687-CAMINO NEOCATECUMENAL “El Papa Francisco recibe en audiencia al Camino Neocatecumenal”

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El Papa Francisco recibe en audiencia al Camino Neocatecumenal

Mañana, sábado 1 de febrero, serán enviadas unas 414 familias del Camino Neocatecumenal en misión, de las cuales 174 serán enviadas en misiones “ad gentes, en una audiencia en el aula Pablo VI a la que acudirán 10.000 personas

Roma, 31/01/2014.- El Aula Pablo VI del Vaticano acogerá mañana la primera audiencia del Papa Francisco a unas 10.000 personas del Camino Neocatecumenal a las 12 h. Será la primera vez, desde que fuera elegido Pontífice, que recibirá en audiencia a miles de personas de esta iniciación cristiana de adultos aprobada de manera definitiva por la Santa Sede en 2008.  El pasado 9 de septiembre ya recibió en audiencia privada en el Palacio Apostólico a sus iniciadores y responsables, Kiko Argüello, Carmen Hernández y el P. Mario Pezzi.

Se pondrán en marcha 40 nuevas missio ad gentes

Como ya hicieran Juan Pablo II y Benedicto XVI en varias ocasiones, el Papa Francisco enviará a nuevas familias misioneras a evangelizar por todo el mundo, pero principalmente a Asia. En esta ocasión, enviará a 414 familias en misión, de las que 174 formarán parte de 40 nuevas missio ad gentes y que se sumarán a las 52 que existen hasta la fecha. Estarán también presentes en la audiencia los 900 hijos que suman entre todas las familias. También asistirán más de 100 familias que se encuentran ya en misión en distintos lugares del mundo.

En el encuentro con el Papa participarán los iniciadores y responsables del Camino Neocatecumenal, los rectores de los 100 seminarios misioneros Redemptoris Mater que están presentes en todo el mundo, los presbíteros formados en los seminarios de Europa y los seminaristas que se forman actualmente en ellos. Además, acudirán los equipos de catequistas-itinerantes internacionales del Camino, así como responsables de las primeras comunidades de España e Italia y una representación de las comunidades de diferentes parroquias de Europa.

Las missio ad gentes

La missio ad gentes o «misión a los gentiles» hace referencia a la evangelización en lugares donde no está presente el Evangelio y en donde es preciso realizar la «primera evangelización». La mayoría de las familias que serán enviadas por el Papa Francisco son de Europa —sobre todo de España e Italia—. Cada una de estas missio está compuesta por cuatro familias, un sacerdote y un «socio» que le acompaña (puede ser un laico o un seminarista); una hermana mayor que les ayuda, y tres hermanas jóvenes que, sin hacer votos, colaboran con la misión.

Las missio ad gentes, a imitación del modelo apostólico de la Iglesia primitiva, se desarrollan en las casas, en medio de los no bautizados. Juntos hacen presente una comunidad cristiana que muestran en medio de los paganos los signos que llevan a la fe: el amor («Como yo os he amado») y la perfecta unidad («Padre, yo en ellos y tú en mi para que sean perfectamente uno y el mundo crea que tú me has enviado»).

Algunos datos

El Camino, que fue aprobado de manera definitiva en 2008 con la firma de sus estatutos finales, está presente en 124 naciones de los cinco continentes, en 1.479 diócesis con 20.432 comunidades presentes en 6.272 parroquias.

Después de la audiencia con el Papa Francisco, el Camino contará con:

  • 100 Seminarios diocesanos misioneros Redemptoris Mater.
  • 2.300 seminaristas diocesanos que participan en esta iniciación cristiana y que se preparan para el presbiterado.
  • 1.880 presbíteros diocesanos ordenados de estos seminarios.
  • Más de 1.000 familias en misión repartidas en 93 países.
  • 92 missio ad gentes                                                                                                    Fuente: Revista Ecclesia

686-SNTO DEL DIA, fiesta de san Juan Bosco, presbítero y fundador, 31 de enero.

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San Juan Bosco, presbítero y fundador
fecha: 31 de enero
n.: 1815†: 1888país: Italia
otras formas del nombre: Don Bosco
canonización: B: Pío XI 2 jun 1929 – C: Pío XI 1 abr 1934
hagiografía: «Vidas de los santos de A. Butler», Herbert Thurston, SI
Memoria de san Juan Bosco, presbítero, el cual, después de una niñez dura, fue ordenado sacerdote, y en la ciudad de Turín se dedicó esforzadamente a la formación de los adolescentes. Fundó la Sociedad Salesiana y, con la ayuda de santa María Domènica Mazzarello, el Instituto de Hijas de María Auxiliadora, para enseñar oficios a la juventud e instruirles en la vida cristiana. Lleno de virtudes y méritos, voló al cielo, en este día, en la misma ciudad de Turín, en Italia.
patronazgo: patrono de la juventud, de los estudiantes, de la pastoral de juventud, de los educadores, de los editores y de los magos.
oración:

Señor, tú que has suscitado en san Juan Bosco un padre y un maestro para la juventud, danos también a nosotros un celo infatigable y un amor ardiente, que nos impulse a entregarnos al bien de los hermanos y a servirte a ti en ellos con fidelidad. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos. Amén (oración litúrgica).

