36), a quien amaba entrañablemente (Jn 11, 36). Pero ante el drama que supone la muerte de un ser querido, Jesús se nos presenta como la resurrección y la vida (Jn 11, 1-44):
“Yo soy la resurrección y la vida. El que cree en mí, aunque haya muerto, vivirá; y todo el que esté vivo y crea en mí, jamás morirá. ¿Crees esto? (Jn 11, 25-26).”
Por eso no hay lugar para una tristeza sin esperanza:
“No queremos, hermanos, que permanezcan ignorantes acerca de los que ya han muerto, para que no se entristezcan como los que no tienen esperanza. Nosotros creemos que Jesús murió y resucitó, y que, por tanto, Dios llevará consigo a los que han muerto unidos a Jesús (1Tes 4, 13-14).”
De ahí la importancia que los católicos damos a la Eucaristía, donde escuchamos la Palabra de Dios y nos alimentamos del Cuerpo y la Sangre de Cristo, pues esto nos permite estar unidos íntimamente a Jesús y nos posibilita nuestra futura resurrección:
“El que come mi carne y bebe mi sangre tiene vida eterna, y yo lo resucitaré el último día. Mi carne es verdadera comida y mi sangre es verdadera bebida. El que come mi carne y bebe mi sangre vive en mí y yo en él. Como el Padre que me envió posee la vida y yo vivo por él, así también, el que me coma vivirá por mí (Jn 6, 54-57).”
4. “Nos volveremos a reunir con nuestros seres queridos”
Es una esperanza que brota de la Sagrada Escritura y un anhelo que se encuentra en nuestros corazones. La experiencia de los siete hermanos y su madre, martirizados durante la insurrección macabea (2Mac 7), da cauce a este deseo y suscita una esperanza confiada:
“Tanto insistió el rey, que la madre accedió a convencer a su hijo. Se inclinó hacia él, y burlándose del cruel tirano, dijo al niño en su lengua materna: -Hijo mío, ten piedad de mí, que te he llevado en mi seno nueve meses, te he amamantado tres años, te he alimentado y educado hasta ahora. Te pido, hijo mío, que mires al cielo y a la tierra y lo que hay en ella: que sepas que Dios hizo todo esto de la nada y del mismo modo fue creado el ser humano. No temas a este verdugo; muéstrate digno de tus hermanos y acepta la muerte, para que yo te recobre con ellos en el día de la misericordia (2Mac 7, 26-29).”
Como puede verse, esta valiente madre tiene la firme esperanza de recobrar a sus hijos en el día de la misericordia
A modo de conclusión
Estas respuestas esperanzadoras que nos da la Palabra de Dios, deben proporcionarnos consuelo y fortaleza en los momentos de duelo por el fallecimiento de un ser querido y serenidad y confianza ante la perspectiva de nuestro propio fallecimiento.

*SANTO DEL DIA “San Pedro Crisólogo, obispo y doctor de la Iglesia” 2 de agosto

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(400-450)
Crisólogo: “orador áureo, excelente”.
Fiesta: 30 de julio
Arzobispo de Ravenna, Italia. Doctor de la Iglesia

Famoso por su prédica ungida.

Nació alrededor del año 380 en Imola, en la Emilia, y entró a formar parte del clero de aquella población. El año 424 fue elegido obispo de Ravena, e instruyó a su grey, de la que era pastor celosísimo, con abundantes sermones y escritos. Murió hacia el año 450.

Ver sus sermones:
Misterio de la Encarnación
Se tu mismo el sacrificio y el sacerdote de Dios #108
Dichosos los que trabajan por la paz
El Verbo, sabiduría de Dios, se hizo hombre #117
El amor desea ver a Dios #147
Vida de San Pedro Crisólogo
-Butler, Vida de los Santos, editado con datos adicionales, SCTJM

SAN PEDRO nació en Imola, en la Emilia oriental. Estudió las ciencias sagradas, y recibió el diaconado de manos de Cornelio, obispo de Imola, de quien habla con la mayor veneración y gratitud. Cornelio formó a Pedro en la virtud desde sus primeros años y le hizo comprender que en el dominio de las pasiones y de sí mismo residía la verdadera grandeza y que era éste el único medio de alcanzar el espíritu de Cristo.

Elegido Obispo de Ravena – 433 AD.
Según la leyenda, San Pedro Crisólog fue elevado a la dignidad episcopal de la manera siguiente: Juan, el arzobispo de Ravena, murió hacia el año 433. El clero y el pueblo de la ciudad eligieron a su sucesor y pidieron a Cornelio de Imola que encabezase la embajada que iba a Roma a pedir al Papa San Sixto III que confirmase la elección. Cornelio llevó consigo a su diácono Pedro. Según se cuenta, el Papa había tenido la noche anterior una visión de San Pedro y San Apolinar (primer obispo de Ravena, que había muerto por la fe), quienes le ordenaron que no confirmase la elección. Así pues, Sixto III propuso para el cargo a San Pedro Crisólogo, siguiendo las instrucciones del cielo. Los embajadores acabaron por doblegarse. El nuevo obispo recibió la consagración y se trasladó a Ravena, donde el pueblo le recibió con cierta frialdad. Es muy poco probable que San Pedro haya sido elegido en esta forma ya que el emperador Valentiniano III y su madre, Gala Placidia, residían entonces en Ravena y San Pedro gozaba de su estima y confianza, así como de las del sucesor de Sixto III, San León Magno.

