532-Jordi se bautizó y se encontró con Dios al conocer a su novia Marisa que lo interpela al decir que no quiere relaciones antes del matrimonio porqué es católica

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“Decido hablar con el sacerdote que me recomienda hacer oración. Yo me decido. Voy me planto delante del sagrario y empiezo hablarle a Dios que me habían dicho que estaba en el sagrario. Al hablar con el Señor siento que me escucha y me siento querido por Él. Y consecuencia de esto es por lo que decido bautizarme”

29 de noviembre de 2013.- (Opus Dei / Camino Católico) Jordi tiene 24 años, nació en Sollana (Valencia) y estudia Ingeniería de Caminos en la Universidad Politécnica de Valencia. Sus padres, no creyentes, no le dieron formación religiosa alguna. “Mis padres de pequeño no me bautizaron. Siempre he llevado una vida alejada de Dios” explica Jordi. Se bautizó en noviembre de 2012, después de acercarse a la fe gracias a la que hoy es su novia, al ejemplo de otros estudiantes a los que conoció en el Colegio Mayor Universitario Albalat y a que, rezando, se encontró con Dios.

Hijo único, en su casa apenas había escuchado hablar de la religión católica. Después de cursar el bachillerato en un instituto de su pueblo, comenzó los estudios de ingeniería de caminos en la Universidad Politécnica de Valencia. Amante del deporte, buen estudiante y con gran capacidad para hacer amigos, empleaba su tiempo entre la práctica del surf, el esquí y los deportes de montaña, el estudio de su carrera y las fiestas universitarias acompañado de amigos y amigas. Hasta que un día conoció a Marisa.

Tras una primera conversación con ella, en compañía de amigas y amigos, le llamó la atención la firmeza de sus convicciones. No se la pudo quitar de la cabeza, precisamente por la seguridad de sus ideas en asuntos en los que nadie que él conociera tenía ideas claras o al menos la valentía para exponerlas en público.

Así pues, quiso volver a hablar con ella, conocerla mejor, y al hacerlo, descubrió que Marisa era católica. Jordi explica que “un día salí con Marisa a tomar algo y allí yo le hago una propuesta y ella me contesta: ‘Yo soy una chica católica y no quiero mantener relaciones antes del matrimonio’. Le pregunto por sus motivaciones y de esta forma empiezo a conocer la fe católica”. Así, sin más. Simple y llanamente: creía en Dios  y esa seguridad que le daba la fe le hacía tener seguridades donde los demás y él mismo sólo encontraban dudas o ignorancia.

Ahora quería saber más

El  segundo encuentro con Marisa fue largo, muchas horas, y cuando se despidieron él quería saber más. Marisa se convertiría en la novia de Jordi y él da testimonio del cambio que ha supuesto para su vida esa relación: “Marisa mi novia fue la culpable de que empezará a tratar a Dios”.

Marisa frecuenta un Centro del Opus Dei. Le presentó al capellán, que le invitó a que acudiera a estudiar a la biblioteca del Colegio Mayor Universitario Albalat. Jordi explica que “allí conozco gente como yo que tiene una alegría especial. Tiene algo que no encuentro en el resto de las personas, que me doy cuenta que también comparten la fe católica. Esto me sorprende tanto que decido hablar con el sacerdote que me recomienda hacer oración. Yo me decido. Voy me planto delante del sagrario y empiezo hablarle a Dios que me habían dicho que estaba en el sagrario. Al hablar con el Señor siento que me escucha y me siento querido por Él. Y consecuencia de esto es por lo que decido bautizarme”.

Unos meses de formación

“Pasaron unos meses hasta el momento del bautismo y en ese tiempo tuve la oportunidad de formarme y prepararme bien para recibir al Señor y empezar una vida católica”,comenta Jordi. Fue bautizado, en noviembre de 2012, en la Iglesia de San Juan del Hospital (Valencia), confiada a la Prelatura del Opus Dei.

“Al bautizarme tengo la oportunidad de recibir al Señor por primera vez y siento una paz interior y una alegría que eran totalmente desconocidas para mí, algo nuevo. También me confirmé y tomé mi primera comunión. A partir de ahí puedo vivir plenamente la fe católica y empiezo a comprender lo que le sucedía a aquella gente que había conocido. Porque ahora siendo el mismo que he sido siempre tenía algo más que es que puedo practicar la fe católica. Y esto me llena. Me ayuda a darme a los demás, a ayudar a la gente sin pedir nada a cambio. Sigo haciendo lo mismo que antes pero lo vivo todo de una forma más plena, porque ahora no busco solo pasármelo yo bien sino que buscó que mis amigos se lo pasen bien conmigo. Busco que sean felices como yo lo soy. Intento ayudarlos. Y esto soy capaz de hacerlo porque tengo a Dios en mi vida”,concluye Jordi.

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531-Meditación del día de Hablar con Dios, Lc 21,29-33, 29-11-2013

http://www.romereports.com/palio/audiencia-general-el-papa-explica-el-papel-de-dios-creador-del-cielo-y-de-la-tierra-spanish-8933.html#.URKGuqXK7dI Audiencia general: El Papa explica el papel de Dios "Creador del cielo y de la tierra"

34ª semana. Viernes

UNA PALABRA ETERNA

— Lectura del Evangelio.

— Dios nos habla en la Sagrada Escritura.

— Para sacar fruto.

I. A punto de concluir el ciclo litúrgico, leemos en el Evangelio de la Misa esta expresión del Señor: El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán1. Son palabras eternas las de Jesús, que nos dieron a conocer la intimidad del Padre y el camino que habíamos de seguir para llegar hasta Él. Permanecerán porque fueron pronunciadas por Dios para cada hombre, para cada mujer que viene a este mundo. Muchas veces y de muchas maneras habló Dios en otro tiempo a nuestros padres por el ministerio de los profetas; últimamente, en estos días, nos ha hablado por su Hijo2. «Estos días» son también los nuestros. Jesucristo sigue hablando, y sus palabras, por ser divinas, son siempre actuales.

Toda la Escritura anterior a Cristo adquiere su sentido exacto a la luz de la figura y de la predicación del Señor. San Agustín, con una expresión vigorosa, escribe que «la Ley estaba preñada de Cristo»3. Y en otro lugar afirma el Santo Doctor: «Leed los libros proféticos sin ver en ellos a Cristo: no hay nada más insípido, más soso. Pero descubrid en ellos a Cristo, y eso que leéis no solo se vuelve sabroso, sino embriagador»4. Él es quien descubre el profundo sentido que se contiene en la revelación anterior: Entonces les abrió el entendimiento para que comprendiesen las Escrituras5. Los judíos que se negaron a aceptar el Evangelio se quedaron como con un cofre con un gran tesoro dentro, pero sin la llave para abrirlo. Sus entendimientos -escribe San Pablo a los cristianos de Corinto- estaban velados, y lo están hoy por el mismo velo que continúa sobre la lectura de la alianza antigua, porque solo en Cristo desaparece6, pues «el fin principal de la economía antigua era preparar la venida de Cristo, redentor universal, y de su reino mesiánico (…). Dios es el autor que inspira los libros de ambos Testamentos, de modo que el Antiguo encubriera al Nuevo»7. Es conmovedor en este sentido el diálogo entre el apóstol Felipe y el etíope, ministro de Candace, que leía al Profeta Isaías. ¿Entiendes por ventura lo que lees?, le preguntó Felipe. ¿Cómo voy a entenderlo si alguien no me guía? Entonces, comenzando por esta escritura, le anunció a Jesús8. Jesús era el punto clave para comprender.

San Juan Crisóstomo comenta así este pasaje de los Hechos de los Apóstoles: «Considera qué gran cosa es no descuidar la lectura de la Escritura ni siquiera durante el viaje (…). Piensen esto los que ni siquiera en su casa las leen y, porque están con la mujer, o porque militan en el ejército, o tienen preocupaciones por sus familiares y ocupaciones en otros asuntos, creen que no les conviene hacer ese esfuerzo por leer las divinas Escrituras (…). Este bárbaro etíope es un ejemplo para nosotros: para los que tienen una vida privada, para los miembros del ejército, para las autoridades y también para las mujeres –más aún las que están siempre en casa– y para los que han escogido la vida monástica. Aprendan todos que ninguna circunstancia es impedimento para la lectura divina, que es posible realizar no solo en casa sino en la plaza, en el viaje, en compañía de muchos o en medio de una ocupación. No descuidemos, os ruego, la lectura de las Escrituras»9.

Desde siempre la Iglesia ha recomendado su lectura y meditación, principalmente del Nuevo Testamento, en el que siempre encontramos a Cristo que sale a nuestro encuentro. Unos pocos minutos diarios nos ayudan a conocer mejor a Jesús, a amarle más, pues solo se ama lo que se conoce bien.

II. Todas las Escrituras habían trazado el camino que debía recorrer Cristo10, todas eran en cierto modo anunciadoras del Mesías. Los profetas habían descrito este día y deseado verlo11. Los discípulos reconocerán en Cristo al que tantas veces y de tantas formas fue predicho y anunciado12. Cuando San Pablo tenga que defenderse de las amenazas del rey Agripa, argüirá simplemente que se limita a anunciar el cumplimiento de lo que ya predicaron los Profetas13. Con todo, no es Cristo quien mira y obedece a los Profetas y a Moisés. Fueron estos los que en sus descripciones, por inspiración divina, se sujetaron a lo que sería la existencia en la tierra del Hijo de Dios. Moisés escribió acerca de Él14. Y Abrahán, vuestro padre, se regocijó pensando en ver mi día; lo vio y se alegró15.

Jesucristo se aplica a sí las viejas figuras: el templo16, el maná17, la roca18, la serpiente de metal19. Por eso dirá en cierta ocasión: Escudriñad las Escrituras: ellas son las que dan testimonio de Mí20. Cuando en el Evangelio de la Misa leemos hoy que el cielo y la tierra pasarán, pero no sus palabras, nos señala de algún modo que en ellas se contiene toda la revelación de Dios a los hombres: la anterior a su venida, porque tiene valor en cuanto hace referencia a Él, que la cumple y clarifica; y la novedad que Él trae a los hombres, indicándoles con claridad el camino que han de seguir. Jesucristo es la plenitud de la revelación de Dios a los hombres. «En darnos, como nos dio a su Hijo, que es una Palabra suya, que no tiene otra, todo nos lo habló junto y de una vez en esta sola Palabra, y no tiene más que hablar»21.

La Carta a los hebreos22 enseña que la palabra de Dios es viva y eficaz, y más cortante que una espada de doble filo: penetra hasta la división del alma y del espíritu, de las articulaciones y de la médula, y descubre los sentimientos y pensamientos del corazón. Es nueva cada día, expresamente dirigida a cada uno si sabemos leerla con fe. «En los libros sagrados, el Padre que está en el Cielo sale amorosamente al encuentro de sus hijos para conversar con ellos. Y es tanta la eficacia que radica en la Palabra de Dios, que es en verdad apoyo y vigor de la Iglesia y fortaleza de la fe para sus hijos, alimento del alma, fuente pura y perenne de vida espiritual»23.