En su vida, lo sobrenatural se hizo casi natural y lo extraordinario, ordinario. Tales fueron las palabras que el Papa Pío XI dijo sobre Don Bosco.

Juan Melchor había nacido en 1815, y era el menor de los hijos de un campesino piamontés. Su padre murió cuando Juan sólo tenía dos años. Su madre, santa y laboriosa mujer, que debió luchar mucho para sacar adelante u sus hijos, se hizo cargo de su educación. A los nueve años de edad, un sueño que el rapazuelo no olvidó nunca, le reveló su vocación. Más adelante, en todos los períodos críticos de su vida, una visión del cielo le indicó siempre el camino que debía seguir. En aquel primer sueño, se vio rodeado de una multitud de chiquillos que se peleaban entre sí y blasfemaban; Juan Bosco trató de hacer la paz, primero con exhortaciones y después con los puños. Súbitamente apareció una misteriosa mujer que le dijo: «¡No, no; tienes que ganártelos por el amor! Toma tu cayado de pastor y guía a tus ovejas». Cuando la señora pronunció estas palabras los niños se convirtieron, primero en bestias feroces y luego en ovejas. El sueño terminó, pero desde aquel momento Juan Bosco comprendió que su vocación era ayudar a los niños pobres, y empezó inmediatamente a enseñar el catecismo y a llevar a la iglesia a los chicos de su pueblo. Para ganárselos, acostumbraba ejecutar ante ellos toda clase de acrobacias, en las que llegó a ser muy ducho. Un domingo por la mañana, un acróbata ambulante dio una función pública y los niños no acudieron a la iglesia; Juan Bosco desafió al acróbata en su propio terreno, obtuvo el triunfo, y se dirigió victoriosamente con los chicos a la misa. Durante las semanas que vivió con una tía que prestaba servicios en casa de un sacerdote, Juan Bosco aprendió a leer. Tenía un gran deseo de ser sacerdote, pero hubo de vencer numerosas dificultades antes de poder empezar sus estudios. A los dieciséis años, ingresó finalmente en el seminario de Chieri y era tan pobre, que debía mendigar para reunir el dinero y los vestidos indispensables. El alcalde del pueblo le regaló el sombrero, el párroco la chaqueta, uno de los parroquianos el abrigo y otro, un par de zapatos. Después de haber recibido el diaconado, Juan Bosco pasó al seminario mayor de Turín y allí empezó, con la aprobación de sus superiores, a reunir los domingos a un grupo de chiquillos y mozuelos abandonados de la ciudad.

San José Cafasso, cura de la parroquia anexa al seminario mayor de Turín, confirmó a Juan Bosco en su vocación, explicándole que Dios no quería que fuese a las misiones extranjeras: «Desempaca tus bártulos -le dijo-, y prosigue tu trabajo con los chicos abandonados. Eso y no otra cosa es lo que Dios quiere de ti». El mismo Don Cafasso le puso en contacto con los ricos que podían ayudarle con limosnas para su obra, y le mostró las prisiones y los barrios bajos en los que encontraría suficientes clientes para aprovechar los donativos de los ricos. El primer puesto que ocupó Don Bosco fue el de capellán auxiliar en una casa de refugio para muchachas, que había fundado la marquesa di Barola, la rica y caritativa mujer que socorrió a Silvio Pellico cuando éste salió de la prisión. Los domingos, Don Bosco no tenía trabajo de modo que podía ocuparse de sus chicos, a los que consagraba el día entero en una especie de escuela y centro de recreo, que él llamó «Oratorio Festivo». Pero muy pronto, la marquesa le negó el permiso de reunir a los niños en sus terrenos, porque hacían ruido y destruían las flores. Durante un año, Don Bosco y sus chiquillos anduvieron «de Herodes a Pilatos», porque nadie quería aceptar ese pequeño ejército de más de un centenar de revoltosos muchachos. Cuando Don Bosco consiguió, por fin, alquilar un viejo granero, y todo empezaba a arreglarse, la marquesa, que a pesar de su generosidad tenía algo de autócrata, le exigió que escogiera entre quedarse con su tropa o con su puesto en el refugio para muchachas. El santo escogió a sus chicos.

En esos momentos críticos, le sobrevino una pulmonía, cuyas complicaciones estuvieron a punto de costarle la vida. En cuanto se repuso, fue a vivir en unos cuartuchos miserables de su nuevo oratorio, en compañía de su madre, y allí se entregó, con toda el alma, a consolidar y extender su obra. Dio forma acabada a una escuela nocturna, que había inaugurado el año precedente, y como el oratorio estaba lleno a reventar, abrió otros dos centros en otros tantos barrios de Turín. Por la misma época, empezó a dar alojamiento a los niños abandonados. Al poco tiempo, había ya treinta o cuarenta chicos, la mayoría aprendices, que vivían con Don Bosco y su madre en el barrio de Valdocco. Los chicos llamaban a la madre de Don Bosco «Mamá Margarita». Pero Don Bosco cayó pronto en la cuenta que todo el bien que hacía a sus chicos se perdía con las malas influencias del exterior, y decidió construir sus propios talleres de aprendizaje. Los dos primeros: el de los zapateros y el de los sastres, fueron inaugurados en 1853.

