* MI OBISPO ” Toma de posesión como obispo de Segovia” 20-12-2014

https://i0.wp.com/www.obispadodesegovia.es/img/gd/src/cesar_franco%252Ffotos_toma_de_posesi%25C3%25B3n%252Fpc207034.jpg

Misa estacional

Los doscientos cincuenta sacerdotes concelebrantes, diocesanos de Segovia y precedentes de Madrid, ocupaban ya los lugares asignados cuando comenzó la procesión de entrada que condujo a la treintena de obispos presentes en la misa hasta el presbiterio mientras la coral Voces de Castilla, a cuyo cargo estaba la animación musical, interpretaba el canto de Adviento “Ven, Salvador”.

No quisieron faltar a la cita el actual arzobispo de Madrid, Mons. Carlos Osoro, su predecesor en esa sede, el Cardenal Antonio María Rouco Varela y los actuales obispos auxiliares de la capital Fidel Herráez y Juan Antonio Martínez Camino. También estaban presentes, el arzobispo metropolitano de Valladolid y Presidente de la Conferencia Episcopal española, Mons. Ricardo Blázquez, los obispos de la provincia eclesiástica, otra veintena de hermanos en el episcopado, y el obispo emérito de Segovia, Mons. Luis Gutiérrez.

Alocuciones del Nuncio y del Administrador apostólico

Una vez finalizada la procesión e incensado el altar, el Nuncio, quien presidió el inicio de la celebración, saludó al pueblo y posteriormente él mismo y el administrador apostólico, Mons. Ángel Rubio, dirigieron unas palabras a los allí presentes.

D. Ángel con cariño alabó las cualidades del nuevo obispo: Tú tienes dotes especiales y vas a encontrar todo el apoyo, vienes con una larga experiencia pastoral. Traes un buen bagaje intelectual y de entrega pastoral. Pero sobre todo traes tu sed de amor al Señor y a la Santísima Virgen que aquí lleva el nombre de Fuencisla”. E instó a ponerse manos a la obra sin demorarse: “La diócesis te necesita para incorporarte el primero en la obra de la nueva evangelización, tan urgente y apremiante evangelizadores con Espíritu. Hay mucho que trabajar, hay mucha mies y se nos demanda que no estemos parados”. A los fieles de Segovia, el obispo emérito, les invitó a vivir este momento como un acontecimiento de gracia que sirva para que “la Iglesia de Segovia se renueve a la luz del evangelio, bajo la guía del nuevo Pastor sepa revitalizarse en sí misma, sepa  afrontar el futuro sin miedo a esta sociedad que ha cambiado de un modo significativo respecto al mundo y la sociedad de hace solo treinta o cincuenta años y ofrecer la esperanza en Cristo a muchos hombres y mujeres, desorientados”.

Por su parte, el Nuncio, subrayó el carácter teresiano de la Diócesis que ahora pastoreará D. César, “alberga en sus muros la novena fundación de la santa y custodia el sepulcro de san Juan de la Cruz”. El Papa —afirmó el Nuncio— “le anima a que sea un buen pedagogo procurando en la dispensación de la divina enseñanza del evangelio el encuentro con Cristo […] El obispo es un maestro cercano que ofrece el testimonio de la fe confirmando con su experiencia  los fieles”. Y exhortó al nuevo obispo a realizar lo que reza su lema episcopal “para que tengan vida y la tengan en abundancia”.

Finalizó su breve intervención solicitando al Secretario Canciller de la Diócesis, D. Alfonso María Frechel, que mostrara al Colegio de Consultores y leyera en voz alta las “Letras apostólicas” que recogen el nombramiento de D. César. Hecho lo cual, el Nuncio invitó al nuevo Obispo a sentarse en la cátedra episcopal. Al pie de la misma se dieron ambos un abrazo de paz. El nuevo Obispo se sentó en la que a partir de ese momento es su Cátedra, se cubrió con la mitra y recibió el báculo episcopal.

