*SANTO DEL DIA “San Fabián, papa mártir”

San Fabián, papa y mártir, que, siendo simple laico, fue llamado al pontificado por indicación divina y, después de dar ejemplo de fe y virtud, sufrió el martirio en la persecución bajo el emperador Decio. San Cipriano, al hacer el elogio de su combate, afirma que dejó el testimonio de haber regido la Iglesia de modo irreprochable e ilustre. Su cuerpo fue sepultado en este día en el cementerio de Calixto, en la vía Apia de Roma.
patronazgo: patrono de alfareros y hojalateros.
refieren a este santo: San Cornelio, San Moisés
oración:

Dios todopoderoso, glorificador de tus sacerdotes, concédenos, por intercesión de san Fabián, papa y mártir, progresar cada día en la comunión de su misma fe y en el deseo de servirte cada vez con mayor generosidad. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos. Amén (oración litúrgica).

 

 

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fecha: 20 de enero
†: 250país: Italia
canonización: pre-congregación
hagiografía: «Vidas de los santos de A. Butler», Herbert Thurston, SI
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San Fabián sucedió en el pontificado a San Antero, hacia el año 236. Eusebio relata que con una asamblea del clero y el pueblo para elegir al nuevo papa, una paloma vino volando a posarse sobre la cabeza de san Fabián. Esta señal le ganó los votos del clero y el pueblo, aunque hasta entonces no se había pensado en él, ya que era laico y poco conocido. San Fabián gobernó la Iglesia durante catorce años, hizo trasladar de Cerdeña a Roma el cuerpo de san Ponciano, papa y mártir, y condenó a Privato, autor de una nueva herejía en Africa.

San Fabiano murió martirizado en la persecución de Decio, el año 250, según atestiguan san Cipriano y san Jerónimo. San Cipriano, en una carta a san Cornelio, sucesor de san Fabián, le llama «hombre incomparable», y dice que la gloria de su muerte correspondió a la pureza y santidad de su vida. Todavía se conserva la placa que cubría la sepultura de san Fabián en el cementerio de San Calixto; sus cuatro fragmentos llevan claramente trazada en caracteres griegos la inscripción: «Fabián, Obispo, Mártir».

Ver Duchesne, Liber Pontificalis, vol. I, pp. 148-149; San Cipriano, Epístola IX; H. Leclercq, en Dictionnaire d’Archéologie chrétienne et de Liturgie, vol. v, cc. 1057-1064; Nuovo Bullettino di arch. crist. (1916), pp. 207- 221; Wilpert, La cripta dei Papi (1910), p. 18. El cuerpo de san Fabián fue posteriormente trasladado a la iglesia de San Sebastián: ver Grossi-Gondi, S. Fabiano, papa e martire (1916), y Chéramy, Saint Sebastien hors les murs (1925).

fuente: «Vidas de los santos de A. Butler», Herbert Thurston, SI

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ingreso o última modificación relevante: ant 2012
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* ANGELUS PAPA FRANCISCO “Ángelus del Papa: recuerdo del nuevo beato Engelmar Unzeitig”

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(RV).- Antes de rezar la oración mariana del Ángelus del último domingo de septiembre, el Papa Bergoglio recordó que desde el día anterior la Iglesia cuenta con un nuevo Beato: el sacerdote alemán Engelmar Unzeitig, de los Misioneros de Mariannhill, fallecido en 1945 en el campo de concentración nazi de Dachau a la edad de 34 años.

Asimismo el Santo Padre  se asoció a la iniciativa de los Obispos de México para sostener el compromiso de la Iglesia y de la sociedad civil en favor de la familia y de la vida, a la vez que aseguró su oración por el querido pueblo mexicano, a fin de que cese la violencia que en estos días ha afectado también a algunos sacerdotes.

Después de destacar la celebración de la Jornada Mundial del Sordo y de animar a las personas sordas a dar su contribución por una Iglesia y una sociedad cada vez más capaces de acoger a todos; el Papa Francisco dirigió su saludo especial a todos los catequistas a quienes les agradeció su compromiso en la Iglesia al servicio de la evangelización.

Por último el Obispo de Roma invocó a la Virgen María para que en el día en que concluye su Jubileo los ayude a perseverar en el camino de la fe y a testimoniar con la vida lo que transmiten en la catequesis.

(María Fernanda Bernasconi – RV).

Texto y audio de la alocución del Papa a la hora del Ángelus del 25 de septiembre:

Queridos hermanos y hermanas:

Ayer en Wurzburgo, Alemania, fue proclamado Beato Engelmar Unzeitig, sacerdote de la Congregación de los Misioneros de Mariannhill. Asesinado por odio contra la fe en el campo de exterminio de Dachau, él contrapuso el amor al odio, respondió a la ferocidad con la mansedumbre. Que su ejemplo nos ayude a ser testigos de caridad y de esperanza incluso en medio de las tribulaciones.