Cuando San Pedro llegó a Ravena, aún había muchos paganos en su diócesis y abundaban los abusos entre los fieles. El celo infatigable del santo consiguió extirpar el paganismo y corregir los abusos. Se distinguió por la inmensa caridad e incansable vigilancia con que atendió a su grey, exponiéndoles con suma claridad doctrinal la palabra de Dios. Escuchaba con igual condescendencia y caridad tanto a los humildes como a los poderosos.

En la ciudad de Clasis, que era entonces el puerto de Ravena, San Pedro construyó un bautisterio y una iglesia dedicada a San Andrés.

Sermones
En el siglo IX, se escribió una biografía de San Pedro que da muy pocos datos sobre él. Alban Butler llenó esa laguna con citas de los sermones del santo. Se conservan 176 homilías de estilo popular y muy expresivas. Son todas muy cortas, pues temía fatigar a sus oyentes. Explican el Evangelio, el Credo, el Padre Nuestro y citas de santos para imitación y exaltación de las virtudes del verdadero cristiano. En una homilía define al avaro como “esclavo del dinero”,  mientras que para el misericordioso el dinero es “siervo”.

Sus sermones, al lector moderno, no le parecerán modelos de elocuencia. Pero la vehemencia y la emoción con que predicaba a veces le impedía seguir hablando. Aunque el estilo oratorio de San Pedro no sea perfecto si es, según Butler “exacto, sencillo y natural”. Una vez mas se demuestra que la capacidad persuasiva de los santos no depende de elocuencia natural sino en la fuerza del Espíritu Santo que toca, por medio de ellos, a los corazones.

San Pablo: “Y me presenté ante vosotros débil, tímido y tembloroso. Y mi palabra y mi predicación no tuvieron nada de los persuasivos discursos de la sabiduría, sino que fueron una demostración del Espíritu y del poder para que vuestra fe se fundase, no en sabiduría de hombres, sino en el poder de Dios.” (I Corintios 2:3-5)

San Pedro predicó en favor de la comunión frecuente y exhortó a los cristianos a convertir la Eucaristía en su alimento cotidiano. Sus sermones le valieron el apelativo “crisólogo” (hombres de palabras de oro”) y movieron a Benedicto XIII a declarar al santo doctor de la Iglesia, en 1729.

Sumisión a la fe
Eutiques, archimandrita de un monasterio de Constantinopla escribió una circular a los prelados más influyentes, entre ellos a San Pedro Crisólogo. Les hacía una apología sobre la doctrina monofisita (una sola naturaleza en Cristo) en la víspera del Concilio de Calcedonia. Pedro le contestó que había leído su carta con la pena más profunda, porque así como la pacífica unión de la Iglesia alegra a los cielos, así las divisiones los entristecen. Y añade que, por inexplicable que sea el misterio de la Encarnación, nos ha sido revelado por Dios y debemos creerlo con sencillez. Exhorta a Eutiques a dirigirse al Papa León, puesto que “en el interés de la paz y de la fe no podemos discutir sobre cuestiones relativas a la fe sin el consentimiento del obispo de Roma”. Eutiques fue condenado por San Flavio el año 448.

Final de su vida
Ese mismo año, San Pedro Crisólogo recibió con grandes honores en Ravena a San Germán de Auxerre; el 31 de julio, ofició en los funerales del santo francés, y conservó como reliquias su capucha y su camisa de pelo. San Pedro Crisólogo no sobrevivió largo tiempo a San Germán. Habiendo tenido una revelación sobre su muerte próxima, volvió a su ciudad natal de Imola, donde regaló a la Iglesia de San Casiano varios cálices preciosos. Después de aconsejar que se procediese con diligencia a elegir a su sucesor, murió en Imola, el 31 de julio del 451 (otras fuentes: el 3 de diciembre del 450), y fue sepultado en la iglesia de San Casiano.

San Pedro Crisólogo, ruega por nosotros para que, como tú, amemos la verdad y la demos a conocer.

Bibliografía
Butler; Vida de los Santos
Sálesman, Sálesman; Vidas de los Santos # 3 –
Sgarbossa, Mario – Luigi Giovannini; Un santo para cada día 
Regreso a la página principal
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Esta página es obra de Las  Siervas de los Corazones Traspasados de Jesús y María.
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* SANTO DEL DÍA “Santa Marta, santa del NT ” 29 de julio

https://i2.wp.com/www.eltestigofiel.org/sys_imagenes/lectura/santoral/Lazaro.jpgcanonización: bíblico
hagiografía: Abel Della Costa
Memoria de santa Marta, que recibió en su casa de Betania, cerca de Jerusalén, a Jesús el Señor, y muerto su hermano Lázaro, profesó: «Tú eres el Cristo, el Hijo de Dios vivo, que has venido al mundo».
patronazgo: patrona de la vida doméstica, de las amas de casa, trabajadores domésticos, mucamas, cocineras, lavanderas y trabajadores del hogar, dueños de restaurantes, trabajadores de hoteles, escultores y pintores; contra el flujo de sangre, protectora de los moribundos.
refieren a este santo: Santa María Magdalena

oración:

Dios todopoderoso, tu Hijo aceptó la hospitalidad de santa Marta y se albergó en su casa; concédenos, por intercesión de esta santa mujer, servir fielmente a Cristo en nuestros hermanos y ser recibidos, como premio, en tu casa del cielo. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos. Amén (oración litúrgica).