En ese momento, una representación del Cabildo, del Colegio de Consultores, del clero, religiosos, religiosas y seglar, se acercaron a la cátedra y saludaron a su Obispo, manifestándole su obediencia, reverencia y afecto, como nuevo pastor diocesano.

Finalizaba con este gesto los ritos específicos de la toma de posesión de la Diócesis de Segovia por parte del que a partir de ese momento es el nuevo Obispo, Mons. César Franco Martínez.

Bajo la presidencia del nuevo prelado segoviano continuó la celebración eucarística con la liturgia del cuarto domingo de Adviento.

Homilía del nuevo obispo de Segovia

Don César no quiso hacer de su homilía ni un desarrollo teológico de la misión del obispo, ni una presentación de un plan pastoral que no trae preconcebido. “Por razones obvias de comunión eclesial, he asumido el que está en marcha y pondré mis energías en realizarlo, continuando la visita pastoral ya iniciada”, afirmó el prelado.

Pidió a todos los presentes “no centréis vuestra atención ni vuestras expectativas en quien os habla —aunque sea normal que todo nuevo obispo suscite interés e interrogantes— y fijéis la mirada en Aquel que era, que es y que será: Jesucristo, Redentor del hombre. Mi venida a esta diócesis está al servicio del único que debe ser servido con la entrega total y generosa de nuestra vida, porque es Él, y sólo Él, quien nos ha redimido del pecado y de la muerte y nos ha hecho herederos de la vida eterna”.

Y dejó claro cuál es lo central en el ministerio episcopal que ahora inicia en la diócesis de Segovia: “Mi servicio entre vosotros consiste precisamente en esto: ayudaros, con la autoridad de Cristo Cabeza y su estilo de Buen Pastor, a ser dóciles a la acción de Dios, único constructor de su Iglesia. Sólo así, la iglesia de Segovia vivirá en obediencia y adoración a Dios y será signo e instrumento de la unidad de Dios con los hombres. No vengo a ocupar el lugar que sólo corresponde a Cristo y a pastorear esta diócesis como si fuera mi propiedad personal. Vengo a someterme a Cristo, único Pastor de la Iglesia, y a dejarme conducir por Él. Vosotros y yo, como cristianos, sacerdotes y obispo, debemos caminar en la voluntad del Señor para colaborar con él en la edificación de esta iglesia que sólo le pertenece a Él”.

Citando al Papa Francisco y haciéndose eco de algunos santos ilustres, habló de la Iglesia y de su constante renovación en estos términos: “En estos momentos históricos de cierta debilidad y crisis de fe y de rechazo orquestado de la Iglesia, ésta tiene la tentación de hacerse fuerte apelando a imágenes de sí misma que agraden a quienes la critican o desean secularizarla y marginarla de la sociedad. Es el riesgo de referirse a sí misma lavándose la cara o adaptándose a la mentalidad mundana, opuesta al evangelio. La «mundanidad espiritual», censurada por el Papa, busca «en lugar de la gloria del Señor, la gloria humana y el bienestar personal», sus propios intereses y no los de Cristo. La reforma de la Iglesia no es cuestión de «imagen» externa, que puede dejar escondida su enfermedad interior. El Santo Doctor Juan de Ávila decía que «cuantos predican reforma en la Iglesia por Cristo crucificado deben comenzar». Así lo entendió santo Domingo de Guzmán, orando y haciendo penitencia en la cueva que se venera en esta ciudad. Y santa Teresa de Jesús nos dejó esta sentencia lapidaria: «En tiempos recios, se requieren amigos fuertes de Dios». De esa fortaleza nos habla hoy san Pablo cuando dice que sólo Dios es capaz de fortalecer a su Iglesia”.

Y volvió a centrar su actividad pastoral en el anuncio del Evangelio: “Esta es mi única pretensión entre vosotros como sucesor de los apóstoles: proclamar a tiempo y destiempo el evangelio de Cristo, gracias al cual Dios fortalecerá, consolidará y santificará a su Iglesia de Segovia,  la librará de miedos y temores, de inercias acomodaticias, y de todo tipo de tentaciones, para hacerla avanzar, edificada sobre la verdad y urgida por la caridad, por los caminos de la historia, como ha hecho hasta ahora desde su remota fundación. Nuestra fuerza no está fuera de nosotros, en estrategias y argucias humanas, ni en acomodarnos al pensamiento dominante, débil e inconsistente, con la ingenua ilusión de ser aceptados. Nuestra fuerza es Cristo y su Evangelio, que es potencia y sabiduría de Dios para los que creen”.