Me asocio de buena gana a los Obispos de México para sostener el compromiso de la Iglesia y de la sociedad civil en favor de la familia y de la vida, que en este tiempo requieren especial atención pastoral y cultural en todo el mundo. Y además, aseguro mi oración por el querido pueblo mexicano, para que cese la violencia que en estos días ha golpeado también a algunos sacerdotes.

Hoy se celebra la Jornada Mundial del Sordo. Deseo saludar a todas las personas sordas, también aquí representadas, y animarlas a dar su contribución por una Iglesia y una sociedad cada vez más capaces de acoger a todos.

Y, en fin, ¡dirijo mi saludo especial a todos ustedes, queridos catequistas! Gracias por su compromiso en la Iglesia al servicio de la evangelización, en la transmisión de la fe.Que la Virgen los ayude a perseverar en el camino de la fe y a testimoniar con la vida lo que transmiten en la catequesis.

Angelus Domini

 

* Pablo Iglesias, en un rifirrafe con un cura que le señala los 100 millones de muertos del comunismo

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Pablo Iglesias y el capellán de la Complutense, Juan Carlos Guirao, en la presentación de un libro, hablan de totalitarismos y crímenes de masas

Pablo Iglesias, el lider de la formación de izquierda populista Podemos, estaba en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Complutense de Madrid en la presentación del libro “En defensa del populismo” cuando, en el turno de palabras, un sacerdote, le expresó su preocupación por el comunismo y su totalitarismo “que ha provocado cien millones de muertos”.

En ese momento, parte del público, compuesto en su mayoría por jóvenes simpatizantes de la izquierda radical, abucheó al sacerdote, pero éste no se arredró y durante casi 4 minutos habló en ese entorno hostil contra las ideologías mesiánicas, a favor de la familia, la libertad de expresión, compartiendo su convicción de que el único Mesías y Salvador es Jesucristo y recomendando la Misericordia de Dios, incluso con un libro del Papa sobre la Misericordia que regaló al líder de Podemos.

El sacerdote es Juan Carlos Guirao Gomáriz, murciano incardinado en la diócesis de Madrid y capellán de la casa (la Facultad de Filosofía y Letras).

Las ideologías mesiánicas
“Afortunadamente vivimos en un país donde hay libertad de expresión”, empezó el sacerdote. “Lo que voy a decir hay gente que le puede chocar un poco; contemplo con cierta preocupación las ideologías de carácter mesiánico, de carácter salvífico, sobre todo cuando estas ideologías son como, por ejemplo, que no creo que sea el caso, el comunismo, que ha provocado cien millones de muertos y regímenes totalitarios“. En este momento llegaron los abucheos.

– Por favor, -pidió el moderador a la sala -mantenemos el respeto, que estamos en un espacio en el que la gente dialoga, esto no es un plató de 13TV, es la facultad de Filosofía, afirmó el moderador para calmar los abucheos de la audiencia… y burlándose de la televisión participada por la Conferencia Episcopal, que abunda en tertulias políticas.

El capellán aplaudió el llamado al diálogo y dijo a un joven que abucheaba:

– Si no lo puedo decir yo… ¡a lo mejor mañana puedes ser tú el que no pueda!

Después, Juan Carlos Guirao expresó la necesidad de poder hablar con libertad, por ejemplo, acerca de cuestiones básicas como “el derecho a la vida desde la concepción hasta la muerte y el matrimonio fundado en una comunión de amor y de vida entre un hombre y una mujer”.

Puso como ejemplo de tema preocupante que en el programa de TV “Cámbiame” se hablara a favor del incesto y pidió explicaciones. “Porque si no se hace respecto a esto, cuando se condene la pederastia pensaré que se hace por otras motivaciones“, señaló.

Libertad, igualdad, fraternidad…cristianas
Añadió además que los principios de “libertad, igualdad y fraternidad” que defendían los ponentes en la presentación “son profundamente cristianos” porque no hay fraternidad sin paternidad común, la igualdad se refleja en que hemos sido creados a imagen y semejanza de Dios y Cristo vino para darnos la libertad”.

Después de recalcar su desconfianza de los mesianismos políticos y su confianza en el único Mesías de verdad, Jesucristo, el sacerdote preguntó al político acerca de los límites de la política y el importante papel de la religión y del cristianismo en Europa.

“¿Los miembros del Congreso de los Diputados, que os pagamos nosotros con nuestros impuestos, tenéis conciencia de vocación de servicio por encima de las ideologías?”, planteó el sacerdote.

Antes de concluir, regaló al político de izquierda radical un libro del Papa Francisco sobre la misericordia, que mostró a todos junto con una propuesta: “Soy sacerdote, si alguien quiere recibir cualquier sacramento estoy a su disposición”.