De alguna manera, es actual la marcha y la vuelta del hijo pródigo, la necesidad de la levadura para transformar la masa del mundo, los leprosos que quedan sanos en su encuentro con Jesús. Cuántas veces hemos pedido a Jesús luz para nuestra vida con las palabras –ut videam!, que vea, Señor– de Bartimeo; o hemos acudido a su misericordia con las del publicano: ¡Oh Dios, apiádate de mí que soy un pecador! ¡Cómo salimos reconfortados después de ese encuentro diario con Jesús en el Evangelio!

III. ¡Cuán dulces son a mi paladar tus palabras, más que la miel para mi boca!24.

A veces –relata Ronald Knox25–, cuando varias personas están cantando sin acompañamiento de instrumento musical, existe en el grupo una tendencia a bajar el tono; la voz baja cada vez más y más. Por eso, si el coro no está acostumbrado a cantar sin acompañamiento musical, el director suele tener escondido un diapasón con el que de vez en cuando da una pequeña señal, para recordar a todos la nota más alta que deben dar.

Cuando la vida cristiana comienza a bajar de tono, a languidecer, también es necesario un diapasón que dé una nota más alta. ¡Cuántas veces la meditación de un pasaje del Evangelio, sobre todo de la Pasión de Nuestro Señor, ha sido como una enérgica llamada a huir de esa vida menos heroica a la que nos empujaba un excesivo cuidado de la salud, un tono menos vibrante…! No podemos pasar las páginas del Santo Evangelio como si fuera un libro cualquiera. ¡Con qué amor era custodiado durante tantos siglos, cuando solo algunas comunidades cristianas tenían el privilegio de poseer una copia o solo unas páginas! ¡Con qué piedad y reverencia era leído! Su lectura –enseña San Cipriano a propósito de la oración– es cimiento para edificar la esperanza, medio para consolidar la fe, alimento de la caridad, guía que indica el camino…26. San Agustín señala que sus enseñanzas son como lámparas colocadas en un lugar oscuro»27, que siempre esclarecen nuestra vida. Para sacar fruto de la lectura y meditación, «piensa que lo que allí se narra –obras y dichos de Cristo– no solo has de saberlo, sino que has de vivirlo. Todo, cada punto relatado, se ha recogido, detalle a detalle, para que lo encarnes en las circunstancias concretas de tu existencia.

»—El Señor nos ha llamado a los católicos para que le sigamos de cerca y, en ese Texto Santo, encuentras la Vida de Jesús; pero, además, debes encontrar tu propia vida.

»Aprenderás a preguntar tú también, como el Apóstol, lleno de amor: “Señor, ¿qué quieres que yo haga?…” -¡La Voluntad de Dios!, oyes en tu alma de modo terminante.

»Pues, toma el Evangelio a diario, y léelo y vívelo como norma concreta. —Así han procedido los santos»28.

Entonces podremos decir con el Salmista: Tu palabra es para mis pies una lámpara, la luz de mi sendero29.

1 Lc 21, 33. — 2 Heb 1, 1. — 3 San Agustín, Sermón 196, 1. — 4 ídem, Comentario al Evangelio de San Juan, 9. 3. — 5 Lc 24, 45. — 6 2 Cor 3, 14. — 7 Conc. Vat. II, Const. Dei Verbum, 15 ss. — 8 Cfr. Hech 8, 27-35. — 9 San Juan Crisóstomo, Homilías sobre el Génesis, 35. — 10 Cfr. Lc 22, 37. — 11 Cfr. Lc 10, 24.— 12 Cfr. Jn 1, 41-45. — 13 Cfr. Hch 26, 2. — 14 Jn 5, 46. — 15 Jn 8, 56. — 16 Jn 2, 19. — 17 Cfr. Jn 6, 32. — 18 Cfr. Jn 7, 8. — 19 Cfr. Jn 3, 14. — 20 Jn 5, 39. — 21 San Juan de la Cruz, Subida al Monte Carmelo, 11, 22. — 22 Hebr 4, 12. — 23 Conc. Vat. II, Const. Dei Verbum, 2. — 24 Sal 118, 103. — 25 R. A. Knox, Ejercicios para seglares, Rialp, 2ª ed., Madrid 1962, p. 177. — 26 Cfr. San Cipriano, Tratado sobre la oración. — 27 San Agustín, Comentarios sobre los Salmos, 128. — 28 San Josemaría Escrivá, Forja, n. 754. — 29 Sal 118, 105.

530-Estas son las 30 principales ideas que expone el Papa Francisco en la Evangelii Gaudium.

Papa Francisco

La primera Exhortación Apostólica del Papa Francisco, se titula Evangelii Gaudium, y es un extenso documento de 142 páginas que suma dos llamados inseparables: la evangelización y la justicia social, construidas sobre la esperanza, la fe, la caridad y la alegría cristiana.

Puede leer el texto completo de Evangelii Gaudium AQUÍ.

Estos son las 30 principales ideas que ofrece el Santo Padre en la Evangelii Gaudium:

1. El gran riesgo del mundo actual, con su múltiple y abrumadora oferta de consumo, es una tristeza individualista que brota del corazón cómodo y avaro, de la búsqueda enfermiza de placeres superficiales, de la conciencia aislada. Cuando la vida interior se clausura en los propios intereses, ya no hay espacio para los demás, ya no entran los pobres, ya no se escucha la voz de Dios, ya no se goza la dulce alegría de su amor, ya no palpita el entusiasmo por hacer el bien.

2. Hay cristianos cuya opción parece ser la de una Cuaresma sin Pascua. Pero reconozco que la alegría no se vive del mismo modo en todas las etapas y circunstancias de la vida, a veces muy duras. Se adapta y se transforma, y siempre permanece al menos como un brote de luz que nace de la certeza personal de ser infinitamente amado, más allá de todo.

3. Puedo decir que los gozos más bellos y espontáneos que he visto en mis años de vida son los de personas muy pobres que tienen poco a qué aferrarse.

4. Llegamos a ser plenamente humanos cuando somos más que humanos, cuando le permitimos a Dios que nos lleve más allá de nosotros mismos para alcanzar nuestro ser más verdadero. Allí está el manantial de la acción evangelizadora. Porque, si alguien ha acogido ese amor que le devuelve el sentido de la vida, ¿cómo puede contener el deseo de comunicarlo a otros?

5. Tampoco creo que deba esperarse del magisterio papal una palabra definitiva o completa sobre todas las cuestiones que afectan a la Iglesia y al mundo. No es conveniente que el Papa reemplace a los episcopados locales en el discernimiento de todas las problemáticas que se plantean en sus territorios. En este sentido, percibo la necesidad de avanzar en una saludable «descentralización».

6. La comunidad evangelizadora se mete con obras y gestos en la vida cotidiana de los demás, achica distancias, se abaja hasta la humillación si es necesario, y asume la vida humana, tocando la carne sufriente de Cristo en el pueblo. Los evangelizadores tienen así «olor a oveja» y éstas escuchan su voz.

7. Sueño con una opción misionera capaz de transformarlo todo, para que las costumbres, los estilos, los horarios, el lenguaje y toda estructura eclesial se convierta en un cauce adecuado para la evangelización del mundo actual más que para la autopreservación. La reforma de estructuras que exige la conversión pastoral sólo puede entenderse en este sentido: procurar que todas ellas se vuel van más misioneras, que la pastoral ordinaria en todas sus instancias sea más expansiva y abierta, que coloque a los agentes pastorales en constante actitud de salida y favorezca así la respuesta positiva de todos aquellos a quienes Jesús convoca a su amistad..

8. Dado que estoy llamado a vivir lo que pido a los demás, también debo pensar en una conversión del papado. Me corresponde, como Obispo de Roma, estar abierto a las sugerencias que se orienten a un ejercicio de mi ministerio que lo vuelva más fiel al sentido que Jesucristo quiso darle y a las necesidades actuales de la evangelización.

9. En su constante discernimiento, la Iglesia también puede llegar a reconocer costumbres propias no directamente ligadas al núcleo del Evangelio, algunas muy arraigadas a lo largo de la historia, que hoy ya no son interpretadas de la misma manera y cuyo mensaje no suele ser percibido adecuadamente. Pueden ser bellas, pero ahora no prestan el mismo servicio en o rden a la transmisión del Evangelio. No tengamos miedo de revisarlas. Del mismo modo, hay normas o preceptos eclesiales que pueden haber sido muy eficaces en otras épocas pero que ya no tienen la misma fuerza educativa como cauces de vida.

10. A los sacerdotes les recuerdo que el confesionario no debe ser una sala de torturas sino el lugar de la misericordia del Señor que nos estimula a hacer el bien posible. Un pequeño paso, en medio de grandes límites humanos, puede ser más agradable a Dios que la vida exteriormente correcta de quien transcurre sus días sin enfrentar importantes dificultades.

11. La Iglesia «en salida» es una Iglesia con las puertas abiertas. Salir hacia los demás para llegar a las periferias humanas no implica correr hacia el mundo sin rumbo y sin sentido. Muchas veces es más bien detener el paso, dejar de lado la ansiedad para mirar a los ojos y escuchar, o renunciar a las urgencias para acompañar al que se quedó al costado del camino. A veces es como el padre del hijo pródigo, que se queda con las puertas abiertas para que, cuando regrese, pueda entrar sin dificultad.

12. Si la Iglesia entera asume este dinamismo misionero, debe llegar a todos, sin excepciones. Pero ¿a quiénes debería privilegiar? Cuando uno lee el Evangelio, se encuentra con una orientación contundente: no tanto a los amigos y vecinos ricos sino sobre todo a los pobres y enfermos, a esos que suelen ser despreciados y olvidados, a aquellos que «no tienen con qué recompensarte» (Lc 14,14). No deben quedar dudas ni caben explicaciones que debiliten este mensaje tan claro. Hoy y siempre, «los pobres son los destinatarios privilegiados del Evangelio», y la evangelización dirigida gratuitamente a ellos es signo del Reino que Jesús vino a traer. Hay que decir sin vueltas que existe un vínculo inseparable entre nuestra fe y los pobres. Nunca los dejemos solos.

13. Prefiero una Iglesia accidentada, herida y man chada por salir a la calle, antes que una Iglesia enferma por el encierro y la comodidad de aferrarse a las propias seguridades. No quiero una Iglesia preocupada por ser el centro y que termine clausurada en una maraña de obsesiones y procedimientos.

14. Así como el mandamiento de «no matar» pone un límite claro para asegurar el valor de la vida humana, hoy tenemos que decir «no a una economía de la exclusión y la inequidad». Esa economía mata. No puede ser que no sea noticia que muere de frío un anciano en situación de calle y que sí lo sea una caída de dos puntos en la bolsa. Eso es exclusión. No se puede tolerar más que se tire comida cuando hay gente que pasa hambre. Eso es inequidad. Hoy todo entra dentro del juego de la competitividad y de la ley del más fuerte, donde el poderoso se come al más débil.