Marta, María, Lázaro… la nueva organización del Martirologio Romano ha dado un importante paso al inscribir en un mismo día a los tres hermanos, de quienes las únicas noticias que tenemos tienen que ver con que son hermanos y están juntos. Lamentablemente, aun falta que algún ajuste ulterior de la liturgia haga que la memoria obligatoria de santa Marta se transforme en memoria obligatoria de los tres santos juntos. Durante siglos se confundió a María de Betania con María Magdalena, lo que es incorrecto desde el punto de vista de cómo son presentados los respectivos personajes en el Evangelio.

Marta y su hermana María como anfitrionas de Jesús en «un pueblo» -aunque sin mencionar ni a Lázaro ni al pueblo de Betania-, aparecen en un breve relato de san Lucas, 10,38-42, y a su vez las dos hermanas relacionadas con Lázaro y con Betania aparecen mencionadas en Juan 11,1-53, el largo y significativo relato de la resurrección de Lázaro (que resulta ser la motivación inmediata de la muerte de Jesús, v.47ss) y nuevamente en Juan 12,1-8, con la escena de la unción en Betania. Hubo muchas mociones dentro de la exégesis, sobre todo en el siglo XX, de interpretar estos personajes como ficticios, es decir, que serían símbolos «puros», no provenientes de recuerdos concretos sino «fabricados», por así decir, en la catequesis de los primeros años para enseñar actitudes cristianas concretas. Debe tenerse presente que los evangelios se compusieron como catequesis, es decir, no como meros recuerdos biográficos de Jesús, sino para enseñarnos quién es él, para enseñarnos a ver lo no-visible de Jesús; por ello es lógico que todos los elementos que componen los evangelios contengan algo de simbolismo. Prácticamente nada de lo que se dice en los evangelios se cuenta simplemente porque forma parte de un recuerdo histórico, sino que todo está al servicio de contar ese significado de Jesús. Sin embargo, dicho esto, debe afirmarse con la misma contundencia que todo lo que los evangelios cuentan sobre Jesús lo basan, no en su propia imaginación, sino en cosas que realmente han sucedido, en personajes que realmente rodearon a Jesús, y en acontecimientos que se verificaron; aun cuando esas cosas, esos personajes, esos acontecimientos, han sido siempre «trabajados» simbólica y literariamente para provocar una enseñanza en el lector.

Tomemos el caso de Lázaro. ¿Existió un personaje Lázaro, amigo de Jesús, al que Jesús haya resucitado? salvo para quien quiere mantener una postura en extremo hipercrítica, y que de antemano rechace toda conexión de los evangelios con la realidad, el análisis de los relatos muestra que todo lo que se dice sobre Lázaro se refiere a una persona concreta. Es claro que para cualquiera es difícil de aceptar la resurrección de un muerto, y no ya la resurrección trascendente de Jesús, que resucita y pasa a «otra dimensión de realidad», sino la de alguien que ayer estaba enterrado y hoy está otra vez comiendo con los suyos… pero la resurrección de Lázaro no es mas difícil de aceptar que la de la hija de Jairo. Y si Jesús no resucitó muertos porque es difícil de aceptar, ni expulsó demonios porque es difícil de aceptar, ni realizó milagros porque es difícil de aceptar…. ¿por qué se supone que resultó tan urticante y molesto al punto de que valía la pena sacarlo de en medio al precio que fuera? Jesús resucitó a Lázaro, y manifestó con ello un poder sobre la vida, de tal modo que años más tarde, y habiendo vivido la experiencia de la Pascua, el evangelio de Juan pudo reflexionar y encontrar en ese hecho una gran profundidad de enseñanzas catequéticas sobre el poder de la luz, sobre el dolor y el amor fraterno, sobre la esperanza, sobre la fe en que Jesús es el Cristo, y utilizar ese hecho real de la resurrección, que tal vez fue conocida de unos pocos, ya que ocurrió en una aldea, y proyectar a través de ello una «clase magistral», los capítulos 11 y 12 de Juan, que hacen la bisagra entre la predicación de Jesús y su «Hora».

Sobre Marta y María tenemos las dos actitudes bien plasmadas en el relato de Lázaro: Marta que sale al encuentro, discute con Jesús, en el capítulo 12 sirve la mesa: Marta es activa. De María se dan tres pinceladas: permaneció en la casa (es decir, de duelo), pero en cuanto oyó que Jesús la llamaba «se levantó rápidamente, y se fue donde él» (v. 29), cuando lo ve a Jesús «cayó a sus pies» (v. 32), y en la escena del capítulo 12 «ungió los pies de Jesús y los secó con sus cabellos» (v. 3). Curiosamente, la tres referencias a María la muestran “a ras de suelo”, mientras que Marta está erguida, discute, va y viene. Juan enseñó cuestiones importantes en torno a la fe por medio de estas dos hermanas, pero el centro de lo que estaba hablando está puesto en la resurrección de Lázaro y en la próxima muerte de Jesús. San Lucas, sin embargo, supo encontrar en esas dos hermanas dos actitudes que seguramente han sido una constante en la vida de la Iglesia desde el inicio, y que más tarde darán lugar a los caracteres «activo» y «contemplativo», así que nos cuenta una escena en donde esos dos caracteres están manifiestos al extremo: Marta, que «se preocupa y se agita», y María que «ha elegido la parte buena», contraposición que sirve para dar otro ejemplo más de una doctrina que es absolutamente central en la predicación de Jesús y que recorre los cuatro evangelios: sólo una cosa es importante; aunque eso único importante se tematiza en distintas partes del Evangelio con distintos nombres: buscar el Reino de Dios y su justicia, permenecer unidos a la Vid, ver al Padre, etc.