Las ideologías y las religiones
Pablo Iglesias contestó con brevedad y sin entrar en un debate en profundidad, asegurando que “lo que discuten las ideologías igual que las confesiones religiosas es la mejor manera de ocuparse de todo el mundo” y que aunque está bien buscar los puntos de encuentro “no hay un criterio de qué es lo que significa la vida, la dignidad, la libertad“.

Reconoció, además, que “en nombre del comunismo se han cometido crímenes monstruosos“, pero añadiendo que “en nombre del cristianismo también”.

No entró a especificar que el comunismo apenas ha necesitado 170 años de modernidad para involucrarse en masacres de magnitudes inigualables por todo el planeta y llegar a establecer dictaduras sobre un tercio de la población mundial, mientras que los crímenes “en nombre del cristianismo” requieren rastrear recovecos de la historia en épocas muy antiguas y extremas, a lo largo de 2.000 años, y con sociedades y contextos muy distintos a los actuales.

La cifra de 100 millones de muertos del comunismo se suele dar a raíz del estudio de El Libro Negro del Comunismo de 1997 (20 millones en la URSS, 65 en China, 2 en Corea, 2 en Camboya, 1 en Vietnam, 1´7 en África, 1 en Europa Oriental…). Wikipedia también tiene una sección de “Asesinatos en masa en regímenes comunistas”

Lea también la sección Comunismo en Religión En Libertad

Lea también, para contextualizar: ¿El sitio más diabólico del s.XX? Ni Auschwitz ni los «killing fields»: fue Pitesti, en Rumanía

ReL

28 abril 2016

 

*Reflexiones y pensamientos”Un cura predica ante la cúpula de Podemos sobre la raíz moral de la crisis: Monedero le da la razón

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 El sacerdote murciano Juan Carlos Guirao Gomáriz

El pasado mes de Julio se celebraron en El Escorial los tradicionales cursos de verano de la Universidad Complutense. Uno de los cursos tuvo por título “El tema de nuestro tiempo: pensar el fututo”. El Director del curso fue el Secretario General de Podemos de Madrid y Profesor de Filosofía UCM: Luis Alegre Zahonero.

Toda la cúpula de Podemos
En el curso participaron las figuras más destacadas de “Podemos”: Pablo Iglesias, Juan Carlos Monedero, Carolina Bescansa, Íñigo Errejón, Irene Montero… y  también profesores de Filosofía de la UCM como Carlos Fernández Liria, Jose Luis Villacañas…

Un cura en el seminario de Podemos
A dicho curso asistió a dos sesiones como oyente Juan Carlos Guirao Gomáriz, capellán de la Facultad de Filosofía-Filología de la Universidad Complutense de Madrid (España). El Padre Juan Carlos Guirao es un viejo conocido de una parte de la dirección de Podemos, gracias a su tarea pastoral en dicha universidad. Meses antes protagonizó una intervención pública ante Pablo Iglesias, que fue recogida por varias televisiones nacionales, y que informamos en Religión en Libertad: Pablo Iglesias, en un rifirrafe con un cura que le señala los 100 millones de muertos del comunismo.

Esta vez, el Padre Juan Carlos, sacerdote murciano incardinado en la diócesis de Madrid, tuvo una intervención, que solo pudo ser grabada parcialmente, pero lo verdaderamente significativo es que sus palabras fueron corroboradas posteriormente por Juan Carlos Monedero.


El sacerdote Juan Carlos Guirao Gomáriz, en su primera intervención ante Pablo Iglesias y la cúpula de Podemos en la Universidad Complutense de Madrid

¿Cuál es la raíz de la crisis económica?
En dicha intervención el capellán, citando al Papa Francisco, dijo que la crisis actual es una crisis mucho más profunda que lo puramente económico. Detrás de la crisis económica hay causas muchos más profundas de índole moral y espiritual.

Posteriormente intervino Juan Carlos Monedero subrayando los mismos temas aunque con palabras distintas.

Monedero le da la razón al sacerdote…
En este sentido afirmó Juan Carlos Monedero: “Nos encontramos ante una crisis sistémica y civilizatoria…la mercantilización del mundo y ahí estoy de acuerdo con el Padre…. hay una pérdida de sentido que hace que en las zonas más ricas de España hasta un 30% de personas esté tomando antidepresivos, somníferos, ansiolíticos y demás. Esta crisis de civilización reclama un cambio de conciencia…”

…Luis Alegre, también
Posteriormente en la intervención del Director del curso Luis Alegre al inicio de su ponencia dijo: “como dice Juan Carlos, economizamos demasiado… hacemos planteamientos muy economicistas”.