El siguiente paso fue construir una iglesia, consagrada a San Francisco de Sales. Después vino la construcción de una casa para la enorme familia. El dinero no faltaba, a veces, por verdadero milagro. Don Bosco distinguía dos grupos entre sus chicos: el de los aprendices, y el de los que daban señales de una posible vocación sacerdotal. Al principio iban a las escuelas del pueblo; pero con el tiempo, cuando los fondos fueron suficientes, Don Bosco instituyó los cursos técnicos y los de primeras letras en el oratorio. En 1856, había ya 150 internos, cuatro talleres, una imprenta, cuatro clases de latín y diez sacerdotes. Los externos eran 500. Con su extraordinario don de simpatía y de leer en los corazones, Don Bosco ejercía una influencia ilimitada sobre sus chicos, de suerte que podía gobernarles con aparente indulgencia y sin castigos, para gran escándalo de los educadores de su tiempo. Además de este trabajo, Don Bosco se veía asediado de peticiones para que predicara, la fama de su elocuencia se había extendido enormemente a causa de los milagros y curaciones obradas por la intercesión del santo. Otra forma de actividad, que ejerció durante muchos años, fue la de escribir libros para el gusto popular, pues estaba convencido de la influencia de la lectura. Unas veces se trataba de una obra de apologética, otras de un libro de historia, de educación o bien de una serie de lecturas católicas. Este trabajo le robaba gran parte de la noche y al fin, tuvo que abandonarlo, porque sus ojos empezaron a debilitarse.

El mayor problema de Don Bosco, durante largo tiempo, fue el de encontrar colaboradores. Muchos jóvenes sacerdotes entusiastas, ofrecían sus servicios, pero acababan por cansarse, ya fuese porque no lograban dominar los métodos impuestos por Don Bosco, o porque carecían de su paciencia para sobrellevar las travesuras de aquel tropel de chicos mal educados y frecuentemente viciosos, o porque perdían la cabeza al ver que el santo se lanzaba a la construcción de escuelas y talleres, sin contar con un céntimo. Aun hubo algunos que llevaron a mal que Don Bosco no convirtiera el oratorio en un club político para propagar la causa de «La Joven Italia». En 1850, no quedaba a Don Bosco más que un colaborador y esto lo decidió a preparar, por sí mismo, a sus futuros colaboradores. Así fue como santo Domingo Savio ingresó en el oratorio, en 1854.

Por otra parte, Don Bosco había acariciado siempre la idea, más o menos vaga, de fundar una congregación religiosa. Después de algunos descalabros, consiguió por fin formar un pequeño núcleo. «En la noche del 26 de enero de 1854 -escribe uno de los testigos- nos reunimos en el cuarto de Don Bosco. Se hallaban allí además, Cagliero, Rocchetti, Artiglia y Rúa. Llegamos a la conclusión de que, con la ayuda de Dios, íbamos a entrar en un período de trabajos prácticos de caridad para ayudar a nuestros prójimos. Al fin de ese período, estaríamos en libertad de ligarnos con una promesa, que más tarde podría transformarse en voto. Desde aquella noche recibieron el nombre de Salesianos todos los que se consagraron a tal forma de apostolado. Naturalmente, el nombre provenía del gran obispo de Ginebra. El momento no parecía muy oportuno para fundar una nueva congregación, pues el Piamonte no había sido nunca más anticlerical que entonces. Los jesuitas y las Damas del Sagrado Corazón habían sido expulsados; muchos conventos habían sido suprimidos y, cada día, se publicaban nuevas leyes que coartaban los derechos de las órdenes religiosas. Sin embargo, fue el ministro Rattazzi, uno de los que más parte había tenido en la legislación, quien urgió un día a Don Bosco a fundar una congregación para perpetuar su trabajo y le prometió su apoyo ante el rey.

En diciembre de 1859, Don Bosco y sus veintidós compañeros decidieron finalmente organizar la congregación, cuyas reglas habían sido aprobadas por Pío IX. Pero la aprobación definitiva no llegó sino hasta quince años después, junto con el permiso de ordenación para los candidatos del momento. La nueva congregación creció rápidamente: en 1863 había treinta y nueve salesianos; y a la muerte del fundador, eran ya 768. Don Bosco realizó uno de sus sueños al enviar sus primeros misioneros a la Patagonia. Poco a poco, los Salesianos se extendieron por toda la América del Sur. Cuando san Juan Bosco murió, la congregación tenía veintiséis casas en el Nuevo Mundo y treinta y ocho en Europa. Las instituciones salesianas en la actualidad comprenden escuelas de primera y segunda enseñanza, seminarios, escuelas para adultos, escuelas técnicas y de agricultura, talleres de imprenta y librería, hospitales, etc. sin omitir las misiones extranjeras y el trabajo pastoral.