Marta, María, Lázaro, tres hermanos, amigos de Jesús, que han sido vehículos para enseñanzas que difícilmente no tengamos en la memoria, precisamente porque han sido transmitidas a través de hechos extraordinariamente cotidianos: la agitación e inquietud que provoca la vida misma, el deseo frecuentemente insatisfecho de permanecer en silencio ante Dios, el dolor de una pérdida… acontecimientos de los que ninguna vida está libre, aunque son aquellos de los que más nos cuesta hablar.

No tiene sentido detenerme aquí en lo que la leyenda posterior ha hecho de estos personajes: de Lázaro un obispo de Chipre o de Marsella, de Marta, evangelizadora de la Galia junto con María, etc… son tradiciones, no sólo incomprobables, sino en muchos detalles ridículas, y pienso que poco agregan a la comprensión de la santidad de aquellos que la recibieron irradiada del propio Jesús.

Como bibliografía es recomendable detenerse en alguna buena exégesis del capítulo 11 de Juan, un relato central en el mundo del cuarto evangelio; por mi parte recomiendo el análisis que hace Raymond Brown en «El Evangelio según Juan», ed. Cristiandad, tomo I, págs 738ss. También pueden servir comentarios como el «San Jerónimo», ya sea el clásico o el nuevo, pero ante un relato tan lleno de detalles, conviene algo más completo. Quien quiera conocer las leyendas en torno a Lázaro y sus hermanas, una fuente buena es el Butler-Guinea, en sus artículos del 22 de julio (María), 29 de julio (Marta) y 17 de diciembre (Lázaro), sobre todo los dos primeros. No lo he seguido aquí porque preferí centrarme más en la cuestión de la Escritura, pero es, como siempre, una lectura de buena calidad. La Enciclopedia Católica, a pesar de sus muchos años, tiene un artículo de Léon Clugnet (1910) muy interesante y aun valioso sobre las tradiciones provenzales en torno a san Lázaro, lamentablemente, la traducción castellana que hay en línea apenas si permite enterarse de lo que habla.
Cuadros:
-Nicolas Froment: La resurrección de Lázaro, 1461, Galleria degli Uffizi, Florencia
-Tintoretto: Jesús en casa de Marta y María, 1570-75, Alte Pinakothek, Munich.

Abel Della Costa

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* DEFENSA DE LA VIDA ” Se hace viral el impactante discurso de un senador contra la venta de órganos de niños abortados”

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No puedes decir en un determinado momento que no es un ser humano, y al momento siguiente venderlo porque los órganos humanos que hay en él sí lo son.

Se hace viral el impactante discurso de un senador contra la venta de órganos de niños abortados En las últimas fechas, dos vídeos han conmocionado Estados Unidos: en el primero, difundido la pasada semana, la directora médica de Planned Parenthood, Deborah Nucatola, era cazada con cámara oculta reconociendo que su organización despieza cuidadosamente algunos niños durante el aborto para vender intactos sus órganos; en el segundo, difundido este martes, la presidente del consejo de directores médicos de Planned Parenthood, Mary Gatter, era también cazada con cámara oculta negociando el precio de ese tipo de operaciones y comprometiéndose incluso a violar el consentimiento informado de las madres que abortan a sus hijos para conseguir enteros los pedazos de feto interesantes para vender.

Censura televisiva, respuesta política
Aunque las principales cadenas de televisión (salvo la Fox) han ocultado la noticia a pesar de su indudable relevancia incluso política (Planned Parenthood apoya públicamente a Hillary Clinton en su campaña hacia la Casa Blanca), ésta se ha difundido como la pólvora dentro y fuera del país a través de internet.


Una imagen que ha dado la vuelta al mundo gracias a internet: la abortera Deborah Nucatola explica que en Planned Parenthood son “muy buenos” consiguiendo hígados o pulmones intactos de bebés abortados.

Y está teniendo consecuencias. Más de media docena de estados han abierto una investigación sobre la actividad de Planned Parenthood en sus respectivos territorios, y numerosos dirigentes políticos (entre ellos los pre-candidatos republicanos) han pedido que deje de recibir fondos federales. Este mismo miércoles se presentó en la Cámara de Representantes una proposición de ley para privarle de ellos por un periodo de un año hasta concluir la investigación.