Una sugerencia a Pablo Iglesias
En su intervención, el capellán de la Facultad de Filosofía-Filología de la Universidad Complutense, le hizo a Pablo Iglesias dos  sugerencias: organizar jornadas de diálogo sincero y franco sin presupuestos ideológicos cuyo objetivo sea que  resplandezca  la verdad porque “la verdad nos hace libres”, y también humildad para reconocer  que la política es solo un medio que no lo abarca todo.

La cúpula de Podemos escuchó las reflexiones del sacerdote Juan Carlos Guirao sobre la raíz de la crisis económica


La intervención del Padre Juan Carlos Guirao se oye parcialmente y comienza a partir de la 1 hora y  minuto 16. aproximadamente... La de Juan Carlos Monedero intervino en la 1 hora y minuto 41.

El sacerdote regala a Pablo Iglesias un libro del cardenal Sarah
Finalmente le obsequio a Pablo Iglesias con un libro del Cardenal Sarah, actualmente Prefecto de la Congregación del culto divino y disciplina de los sacramentos, que lleva por título “Dios o nada”: en dicho libro el Cardenal Sarah narra entre otras muchas cosas la devastación no solo económica, sino también moral y espiritual llevada a cabo por una dictadura comunista en su país (Guinea), y como el autor del libro consiguió salvar la vida a pesar de estar amenazado de muerte por el dictador. Pablo Iglesias se mostró agradecido con el obsequio  y las sugerencias.

El cristianismo, raíz de la fraternidad
También intervino entre el público un catedrático  de Filología Clásica de la UCM en donde manifestó como a diferencia del mundo greco-romano, el cristianismo ha sentado las bases de la igualdad y de la fraternidad hecho que llega hasta el humanismo renacentista, de ahí a la Constitución de los EEUU, de ahí a la declaración de los  derechos del hombre y del ciudadano de Francia y de ahí a las Constituciones liberales tras la II Guerra Mundial; en respuesta a esta  intervención Pablo Iglesias  afirmó “ser culturalmente  judeo-cristiano”.

Fuente: ReL

 

* Fiesta”Nuestra Señora de la Merced” 24 de septiembre

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En castellano se le ha llamado en plural, Virgen de las Mercedes, que no corresponde con el sentido originario de la advocación. El significado del título “Merced” es ante todo “misericordia”. La Virgen es misericordiosa y también lo deben ser sus hijos. Esto significa que recurrimos a ella ante todo con el deseo de  asemejarnos a Jesús misericordioso. 

El título mariano la Merced se remonta a la fundación de la Orden religiosa de los mercedarios el 10 de agosto de 1218, en Barcelona, España. En esa época muchos eran cautivos de los moros y en su desesperación y abandono estaban en peligro de perder lo mas preciado: la fe católica. Nuestra bendita Madre del Cielo, dándose a conocer como La Merced, quiso manifestar su misericordia hacia ellos por medio de dicha orden dedicada a atenderlos y liberarlos.

Desde el siglo XIII es patrona de Barcelona y el 25 de septiembre de 1687 se proclamo oficialmente patrona de la ciudad. Es además patrona de los cautivos (presos) y de muchos países de Latinoamerica.

La talla de la imagen de la Merced que se venera en la basílica de la Merced de Barcelona es del siglo XIV, de estilo sedente, como las románicas. En catalán “Mare de Deu de la Mercé”, Madre de Dios de la Merced.

En el año 1696, el papa Inocencio XII extendió la fiesta de la Virgen de la Merced a toda la Iglesia, y fijó su fecha el 24 de septiembre. Pero a raíz de la reforma litúrgica del concilio Vaticano II, en el año 1969 la fiesta se suprimió del calendario universal.


San Pedro Nolasco, inspirado por la Ssma. Virgen, funda una orden dedicada a la merced (obras de misericordia). Su misión particular era la misericordia para con los cristianos cautivos en manos de los musulmanes. Muchos miembros de la orden canjearon sus vidas por la de presos y esclavos. San Pedro fue apoyado en tan extraordinaria empresa por el Rey Jaime I de Aragón.  

San Pedro Nolasco y sus frailes eran muy devotos de la Virgen María, tomándola como patrona y guía. Su espiritualidad se fundamenta en Jesús el liberador de la humanidad y en la Ssma. Virgen, la Madre liberadora e ideal de la persona libre. Los mercedarios querían ser caballeros de la Virgen María al servicio de su obra redentora. Por eso la honran como Madre de la Merced o Virgen Redentora.

En el capítulo general de 1272, tras la muerte del fundador, los frailes oficialmente toman el nombre de La Orden de Santa María de la Merced, de la redención de los cautivos, pero son mas conocidos como mercedarios. El Padre Antonio Quexal, siendo general de la Merced en 1406, dice: “María es fundamento y cabeza de nuestra orden”.

El Padre Gaver, en el 1400, relata como La Virgen llama a S. Pedro Nolasco en el año 1218 y le revela su deseo de ser liberadora a través de una orden dedicada a la liberación.