15. Hoy en muchas partes se reclama mayor seguridad. Pero hasta que no se reviertan la exclusión y la inequidad dentro de una sociedad y entre los distintos pueblos será imposible erradicar la violencia. Se acusa de la violencia a los pobres y a los pueblos pobres pero, sin igualdad de oportunidades, las diversas formas de agresión y de guerra encontrarán un caldo de cultivo que tarde o temprano provocará su explosión. Cuando la sociedad –local, nacional o mundial– abandona en la periferia una parte de sí misma, no habrá programas políticos ni recursos policiales o de inteligencia que puedan asegurar indefinidamente la tranquilidad.

16. El individualismo posmoderno y globalizado favorece un estilo de vida que debilita el desarrollo y la estabilidad de los vínculos entre las personas, y que desnaturaliza los vínculos familiares. La acción pastoral debe mostrar mejor todavía que la relación con nuestro Padre exige y alienta una comunión que sane, promueva y afiance los vínculos interpersonales. Mientras en el mundo, especialmente en algunos países, reaparecen diversas formas de guerras y enfrentamientos, los cristianos insistimos en nuestra propuesta de reconocer al otro, de sanar las heridas, de construir puentes, de estrechar lazos y de ayudarnos «mutuamente a llevar las cargas» (Ga 6,2).

17. Nuestro dolor y nuestra vergüenza por los pecados de algunos miembros de la Iglesia, y por los propios, no deben hacer olvidar cuántos cristianos dan la vida por amor: ayudan a tanta gente a curarse o a morir en paz en precarios hospitales, o acompañan personas esclavizadas por diversas adicciones en los lugares más pobres de la tierra, o se desgastan en la educación de niños y jóvenes, o cuidan ancianos abandonados por todos, o tratan de comunicar valores en ambientes hostiles, o se entregan de muchas otras maneras que muestran ese inmenso amor a la humanidad que nos ha inspirado el Dios hecho hombre.

18. La cultura mediática y algunos ambientes intelectuales a veces transmiten una marcada desconfianza hacia el mensaje de la Iglesia, y un cie rto desencanto. Como consecuencia, aunque recen, muchos agentes pastorales desarrollan una especie de complejo de inferioridad que les lleva a relativizar u ocultar su identidad cristiana y sus convicciones. Se produce entonces un círculo vicioso, porque así no son felices con lo que son y con lo que hacen, no se sienten identificados con su misión evangelizadora, y esto debilita la entrega. Terminan ahogando su alegría misionera en una especie de obsesión por ser como todos y por tener lo que poseen los demás.

19. Una de las tentaciones más serias que ahogan el fervor y la audacia es la conciencia de derrota que nos convierte en pesimistas quejosos y desencantados con cara de vinagre. Nadie puede emprender una lucha si de antemano no confía plenamente en el triunfo.

20. El ideal cristiano siempre invitará a superar la sospecha, la desconfianza permanente, el temor a ser invadidos, las actitudes defensivas que nos impone el mundo actual.

21. Más que el ateísmo, hoy se nos plantea el desafío de responder adecuadamente a la sed de Dios de mucha gente, para que no busquen apagarla en propuestas alienantes o en un Jesucristo sin carne y sin compromiso con el otro. Si no encuentran en la Iglesia una espiritualidad que los sane, los libere, los llene de vida y de paz al mismo tiempo que los convoque a la comunión solidaria y a la fecundidad misionera, terminarán engañados por propuestas que no humanizan ni dan gloria a Dios.

22. La mundanidad espiritual, que se esconde detrás de apariencias de religiosidad e incluso de amor a la Iglesia, es buscar, en lugar de la gloria del Señor, la gloria humana y el bienestar personal. Es lo que el Señor reprochaba a los fariseos: «¿Cómo es posible que creáis, vosotros que os glorificáis unos a otros y no os preocupáis por la gloria que sólo viene de Dios?» (Jn 5,44).

23. Esta oscura mundanidad se manifiesta en muchas actitudes aparentemente opuestas pero con la misma pretensión de «dominar el espacio de la Iglesia». En algunos hay un cuidado ostentoso de la liturgia, de la doctrina y del prestigio de la Iglesia, pero sin preocuparles que el Evangelio tenga una real inserción en el Pueblo fiel de Dios y en las necesidades concretas de la historia. Así, la vida de la Iglesia se convierte en una pieza de museo o en una posesión de pocos. En otros, la misma mundanidad espiritual se esconde detrás de una fascinación por mostrar conquistas sociales y políticas, o en una vanagloria ligada a la gestión de asuntos prácticos, o en un embeleso por las dinámicas de autoayuda y de realización autorreferencial. También puede traducirse en diversas formas de mostrarse a sí mismo en una densa vida social llena de salidas, reuniones, cenas, recepciones. O bien se despliega en un funcionalismo empresarial, cargado de estadísticas, planificaciones y evaluaciones, donde el principal beneficiario no es el Pueblo de Dios sino la Igl esia como organización.

24. La Iglesia reconoce el indispensable aporte de la mujer en la sociedad, con una sensibilidad, una intuición y unas capacidades peculiares que suelen ser más propias de las mujeres que de los varones. Por ejemplo, la especial atención femenina hacia los otros, que se expresa de un modo particular, aunque no exclusivo, en la maternidad. Reconozco con gusto cómo muchas mujeres comparten responsabilidades pastorales junto con los sacerdotes, contribuyen al acompañamiento de personas, de familias o de grupos y brindan nuevos aportes a la reflexión teológica. Pero todavía es necesario ampliar los espacios para una presencia femenina más incisiva en la Iglesia.

25. Las reivindicaciones de los legítimos derechos de las mujeres, a partir de la firme convicción de que varón y mujer tienen la misma dignidad, plantean a la Iglesia profundas preguntas que la desafían y que no se pueden eludir superficialmente. El sacerdocio reservad o a los varones, como signo de Cristo Esposo que se entrega en la Eucaristía, es una cuestión que no se pone en discusión, pero puede volverse particularmente conflictiva si se identifica demasiado la potestad sacramental con el poder.

26. Nadie puede exigirnos que releguemos la religión a la intimidad secreta de las personas, sin influencia alguna en la vida social y nacional, sin preocuparnos por la salud de las instituciones de la sociedad civil, sin opinar sobre los acontecimientos que afectan a los ciudadanos. ¿Quién pretendería encerrar en un templo y acallar el mensaje de san Francisco de Asís y de la beata Teresa de Calcuta? Ellos no podrían aceptarlo. Una auténtica fe –que nunca es cómoda e individualista– siempre implica un profundo deseo de cambiar el mundo, de transmitir valores, de dejar algo mejor detrás de nuestro paso por la tierra.

27. Para la Iglesia la opción por los pobres es una categoría teológica antes que cultural, soc iológica, política o filosófica. Dios les otorga «su primera misericordia». Esta preferencia divina tiene consecuencias en la vida de fe de todos los cristianos, llamados a tener «los mismos sentimientos de Jesucristo» (Flp 2,5).

28. Siempre me angustió la situación de los que son objeto de las diversas formas de trata de personas. Quisiera que se escuchara el grito de Dios preguntándonos a todos: «¿Dónde está tu hermano?» (Gn 4,9). ¿Dónde está tu hermano esclavo? ¿Dónde está ese que estás matando cada día en el taller clandestino, en la red de prostitución, en los niños que utilizas para mendicidad, en aquel que tiene que trabajar a escondidas porque no ha sido formalizado? No nos hagamos los distraídos. Hay mucho de complicidad. ¡La pregunta es para todos! En nuestras ciudades está instalado este crimen mafioso y aberrante, y muchos tienen las manos preñadas de sangre debido a la complicidad cómoda y muda.

29. Entre esos débiles , que la Iglesia quiere cuidar con predilección, están también los niños por nacer, que son los más indefensos e inocentes de todos, a quienes hoy se les quiere negar su dignidad humana en orden a hacer con ellos lo que se quiera, quitándoles la vida y promoviendo legislaciones para que nadie pueda impedirlo. Frecuentemente, para ridiculizar alegremente la defensa que la Iglesia hace de sus vidas, se procura presentar su postura como algo ideológico, oscurantista y conservador. Sin embargo, esta defensa de la vida por nacer está íntimamente ligada a la defensa de cualquier derecho humano. (…) Precisamente porque es una cuestión que hace a la coherencia interna de nuestro mensaje sobre el valor de la persona humana, no debe esperarse que la Iglesia cambie su postura sobre esta cuestión. Quiero ser completamente honesto al respecto. Éste no es un asunto sujeto a supuestas reformas o «modernizaciones».

30. A veces sentimos la tentación de ser cristianos mant eniendo una prudente distancia de las llagas del Señor. Pero Jesús quiere que toquemos la miseria humana, que toquemos la carne sufriente de los demás. Espera que renunciemos a buscar esos cobertizos personales o comunitarios que nos permiten mantenernos a distancia del nudo de la tormenta humana, para que aceptemos de verdad entrar en contacto con la existencia concreta de los otros y conozcamos la fuerza de la ternura. Cuando lo hacemos, la vida siempre se nos complica maravillosamente y vivimos la intensa experiencia de ser pueblo, la experiencia de pertenecer a un pueblo.

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El Equipo de Somostuiglesia.


529-El «Papa» de la Iglesia Siro-Malankar: «La comunión con Roma es un motivo de alegría»

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27 de nov de 2013 Nuestra querida beata la Madre Teresa de Calcuta llevó al mundo, especialmente a la India, unos medios muy prácticos de evangelización, un modelo de testimonio.

Justamente hoy hace un año, el Papa Benedicto XVI creaba cardenales a 6 obispos más. Ninguno tenía procedencia europea: Nigeria, Colombia, Líbano… y la India. Del subcontinente indio venía Basilio Cleemis Thottunkal, Arzobispo Mayor de Trivandrum de los Siro-Malabreses, una de las Iglesias católicas orientales autónomas en plena comunión con la Iglesia de Roma. Un obispo infatigable que ha dedicado su vida al servicio de los necesitados de la India, un país no exento de persecuciones y de conflictos religiosos. El cardenal lleva el título de San Gregorio VII y es el más joven de la Iglesia Católica.

 

Algunos popularmente consideran al cardenal Thottunkal como el “papa” de los siro-malankares, pero la realidad de su historia es que las raíces de la comunidad Siro-Malankar se remontan al a la predicación del apóstol Tomás. Regresaron a la plena comunión con Roma en 1930 gracias a la intervención de varios obispos por Geervarghese Mar Ivanios. En 1932, el Papa Pio XI, con el decreto Christo Pastorum, la restableció en la jerarquía Católica.