El siguiente paso de Don Bosco fue la fundación de una congregación femenina, encargada de hacer por las niñas lo que los Salesianos hacían por los niños. La congregación quedó inaugurada en 1872, con la toma de hábito de veintisiete jóvenes a las que el santo llamó Hijas de Nuestra Señora, Auxilio de los Cristianos. La nueva comunidad se desarrolló casi tan rápidamente como la anterior y emprendió, además de otras actividades, la creación de escuelas de primera enseñanza en Italia, Brasil, Argentina y otros países. Para completar su obra, Don Bosco organizó a sus numerosos colaboradores del exterior en una especie de tercera orden, a la que dio el título de Colaboradores Salesianos. Se trataba de hombres y mujeres de todas las clases sociales, que se obligaban a ayudar en alguna forma a los educadores salesianos.

El sueño o visión que tuvo Don Bosco en su juventud marcó toda su actividad posterior con los niños. Todo el mundo sabe que para trabajar con los niños, hay que amarlos; pero lo importante es que ese amor se manifieste en forma comprensible para ellos. Ahora bien, en el caso de Don Bosco, el amor era evidente, y fue ese amor el que le ayudó a formar sus ideas sobre el castigo, en una época en que nadie ponía en tela de juicio las más burdas supersticiones acerca de ese punto. Los métodos de Don Bosco consistían en desarrollar el sentido de responsabilidad, en suprimir las ocasiones de desobediencia, en saber apreciar los esfuerzos de los chicos, y en una gran amistad. En 1877 escribía: «No recuerdo haber empleado nunca un castigo propiamente dicho. Por la gracia de Dios, siempre he podido conseguir que los niños observen no sólo las reglas, sino aun mis menores deseos». Pero a esta cualidad se unía la perfecta conciencia del daño que puede hacer a los niños un amor demasiado indulgente, y así lo repetía constantemente Don Bosco a los padres. Una de las imágenes más agradables que suscita el nombre de Don Bosco es la de sus excursiones domingueras al bosque, con una parvada de rapazuelos. El santo celebraba la misa en alguna iglesita de pueblo, comía y jugaba con los chicos en el campo, les daba una clase de catecismo, y todo terminaba al atardecer, con el canto de las vísperas, pues Don Bosco creía firmemente en los benéficos efectos de la buena música.

El relato de la vida de Don Bosco quedaría trunco, si no hiciéramos mención de su obra de constructor de iglesias. La primera que erigió era pequeña y resultó pronto insuficiente para la congregación. El santo emprendió entonces la construcción de otra mucho más grande, que quedó terminada en 1868. A ésta siguió una gran basílica en uno de los barrios pobres de Turín, consagrada a San Juan Evangelista. El esfuerzo para reunir los fondos necesarios había sido inmenso; al terminar la basílica, el santo no tenía un céntimo y estaba muy fatigado, pero su trabajo no había acabado todavía. Durante los últimos años del pontificado de Pío IX, se había creado el proyecto de construir una iglesia del Sagrado Corazón en Roma, y el Papa había dado el dinero necesario para comprar el terreno. El sucesor de Pío IX se interesaba en la obra tanto como su predecesor, pero parecía imposible reunir los fondos para la construcción. «Es una pena que no podamos avanzar -dijo el papa al terminar un consistorio-; la gloria de Dios, el honor de la Santa Sede y el bien espiritual de muchos fieles están comprometidos en la empresa. Y no veo cómo podríamos llevarla adelante».
-Yo puedo sugerir una manera de hacerlo -dijo el cardenal Alimonda.
-¿Cuál? -preguntó el papa.
-Confiar el asunto a Don Bosco.
-¿Y Don Bosco estaría dispuesto a aceptar?
-Yo le conozco bien -replicó el cardenal-; la simple manifestación del deseo de Vuestra Santidad será una orden para él.

La tarea fue propuesta a Don Bosco, quien la aceptó al punto. Cuando ya no pudo obtener más fondos en Italia, se trasladó a Francia, el país en que había nacido la devoción al Sagrado Corazón. Las gentes le aclamaban en todas partes por su santidad y sus milagros y el dinero le llovía. El porvenir de la construcción de la nueva iglesia estaba ya asegurado; pero cuando se aproximaba la fecha de la consagración, Don Bosco repetía que, si se retardaba demasiado, no estaría en vida para asistir a ella. La consagración de la iglesia tuvo lugar el 14 de mayo de 1887, y san Juan Bosco celebró allí la misa poco después. Pero sus días tocaban a su fin. Dos años antes, los médicos habían declarado que el santo estaba completamente agotado y que la única solución era el descanso; pero el reposo era desconocido para Don Bosco. A fines de 1887, sus fuerzas empezaron a decaer rápidamente; la muerte sobrevino el 31 de enero de 1888, cuando apenas comenzaba el día, de suerte que algunos autores escriben, sin razón, que Don Bosco murió al día siguiente de la fiesta de San Francisco de Sales (que en aquel momento se celebraba el 29 de enero). Cuarenta mil personas desfilaron ante su cadáver en la iglesia, y sus funerales fueron una especie de marcha triunfal, porque toda la ciudad de Turín salió a la calle a honrar a Don Bosco por última vez. Su canonización tuvo lugar en 1934.