Nolasco pide a Dios ayuda y, como signo de la misericordia divina, le responde La Virgen María diciéndole que funde una orden liberadora.

Nolasco: ¿Quién eres tú, que a mí, un indigno siervo, pides que realice obra tan difícil, de tan gran caridad, que es grata Dios y meritoria para mi?

María: Yo soy María, aquella en cuyo vientre asumió la carne el Hijo de Dios, tomándola de mi sangre purísima, para reconciliación del género humano. Soy aquella a la que dijo Simeón. cuando ofrecí mi Hijo en el templo: <<Mira que éste ha sido puesto para ruina y resurrección de muchos en Israel; ha sido puesto como signo de contradicción: y a ti misma una espada vendrá a atravesarte por el alma>>.

Nolasco: ¡Oh Virgen María, madre de gracia, madre de misericordia! ¿Quién podrá creer  (que tú me mandas)?

María: No dudes en nada, porque es voluntad de Dios que se funde una orden de ese tipo en honor mío; será una orden cuyos hermanos y profesos, a imitación de mi hijo Jesucristo, estarán puestos para ruina y redención de muchos en Israel (es decir, entre los cristianos) y serán signo de contradicción para muchos.”

Actualidad del carisma
El carisma mercedario de liberar a los cautivos sigue siendo tan necesario como siempre
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María ofreció todo su ser para que viva el Hijo de Dios encarnado. En el cántico del Magnificat (Lucas 1, 46-55), María expresa la liberación de Dios. El Papa Juan Pablo II enseña que “María es la imagen mas perfecta de la libertad y de la liberación de la humanidad”. La Virgen continúa velando desde el cielo por sus hijos cautivos de Satanás (Cf. LG 62) y nos pide nuestra cooperación. Nosotros debemos dar nuestra vida para que su Hijo viva en nosotros y así pueda liberar a nuestros hermanos. Ella nos enseñará como hacerlo.

Dios es Padre de Misericordia, María es Madre de Misericordia. Ella refleja la misericordia de Dios, sufriéndolo todo por sus hijos. Los cristianos debemos también reflejar la misericordia de Dios sufriéndolo todo por amor.

“Mirad la hondura o cavidad del lago de donde habéis sido tomados, esto es, la piadosísimas entrañas de la madre de Dios” -De las constituciones de los mercedarios.

Un ejemplo del carisma mercedario en acción:
La Fundación de Mare de Déu de la Merce (Madre de Dios de la Merced) continúa las obras de misericordia que la Virgen pidió. Estas incluyen: Visita, acompañamiento y ayuda para los que salen de la cárcel. 

América
Los frailes mercedarios llevaron al continente americano su amor a la Virgen de la Merced, que se propagó ampliamente. En República Dominicana, Perú, Ecuador, Argentina y muchos otros países, la Virgen de la Merced es muy conocida y amada.

Ver también: Nuestra Señora de las Mercedes de Tucumán, Argentina

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*NOTICIAS «Sólo la paz es santa y no la guerra»

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Discurso de SS Francisco en Asís, ante los líderes religiosos del mundo, reunidos en el encuentro por la paz en Asís.

Santidades, Ilustres Representantes de las Iglesias, de las Comunidades cristianas y de las Religiones, queridos hermanos y hermanas:

Los saludo con gran respeto y afecto, y les agradezco su presencia. Hemos venido a Asís como peregrinos en busca de paz. Llevamos dentro de nosotros y ponemos ante Dios las esperanzas y las angustias de muchos pueblos y personas. Tenemos sed de paz, queremos ser testigos de la paz, tenemos sobre todo necesidad de orar por la paz, porque la paz es un don de Dios y a nosotros nos corresponde invocarla, acogerla y construirla cada día con su ayuda.

«Bienaventurados los que trabajan por la paz» (Mt 5,9). Muchos de ustedes han recorrido un largo camino para llegar a este lugar bendito. Salir, ponerse en camino, encontrarse juntos, trabajar por la paz: no sólo son movimientos físicos, sino sobre todo del espíritu, son respuestas espirituales concretas para superar la cerrazón abriéndose a Dios y a los hermanos. Dios nos lo pide, exhortándonos a afrontar la gran enfermedad de nuestro tiempo: la indiferencia. Es un virus que paraliza, que vuelve inertes e insensibles, una enfermedad que ataca el centro mismo de la religiosidad, provocando un nuevo y triste paganismo: el paganismo de la indiferencia.