 

El Cardenal Thottunkal nació en Kerala, el 15 de junio de 1959. Fue ordenado sacerdote de la iglesia Siro Malankar, en 1986 con 27 años. Tras hacer el doctorado en Teología Ecuménica en la Universidad Pontificia de Santo Tomás de Aquino, en Roma, volvió a la India y fue nombrado Vicario General de la Eparquía de Bathery. En las iglesias orientales, una eparquía es un es territorio que se encuentra bajo la autoridad de un obispo, es una terminología propia de la Iglesias Orientales Católicas, la Iglesia Ortodoxa y las Antiguas Iglesias Orientales como la Iglesia católica maronita o como la Iglesia católica etíope entre otras.
Los enfermos de sida, los abandonados
La realidad social de la población, católica o no, que vivía en su eparquía le obligó a salir al paso. Sus primeras obras fueron construir dos hospitales para enfermos de sida, otro especialmente dedicado a la atención y refugio de personas abandonadas y una fundación educativa para ayudar a niños sin recursos económicos y en riesgo de exclusión social.

 

Al servicio de los alejados
El interés del papa Juan Pablo II por atender a los católicos de ritos orientales, le llevó al pontífice a nombrar a Thottunkal Visitador Apostólico y Obispo auxiliar de Trivandrum en el año 2001, para así pedirle que le informara y viera la forma de ayudar más y mejor en la vida espiritual de los siro-malankares que residen en América del Norte y Europa. Con el paso del tiempo fue nombrado obispo de Tiruvalla y tres años después, en 2006, arzobispo metropolitano de Tiruvalla.

 

El Sínodo de Obispos de la Iglesia Siro Malankar le nombró arzobispo mayor de Trivandrum y Benedicto XVI lo ratificó en el año 2007. El Sínodo es una reunión de obispos a nivel mundial en la cual se juntan en momentos puntuales para tratar temas relacionados con el Romano Pontífice o el gobierno de la Iglesia.

 

La comunión, un motivo de alegría
El cardenal Thottunkal, que es el más joven de la Iglesia católica y el primer purpurado de rito Siro-Malankar, explica en una entrevista que formar parte del colegio cardenalicio es una gran responsabilidad, pero una gran ocasión para que la Iglesia India trabaje codo con codo con el Papa para propagar un mensaje de alegría.

 

Su iglesia cuenta con medio millón de miembros, situados principalmente en la India, aunque también hay comunidades en Estados Unidos y en Europa. Está en plena comunión con Roma, lo cual para el cardenal indio significa “que todos tenemos que estar alegres, incluyendo los menos privilegiados. Ellos son los que más necesitan nuestro cuidado y apoyo”, y esta comunión con el Papa de Roma, es la unión con el apóstol Pedro.

 

“Vengo del conteniente asiático –explica en la entrevista- en concreto del subcontinente de la India, donde la gente ha asistido a una fuerte propagación de los mensajes religiosos. Los creyentes de otras religiones constituyen una mayoría predominante”.

 

Y continúa el cardenal: “Nuestra querida beata la Madre Teresa de Calcuta llevó al mundo, especialmente a la India, unos medios muy prácticos de evangelización, un modelo de testimonio. Tengo que decir que se convirtió en la misionera más eficaz en una tierra en la cual los cristianos no llegan ni al tres por ciento de la población. La Madre Teresa dio testimonio de Jesús en todas partes. En la historia de la India ella es y será siempre un modelo y un símbolo de cristiandad”, explica el cardenal.

 

528-La «Evangelii Gaudium» en 100 tuits.

27 de nov de 2013 Recopilación de los 100 tuits enviados desde al cuenta de ETF con fragmentos del nuevo documento papal

Leí hoy a lo largo del día la magnífica exhortación apostólica de nuestro papa Francisco, publicada en el fin del Año de la Fe, el documento llamado «Evangelii Gaudium», «La alegría del Evangelio». Una insistente invitación a reencontrar no la obligación de evangelizar, sino el profundo gozo de hacerlo.

 

Está escrita en un tono y lenguaje que la separa un poco del lenguaje magisterial habitual, coloquialismos, argentinismos, e incluso expresiones propias del Papa que le conocemos por sus intervenciones orales, hacen de este documento un texto en cierta medida único.

 

Quizás se le podría reprochar ser un poco excesivamente largo, lo que le restará algo de llegada a ese publico masivo para el cual se ha esforzado (con acierto) en hablar. Pero lo que tiene de largo lo de tiene de profundo y llevadero, debo decir que por momentos me embargaba la emoción ante algunos párrafos, y la sensación de estar leyendo algo escrito directamente para mí…

 

Mientras lo leía iba tuiteando en la cuenta de ETF, @LaBiblia_tt, algunas frases, hasta que por sí sola fue tomando cuerpo la idea de esta «Evangelii Gaudium en 100 tuits». Debo aclarar que en muchos casos la necesidad de mantener un pensamiento completo me hizo cambiarle un poco las palabras para llevarlo a menos de 140 caracteres, así que no se tomen como citas literales, aunque los cambios suelen ser muy menores, sin afectar a la sustancia de lo expresado.

 

No están en estos 100 tuits representados los párrafos quizás más enjundiosos, precisamente porque esos no conseguí reducirlos sin perderlos. Por ejemplo, en los números 146 a 148 exploté en un tuit que dice: «#EvangeliiGaudium Nums. 146-148, ¡simplemente perfectos! ¿cómo se convierten en tuits?» Obviamente esos números, para mí fundamentales, no están representados en estos 100 tuits. Pero están en la selección todas las partes del documento, se puede seguir cierta marcha del pensamiento del Papa, y a través de sentirse convocado o interpelado por una u otra frase, acceder al texto completo.

 

El texto a su vez puede hallarse en línea en el sitio del Vaticano. Por mi parte espero que esta selección sirva de estímulo a su lectura. Desde luego que la he hecho con mucho cariño.

 

Abel Della Costa

 

Los 100 tuits (hashtag #evgaudium)

 

“La alegría del Evangelio llena el corazón y la vida entera de los que se encuentran con Jesús” (Ev. Gaudium)

 

Cuando la vida interior se cierra en los propios intereses, ya no hay espacio para los demás … ya no se escucha la voz de Dios

 

Los creyentes también corren ese riesgo [de cerrarse]. Muchos caen en él y se convierten en seres resentidos, quejosos, sin vida

 

No huyamos de la resurrección de Jesús, nunca nos declaremos muertos, pase lo que pase.

 

Repasa la alegría de la salvación en AT y NT y pregunta: “¿Por qué no entrar también nosotros en ese río de alegría?”

 

la alegría no se vive igual en todas las etapas de la vida. Se adapta, y siempre permanece al menos como un brote de luz

 

dejar que la alegría de la fe se despierte, como una secreta pero firme confianza, aun en medio de las peores angustias

 

Llegamos a ser del todo humanos cuando somos más que humanos, cuando dejamos que Dios que nos lleve más allá de nosotros mismos

 

“un evangelizador no debería tener permanentemente cara de funeral”

 

Él siempre puede, con su novedad, renovar nuestra vida y nuestra comunidad

 

Jesús puede romper los esquemas aburridos en los cuales queremos encerrarlo y nos sorprende con su constante creatividad divina.

 

La misión nos reclama una entrega generosa, sería un error entenderla como una heroica tarea personal, la obra es ante todo de Él

 

Tenemos el deber de anunciar sin excluir a nadie, no como imponiendo una obligación, sino como compartiendo una alegría

 

“La Iglesia no crece por proselitismo sino ‘por atracción'”

 

No creo que deba esperarse del magisterio papal una palabra definitiva o completa sobre todas las cuestiones ¡grande ‘Cisco!

 

No es conveniente que el Papa reemplace a los episcopados locales en el discernimiento

 

“Espero que todas las comunidades procuren poner los medios necesarios para avanzar…

 

…en el camino de una conversión pastoral y misionera, que no puede dejar las cosas como están. ”

 

Constituyámonos en todas las regiones de la tierra en un “estado permanente de misión”

 

“Sueño con una opción misionera capaz de transformarlo todo, para que las costumbres, los estilos, los horarios, el lenguaje…

 

…y toda estructura eclesial se convierta en un cauce adecuado para la evangelización del mundo actual más que para la autopreservación.”

 

“Dado que estoy llamado a vivir lo que pido a los demás, también debo pensar en una conversión del papado.”

 

“Una excesiva centralización, más que ayudar, complica la vida de la Iglesia y su dinámica misionera.” #porfin !!!!

 

“Exhorto a todos a aplicar con generosidad y valentía las orientaciones de este documento, sin prohibiciones ni miedos. ”

 

Uno de los signos concretos de la apertura es tener templos con las puertas abiertas en todas partes

 

Eucaristía: plenitud de la vida sacramental, no un premio para perfectos sino generoso remedio y alimento para los débiles

 

A menudo nos comportamos como controladores de la gracia y no como facilitadores. Pero la Iglesia no es una aduana…

 

“Hay que decir sin vueltas que existe un vínculo inseparable entre nuestra fe y los pobres”

 

Más que el temor a equivocarnos, espero que nos mueva el temor a encerrarnos en estructuras que nos dan una falsa contención

 

“Os exhorto a la solidaridad desinteresada y a una vuelta de la economía y las finanzas a una ética en favor del ser humano.”

 

Algunos simplemente se regodean culpando a los pobres y a los países pobres de sus propios males, con indebidas generalizaciones…

 

… y pretenden encontrar la solución en una “educación” que los tranquilice y los convierta en seres domesticados e inofensivos.

 

Una cultura en la que cada uno quiere ser portador de una propia verdad subjetiva, hace difícil que se desee integrar un proyecto común

 

Hay un cristianismo de devociones, de vivencia individual y sentimental de la fe, que no responde a una real “piedad popular”

 

Dolor y vergüenza por pecados de miembros de la Iglesia, y los propios, no deben omitir cuántos cristianos dan la vida por amor

 

el Evangelio nos invita al riesgo del encuentro con el rostro del otro, con su presencia física que interpela

 

Una de las tentaciones más serias que ahogan el fervor y la audacia es…

 

…la conciencia de derrota que nos convierte en pesimistas quejosos y desencantados con cara de vinagre.

 

“Salir de sí mismo para unirse a otros hace bien”

 

“¡No nos dejemos robar la alegría evangelizadora!”

 

“¡No nos dejemos robar la comunidad!”

 

Nos entretenemos vanidosos hablando sobre “lo que habría que hacer” -el pecado del “habriaqueísmo”- como maestros espirituales

 

Cristianos de todas las comunidades: quiero pediros en especial testimonio de comunión fraterna atractivo y resplandeciente

 

“¡No nos dejemos robar el ideal del amor fraterno!”

 

“Los laicos son simplemente la inmensa mayoría del Pueblo de Dios. A su servicio está la minoría de los ministros ordenados. ”

 

Los desafíos están para superarlos. Seamos realistas, pero sin perder la alegría, la audacia y la entrega esperanzada.

 

“¡No nos dejemos robar la fuerza misionera!”