El discurso de James Lankford
Además, se ha convertido en viral el discurso pronunciado el 16 de julio en el Senado por James Lankford, desde 2014 senador por Oklahoma, cuando ya se conocía el primer vídeo pero aún no el segundo. (Ver abajo íntegra su intervención.) De 47 años, casado y con dos hijas, y miembro de la Cámara Representantes entre 2011 y 2014, Lankford es un devoto baptista opuesto tanto al aborto como a la consideración como matrimonio de la unión entre personas del mismo sexo.

Con una voz profunda y contundente que se quebró por la emoción al proclamar que lo que se despieza porque sus piezas “tienen valor” es un niño que también “tiene valor” , Lankford argumentó con aplastante lógica sobre la humanidad del feto, señalando las contradicciones de los abortistas.

https://i1.wp.com/www.gestornoticias.com/archivos/religionenlibertad.com/image/lankford_familia.jpgMenos derechos que las orcas o los caballos
El senador comienza advirtiendo de que va a hablar de un tema “del que muchos americanos encuentran difícil hablar y oír”, y que nos afecta a todos “de forma extremadamente personal”.

Luego recuerda una concentración de partidarios de los derechos de los animales ante una empresa que experimenta con ellos: “No es ciencia, es violencia”, alegaban. Y uno de ellos proclamó: “La vida animal tiene derechos y acabamos de empezar a luchar por ellos”. “Protestaban para proteger la vida de animales que se estaban utilizando para investigación”, añade.

“No son ratones de laboratorio, son niños”
“Comprendan entonces mi frustración”, le dice a los senadores presentes, “en el contexto de los hechos que se han conocido esta semana”, cuando se ha sabido que “una organización llamada Planned Parenthood está utilizando niños abortados y enviando partes de estos niños abortados a centros de investigación, en algunos casos vendiéndolos. No son ratas o ratones de laboratorio, son niños, niños que han pasado por el terrorífico proceso de un aborto”.

Luego el senador recuerda que esa misma mañana se ha hablado allí sobre los derechos de las orcas y el despiece de los caballos: “Pero durante esa conversación, estaban siendo abortados niños, mediante un instrumento introducido en su madre para romperlo en pedazos, pero teniendo cuidado para proteger ciertos órganos para que esos órganos sean aptos para la venta”.
La primera gran contradicción abortista…
Y continúa: “El argumento que hemos escuchado para este asesinato es que ese niño no es un niño, sino que es un feto, que es tejido. Que no es un ser humano de lo que estamos hablando. Sólo es tejido, y corresponde a la madre decidir qué se hace con ese tejido. Y momentos después, se coge ese tejido y se vende porque son órganos humanos que sirven para investigación. ¡No puedes decir en un determinado momento que no es un ser humano, y al momento siguiente venderlo porque los órganos humanos que hay en él sí lo son! ¡Es un ser humano en todo momento! No ha habido ningún momento en el que no fuese un niño, no ha habido ningún momento en el que no fuese humano. Y no se puede pedir que acabemos con cierto trato a los animales, como el despiece de caballos, y pasar por alto completamente que niños están siendo despiezados en el vientre de su madre, y sus piezas vendidas”.

…y la segunda
Lankford describe a continuación el proceso: “Esto es lo que sucede. La madre entra en la clínica, da su consentimiento a sufrir un aborto, les hace esa petición. Una vez hecha esa petición, a algunas madres (no sabemos exactamente cómo eligen a esas madres) les piden consentimiento para que su hijo que va a ser abortado sea utilizado para investigación”.

A continuación, argumenta contra el hecho de que se justifique el asesinato de un niño con el supuesto beneficio para otros niños: “Del vídeo que hemos visto esta semana se deduce que se tranquiliza a algunas madres quitándole importancia al aborto porque al menos podrá extraerse algún bien de él, asumiendo que las partes que se destinen a investigación podrán ser útiles para otro niño en el futuro, olvidando que es ese niño el que tiene unos derechos ahí que podrían ayudarse protegiendo su vida”.

Se le quiebra la voz
El senador recuerda a continuación uno de los momentos más duros del primer vídeo, en el que Nucatola, mientras prepara cuidadosamente el bocado de ensalada que se lleva a la boca, habla con toda naturalidad del valor que tienen los órganos íntegros del niño abortado: “En el vídeo vemos a la doctora explicar que, una vez obtenido el consentimiento de la madre, en el procedimiento se aplasta la cabeza del niño en el seno materno para que puedan servir el resto de órganos. Porque el riñón tiene valor, porque el hígado tiene valor, porque los pulmones tienen valor, porque los músculos de la pierna tienen valor. Les voy a decir algo [el senador se emociona, minuto 5:01] ¡ese niño tiene valor!”.
“¡Quiero un Lamborghini!”: la “simpática” broma de la abortera Mary Gatter, dirigente de Planned Parenthood, al negociar el precio de los órganos de niños abortados que va a vender.

Seguidamente, el senador hace referencia a las 20 semanas de embarazo, porque diversos estados, y el mismo Congreso ahora que tiene mayoría republicana en las dos cámaras, están intentando prohibir el aborto más allá de esa edad gestacional, en base a la certeza médica de que produce dolor al feto (prácticamente el único asidero legal que queda): “Todos los adultos que me escuchan en este momento tuvieron una vez 20 semanas en el seno materno. Y podemos mirarnos a los ojos y decir que la única diferencia entre aquel niño de 20 semanas y cualquiera de nosotros ahora es el tiempo. Es de un ser humano de lo que estamos hablando. Y no me resulta nada agradable decir que estamos despiezando niños para utilizar sus órganos para investigación para que sirvan, en algún momento futuro, a otro niño”.