No podemos permanecer indiferentes. Hoy el mundo tiene una ardiente sed de paz. En muchos países se sufre por las guerras, con frecuencia olvidadas, pero que son siempre causa de sufrimiento y de pobreza. En Lesbos, con el querido Hermano y Patriarca ecuménico Bartolomé, he visto en los ojos de los refugiados el dolor de la guerra, la angustia de pueblos sedientos de paz. Pienso en las familias, cuyas vidas han sido alteradas; en los niños, que en su vida sólo han conocido la violencia; en los ancianos, obligados a abandonar sus tierras: todos ellos tienen una gran sed de paz. No queremos que estas tragedias caigan en el olvido. Juntos deseamos dar voz a los que sufren, a los que no tienen voz y no son escuchados. Ellos saben bien, a menudo mejor que los poderosos, que no hay futuro en la guerra y que la violencia de las armas destruye la alegría de la vida.

Nosotros no tenemos armas. Pero creemos en la fuerza mansa y humilde de la oración. En esta jornada, la sed de paz se ha transformado en una invocación a Dios, para que cesen las guerras, el terrorismo y la violencia. La paz que invocamos desde Asís no es una simple protesta contra la guerra, ni siquiera «el resultado de negociaciones, compromisos políticos o acuerdos económicos, sino resultado de la oración» (JUAN PABLO II, Discurso, Basílica de Santa María de los Ángeles, 27 octubre 1986: L’Osservatore Romano, ed. semanal en lengua española [2 noviembre 1986, 1]). Buscamos en Dios, fuente de la comunión, el agua clara de la paz, que anhela la humanidad: ella no puede brotar de los desiertos del orgullo y de los intereses particulares, de las tierras áridas del beneficio a cualquier precio y del comercio de las armas.

Nuestras tradiciones religiosas son diversas. Pero la diferencia no es para nosotros motivo de conflicto, de polémica o de frío desapego. Hoy no hemos orado los unos contra los otros, como por desgracia ha sucedido algunas veces en la historia. Por el contrario, sin sincretismos y sin relativismos, hemos rezado los unos con los otros, los unos por los otros. San Juan Pablo II dijo en este mismo lugar: «Acaso más que nunca en la historia ha sido puesto en evidencia ante todos el vínculo intrínseco que existe entre una actitud religiosa auténtica y el gran bien de la paz» (ID., Discurso, Plaza de la Basílica inferior de San Francisco, 27 octubre 1986: l.c., 11). Continuando el camino iniciado hace treinta años en Asís, donde está viva la memoria de aquel hombre de Dios y de paz que fue san Francisco, «reunidos aquí una vez más, afirmamos que quien utiliza la religión para fomentar la violencia contradice su inspiración más auténtica y profunda» (ID., Discurso a los representantes de las Religiones, Asís, 24 enero 2001), que ninguna forma de violencia representa «la verdadera naturaleza de la religión. Es más bien su deformación y contribuye a su destrucción» (BENEDICTO XVI, Intervención en la Jornada de reflexión, diálogo y oración por la paz y la justicia en el mundo, Asís, 27 octubre 2011). No nos cansamos de repetir que nunca se puede usar el nombre de Dios para justificar la violencia. Sólo la paz es santa y no la guerra.

Hoy hemos implorado el don santo de la paz. Hemos orado para que las conciencias se movilicen y defiendan la sacralidad de la vida humana, promuevan la paz entre los pueblos y cuiden la creación, nuestra casa común. La oración y la colaboración concreta nos ayudan a no quedar encerrados en la lógica del conflicto y a rechazar las actitudes rebeldes de los que sólo saben protestar y enfadarse. La oración y la voluntad de colaborar nos comprometen a buscar una paz verdadera, no ilusoria: no la tranquilidad de quien esquiva las dificultades y mira hacia otro lado, cuando no se tocan sus intereses; no el cinismo de quien se lava las manos cuando los problemas no son suyos; no el enfoque virtual de quien juzga todo y a todos desde el teclado de un ordenador, sin abrir los ojos a las necesidades de los hermanos ni ensuciarse las manos para ayudar a quien tiene necesidad. Nuestro camino es el de sumergirnos en las situaciones y poner en el primer lugar a los que sufren; el de afrontar los conflictos y sanarlos desde dentro; el de recorrer con coherencia el camino del bien, rechazando los atajos del mal; el de poner en marcha pacientemente procesos de paz, con la ayuda de Dios y con la buena voluntad.

Paz, un hilo de esperanza, que une la tierra con el cielo, una palabra tan sencilla y difícil al mismo tiempo. Paz quiere decir Perdón que, fruto de la conversión y de la oración, nace de dentro y, en nombre de Dios, hace que se puedan sanar las heridas del pasado. Paz significa Acogida, disponibilidad para el diálogo, superación de la cerrazón, que no son estrategias de seguridad, sino puentes sobre el vacío. Paz quiere decir Colaboración, intercambio vivo y concreto con el otro, que es un don y no un problema, un hermano con quien tratar de construir un mundo mejor. Paz significa Educación: una llamada a aprender cada día el difícil arte de la comunión, a adquirir la cultura del encuentro, purificando la conciencia de toda tentación de violencia y de rigidez, contrarias al nombre de Dios y a la dignidad del hombre.