 

La salvación de Dios viene de su misericordia. No hay acciones humanas, por buenas que sean, que nos hagan merecer ese don

 

El mensaje siempre tiene algún ropaje cultural, mas a veces caemos en la vanidosa sacralización de la propia cultura

 

La unción del E.S. hace al pueblo de Dios infalible “in credendo”: cuando cree no yerra, aunque no sepa cómo explicar su fe.

 

Cada uno de los bautizados, sea cual sea su función en la Iglesia y el grado de ilustración de su fe, es un agente evangelizador

 

desde la connaturalidad afectiva que da el amor podemos apreciar la vida teologal presente en la piedad de los pueblos cristianos

 

Sabemos que los fieles le dan mucha importancia a la homilía; y ellos muchas veces sufren al escuchar. Es triste que así sea.

 

El Señor se complace de verdad en dialogar con su pueblo y al predicador le toca hacerle sentir a su gente este gusto del Señor.

 

El predicador tiene la hermosísima y difícil misión de aunar los corazones que se aman, el del Señor y los de su pueblo.

 

Un predicador que no se prepara no es “espiritual”; es deshonesto e irresponsable con los dones que ha recibido.

 

No que seamos inmaculados, sino que estemos siempre en crecimiento, vivir el deseo profundo de crecer en el Evangelio

 

Una tentación muy común es comenzar a pensar lo que el texto bíblico dice a otros, para evitar aplicarlo a la propia vida

 

“Una buena homilía, como me decía un viejo maestro, debe contener “una idea, un sentimiento, una imagen”.”

 

El primer anuncio debe provocar también un camino de formación y de maduración. La evangelización también busca el crecimiento

 

Nada hay más sólido, más profundo, más seguro, más denso y más sabio que el anuncio kerigmático.

 

Es bueno que la catequesis preste especial atención al “camino de la belleza” Mostrar que creer en Él y seguirlo es también bello

 

En una civilización paradójicamente herida de anonimato y, a la vez obsesionada por los detalles de la vida de los demás…

 

… la Iglesia necesita la mirada cercana para contemplar, conmoverse y detenerse ante el otro cuantas veces sea necesario.

 

Tenemos que darle a nuestro caminar el ritmo sanador de projimidad, con una mirada respetuosa y llena de compasión

 

El acompañante sabe reconocer que la situación de cada uno ante Dios y su vida en gracia es un misterio…

 

El auténtico acompañamiento espiritual siempre se inicia y se lleva adelante en el ámbito del servicio a la misión evangelizadora

 

La Palabra proclamada, viva y eficaz, abre a la recepción del Sacramento, y en el Sacramento la Palabra alcanza su mayor eficacia

 

“El estudio de las Sagradas Escrituras debe ser una puerta abierta a todos los creyentes”

 

Confesar que el H. de Dios asumió nuestra carne humana significa que cada persona humana ha sido elevada al corazón mismo de Dios

 

La aceptación del kerigma trae en la vida y las acciones una primera y fundamental reacción: desear, buscar y cuidar el bien de los demás

 

¡Qué peligroso y dañino es el acostumbramiento que nos hace perder asombro, entusiasmo por el Evangelio de la fraternidad y la justicia!

 

En tanto Él logre reinar entre nosotros, la vida social será lugar de fraternidad, de justicia, de paz, de dignidad para todos.

 

Desoír el clamor del pobre, siendo nosotros los instrumentos de Dios para escucharlo, nos pone fuera del proyecto del Padre

 

La palabra “solidaridad” es mucho más que algunos actos esporádicos de generosidad. Supone crear una nueva mentalidad

 

Respetando la independencia y la cultura de cada nación, hay que recordar que el planeta es de toda y para toda la humanidad

 

Para la Iglesia la opción por los pobres es una categoría teológica antes que cultural, sociológica, política o filosófica.

 

Además de participar del sensus fidei, los pobres conocen en sus propios dolores al Cristo sufriente

 

El verdadero amor siempre es contemplativo, nos permite servir al otro no por necesidad o por vanidad, sino porque él es bello

 

La opción preferencial por los pobres debe traducirse principalmente en una atención religiosa privilegiada y prioritaria.

 

Entre esos débiles, que la Iglesia quiere cuidar con predilección, están también los niños por nacer…

 

…que son los más indefensos e inocentes de todos, a quienes hoy se les quiere negar su dignidad humana…

 

…en orden a hacer con ellos lo que se quiera, quitándoles la vida y promoviendo legislaciones para que nadie pueda impedirlo

 

Ya que es algo que hace a la coherencia interna del mensaje sobre el valor de la persona humana…

 

… no debe esperarse que la Iglesia cambie su postura sobre esta cuestión.

 

Quiero ser completamente honesto al respecto. El aborto no es asunto sujeto a supuestas reformas o “modernizaciones”

 

No es progresista pretender resolver los problemas eliminando una vida humana

 

La paz social no puede entenderse como una mera ausencia de violencia lograda por la imposición de un sector sobre los otros

 

“Nada de ansiedad, pero sí convicciones claras y tenacidad”

 

el enemigo puede ocupar el espacio del Reino y dañar con la cizaña, pero es vencido por la bondad del trigo que se manifiesta en el tiempo.

 

El anuncio de paz no es el de una paz negociada, sino la convicción de que la unidad del Espíritu armoniza toda diversidad

 

Aun las personas que puedan ser cuestionadas por sus errores, tienen algo que aportar que no debe perderse

 

La riqueza plena del Evangelio incorpora a los académicos y a los obreros, a los empresarios y a los artistas, a todos

 

Confiarse al otro es algo artesanal, la paz es artesanal. Jesús nos dijo: “¡Felices los que trabajan por la paz!”

 

El afecto hacia los verdaderos creyentes del Islam debe llevarnos a evitar odiosas generalizaciones

 

Una evangelización con espíritu es una evangelización con Espíritu Santo, ya que Él es el alma de la Iglesia evangelizadora

 

No digamos que hoy es más difícil; es distinto. Aprendamos de los santos que enfrentaron las dificultades propias de su época

 

Si no sentimos el intenso deseo de comunicar a Jesús, necesitamos detenernos en oración para pedirle a Él que vuelva a cautivarnos.

 

Hay que reconocerse a sí mismo como marcado a fuego por esa misión de iluminar, bendecir, vivificar, levantar, sanar, liberar.

 

Cada vez que miramos a María volvemos a creer en lo revolucionario de la ternura y del cariño

 

fuente: Redacción de ETF

527- PAPA FRANCISCO EN LA AUDIENCIA GENERAL: «Quien practica la misericordia no teme a la muerte, porque la mira a la cara en las heridas de los hermanos, y la supera con el amor de Jesucristo» 27-11-2013

https://i2.wp.com/www.caminocatolico.org/home/images/smilies/1_audiencia_27_nov_2013_1.png

Si abrimos la puerta de nuestra vida y de nuestro corazón a los hermanos más pequeños, entonces también nuestra muerte se convertirá en una puerta que nos introducirá en el cielo, en la patria beata, hacia la que nos dirigimos, anhelando morar para siempre con nuestro Padre, con Jesús, María y los santos

27 de noviembre de 2013.-(13 TV / Camino Católico) ¿Qué significa “morir en Cristo”? Como cada miércoles, el Santo Padre encontró a miles de fieles y peregrinos – hoy más de 70 mil – llegados hasta la Plaza de San Pedro para la audiencia general. Francisco concluyó su ciclo de reflexiones sobre el Credo, centrándose en la “resurrección de la carne”, explicando el sentido cristiano de la muerte y la importancia de prepararse bien “para morir en Cristo”.

El Obispo de Roma observó que “para quien vive como si Dios no existiese, la muerte es una amenaza constante, porque supone el final del mundo presente”. Sin embargo, el Papa constató que el deseo de vida dentro de nosotros es más fuerte incluso que el miedo a la muerte, que nos dice que no es posible que todo se quede en nada. “La respuesta cierta a esta sed de vida es la esperanza en la resurrección futura”. Para ser capaces de aceptar el momento último de la existencia con confianza, como abandono total en las manos del Padre, necesitamos prepararnos, insistió el Pontífice, y la mejor forma de disponernos a una buena muerte es “mirar cara a cara las llagas corporales y espirituales de Cristo en los más débiles y necesitados, con los que Él se identificó, para mantener vivo y ardiente el deseo de ver un día cara a cara las llagas transfiguradas del Señor resucitado.”

Antes del inicio de la audiencia general, el Papa encontró en el aula Pablo VI a un grupo de 50 niñas que padecen el síndrome de Rett, acompañadas por sus familiares. El síndrome de Rett es una patología progresiva del desarrollo neurológico que afecta casi exclusivamente a niñas. Francisco ha saludado y acariciado con afecto a estas pequeñas, una por una. El breve pero intenso encuentro ha concluido con el rezo de un Ave María y la bendición final. En el vídeo se visualiza y escucha la catequesis del Papa y la síntesis que ha hecho en español. El texto completo de la meditación del Santo Padre es el siguiente:

Queridos hermanos y hermanas, ¡buenos días!:

¡Felicidades porque sois valientes, con este frío en la plaza, sois verdaderamente valientes!

Deseo llevar a término las catequesis sobre el “Credo”, desarrolladas durante el Año de la Fe, que concluyó el domingo pasado. En esta catequesis y en la próxima quisiera considerar el tema de la resurrección de la carne, deteniéndome en dos aspectos tal y como los presenta el Catecismo de la Iglesia Católica, es decir, nuestro morir y resucitar en Jesucristo. Hoy me detengo en el primer aspecto, el “morir en Cristo”.

1. Hay una forma equivocada de mirar la muerte. La muerte nos afecta a todos, y nos interroga de modo profundo, especialmente cuando nos toca de cerca, o cuando afecta a los pequeños, los indefensos de una forma que nos resulta “escandalosa”. Siempre me ha afectado la pregunta: ¿por qué sufren los niños?, ¿por qué mueren los niños? Si se entiende como el final de todo, la muerte asusta, aterroriza, se transforma en amenaza que rompe todo sueño, toda perspectiva, que rompe toda relación e interrumpe todo camino. Esto sucede cuando consideramos nuestra vida como un tiempo encerrado entre dos polos: el nacimiento y la muerte; cuando no creemos en un horizonte que va más allá de la vida presente; cuando se vive como si Dios no existiera. Esta concepción de la muerte es típica del pensamiento ateo, que interpreta la existencia como un encontrarse casualmente en el mundo y un caminar hacia la nada. Pero existe también un ateísmo práctico, que es un vivir sólo para los propios intereses y las cosas terrenas. Si nos dejamos llevar por esta visión errónea de la muerte, no tenemos otra opción que a de ocultar la muerte, negarla, o de banalizarla, para que no nos de miedo.