La vida de Don Bosco, escrita en italiano por G. B. Lemoyne, ha tenido una popularidad enorme; pero la más conocida de todas es la de A. Auffray (1929). Existen en muchas lenguas numerosos estudios y biografías. La obra de G. Bonetti, St. John Bosco’s Early Apostolate (1934), es un estudio exhaustivo de los primeros veinticinco años de sacerdocio del santo. En la Biblioteca de ETF se hallarán algunas de las obras fundamentales del santo.

Nota: según recoge un blog dedicado a la magia, san Juan Bosco realizaba trucos de magia para atraer a los niños y mantener su atención. Por ese motivo, en el II Congreso de Magia realizado en Segovia, España, en 1953, fue elegido patrono de estos artistas. Puede leerse la noticia contemporánea en la Hemeroteca del diario ABC (el dato del patronazgo se halla en la primera columna, hacia la mitad).

fuente: «Vidas de los santos de A. Butler», Herbert Thurston, SI
(El Testigo Fiel) y el siguiente enlace: http://www.eltestigofiel.org/lectura/santoral.php?ids=384

685-TESTIMONIO “Polémica en los Grammy: por qué una cantante cristiana abandonó la Gala”.

http://www.aleteia.org/image/es/article/polemica-en-los-grammy-por-que-una-cantante-cristiana-abandono-la-gala-5789518808481792/natalie-grant_es/topic

La organización realizó ciertos actos de contenido anticristiano, Natalie Grant no quiso participar

La organización realizó ciertos actos de contenido anticristiano, Natalie Grant no quiso participar

El pasado domingo por la noche, una cantante cristiana evangélica, la conocida Natalie Grant, abandonó prematuramente la gala de los premios Grammy en señal de protesta. La razón, según explica el portal evangélico Soy Adorador, fueron los actos de alto contenido anticristiano que tuvieron lugar durante la gala.

Entre estos actos, cabe destacar una boda masiva (en la que había varias parejas homosexuales), presidida por la cantante y actriz Queen Latifah y con Madonna como testigo, y que fue interpretada como un acto de apoyo al matrimonio entre personas del mismo sexo. La boda estuvo amenizada por la interpretación de “Same Love”, de Macklemore & Ryan Lewis, un conocido tema en pro de los derecho homosexuales.

En otro momento de la Gala, la actriz Katy Perry -hija de pastores evangélicos- simuló una ejecución de brujas por parte de la Inquisición, en cuya escenificación hubo símbolos de contenido satánico.

Natalie Grant publicó al respecto en su muro de Facebook: “Salí de los Grammy muy temprano. Tuve muchos pensamientos, es mejor que la mayoría permanezcan en mi cabeza. Pero voy a decir esto: Nunca he estado más honrada por cantarle a Jesús y para Jesús. Y nunca había estado tan segura sobre el camino que he elegido”.

En otro post, añadió: “No he juzgado a nadie. No odio a nadie. Y creo que cada persona ha sido creada a imagen de Dios. Nunca voy a estar en una esquina de la calle moviendo pancartas, no voy a usar mi plataforma para discusiones políticas que sólo dividen y no unen. Voy a seguir orando para que mi vida sea un mensaje. Tengo mis propias convicciones personales por las cuales vivo, y voy a seguir preocupándome por mi propia salvación con temor y temblor ante el Señor”.
sources: Aleteia

684-DEFENSA DE LA VIDA “La Comisión Permanente de la CEE sobre el aborto y su anteproyecto de reforma”.

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Siempre a favor de la vida: La Comisión Permanente de la CEE sobre el aborto y su anteproyecto de reforma

Los obispos han reflexionado sobre el nuevo  Anteproyecto de Ley de Protección de la Vida del Concebido y los Derechos de la mujer embarazada.  Con este motivo, y como siempre han hecho en cualquier coyuntura social y política, quieren recordar de nuevo el valor sagrado de la vida humana, desde la concepción hasta su fin natural.

La posición de la Iglesia católica sobre este asunto es bien conocida, y compartida con muchos hombres y mujeres de buena voluntad, que desde otras confesiones religiosas y aun sin ser creyentes, defienden el derecho a la vida de todo ser humano inocente como patrimonio común de la razón humana. Recientemente el Papa Francisco recordaba esta posición, cuando delante de los embajadores acreditados ante la Santa Sede, afirmó que “la paz se ve herida por cualquier negación de la dignidad humana” y mencionó entre otros “horrores” de la “cultura del descarte” el hecho de que muchos niños no lleguen nunca a ver la luz, víctimas del aborto.