Lankford plantea otra cuestión, y es que se desconoce el procedimiento con el que Planned Parenthood selecciona a las madres cuyos hijos abortados venderá a cachos: “Tal vez buscan madres saludables, niños particularmente maduros y saludables. O tal vez alguna madre que no tenga recursos pueda acordar pagar el aborto vendiendo sus órganos. No lo sabemos, pero creo que la cuestión debe plantearse”.

“Y hay que preguntarse”, añade, “por qué este Congreso dedicará su tiempo hoy a hablar del despiece de caballos y de las orcas y por qué somos tan insensibles hacia los niños como para no plantear ese debate”.

Cuestionada la base misma de la nación
Lankford apela a los principios constitutivos de Estados Unidos como nación: “Si es un niño, y si en nuestra declaración de derechos decimos que cada persona creemos que fue dotada por el Creador de la vida, la libertad y la búsqueda de la felicidad, entonces tal vez tengamos que preguntarnos como nación si realmente creemos en eso. Así que haré algunas preguntas básicas. ¿Puede un niño de 20 semanas, que científicamente sabemos que sufre dolor, ser despiezado en un aborto?”.

Y concluye con una reflexión sobre la principal organización abortera del país, ahora bajo la lupa: “¿Es una buena idea financiar con un millón de dólares a Planned Parenthood? ¡Hay tantas organizaciones que ayudan a la gente a lo largo del país, que consiguen sus recursos por su cuenta sin recibir fondos federales! Así que, cuando nos preocupemos en los presupuestos por los niños, y tengamos compasión por los niños, tengámosla por los niños en todas las edades, no sólo en ciertas edades”.

* SANTO DEL DÍA” Santos Ana y Joaquín, padres de la B.V. María” 26 de julio

https://i1.wp.com/ec.aciprensa.com/newwiki/images/thumb/9/93/425151_10151125168553210_2010419603_n.jpg/300px-425151_10151125168553210_2010419603_n.jpgNo se celebra hoy, porque hay una celebración de mayor rango (XVII Domingo del Tiempo Ordinario, solemnidad)

Ana (Hebreo, Hannah, gracia, también escrito Ann, Anne, Anna) es el nombre tradicional de la madre de la Bienaventurada Virgen María.