2. Pero a esta falsa solución se rebela el “corazón” del hombre, su deseo de infinito, su nostalgia de la eternidad. Y entonces, ¿cuál es el sentido cristiano de la muerte? Si miramos a los momentos más dolorosos de nuestra vida, cuando perdimos a una persona querida – los padres, un hermano, una hermana, un esposo, un hijo, un amigo – nos damos cuenta que, incluso en el drama de la pérdida, doloridos por la separación, surge del corazón la convicción de que no puede haber acabado todo, que el bien dado y recibido no ha sido inútil. Hay un instinto poderoso dentro de nosotros, que nos dice que nuestra vida no termina con la muerte. ¡Esto es verdad! Nuestra vida no termina con la muerte!

Esta sed de vida ha encontrado su respuesta real y confiable en la resurrección de Jesucristo. La resurrección de Jesús no da sólo la certeza de la vida después de la muerte, sino que ilumina también el misterio mismo de la muerte de cada uno de nosotros. Si vivimos unidos a Jesús, fieles a Él, seremos capaces de afrontar con esperanza y serenidad también el paso de la muerte. La Iglesia de hecho reza: “Si bien nos entristece la certidumbre de tener que morir, nos consuela la promesa de la inmortalidad futura”. Una bonita oración de la Iglesia, esta. Una persona tiende a morir como ha vivido. Si mi vida ha sido un camino con el Señor, de confianza en su inmensa misericordia, estaré preparado para aceptar el momento último de mi existencia terrena como el definitivo abandono confiado en sus manos acogedoras, en la esperanza de contemplar cara a cara su rostro. Y esto es lo más bello que puede sucedernos, contemplar cara a cara el rostro maravilloso del Señor, verlo a él, tan hermoso, lleno de luz, lleno de amor, lleno de ternura. Nosotros vamos hacia allí, a encontrarnos con el Señor.

3. En este horizonte se comprende la invitación de Jesús de estar siempre preparados, vigilantes, sabiendo que la vida en este mundo se nos ha dado para prepararnos a la otra vida, con el Padre celeste. Y para esto hay siempre una vía segura: prepararse bien a la muerte, estando cerca de Jesús con la oración, en los sacramentos, y también en la práctica de la caridad. Recordemos que Él está presente en los más débiles y necesitados. Él mismo se identificó con ellos, en la famosa parábola del juicio final, cuando dice: “Tuve hambre y me disteis de comer, tuve sed y me disteis de beber, era extranjero y me acogisteis, desnudo y me vestisteis, enfermo y me visitasteis, estaba en la cárcel y vinisteis a verme. …Todo lo que hicisteis con estos, mis humildes hermanos, conmigo lo hicisteis” (Mt25,35-36.40). Por tanto, un camino seguro es recuperar el sentido de la caridad cristiana y de la compartición fraterna, curar las heridas corporales y espirituales de nuestro prójimo. La solidaridad en compartir el dolor e infundir esperanza es premisa y condición para recibir en herencia el Reino preparado para nosotros.  Quien practica la misericordia no teme a la muerte, porque la mira a la cara en las heridas de los hermanos, y la supera con el amor de Jesucristo.

Si abrimos la puerta de nuestra vida y de nuestro corazón a los hermanos más pequeños, entonces también nuestra muerte se convertirá en una puerta que nos introducirá en el cielo, en la patria beata, hacia la que nos dirigimos, anhelando morar para siempre con nuestro Padre, con Jesús, María y los santos.

(El Papa ha dicho en español)

Queridos hermanos y hermanas:

Concluyendo ya las catequesis sobre el Credo, hoy quisiera detenerme en la “resurrección de la carne”, y hablarles del sentido cristiano de la muerte y de la importancia de prepararnos bien para morir en Cristo. Para quien vive como si Dios no existiese, la muerte es una amenaza constante, porque supone el final de todo en el horizonte cerrado del mundo presente. Por eso, muchos la ocultan, la niegan o la banalizan para vivir sin aprensión la vida de cada día.

Sin embargo, hay un deseo de vida dentro de nosotros, más fuerte incluso que el miedo a la muerte, que nos dice que no es posible que todo se quede en nada. La respuesta cierta a esta sed de vida es la esperanza en la resurrección futura.

La victoria de Cristo sobre la muerte no sólo nos da la serena certeza de que no moriremos para siempre, sino que también ilumina el misterio de la muerte personal y nos ayuda a afrontarla con esperanza. Para ser capaces de aceptar el momento último de la existencia con confianza, como abandono total en las manos del Padre, necesitamos prepararnos. Y la vigilancia cristiana consiste en la perseverancia en la caridad. Así, pues, la mejor forma de disponernos a una buena muerte es mirar cara a cara las llagas corporales y espirituales de Cristo en los más débiles y necesitados, con los que Él se identificó, para mantener vivo y ardiente el deseo de ver un día cara a cara las llagas transfiguradas del Señor resucitado.

Saludo cordialmente a los peregrinos de lengua española, en particular a los grupos provenientes de España, México, Guatemala, Argentina y los demás países latinoamericanos. No olviden que la solidaridad fraterna en el dolor y en la esperanza es premisa y condición para entrar en el Reino de los cielos. Muchas gracias.

Papa Francisco

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526-NUESTRA SEÑORA DE LAS GRACIAS (Virgen de la Milagrosa), 27 de noviembre

NUESTRA SEÑORA DE LAS GRACIAS

APARICIONES DE LA VIRGEN MARI
A SANTA CATALINA LABOURE
Y LA MEDALLA MILAGROSA
 
París. -1830.

                            -SCTJM

medalla milagrosa
La Medalla Milagrosa

Rue du Bac, lugar de la aparición
Ver tambien:
Súplica de la Medalla Milagrosa
Conversión del judío Ratisbonne con la Medalla Milagrosa

       

La Virgen sobre el altar mayor de Rue du VacLas apariciones
El 1830 es un año clave: tiene lugar en París la primera aparición moderna de la Virgen Santísima. Comienza lo que Pío XII llamó la “era de María”, una etapa de repetidas visitaciones celestiales. Entre otras: La Salette, Lourdes, Fátima … Y como en su visita a Santa Isabel, siempre viene para traernos gracia, para acercarnos a Jesús, el fruto bendito de su vientre. También para recordarnos el camino de salvación y advertirnos las consecuencias de optar por otros caminos.

Sta. Catalina Labouré

Catalina nació el 2 de mayo de 1806, en Fain-les-Moutiers, Borgoña ( Francia ). Entró a la vida religiosa con la Hijas de la Caridad el 22 de enero de 1830 y después de tres meses de postulantado, 21 de abril, fue trasladada al noviciado de París, en la Rue du Bac, 140.

El Corazón de San Vicente

La novicia estaba presente cuando trasladaron los restos de su fundador, San Vicente de Paul, a la nueva iglesia de los Padres Paules a solo unas cuadras de su noviciado. El brazo derecho del santo fue a la capilla del noviciado.  En esta capilla, durante la novena, Catalina vio el corazón de San Vicente en varios colores.  De color blanco, significando la unión que debía existir entres las congregaciones fundadas por San Vicente. De color rojo, significando el fervor y la propagación que habían de tener dichas congregaciones. De color rojo oscuro, significando la tristeza por el sufrimiento que ella padecería. Oyó interiormente una voz: ” el corazón de San Vicente está profundamente afligido por los males que van a venir sobre Francia “.  La misma voz añadió un poco mas tarde: ” El corazón de San Vicente está mas consolado por haber obtenido de Dios, a través de la intercesión de la Santísima Virgen María, el que ninguna de las dos congregaciones perezca en medio de estas desgracias, sino que Dios hará uso de ellas para reanimar la fe “.

Visiones del Señor en la Eucaristía

Durante los 9 meses de su noviciado en la Rue du Bac, sor Catalina tuvo también la gracia especial de ver todos los días al Señor en el Santísimo Sacramento.

El domingo de la Santísima Trinidad, 6 de junio de 1830, el Señor se mostró durante el evangelio de la misa como un Rey, con una cruz en el pecho. De pronto, los ornamentos reales de Jesús cayeron por tierra, lo mismo que la cruz, como unos despojos desperdiciables. “Inmediatamente – escribió sor Catalina – tuve las ideas mas negras y terribles: que el Rey de la tierra estaba perdido y sería despojado de sus vestiduras reales. Sí, se acercaban cosa malas “.

Virgen MilagrosaCatalina sueña con ver a la Virgen

El domingo 18 de Julio 1930, víspera de la fiesta de San Vicente de Paúl, La maestra de novicias les había hablado sobre la devoción a los santos, y en particular a la Reina de todos ellos, María Santísima. Sus palabras, impregnadas de fe y de una ardiente piedad, avivaron en el corazón de Sor Laboure el deseo de ver y de contemplar el rostro de la Santísima Virgen. Como era víspera de San Vicente, les habían distribuido a cada una un pedacito de lienzo de un roquete del santo. Catalina se lo tragó y se durmió pensando que S. Vicente, junto con su ángel de la guarda, le obtendrían esa misma noche la gracia de ver a la Virgen como era su deseo. Precisamente, los anteriores favores recibidos en las diversas apariciones de San Vicente a Sor Catalina alimentaban en su corazón una confianza sin limites hacia su bienaventurado padre, y su candor y viva esperanza no la engañaron. “La confianza consigue todo cuanto espera” (San Juan de la Cruz).

El Angel la despierta

Todo era silencio en la sala donde dormía Sor Catalina y cerca de las 11:30 PM oyó que por tres veces la llamaban por su nombre. Se despertó y apartando un poco las cortinas de su cama miro del lado que venia la voz y vio entonces un niño vestido de blanco, que parecía tener como cuatro o cinco años, y el cual le dijo: “Levántate pronto y ven a la capilla; la Santísima Virgen te espera”.

Sor Catalina vacila; teme ser notada de las otras novicias; pero el niño responde a su preocupación interior y le dice: “No temas; son las 11;30 p.m.; todas duermen muy bien. Ven yo te aguardo”.

Ella no se detiene ya ni un momento; se viste con presteza y se pone a disposición de su misterioso guía, “que permanecía en pie sin separarse de la columna de su lecho.”

Vestida Sor Catalina, el niño comienza a andar, y ella lo sigue marchando a “su lado izquierdo”. Por donde quiera que pasaban las luces se encendían. El cuerpo del niño irradiaba vivos resplandores y a su paso todo quedaba iluminado.

Al llegar a la puerta de la capilla la encuentra cerrada; pero el niño toca la puerta con su dedito y aquella se abrió al instante.

Dice Catalina: “Mi sorpresa fue mas completa cuando, al entrar a la capilla, vi encendidas todas las velas y los cirios, lo que me recordaba la Misa de media noche”. (todavía ella no ve a la Virgen)

El niño la llevó al presbiterio, junto al sillón destinado al P. Director, donde solía predicar a las Hijas de la Caridad, y allí se puso de rodillas, y el niño permaneció de pie todo el tiempo al lado derecho.

La espera le pareció muy larga, ya que con ansia deseaba ver a la Virgen. Miraba ella con cierta inquietud hacia la tribuna derecha, por si las hermanas de vela, que solían detenerse para hacer un acto e adoración, la veían.