También en su primera Exhortación Apostólica, Evangelii Gaudium (La alegría del Evangelio), el Papa señaló, de manera coherente con todo el mensaje cristiano, que “el aborto no es un asunto sujeto a supuestas reformas o modernizaciones“, porque “no es progresista pretender resolver los problemas eliminando una vida humana” (n.213-214).

Los obispos saludan siempre las iniciativas a favor de la vida humana, vengan de donde vengan, especialmente aquellas dirigidas a proteger la vida de los más débiles, entre los que se encuentran los seres humanos que van a nacer. Por eso, reconocen en el texto del Anteproyecto presentado por el actual Gobierno un avance positivo con respecto a la legislación vigente, que considera el aborto como un derecho.

En todo caso, recuerdan que una ley del aborto, por muy restrictiva que fuera, seguiría siendo una ley injusta. Nadie tiene derecho, en ninguna circunstancia, a quitarle la vida a un ser humano inocente. El aborto no es la solución, de la misma manera que el niño que va a nacer no es el problema.

Por último, han querido aprovechar la ocasión para agradecer y potenciar la dedicación de muchas personas que, tanto en instituciones eclesiales como civiles, trabajan incansablemente, apoyando y acompañando a las personas en dificultades, y en particular a las madres gestantes.

Sin embargo, como también señala el Papa Francisco, es preciso caer en la cuenta de que todavía “hemos hecho poco para acompañar adecuadamente a las mujeres que se encuentran en situaciones muy duras, donde el aborto se les presenta como una rápida solución a sus profundas angustias, particularmente cuando la vida que crece en ellas ha surgido como producto de una violación o en un contexto de extrema pobreza. ¿Quién puede dejar de comprender esas situaciones de tanto dolor?” (n. 214). A todos incumbe, según los obispos, responder adecuadamente a estas situaciones por el camino de la solidaridad y la vida y no por el de la muerte de un ser inocente.

Fuente: Revista Ecclesia.

683-HOMILÍA 30-01-2014 en santa Marta.

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Papa Francisco en homilía en Santa Marta: «Una dicotomía absurda: amar a Cristo sin la Iglesia; escuchar a Cristo pero no a la Iglesia; estar con Cristo al margen de la Iglesia. No se puede»

“El cristiano no es un bautizado que recibe el Bautismo y después va por su camino. El primer fruto del Bautismo es el hacerte pertenecer a la Iglesia, al Pueblo de Dios. No se entiende un cristiano sin Iglesia”

30 de enero de 2014.- (Radio Vaticano Camino Católico) “No se entiende un cristiano sin Iglesia”: lo ha afirmado esta mañana Papa Francisco durante la Misa presidida en Santa Marta. El Pontífice ha indicado tres pilares del sentido de la pertenencia eclesial: la humildad, la fidelidad y la oración por la Iglesia.

La homilía del Papa ha comenzado por la figura del rey David, como se presenta en las lecturas del día: un hombre que habla con el Señor como un hijo habla con el padre y aunque reciba un“no” a sus peticiones, lo acepta con alegría. David, observa el Papa Francisco, tenía “un sentimiento fuerte de pertenencia al pueblo de Dios”. Y esto, prosiguió, nos cuestiona sobre cuál es nuestro sentido de pertenencia a la Iglesia, nuestro sentir con la Iglesia y en la Iglesia.

“El cristiano no es un bautizado que recibe el Bautismo y después va por su camino. El primer fruto del Bautismo es el hacerte pertenecer a la Iglesia, al Pueblo de Dios. No se entiende un cristiano sin Iglesia. Y por esto el gran Pablo VI decía que era una dicotomía absurda amar a Cristo sin la Iglesia; escuchar a Cristo pero no a la Iglesia; estar con Cristo al margen de la Iglesia. No se puede. Es una dicotomía absurda. El mensaje evangélico nosotros lo recibimos en la Iglesia y nuestra santidad la vivimos en la Iglesia, nuestro camino en la Iglesia. Lo demás es una fantasía, o como él decía: una dicotomía absurda”.

El “sensus ecclesiae”, afirmó, es “el mismo sentir, pensar, querer, dentro de la Iglesia”. Hay “tres pilares de esta pertenencia, de este sentir con la Iglesia. El primero es la humildad”, con la conciencia de estar “insertos en una comunidad como una gracia grande”.

“Una persona que no es humilde, no puede sentir con la Iglesia, sentirá lo que a ella o a él le gusta. Y esta humildad se ve en David: ‘¿Quién soy yo, Señor Dios, y qué es mi casa?’ Con esa conciencia de que la historia de salvación no comenzó con él y no terminará cuando muera. No, es toda una historia de salvación: yo vengo, el Señor te toma, te hace ir hacia delante y después te llama y la historia continua. La historia de la Iglesia comenzó antes que nosotros y continuará después de nosotros: Humildad: somos una pequeña parte de un gran pueblo, que va por el camino del Señor”.