Toda nuestra información concerniente a los nombres y las vidas de los Santos Joaquín y Ana, los padres de María, es derivada de literatura apócrifa: el Evangelio de la Natividad de María, el Evangelio de Seudo Mateo y el Protoevangelium de Santiago. Aunque la primera forma de este último, en el cual directa o indirectamente parecen estar basados los otros dos, retrocede hasta cerca de A.D. 150, podemos difícilmente aceptar como fuera de duda sus varias afirmaciones con su sola autoridad. En el Oriente el Protoevangelio tiene gran autoridad, y los Griegos, Sirios, Coptos y Arabes leen porciones de él en las fiestas de María. En el Occidente, sin embargo, fue rechazado por los Padres de la Iglesia hasta que sus contenidos fueron incorporados por Jacobus de Voragine en su “Leyenda Dorada” en el siglo trece. De allí en más la historia de Santa Ana se esparció por el Oeste y fue ampliamente desarrollada, hasta que Santa Ana se convirtió también en una de las santas más populares de la Iglesia Latina.
https://i1.wp.com/ec.aciprensa.com/newwiki/images/thumb/9/93/425151_10151125168553210_2010419603_n.jpg/300px-425151_10151125168553210_2010419603_n.jpgEl Protoevangelium da la siguiente versión: En Nazaret vivía una rica y piadosa pareja, Joaquín y Ana. No tenían niños. Cuando en un día de fiesta Joaquín se presentó a ofrecer sacrificio en el templo, fue rechazado por cierto Rubén, bajo el pretexto de que un hombre sin descendencia era indigno de ser admitido. Tras esto Joaquín, inclinándose con dolor, no volvió a su hogar, sino que se fue a las montañas a hacer su planteo a Dios en soledad. También Ana, al saber la razón de la prolongada ausencia de su marido, clamó al Señor que la liberara de la maldición de la esterilidad, prometiendo dedicar su niño al servicio de Dios. Sus oraciones fueron escuchadas; un ángel se le presentó a Ana y dijo: “Ana, el Señor ha visto tus lágrimas; tu concebirás y darás a luz y el fruto de tu vientre será bendecido por todo el mundo”. El ángel hizo la misma promesa a Joaquín, quien volvió con su mujer. Ana dio a luz una hija a la que llamó Miriam (María). Aún el nombre de la madre de María parece dudoso, desde el momento que esta historia es aparentemente una reproducción del relato bíblico de la concepción de Samuel, cuya madre también se llamaba Ana.. El renombrado Padre Juan de Eck de Ingolstadt, en un sermón sobre Santa Ana (publicado en París en 1579), pretende conocer aún los nombres de los padres de Santa Ana. Los llama Stollanus y Emerentia. Dice que Santa Ana nació después que Stollanus y http://ec.aciprensa.com/newwiki/images/thumb/7/7d/SAGRAD~1.JPG/300px-SAGRAD~1.JPGEmerntia carecieran de hijos por veinte años; que San Joaquín murió poco después de la presentación de María en el templo; que Santa Ana entonces se casó con Cleofás, de quien devino en madre de María Cleophae (la esposa de Alfeo y madre de los Apóstoles Santiago el Menor, Simón y Judas y de José el Justo); tras la muerte de Cleofás se dice que se casó con Salomas, de quien le nació María Salomae (la esposa de Zebedeo y madre de los Apóstoles Juan y Santiago el Mayor). La misma leyenda espurea se encuentra en los escritos de Gerson (Opp.III, 59) y en los de muchos otros. En el siglo decimosexto se produjo una animada controversia sobre los matrimonios de Santa Ana, en la cual Baronio y Bellarmine defendieron su monogamia. El Griego Menaea (25 de Julio) llama a los padres de Santa Ana, Mathan y María, y relata que Salomé y Elizabeth, la madre de San Juan el Bautista, eran hijas de dos hermanas de Santa Ana. De acuerdo con Ephiphanius, algunos entusiastas mantuvieron aún hasta el siglo cuarto, que Santa Ana concibió sin la acción de un hombre. Este error fue revivido en Occidente en el siglo quince. (Anna concepit per osculum Joachimi.) En 1677 la Santa Sede condenó el error de los Imperiali quienes enseñaban que Santa Ana se mantuvo virgen en la concepción y nacimiento de María (Benedict XIV, De Festis, II, 9). En el Oriente, el https://i1.wp.com/ec.aciprensa.com/newwiki/images/thumb/3/3b/IMG00159-20100721-1818.jpg/300px-IMG00159-20100721-1818.jpgculto de Santa Ana puede ser ubicado hacia el siglo cuarto. Justiniano I (d. 565) tuvo una iglesia dedicada a ella. El canon del Oficio Griego de Santa Ana fue compuesto por Santo Theofanes (d. 817), pero las partes más viejas del Oficio son adscriptas a Anatolio de Bizancio (d. 458). Su fiesta es celebrada en el Este el 25º día de Julio, el que puede ser el día de la dedicatoria de su primera iglesia en Constantinopla o el aniversario de la llegada de sus supuestas reliquias a Constantinopla (710). Se encuentra en el más viejo documento litúrgico de la Iglesia Griega, el Calendario de Constantinopla (primera mitad del siglo octavo). Los Griegos mantienen una fiesta conjunta de San Joaquín y Santa Ana el 9 de Setiembre. En la Iglesia Latina Santa Ana no era venerada, excepto quizás en el sur de Francia, antes del siglo trece. Su imagen, pintada en el siglo octavo, que fue encontrada recientemente en la iglesia de Santa María Antigua en Roma, debe su origen a la influencia Bizantina. Su fiesta (26 de Julio), bajo la influencia de la “Leyenda Dorada”, se encuentra por primera vez en el siglo trece, e.g. en Douai (en 1291), donde se veneraba un pie de Santa Ana (fiesta de la translación, 16 de Setiembre). Fue introducida en Inglaterra por Urbano VI, 21 de Noviembre de 1378, momento desde el cual se esparció por toda la Iglesia Occidental. Fue extendida a la Iglesia Latina universal en 1584.

https://i2.wp.com/ec.aciprensa.com/newwiki/images/thumb/b/b5/3757441978_60b032a4ca.jpg/300px-3757441978_60b032a4ca.jpgLas supuestas reliquias de Santa Ana fueron traídas desde Tierra Santa a Constantinopla en 710 y se conservaban todavía en la iglesia de Santa Sofía en 1333. La tradición de la iglesia de Apt en la Francia austral pretende que el cuerpo de Santa Ana fue traído a Apt por San Lázaro, el amigo de Cristo, fue escondido por San Auspicio (d. 398), y encontrado nuevamente durante el reino de Carlomagno (fiesta, Lunes después de la octava de Pascua); estas reliquias fueron traídas a la magnífica capilla en 1664 (fiesta, 4 de mayo). La cabeza de Santa Ana fue conservada en Mainz hasta 1510, cuando fue robada y llevada a Düren en Rheinland. Santa Ana es la patrona de Bretaña. Su figura milagrosa (fiesta, 7 de Marzo) es venerada en Notre Dame d’Auray, Diócesis de Vannes. También lo es en Canadá, donde es la patrona principal de la provincia de Quebec, siendo bien conocido el santuario de Santa Ana de Beaupré. Santa Ana es la patrona de las parturientas; es representada sosteniendo a la Bienaventurada Virgen María en su regazo, quien a su vez lleva en sus brazos al niño Jesús. Es además patrona de los mineros, al compararse Cristo al oro y María a la plata.