Por fin llego la hora deseada, y el niño le dijo: “Ved aquí a la Virgen, vedla aquí”

Sor Catalina oyó como un rumor, como el roce de un traje de seda, que partía del lado de la tribuna, junto al cuadro de San José. Vio que una señora de extremada belleza, atravesaba majestuosamente el presbiterio, “fue a sentarse en un sillón sobre las gradas del altar mayor, al lado del Evangelio”.

Aparición de la VirgenSor Catalina en el fondo de su corazón dudaba si verdaderamente estaba o no en presencia de la Reina de los Cielos, pero el niño le dijo: “Mira a la Virgen”.

Le era casi imposible describir lo que experimentaba en aquel instante, lo que paso dentro de ella, y le parecía que no veía a la Santísima Virgen.

Entonces el niño le habló, no como niño, sino como el hombre mas enérgico y palabras muy fuertes: -“¿Por ventura no puede la Reina de los Cielos aparecerse a una pobre criatura mortal en la forma que mas le agrade?

Entonces, mirando a la Virgen, me puse en un instante a su lado, me arrodille en el presbiterio, con las manos apoyadas en las rodillas de la Santísima Virgen. “Allí pasé los momentos más dulces de mi vida; me sería imposible decir lo que sentí”.

Ella me dijo cómo debía portarme con mi director, la manera de comportarme en las penas y acudir (mostrándome con la mano izquierda) a arrojarme al pie del altar y desahogar allí mi corazón, pues allí recibiría todos los consuelos de que tuviera necesidad. Entonces le pregunté que significaban las cosa que yo había visto, y ella me lo explicó todo “.

Instrucciones de la Santísima Virgen

Fueron muchas las confidencias que Sor Catalina recibió de los labios de María Santísima, pero jamas podremos conocerlas todas, porque respecto a algunas de ellas, le fue impuesto el mas absoluto secreto.

La Virgen le dio algunos consejos para su particular provecho espiritual: (La Virgen es Madre y Maestra)

1- Como debía comportarse con su director (humildad profunda y obediencia). Esto a pesar de que su confesor, el padre Juan María Aladel, no creyó sus visiones y le dijo que las olvidara.

2- La manera de comportarse en las penas, (paciencia, mansedumbre, gozo)

3- Acudir siempre (mostrándole con la mano izquierda) a arrojarse al pie del altar y desahogar su corazón, pues allí recibiría todos los consuelos de que tuviese necesidad. (corazón indiviso, no consuelos humanos)

La Virgen también le explicó el significado de todas las apariciones y revelaciones que había tenido de San. Vicente y del Señor.

Luego continuó diciéndole:

Dios quiere confiarte una misión; te costara trabajo, pero lo vencerás pensando que lo haces para la gloria de Dios. Tu conocerás cuan bueno es Dios. Tendrás que sufrir hasta que los digas a tu director. No te faltaran contradicciones; mas te asistirá la gracia; no temas. Háblale a tu director con confianza y sencillez; ten confianza no temas. Veras ciertas cosas; díselas. Recibirás inspiraciones en la oración.

Los tiempos son muy calamitosos. Han de llover desgracias sobre Francia. El trono será derribado. El mundo entero se verá afligido por calamidades de todas clases (al decir esto la Virgen estaba muy triste). Venid a los pies de este altar, donde se prodigaran gracias a todos los que las pidan con fervor; a todos, grandes y pequeños, ricos y pobres.

Deseo derramar gracias sobre tu comunidad; lo deseo ardientemente. Me causa dolor el que haya grandes abusos en la observancia, el que no se cumplan las reglas, el que haya tanta relajación en ambas comunidades a pesar de que hay almas grandes en ellas. Díselo al que esta encargado de ti, aunque no sea el superior. Pronto será puesto al frente de la comunidad. El deberá hacer cuanto pueda para restablecer el vigor de la regla. Cuando esto suceda otra comunidad se unirá a las de ustedes.

Vendrá un momento en que el peligro será grande; se creerá todo perdido; entonces yo estaré contigo, ten confianza. Reconocerás mi visita y la protección de Dios y de San Vicente sobre las dos comunidades..

Mas no será lo mismo en otras comunidades, en ellas habrá víctimas..(lagrimas en los ojos). El clero de París tendrá muchas víctimas..Morirá el señor Arzobispo.

Hija mía, será despreciada la cruz, y el Corazón de mi Hijo será otra vez traspasado; correrá la sangra por las calles ( la Virgen no podía hablar del dolor, las palabras se anudaban en su garganta; semblante pálido). El mundo entero se entristecerá . Ella piensa: ¿cuando ocurrirá esto? y una voz interior asegura: cuarenta años y diez y después la paz.

La Virgen, después de estar con ella unas dos horas, desaparece de la vista de Sor Catalina como una sombra que se desvanece.

En esta aparición la Virgen:

  • Le comunica una misión que Dios le quiere confiar.
  • La prepara con sabios consejos para que hable con sumisión y confianza a su director.
  • Le anuncia futuros eventos para afianzar la fe de aquellos que pudieran dudar de la aparición.
  • Le Regala una relación familiar de madre-hija: la ve, se acerca a ella, hablan con familiaridad y sencillez, la toca y la Virgen no solo consiente, sino que se sienta para que Catalina pueda aproximarse hasta el extremo de apoyar sus brazos y manos en las rodillas de la Reina del Cielo.

Todas las profecías se cumplieron:

1-la misión de Dios pronto le fue indicada con la revelación de la medalla milagrosa.

2-una semana después de esta aparición estallaba la revolución. Los revoltosos ocupaban las calles de París, saqueos, asesinatos, y finalmente era destronado Carlos X, sustituido por el “rey ciudadano” Luis Felipe I, gran maestro de la masonería.

3-El P. Aladel (director) es nombrado en 1846 Director de las Hijas de la Caridad, establece la observancia de la regla y hacia la década del 60 otra comunidad femenina se une a las Hijas de la Caridad.

4-En 1870 (a los 40 años) llegó el momento del gran peligro, con los horrores de la Comuna y el fusilamiento del Arzobispo Mons. Darboy y otros muchos sacerdotes.

5- solo queda por cumplir la ultima parte.

Aparición del 27 de noviembre del 1830

La tarde el 27 de Nov. de 1830, sábado víspera del primer domingo de Adviento, en la capilla, estaba Sor Catalina haciendo su meditación, cuando le pareció oír el roce de un traje de seda que le hace recordar la aparición anterior.

Aparece la Virgen Santísima, vestida de blanco con mangas largas y túnica cerrada hasta el cuello. Cubría su cabeza un velo blanco que sin ocultar su figura caía por ambos lados hasta los pies. Cuando quiso describir su rostro solo acertó a decir que era la Virgen María en su mayor belleza.

Sus pies posaban sobre un globo blanco, del que únicamente se veía la parte superior, y aplastaban una serpiente verde con pintas amarillas. Sus manos elevadas a la altura del corazón sostenían otro globo pequeño de oro, coronado por una crucecita.

La Stma. Virgen mantenía una actitud suplicante, como ofreciendo el globo. A veces miraba al cielo y a veces a la tierra. De pronto sus dedos se llenaron de anillos adornados con piedras preciosas que brillaban y derramaban su luz en todas direcciones, circundándola en este momento de tal claridad, que no era posible verla.

Tenia tres anillos en cada dedo; el mas grueso junto a la mano; uno de tamaño mediano en el medio, y no mas pequeño, en la extremidad. De las piedras preciosas de los anillos salían los rayos, que se alargaban hacia abajo; llenaban toda la parte baja.

Mientras Sor Catalina contemplaba a la Virgen, ella la miró y dijo a su corazón:

Este globo que ves (a los pies de la Virgen) representa al mundo entero, especialmente Francia y a cada alma en particular. Estos rayos simbolizan las gracias que yo derramo sobre los que las piden. Las perlas que no emiten rayos son las gracias de las almas que no piden.

Con estas palabras La Virgen se da a conocer como la mediadora de las gracias que nos vienen de Jesucristo.

El globo de oro (la riqueza de gracias) se desvaneció de entre las manos de la Virgen. Sus brazos se extendieron abiertos, mientras los rayos de luz seguían cayendo sobre el globo blanco de sus pies.

medalla milagrosaLa Medalla Milagrosa:

En este momento se apareció una forma ovalada en torno a la Virgen y en el borde interior apareció escrita la siguiente invocación: María sin pecado concebida, ruega por nosotros, que acudimos a ti”

Estas palabras formaban un semicírculo que comenzaba a la altura de la mano derecha, pasaba por encima de la cabeza de la Santísima Virgen, terminando a la altura de la mano izquierda .

Oyó de nuevo la voz en su interior: “Haz que se acuñe una medalla según este modelo. Todos cuantos la lleven puesta recibirán grandes gracias. Las gracias serán mas abundantes para los que la lleven con confianza”.

La aparición, entonces, dio media vuelta y quedo formado en el mismo lugar el reverso de la medalla.

En el aparecía una M, sobre la cual había una cruz descansando sobre una barra, la cual atravesaba la letra hasta un tercio de su altura, y debajo los corazones de Jesús y de María, de los cuales el primero estaba circundado de una corona de espinas, y el segundo traspasado por una espada. En torno había doce estrellas.

La misma aparición se repitió, con las mismas circunstancias, hacia el fin de diciembre de 1830 y a principios de enero de 1831. La Virgen dijo a Catalina: “En adelante, ya no veras , hija mía; pero oirás mi voz en la oración”.

Un día que Sor Catalina estaba inquieta por no saber que inscripción poner en el reverso de la medalla, durante la oración, la Virgen le dijo: “La M y los dos corazones son bastante elocuentes”.

Símbolos de la Medalla y mensaje espiritual:

En el Anverso:

-María aplastando la cabeza de la serpiente que esta sobre el mundo. Ella, la Inmaculada, tiene todo poder en virtud de su gracia para triunfar sobre Satanás.

-El color de su vestuario y las doce estrellas sobre su cabeza: la mujer del Apocalipsis, vestida del sol.

-Sus manos extendidas, transmitiendo rayos de gracia, señal de su misión de madre y mediadora de las gracias que derrama sobre el mundo y a quienes pidan.

-Jaculatoria: dogma de la Inmaculada Concepción (antes de la definición dogmática de 1854). Misión de intercesión, confiar y recurrir a la Madre.

-El globo bajo sus pies: Reina del cielos y tierra.

-El globo en sus manos: el mundo ofrecido a Jesús por sus manos.

En el reverso:

-La cruz: el misterio de redención- precio que pagó Cristo. obediencia, sacrificio, entrega

-La M: símbolo de María y de su maternidad espiritual.

-La barra: es una letra del alfabeto griego, “yota” o I, que es monograma del nombre, Jesús.

Agrupados ellos: La Madre de Jesucristo Crucificado, el Salvador.

-Las doce estrellas: signo de la Iglesia que Cristo funda sobre los apóstoles y que nace en el Calvario de su corazón traspasado.