El segundo pilar es la fidelidad “que va vinculada a la obediencia”:

“Fidelidad a la Iglesia; fidelidad a su enseñanza; fidelidad al Credo; fidelidad a la doctrina, custodiar esa doctrina. Humildad y fidelidad. También Pablo VI nos recordaba que nosotros recibimos el mensaje como un don y debemos transmitirlo como un don, pero no como una cosa nuestra: es un recibido que damos. Y ser fieles en esta transmisión, ser fieles. Porque nosotros hemos recibido y debemos dar un Evangelio que no es nuestro, que es de Jesús, y no debemos, decía Él, convertirnos en dueños del Evangelio, señores de la doctrina recibida para utilizarla a nuestro placer”.

El tercer pilar, dijo el Papa, es un servicio particular: “rezar por la Iglesia”. “¿Cómo va nuestra oración por la Iglesia? ¿Rezamos por la Iglesia? En la Misa todos los días sí, pero ¿en nuestra casa no? ¿Cuándo rezamos?” Rezar por toda la Iglesia, en todas las partes del mundo. “Que el Señor nos ayude a ir por este camino para profundizar en nuestra pertenencia a la Iglesia y en nuestro sentir con la Iglesia”.

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682-AUDIENCIA GENERAL 29-01-201″La Cofirmacion Sacramento de la iniciacion cristiana”.A INICIACIÓN CRISTIANA

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…El término “Confirmación” nos recuerda que este Sacramento confiere un crecimiento de la gracia bautismal: nos une más firmemente a Cristo; completa nuestro vínculo con la Iglesia; nos concede una fuerza especial del Espíritu Santo para difundir y defender la fe, para confesar el nombre de Cristo y para no sentir jamás vergüenza de su Cruz .Y por esta razón es importante tener cuidado de que nuestros niños, nuestros muchachos tengan este Sacramento…“.

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..La Confirmación, como todo Sacramento, no es obra de los hombres, sino de Dios, que cuida de nuestras vidas para moldearnos a la imagen de su Hijo, para que podamos amar como Él. Y hace esto infundiendo en nosotros su Espíritu Santo, cuya acción impregna a toda la persona y durante toda la vida, como se refleja en los siete dones que la Tradición, a la luz de la Sagrada Escritura, siempre ha evidenciado…“.

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Queridos hermanos y hermanas, ¡buenos días!:

En esta tercera catequesis sobre los sacramentos, nos centramos en la Confirmación, que debe ser entendida en continuidad con el Bautismo, al que está vinculada de manera inseparable. Estos dos sacramentos, junto con la Eucaristía, constituyen un único evento salvador que se llama: la “iniciación cristiana”, en el que somos insertados en Cristo Jesús muerto y resucitado, y nos convertimos en nuevas criaturas y miembros de la Iglesia. Es por ello que en su origen estos tres sacramentos se celebraban en un solo momento, al final del camino catecumenal, que era por lo general en la Vigilia de Pascua. Así venía sellado el camino de formación y de progresiva inserción en la comunidad cristiana que podía durar unos cuantos años. Se hacía paso a paso, ¿no?, para llegar al Bautismo, después a la Confirmación y a la Eucaristía.

Comúnmente hablamos del sacramento de la “Confirmación”, una palabra que significa ” unción”. Y, de hecho, a través del óleo, llamado “sagrado crisma” venimos formados, en la potencia del Espíritu, a Jesucristo, que es el único verdadero “ungido “, el ” Mesías”, el Santo de Dios. Hemos escuchado en el Evangelio como Jesús lee aquello de Isaías, lo vemos más adelante, es el ungido: “Yo soy enviado y ungido para esta misión.”

El término “Confirmación” nos recuerda que este Sacramento confiere un crecimiento de la gracia bautismal: nos une más firmemente a Cristo; completa nuestro vínculo con la Iglesia; nos concede una fuerza especial del Espíritu Santo para difundir y defender la fe, para confesar el nombre de Cristo y para no sentir jamás vergüenza de su Cruz (cf. Catecismo de la Iglesia Católica, n. 1303). Y por esta razón es importante tener cuidado de que nuestros niños, nuestros muchachos tengan este sacramento. Todos nos preocupamos de que estén bautizados y esto es bueno, ¿eh? Pero tal vez no tengamos tanto cuidado de que reciban la Confirmación: quedan a mitad de camino y no reciben el Espíritu Santo, ¡eh!, ¡que es muy importante en la vida cristiana, porque nos da la fuerza para seguir adelante!

Pensemos un poco, cada uno de nosotros: ¿estamos, de verdad, preocupados de que nuestros niños y muchachos reciban la Confirmación? Es importante esto: es importante. Y si ustedes tienen niños o muchachos en casa que todavía no la han recibido y tienen la edad suficiente para recibirla, hagan todo lo posible para acabar esta iniciación cristiana para que ellos reciban la fuerza del Espíritu Santo. ¡Es importante!