Una misión y tarea que no afronta el sólo sino que es tarea de todos los fieles: “El obispo, la Iglesia entera, cada bautizado ha recibido la única misión de Cristo: desvelar y comunicar este misterio. Y, sobre todo, vivirlo. Vosotros y yo estamos unidos por la misma tarea. En esto no hay excusas ni privilegios. Todo lo que hace la Iglesia: la liturgia, la catequesis, la caridad con los pobres, tiene en esta misión su fuente y su destino. Si olvidamos esta verdad, nos quedamos a mitad de camino”.

Alentó a vencer dificultades y desánimos: “Muchos miedos nos paralizan en la evangelización y olvidamos, con frecuencia, que la fecundidad de la misión está asegurada porque el hombre ha sido creado por Dios para acoger a Cristo, mediante la predicación del Evangelio.. La misión de la Iglesia Madre, y la mía como obispo, es superar tales resistencias para vivir con alegría y gratitud la condición de hijos de Dios, conscientes de la gracia recibida. Sólo así, la Iglesia de Segovia, será un signo humilde y eficaz al mismo tiempo, de que Dios vive entre nosotros y nos ama infinitamente”.

Esta alegría de ser hijos e hijas de Dios, la alegría del Evangelio, de la que habla el Papa Francisco es lo que pide el nuevo obispo para su diócesis: “Esto es lo que suplico a Dios para mi diócesis de Segovia, para todos sus bautizados, sacerdotes, consagrados y laicos. Lo pido especialmente para las familias, pequeñas iglesias domésticas. Alegraos por lo que sois ante Dios y comunicadlo a todos vuestros vecinos. Hermanos sacerdotes, no perdáis de vista el tesoro que lleváis en vuestros vasos de barro; concentrad vuestras energías en vivir como Cristo y seréis fecundos. Dios no nos pide milagros en la evangelización. Pide fidelidad, entrega, humildad, amor a nuestro pueblo. Orad sencillamente como siervos, vivid fraternamente y descansad en el Señor al fin de la jornada, y alabadle por vuestra elección y por la gracia depositada en vuestras manos. No tenemos oro ni plata; lo que tenemos damos:  la salvación de Cristo. Nada ni nadie os podrá arrebatar vuestro gozo. Ni siquiera los fracasos en el apostolado, cuando se den, pues son ocasión de humillarnos ante Dios y acudir a Él con más ahínco. Si me permitís, sólo quiero expresar una preocupación, que es la vuestra: el Seminario”.

“Si aceptamos entrar en esta corriente de obediencia a la fe, acogiendo el Evangelio y comunicando lo que vivimos, a imagen de María, la evangelización será fecunda. A Ella pues, bajo la advocación de Nuestra Señora de la Fuencisla, encomiendo esta diócesis que canta y camina bajo su materna protección. Con hermosa sencillez lo dice la letra de su himno: «Por la Virgen, Segovia vive y confía, reza y espera, ama y ansía, y es lo que es». A ella, y a nuestro patrono san Frutos, encomiendo mi ministerio episcopal para que nunca me avergüence del Evangelio ni me aparte de Cristo. Orad insistentemente por mí. Desde hoy es mi oficio y mi alegría hacerlo por todos vosotros” concluyó el nuevo obispo de Segovia.

Al finalizar la celebración todos los presentes pudieron saludar al nuevo obispo de Segovia.

Mañana domingo día 21 de diciembre, el nuevo obispo de Segovia, Mons. César Franco celebrará la misa en el Santuario de la Fuencisla a las 12.30h.

Fuente : http://www.obispadodesegovia.es/blog/nuevo-obispo-de-segovia?futuro=true

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s