-Los dos corazones: la corredención. Unidad indisoluble. Futura devoción a los dos y su reinado.

Nombre:

La Medalla se llamaba originalmente: “de la Inmaculada Concepción”, pero al expandirse la devoción y haber tantos milagros concedidos a través de ella, se le llamó popularmente “La Medalla Milagrosa”.

Conversión de Ratisbone:

Alfonso Ratisbone era abogado y banquero, judío, de 27 años. Tenía gran odio hacia los católicos porque su hermano Teodoro se había convertido y ordenado sacerdote, tenía como insignia la medalla milagrosa y luchaba por la conversión de los judíos.

Alfonso pensaba casarse poco después con una hija de su hermano mayor, Flora, diez años menor que el, cuando en enero de 1842, haciendo un viaje de turismo a Nápoles y Malta, por una equivocación de trenes llego a Roma. Aquí se creyó en la obligación de visitar a un amigo de la familia, el barón Teodoro de Bussiere, protestante convertido al catolicismo.

El barón le recibió con toda cordialidad y se ofreció a enseñarle Roma. En una reunión donde Ratisbone hablaba horrores de los católicos, este barón lo escuchó con mucha paciencia y al final le dijo: “Ya que usted está tan seguro de si, prométame llevar consigo lo que le voy a dar- ¿Que cosa?. Esta medalla. Alfonso la rechazó indignado y el barón replicó: “Según sus ideas, el aceptarla le debía dejar a usted indiferente. En cambio a mi me causaría satisfacción.” Se echó a reír y se la puso comentando que él no era terco y que era un episodio divertido. El barón se la puso al cuello y le hizo rezar el Memorare.

El barón pidió oraciones a varias personas entre ellas al conde La Ferronays quien le dijo: “si le ha puesto la medalla milagrosa y le ha hecho rezar el Memorare, seguro que se convierte.” El conde murió de repente dos días después. Se supo que durante esos dos días había ido a la basílica de Sta. María la Mayor a rezar cien Memorares por la conversión de Ratisbone.

Por la Plaza España se encuentra el barón con Ratisbone en su último día en Roma y este le invita a pasear. Pero antes tenía que pasar por la Iglesia de San Andrés a arreglar lo del funeral del conde. Ratisbone le acompaña a la Iglesia. He aquí su testimonio de lo que entonces sucedió: “a los pocos momentos de encontrarme en la Iglesia, me sentí dominado por una turbación inexplicable. Levanté los ojos y me pareció que todo el edificio desaparecía de mi vista. Una de las capillas (la de San Miguel) había concentrado toda la luz, y en medio de aquel esplendor apareció sobre el altar, radiante y llena de majestad y de dulzura, la Virgen Santísima tal y como esta grabada en la medalla. Una fuerza irresistible me impulsó hacia la capilla. Entonces la Virgen me hizo una seña con la mano como indicándome que me arrodillara… La Virgen no me habló pero lo he comprendido todo.”

Santa Catalina Laboure
Santa Catalina Laboure descansa en Rue du Vac,
Paris su cuerpo incorrupto

El barón lo encuentra de rodillas, llorando y rezando con las manos juntas, besando la medalla. Poco tiempo mas tarde es bautizado en la Iglesia del Gesu en Roma. Por orden del Papa, se inicia un proceso canónico, y fue declarado “verdadero milagro”.

Alfonso Ratisbone entró en la Compañía de Jesús. Ordenado sacerdote, fue destinado a París donde estuvo ayudando a su hermano Teodoro en los catecumenados para la conversión de los judíos.

Después de haber sido por 10 años Jesuita, con permiso sale de la orden y funda en 1848, las religiosas y las misiones de Ntra. Sra. de Sión. En solo los diez primeros años Ratisbone consiguió la conversión de 200 judíos y 32 protestantes. Trabajó lo indecible en Tierra Santa, logrando comprar el antiguo pretorio de Pilato, que convirtió en convento e Iglesia de las religiosas. También consiguió que estas religiosas fundasen un hospicio en Ain-Karim, donde murió santamente en 1884 a los 70 años.


Triduo en honor de la Virgen de la Medalla Milagrosa.

Por la señal de la Santa Cruz, etc.

ACTO DE CONTRICION.

Oración para todos los días:
¡Oh María sin pecado original concebida, rogad por nosotros que recurrimos a Vos!
¡Dulcísima Reina de los cielos y de la tierra!; que por amor a los hombres te dignastes a manifestarte, a vuestra sierva Sor Catalina, con las manos llenas de rayos de luz; a fìn de hacer saber al mundo que deseas derramar abundantes gracias sobre todos los que con confianza te piden; Concèdeme Madre mía, que a imitación de Sor Catalina derrames en mi alma la luz necesaria para conocer mi nada y mi miseria; y lo mucho que debo a mi Padre Dios, por tantísimos beneficios, como me ha dispensado; y que cumpliendo su voluntad en esta vida; pueda gozarle en Tu compañía eternamente en el cielo. Amén.

Tres Ave Marías, y 3 veces la jaculatoria “Oh María sin pecado original concebida, rogad por nosotros que recurrimos a Vos”.

Primer Día:

¡Amorosísima Madre mía!, que placer tiene mi alma, cuando considero que tantos deseos tienes en concederme vuestros favores; que no esperas otra cosa, sino que acuda a Tì, para remediar nuestros males y llenarnos de vuestras gracias y dones.
Oh María, mi Madre amada, reina de la Corte Celestial, te ruego que todos acudamos siempre a Tì, como nuestra única esperanza.

Oración Final:

Acuérdate, ¡Oh piadosísima Siempre Virgen María!, que no se ha oído decir jamás; que ninguno de los que han recurrido a vuestra protección, e implorado vuestro socorro, haya sido abandonado de Tì. Animado con esta confianza, ¡Oh Virgen de las Vírgenes!, a Tì vengo; gimiendo bajo el peso de mis pecados, me postro a Tus pies.
¡Oh Madre del Divino Verbo!, no desprecies mis súplicas; antes bien, escúchalas favorablemente, y dignate acogerlas. Amén.

Tres veces la jaculatoria: “Oh María sin pecado original concebida, rogad por nosotros que recurrimos a Vos”.

Segundo Día:

¡Santísima Madre de Dios!, ¡Señora nuestra y mi tierna Madre!; que consuelo tan grande siente mi corazón, cuando contempla Tu imagen, como te viò Sor Catalina, con un globo en vuestras Divinas Manos, que representaba toda la tierra, y lo estrechabas sobre vuestro pecho; simbolizando así el amor que tienes a los hombres. Concèdeme, ¡oh Divina Madre Eterna! ¡Oh Madre mía!, el que sepamos corresponder a tanto amor, procurando imitar vuestras virtudes. Así sea.

Continúe con la oración final.

Tercer Día:

¡Virgen Inmaculada!. ¡Celestial Madre mía! Con que placer llego ante Tu Santísimo Altar; para contemplar Tus virtudes y exponer mis penas. Que aliento santo cobra mi espíritu, al acercarme ante Tu Sagrada Imagen; donde veo representada la más profunda humildad; una modestia admirable y el resto de todas las perfecciones con que el Señor Dios te adornó.

Haz ¡Madre Santísima!, ¡Divina y Celestial Señora! ¡Reina del Clero, de los apóstoles! ¡Madre del Mecías! ¡Hija predilecta de Dios Padre! Que oigamos siempre Tus maternales avisos, para que arrepentidos de nuestras culpas, e imitando vuestras virtudes; logremos la inmensa dicha de estar contigo en el cielo, por toda la eternidad. Así sea.

Continúe con la oración final.

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SÚPLICA A LA VIRGEN DE LA MEDALLA MILAGROSA

 

Se reza a las 5 de la tarde del 27 de noviembre, Fiesta de la Medalla Milagrosa, y en las necesidades urgentes, cualquier día, a esa hora.

 

 

Oh Virgen Inmaculada, sabemos que siempre y en todas partes estás dispuesta a escuchar las oraciones de tus hijos desterrados en este valle de lágrimas, pero sabemos también, que tienes días y horas en los que te complaces en esparcir más abundantemente los tesoros de tus gracias. Y bien, oh María, henos aquí postrados delante de Ti, justamente en este día y hora bendita, por Ti elegida para la manifestación de tu Medalla.

 

 

Venimos a Ti, llenos de inmensa gratitud y de ilimitada confianza en esta hora por Ti tan querida, para agradecerte el gran don que nos has hecho dándonos tu imagen, a fin que sea para nosotros testimonio de afecto y prenda de protección. Te prometemos, que según tu deseo, la Santa Medalla será el signo de tu presencia junto a nosotros, será nuestro libro en el cual aprenderemos a conocer, según tu consejo, cuánto nos has amado, y lo que debemos hacer para que no sean inútiles tantos sacrificios Tuyos y de Tu Divino Hijo. Sí, Tu Corazón traspasado, representado en la Medalla, se apoyará siempre sobre el nuestro y lo hará palpitar al unísono con el Tuyo. Lo encenderá de amor a Jesús y lo fortificará para llevar cada día la cruz detrás de Él.

 

 

Ésta es tu Hora, oh María, la Hora de tu bondad inagotable, de tu misericordia triunfante, la Hora en la cual hiciste brotar, por medio de tu Medalla, aquel torrente de gracias y de prodigios que inundó la tierra.

 

 

Haz, oh Madre, que esta Hora que te recuerda la dulce conmoción de Tu Corazón, que te movió a venirnos a visitar y a traernos el remedio de tantos males, haz que esta Hora sea también nuestra hora, la hora de nuestra sincera conversión, y la hora en que sean escuchados plenamente nuestros votos.

 

 

Tú, que has prometido justamente en esta Hora afortunada, que grandes serían las gracias para quienes las pidiesen con confianza: vuelve benigna tu mirada a nuestras  súplicas.

 

 

Nosotros te confesamos no merecer tus gracias, pero, a quién recurriremos oh María, sino a Ti, que eres nuestra Madre, en cuyas manos Dios ha puesto todas sus gracias? Ten entonces misericordia de nosotros. Te lo pedimos por tu Inmaculada Concepción, y por el Amor que te movió a darnos tu preciosa Medalla. Oh Consoladora de los afligidos, que ya te enterneciste por nuestras miserias, mira los males que nos oprimen.

 

 

Haz que tu Medalla derrame sobre nosotros y sobre todos nuestros seres queridos tus benéficos rayos: cure a nuestros enfermos, de la paz a nuestras familias, nos libre de todo peligro.

 

 

Lleve tu Medalla alivio al que sufre, consuelo al que llora, luz y fuerza a todos. Especialmente te pedimos por la conversión de los pecadores, particularmente de aquellos que nos son más queridos. Recuerda que por ellos has sufrido, has rogado y has llorado.

 

 

Sálvanos, oh Refugio de los pecadores, a fin de que después de haberte amado, invocado y servido en la tierra, podamos ir a agradecerte y alabarte eternamente en el Cielo. Amén.