Por supuesto, es importante ofrecer a los que reciben la Confirmación una buena preparación, que debe tener como objetivo conducirlos a una adhesión personal a la fe en Cristo y despertar en ellos el sentido de pertenencia a la Iglesia.

La Confirmación, como todo Sacramento, no es obra de los hombres, sino de Dios, que cuida de nuestras vidas para moldearnos a la imagen de su Hijo, para que podamos amar como Él. Y hace esto infundiendo en nosotros su Espíritu Santo, cuya acción impregna a toda la persona y durante toda la vida, como se refleja en los siete dones que la Tradición, a la luz de la Sagrada Escritura, siempre ha evidenciado. De estos siete dones… no quiero preguntarles si se acuerdan de los siete dones, no. Tal vez muchos lo dirán, pero no es necesario, no. Todos dirán es éste, ése, este otro… pero no lo hagan. Yo los digo en su nombre, ¿eh? ¿Cuáles son los dones? La Sabiduría, el Intelecto, el Consejo, la Fortaleza, la Ciencia, la Piedad y Temor de Dios. Y estos dones se nos han dado precisamente con el Espíritu Santo en el Sacramento de la Confirmación. A estos dones tengo la intención de dedicar las catequesis que seguirán a las de los Sacramentos.

Cuando acogemos al Espíritu Santo en nuestros corazones, y lo dejamos actuar, Cristo se hace presente en nosotros y toma forma en nuestra vida; a través de nosotros, será Él -oigan bien esto, ¿eh?, a través de nosotros será el mismo Cristo quien orará, perdonará, infundirá esperanza y consuelo, servirá a los hermanos, estará cerca de los necesitados y de los últimos, creará comunión y sembrará la paz. ¡Piensen en lo importante que es esto: que es a través del Espíritu Santo, que viene Cristo para hacer todo esto en medio de nosotros y para nosotros! Por esta razón, es importante que los niños y jóvenes reciban este Sacramento.

¡Queridos hermanos y hermanas, recordemos que hemos recibido la Confirmación, todos nosotros! Recordémoslo ante todo para dar las gracias al Señor por este don y luego para pedirle que nos ayude a vivir como verdaderos cristianos, a caminar con alegría según el Espíritu Santo que nos fue dado. ¡Está visto, que estos últimos miércoles, a mitad de la audiencia, nos bendicen desde el Cielo: pero, ustedes son valientes, adelante!

Fuente: La Puerte de la Fe II

681-OBISPOS CATÓLICOS de todo el mundo piden apoyo urgente, para evitar que Israel construya un muro de seguridad en Belén

Jerusalem, Israel. I have many friends that have made the pilgrimage to go here (where Jesus was raised). Reminds me of The Christian Tradition

                                             Wailing Wall, Jerusalem, palestine???? Its called Israel and its the Western wall :)

Un total de trece obispos católicos, agrupados en la Coordinadora para Tierra Santa, han pedido a la comunidad internacional apoyo urgente, para evitar la intención de Israel de construir un nuevo muro de seguridad que pase por la localidad cisjordana de Beit Jala, situada entre Jerusalén y Belén. Allí viven un total de 58 familias palestinas cristianas.

Los obispos de Sudáfrica, Finlandia, Islandia, España, Francia, Canadá, Reino Unido, Estados Unidos, Irlanda, Alemania, Polonia y Andorra, han alertado de la amenaza de que estas familias pierdan su tierra y sus medios de vida que supone la construcción del muro, ya que, según la información, se destruirá viñedos, olivares y huertos, y les separará de sus tierras. Además, aunque han reconocido el derecho del Estado de Israel a la seguridad y a tener fronteras seguras, los obispos han destacado que el trazado del muro excede en tres cuartas partes la Línea Verde que la comunidad internacional reconoce como los límites del mismo.

A juicio de los prelados, la intención del Gobierno israelí con la construcción del muro es consolidar zonas de asentamientos y separar de forma permanente Belén respecto de Jerusalén, por lo que han insistido en la ilegalidad de la construcción del muro –de acuerdo con una opinión consultiva de referencia de la Corte Internacional de Justicia– y en la “violación flagrante” que supone de cara a los acuerdos de Ginebra y la Declaración Universal de los Derechos Humanos.

Por ello, coincidiendo con el comienzo, hoy, de la Visita Oral para la construcción del muro, que separaría las dos ciudades emblemáticas para la tradición cristiana, los prelados católicos han pedido oraciones para evitarlo. Además, han reiterado su petición a los gobiernos, para que animen a Israel a cumplir con la ley internacional y a que respete los medios de vida de estas familias para que el pueblo de Beit Jala sea protegido de una mayor expropiación de sus tierras y hogares. En este contexto es conocido que el Papa Francisco confirmó el pasado 5 de enero que visitará las dos ciudades (Jerusalén y Belén) los días 24 y 26 de mayo, en un viaje a Tierra Santa durante el que también irá a Ammán, la capital jordana, tras haber sido invitado, tanto por el presidente israelí, Shimon Peres, como por el presidente de la Autoridad Nacional Palestina, Mahmud Abas.