Aquí, nosotros, unidos y en paz, creemos y esperamos en un mundo fraterno. Deseamos que los hombres y las mujeres de religiones diferentes, allá donde se encuentren, se reúnan y susciten concordia, especialmente donde hay conflictos. Nuestro futuro es el de vivir juntos. Por eso, estamos llamados a liberarnos de las pesadas cargas de la desconfianza, de los fundamentalismos y del odio. Que los creyentes sean artesanos de paz invocando a Dios y trabajando por los hombres. Y nosotros, como Responsables religiosos, estamos llamados a ser sólidos puentes de diálogo, mediadores creativos de paz. Nos dirigimos también a quienes tienen la más alta responsabilidad al servicio de los pueblos, a los Líderes de las Naciones, para que no se cansen de buscar y promover caminos de paz, mirando más allá de los intereses particulares y del momento: que no quede sin respuesta la llamada de Dios a las conciencias, el grito de paz de los pobres y las buenas esperanzas de las jóvenes generaciones. Aquí, hace treinta años, san Juan Pablo II dijo: «La paz es una cantera abierta a todos y no solamente a los especialistas, sabios y estrategas. La paz es una responsabilidad universal» (Discurso, Plaza de la Basílica inferior de San Francisco, 27 octubre 1986: l.c., 11). Asumamos esta responsabilidad, reafirmemos hoy nuestro sí a ser, todos juntos, constructores de la paz que Dios quiere y de la que la humanidad está sedienta.

*SANTO DEL DÍA “San Pío de Pietralcina, religioso ” 23 de septiembre

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Oh Jesús, mi suspiro y mi vida, te pido que hagas de mí un sacerdote santo y una víctima perfecta”, escribió una vez San Pío de Pietrelcina.

*Catequesis Papa Francisco “Dejémonos llenar el corazón con la divina misericordia”

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(RV).- “Si miramos la historia de la salvación, vemos que toda la revelación de Dios es un incesante e inagotable amor por los hombres: Dios es como un padre y como una madre que ama con un amor infinito y lo derrama con abundancia sobre toda creatura”, con estas palabras el Papa Francisco explicó en la Audiencia General del tercer miércoles de septiembre, lo que significa ser misericordiosos como el Padre.

Continuando su ciclo de catequesis sobre la misericordia en la Sagrada Escritura, el Obispo de Roma reflexionó sobre el pasaje del Evangelio de San Lucas (6,36-38), en el cual Jesús dice a sus discípulos: «Sean misericordiosos, como el Padre de ustedes es misericordioso» (v. 36), y en el cual se inspira el lema de este Año Santo Extraordinario de la Misericordia.

Texto completo y audio de la catequesis del Papa Francisco

Queridos hermanos y hermanas, ¡buenos días!

Hemos escuchado el pasaje del Evangelio de Lucas (6,36-38) del cual es tomado el lema de este Año Santo Extraordinario: Misericordiosos como el Padre. La expresión completa es: «Sean misericordiosos, como el Padre de ustedes es misericordioso» (v. 36). No se trata de un slogan, sino de un compromiso de vida. Para comprender bien esta expresión, podemos confrontarla con aquella paralela del Evangelio de Mateo, donde Jesús dice: «Por lo tanto, sean perfectos como es perfecto el Padre que está en el cielo» (5,48). En el llamado discurso de la montaña, que inicia con las Bienaventuranzas, el Señor enseña que la perfección consiste en el amor, cumplimiento de todos los preceptos de la Ley. En esta misma perspectiva, San Lucas precisa que la perfección es el amor misericordioso: ser perfectos significa ser misericordiosos. ¿Una persona que no es misericordiosa es perfecta? ¡No! ¿Una persona que no es misericordiosa es buena? ¡No! La bondad y la perfección radican en la misericordia. Cierto, Dios es perfecto. Todavía, si lo consideramos así, se hace imposible para los hombres alcanzar esta absoluta perfección. En cambio, tenerlo ante los ojos como misericordioso, nos permite comprender mejor en que consiste su perfección y nos impulsa a ser como Él llenos de amor, de compasión y misericordia.

Pero me pregunto: ¿Las palabras de Jesús son reales? ¿Es de verdad posible amar como ama Dios y ser misericordiosos como Él?

Si miramos la historia de la salvación, vemos que toda la revelación de Dios es un incesante e inagotable amor por los hombres: Dios es como un padre o como una madre que ama con un amor infinito y lo derrama con abundancia sobre toda creatura. La muerte de Jesús en la cruz es el culmen de la historia de amor de Dios con el hombre. Un amor talmente grande que solo Dios lo puede realizar. Es evidente que, relacionado con este amor que no tiene medidas, nuestro amor siempre será en defecto. Pero, ¡cuando Jesús nos pide ser misericordiosos como el Padre, no piensa en la cantidad! Él pide a sus discípulos convertirse en signo, canales, testigos de su misericordia.

