* IGLESIA PERSEGUIDA ” Paquistán; dos cristianos quemados vivos por blasfemia”

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05 de nov de 2014

Con las dos víctimas de hoy, a partir de 1990, suman por lo menos 60 las personas asesinadas según la ley de la blasfemia

Quemados vivos por la acusación (todavía por demostrar) de haber quemado algunas páginas de El Corán; por haber cometido un sacrilegio, acto que en Paquistán se castiga según la ley de la blasfemia. Y esta suerte fue la que corrió, esta mañana, una pareja de cristianos: Shahzad Masih (de 26 años) y su esposa Shama Bibi (de 24), que fueron quemados vivos por una multitud de musulmanes de cinco diferentes aldeas de los alrededores del sur de Lahore, capital de la provincia del Punjab paquistaní. Los cónyuges, que trabajaban en una fábrica de ladrillos, fueron secuestrados y estuvieron en poder de sus captores dentro de la misma fábrica durante dos días. Fueron torturados y finalmente, hoy por la mañana, a las 7, fueron arrojados al horno en el que se cuece la arcilla.

La blasfemia es un delito que, en los últimos treinta años, ha atraído las mentes de los musulmanes rigoristas y de los grupos radicales, por lo que se ha creado en el país una especie de psicosis colectiva que provoca horrores como el de esta mañana. No es suficiente que la polémica “ley negra” (que castiga el vilipendio del Islam, de El Corán o del profeta Mahoma), establezca la cadena perpetua y la pena de muerte (recordemos que, por lo demás, se trata de un delito esencialmente de “opinión”). No es suficiente, pues, un procedimiento que fue aprobado sin ninguna votación parlamentaria en 1986 por el dictador Zia-ul-haq para complacer a los partidos islamistas y granjearse su apoyo. La acusación por parte de un (presunto) testigo ocular puede ser suficiente para una ejecución extrajudicial, en defensa del Islam y en vista del prometido paraíso.

Con las dos víctimas de hoy, a partir de 1990, suman por lo menos 60 las personas asesinadas según la ley de la blasfemia (indican los datos difundidos del Centro de investigación y estudios sobre seguridad de Islamabad). Las víctimas han sido jóvenes cristianos e hindúes, pero también jueces, abogados, intelectuales musulmanes acusados de haber defendido o absuelto a presuntos blasfemos. Considerando este panorama, Asia Bibi, mujer cristiana acusada de blasfemia falsamente y condenada a muerte (se encuentra en la cárcel desde hace 5 años), podría considerarse afortunada.

No tuvieron este “privilegio” Shahzad Masih y Shama Bibi, dos jóvenes que, como muchos cristianos en el Punjab, eran empleados en una de las fábricas de ladrillos de la provincia. Trabajaban durante horarios masacrantes y ganaban un salario mísero; viven esta vida alrededor de 4 millones de paquistaníes, sobre todo de las franjas más pobres y de las castas más bajas (según la antigua y rígida estratificación social que existe en el subcontinente indio), que involucran a casi todas las minorías religiosas de Paquistán. Shahzad y Shama estaban casados y tenían tres hijos. Según algunas reconstrucciones de lo sucedido, Shama estaba esperando a su cuarto hijo.

Su culpa, es decir la supuesta blasfemia, fue descrita a la agencia vaticana Fides por el abogado cristiano Sardar Mushtaq Gill, que visitó el lugar de los hechos, la aldea de Chak, cerca de Kot Radha Kishan (a unos 65 kilómetros al sur de Lahore). El episodio  que desencadenó la acusación de la supuesta blasfemia, está referido a la muerte reciente del padre de Shahzad. Hace dos días, Shama, al limpiar la casa del hombre, tomó algunos artículos personales, documentos y hojas que consideró inútiles, y hizo un pequeño fuego. Según un hombre musulmán que fue testigo de la escena, en ese fuego había páginas del Corán. El hombre extendió la voz en los pueblos de los alrededores y una multitud de más de 100 personas tomaron como rehenes a los dos jóvenes. Esta mañana se ha producido el trágico final. La policía, alertada por otros cristianos, intervino señalando la muerte y arrestando, para una primera entrevista, a 35 personas.El abogado Gill dice a Fides: «Es una tragedia, un acto bárbaro e inhumano. El mundo entero debe condenar enérgicamente este episodio que demuestra que en Pakistán se ha incrementado la inseguridad entre los cristianos. Basta sólo una acusación para ser víctimas de ejecuciones extrajudiciales. Veremos si alguien será castigado por este asesinato».

La policía intervino hoy, para constatar la muerte y para detener, para un primer interrogatorio, a unas cuarenta personas. Se espera que se dicten órdenes de arresto precisas, por lo menos para el dueño de la fábrica, el musulmán Yousaf Gujjar y para todos los que participaron activamente en el secuestro, en las torturas y en el homicidio.

Shahbaz Sharif, primer ministro de la provincia del Punjab, anunció que había encomendado a una comisión especial de tres miembros el encargo de indagar con velocidad sobre los hechos y que había ordenado a la policía reforzar las medidas de seguridad para proteger los barrios cristianos en diferentes ciudades de la provincia.

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