FREDERICK G. HOLWECK

Transcripto by Paul T. Crowley

En Memoria de las Sras. Margaret Crowley y Margaret McHugh

Traducido por Luis Alberto Alvarez Bianchi

Selección de imágenes: José Gálvez Krüger

*SANTO DEL DIA “San Sarbelio Makhluf, presbítero y eremita” 24 de julio

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n.: 1828†: 1898país: Líbano
otras formas del nombre: José, Charbel, Yusuf Makhluf
canonización: B: Pablo VI 5 dic 1965 – C: Pablo VI 9 oct 1977
hagiografía: Diócesis de Málaga
San Sarbelio Makhluf, presbítero de la Orden Libanesa Maronita, que, por amor a la soledad y para alcanzar la más alta perfección, dejó el cenobio de Annaya, en el Líbano, y se retiró al desierto, en el que sirvió a Dios día y noche, y donde vivió con gran austeridad, ayunando y orando. Murió el 24 de diciembre.
refieren a este santo: San Nimattullah al-Hardini
oración:

Oh Dios, que llamaste a san Charbel, presbítero, al singular combate del desierto, y le enriqueciste de todo género de piedad, te rogamos que, habiendo imitado la pasión del Señor, merezcamos participar de su reino. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos. Amén (oración litúrgica).

Sarbelio Makhluf fue un monje maronita libanés que, después de años de vida comunitaria como monje, inició una vida de oración y penitencia hasta su muerte, acontecida el año 1898.

En el Líbano moderno, donde los católicos de rito sirio -llamados maronitas- eran perseguidos por los drusos, el humilde hijo de un mulero, Joseph Zarun Makhluf, ingresó en el monasterio de San Marón, en Annaya, donde fue ordenado sacerdote en 1859.

Youssef (José) nació el 8 de mayo de 1828 en un pequeño poblado del Líbano llamado Biqa-Kafra. Era el quinto hijo de Antonio Makhlouf y Brígida Choudiac, sencillos campesinos llenos de fe. Dos de sus tíos maternos eran monjes en el monasterio de Quzhaya, que distaba una hora de camino desde Biqa-Kafra. José los visitaba con frecuencia y se quedaba con ellos ayudando en los oficios divinos, participando en sus oraciones y cantos y escuchando sus sabios consejos.

Tenía veintitrés años cuando dejó casa y familia para entrar al monasterio de Nuestra Señora de Mayfouk de la orden maronita libanesa. Al recibir el hábito de novicio cambió su nombre por el de Sarbelio, nombre de un mártir de la iglesia de Antioquía que murió en el año 107 bajo el imperio de Trajano. Cuando su madre y su tío se enteraron de su decisión, se dirigieron inmediatamente a buscarlo al monasterio tratando de convencerlo de que regresara. Finalmente, Brígida, también convencida de la vocación de su hijo, le dijo: Si no fueras a ser buen religioso te diría: ¡Regresa a casa! Pero ahora sé que el Señor te quiere a su servicio. Y en mi dolor al estar separada de tí, le digo resignada: ¡Que Dios te bendiga, hijo mío, y que haga de ti un santo…!

Desde joven había desarrollado una intensa vida interior y de oración que durante sus años de monje había madurado. Pronto se despertó en él la vocación por la vida eremítica. Se retiró a la ermita de San Pedro y San Pablo en Gebel an Nour (Montaña de la Luz) que tenía sólo dos habitaciones pequeñísimas y un oratorio también estrechísimo. Comenzó esta vida más austera en el año 1875 y la llevó durante veintitrés años. Se ejercitaba en diversas mortificaciones y en la oración continua; dormía sobre el suelo y comía una sola vez al día. Ordinariamente oficiaba la misa hacia el mediodía de tal forma que pasaba la mañana preparándose para el Santo Sacrificio y la tarde dando gracias a Dios. Vivía en el más absoluto retiro, del que sólo salía para atender alguna necesidad pastoral.

No le había bastado ser un monje modelo de piedad, trabajo y obediencia, sino que, como los padres del desierto, vivió en una desnuda celda llevando una vida sencilla y tremendamente austera. Dormía sólo tres horas reposando sobre una tabla cubierta de hojas secas con un trozo de madera para apoyar su cabeza y envuelto en sus desgastados hábitos y una delgada cobija. A esta celda llegaban muchos visitantes para pedir sus consejos, sus oraciones y su bendición.

San Sarbelio se ofreció todos los días de su vida, y el Señor se lo llevó consigo al terminar la consagración de su Misa de Nochebuena: el 16 de diciembre de 1898 estaba celebrando la misa hacia las once de la mañana, cuando le sobrevino un ataque de parálisis en el momento de la consagración. Murió el 24 de diciembre y sus restos reposan en el monasterio de San Marón, actual meta de peregrinaciones y milagros incesantes. Fue canonizado el 9 de octubre de 1977 por el papa Pablo VI.

Al abrir la fosa donde estaba enterrado san Sarbelio y otros cincuenta y dos monjes por motivo de una inundación, encontraron su cuerpo incorrupto, y un líquido rojizo saliendo de su cuerpo. Por cincuenta y cuatro años consecutivos fue desenterrado el cuerpo de san Sarbelio y siempre se veía el cadáver tan fresco como si estuviera dormido. Aunque un médico retiró finalmente todos los órganos del cuerpo, el flujo de sangre no paraba. Con la unción de este líquido, se dieron muchísimas curaciones milagrosas, y no sólo del cuerpo sino del alma: pecado, indiferencia, odio e incredulidad.

Para su beatificación se necesitaba un milagro reconocido por médicos y teólogos: se contaron hasta 1.200 milagros.

fuente: Diócesis de Málaga

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