Y la Iglesia no puede dejar de ser sacramento de la misericordia de Dios en el mundo, en todo tiempo y hacia toda la humanidad. Todo cristiano, por lo tanto, es llamado a ser testigo de la misericordia, y esto sucede en el camino a la santidad. ¡Pensemos en tantos santos que se han hecho misericordiosos porque se han dejado llenar el corazón con la divina misericordia! Han dado cuerpo al amor del Señor derramándolo en las múltiples necesidades de la humanidad sufriente. En este florecer de tantas formas de caridad es posible reconocer los reflejos del rostro misericordioso de Cristo.

Nos preguntamos: ¿Qué significa para los discípulos ser misericordiosos? Y esto es explicado por Jesús con dos verbos: «perdonar» (v. 37) y «donar» (v. 38).

La misericordia se expresa, sobre todo, en el perdón: «No juzguen y no serán juzgados; no condenen y no serán condenados; perdonen y serán perdonados» (v. 37). Jesús no pretende alterar el curso de la justicia humana, todavía recuerda a los discípulos que pera tener relaciones fraternas se necesita suspender los juicios y las condenas. De hecho, es el perdón el pilar que sostiene la vida de la comunidad cristiana, porque en ella se manifiesta la gratuidad del amor con el cual Dios nos ha amado primero. ¡El cristiano debe perdonar! Pero ¿Por qué? Porque ha sido perdonado. Todos nosotros que estamos aquí, hoy, en la Plaza, todos nosotros, hemos sido perdonados. Ninguno de nosotros, en su vida, no ha tenido necesidad del perdón de Dios. Y porque nosotros hemos sido perdonados, debemos perdonar. Y lo recitamos todos los días en el Padre Nuestro: “Perdona nuestros pecados; perdona nuestras deudas como nosotros perdonamos a nuestros deudores”. Es decir, perdonar las ofensas, perdonar tantas cosas, porque nosotros hemos sido perdonados de tantas ofensas, de tantos pecados. Y así es fácil perdonar. Si Dios me ha perdonado, ¿por qué no debo perdonar a los demás? ¿Soy más grande de Dios? ¿Entienden esto? Este pilar del perdón nos muestra la gratuidad del amor de Dios, que nos ha amado primero. Juzgar y condenar al hermano que peca es equivocado. No porque no se quiera reconocer el pecado, sino porque condenar al pecador rompe la relación de fraternidad con él y desprecia la misericordia de Dios, que en cambio no quiere renunciar a ninguno de sus hijos. No tenemos el poder de condenar a nuestro hermano que se equivoca, no estamos por encima él: al contrario tenemos el deber de rescatarlo a la dignidad de hijo del Padre y de acompañarlo en su camino de conversión.

A su Iglesia, a nosotros, Jesús indica también un segundo pilar: “donar”. Perdonar es el primer pilar; donar es el segundo pilar. «Den, y se les dará […] Porque la medida con que ustedes midan también se usará para ustedes» (v. 38). Dios dona muy por encima de nuestros méritos, pero será todavía más generoso con cuantos aquí en la tierra serán generosos. Jesús no dice que cosa sucederá a quienes no donan, pero la imagen de la “medida” constituye una exhortación: con la medida  del amor que damos, seremos nosotros mismos a decidir cómo seremos juzgados, como seremos amados. Si observamos bien, existe una lógica coherente: ¡en la medida con la cual se recibe de Dios, se dona al hermano, y en la medida con la cual se dona al hermano, se recibe de Dios!

El amor misericordioso es por esto la única vía a seguir. Cuanta necesidad tenemos todos de ser un poco misericordiosos, de no hablar mal de los demás, de no juzgar, de no “desplumar” a los demás con las críticas, con las envidias, con los celos. ¡No! Perdonar, ser misericordiosos, vivir nuestra vida en el amor y donar. Esa – caridad y este amor – permite a los discípulos de Jesús no perder la identidad recibida de Él, y de reconocerse como hijos del mismo Padre. En el amor que ellos – es decir, nosotros – practicamos en la vida se refleja así aquella Misericordia que no tendrá jamás fin (Cfr. 1 Cor 13,1-12). Pero no se olviden de esto: misericordia y don; perdón y don. Así el corazón crece, crece en el amor. En cambio, el egoísmo, la rabia, hace el corazón pequeño, pequeño, pequeño, pequeño y se endurece como una piedra. ¿Qué cosa prefieren ustedes? ¿Un corazón de piedra? Les pregunto, respondan: “No”. No escucho bien… “No”. ¿Un corazón lleno de amor? “Si”. ¡Si prefieren un corazón lleno de amor, sean misericordiosos!

(Traducción del italiano, Renato Martinez – Radio Vaticano)